8 de febrero de 2010

Interesantísimo artículo de Higinio Polo en el Viejo Topo:Inventario de la izquierda extraviada





Antes de analizar la evolución y las experiencias políticas de la izquierda europea hay que hacer algunas precisiones: ¿qué es la izquierda?, ¿quién puede reclamarse de esa condición?

Las recientes elecciones alemanas, con el avance de Die Linke, fueron interpretadas por algunos analistas como la señal de un notable avance de la izquierda alternativa en Europa, un concepto confuso pero que hace posible sumar a Die Linke con los Verdes y constatar que ambos partidos sumaron casi un 23 % de los votos, el mismo porcentaje que el SPD. Sin embargo, calificar a los Verdes de partido de izquierda parece abusivo: ¿un movimiento que avala intervenciones coloniales de la OTAN puede considerarse de izquierda? ¿Es de izquierda un partido que, en el Sarre, ha preferido aliarse con la CDU de Merkel y con los liberales, antes que formar un gobierno progresista con Die Linke y el SPD? Avances semejantes se han visto en las elecciones griegas y portuguesas, donde esa izquierda alternativa ha conseguido un 15 y 18 %, respectivamente. Pero Europa es algo más, y creo que esa conclusión no deja de ser un espejismo.



Antes de analizar la evolución y las experiencias políticas de la izquierda europea hay que hacer algunas precisiones: ¿qué es la izquierda?, ¿quién puede reclamarse de esa condición? Los acontecimientos de 1989 en la Europa socialista y de 1991 en la URSS, fueron saludados por la socialdemocracia internacional e incluso por una parte de la izquierda comunista como una oportunidad que se nos brindaba para un nuevo período de cambios, casi como una victoria, pero, en realidad, fueron una derrota histórica de enormes proporciones. Porque, a estas alturas, nadie puede creer que se inició entonces un nuevo tiempo para la izquierda, a no ser que tomemos nuestras debilidades como signos de fortaleza: esa miopía para leer el momento histórico trae a la memoria, como recordaba hace unos años Perry Anderson, que Isaac Deutscher interpretó el enfrentamiento entre China y la URSS ¡como un signo de vitalidad!

Si nos atenemos a nuestra sabiduría acumulada, sólo podemos considerar de izquierda a aquellas organizaciones que impugnan el capitalismo, que postulan la construcción de una sociedad socialista, igualitaria, libre. Veinte años después de la desaparición de la Europa socialista, la socialdemocracia clásica casi ha perecido, aunque mantenga en cada país las siglas históricas. Paolo Flores d’Arcais ha hablado, con precisión, de la “traición de la socialdemocracia”, a la vista de la identidad neoliberal que ha adoptado: no encontramos en ella rasgos de oposición al capitalismo. A su vez, los comunistas se han dividido, y los verdes han iniciado una carrera desenfrenada hacia la derecha, con algunas excepciones en la Europa nórdica. Así que vivimos todavía inmersos en la estela de la derrota, absorbidos unos por el sistema capitalista, y divididos otros, los comunistas, entre quienes postulan el abandono de los viejos cuarteles y quienes consideran imprescindible una mutación, no se sabe bien hacia dónde.

La izquierda real que existe en Europa ¿tiene estrategia, algún plan concreto? No, no lo tiene. ¿Hay una coordinación real entre los distintos partidos? Tampoco. ¿Es posible formular un programa de acción que articule esfuerzos y militancia, que insufle de nuevo el entusiasmo y la confianza en nuestras propias fuerzas? Sin duda, pero para conseguirlo necesitamos claridad en los objetivos y voluntad revolucionaria. Y, en Europa, no se trata solamente de hacer frente a la persistente división de la izquierda, sino de articular una respuesta efectiva al agónico capitalismo de nuestros días, porque la historia no va a esperarnos. Claro que podemos pensar, como dijo George W. Bush: “¿Para qué sirve el juicio de la historia, si para entonces ya estaré muerto?”

De manera que el rasgo más evidente del momento es la debilidad de la izquierda europea. Repasemos la situación en el continente. En España, donde el PSOE ganó las recientes elecciones, su gobierno se limita a aplicar una política económica liberal; e Izquierda Unida, ya lo saben ustedes, apenas ocupa una franja del cinco por ciento del electorado. En Francia, el Partido Socialista obtuvo el 24 % en las presidenciales y se encuentra sumido en una profunda crisis; el PCF, que consiguió el 4,3 en las legislativas y el 2 en las presidenciales, sigue un errático camino desde que acuñó el concepto de mutación. Los Verdes y la antaño denominada extrema izquierda están en la franja del 3 %. El Partido Anticapitalista de Besancenot, tan atractivo para los medios de comunicación y para una parte de la izquierda, ha resultado un fiasco.

En Italia, tuvo lugar un verdadero desastre electoral: en las últimas elecciones, el Partito Democratico obtuvo un 33 %, pero es un partido muerto, que ni siquiera es de izquierda, como admiten sus dirigentes; la Sinistra l’arcobaleno (RC, PdCI), un 3 %; Posteriormente, RC se ha dividido: Sinistra e Libertà, de Bertinotti, ha abandonado el partido, que aunque trabaja unitariamente con el PdCI sigue envuelto en la tentación cainita: hace unos días, Fosco Giannini, miembro de la dirección de Rifondazione ha dirigido una carta abierta al secretario Paolo Ferrero con el expresivo título de “Caro Paolo, ¿por qué eres contrario a la unidad de los comunistas?”

En Alemania, el SPD cuenta con el 23 %; Die Linke, 12 %; y Verdes, 10,7 %. En Gran Bretaña, el gobernante Partido Laborista camina hacia el desastre, y Respect (coalición de izquierdas, observadora del Partido de la Izquierda Europeo), cuenta con un solitario diputado en la Cámara de los Comunes, mientras el Sinn Féin, miembro del grupo parlamentario de la Izquierda Unitaria, tiene cinco escaños en esa cámara. En Portugal, las recientes elecciones dieron la victoria a los socialistas, con un 36 %; mientras que el Partido Comunista obtuvo el 8 %, y el Bloco de Esquerda casi el 10 %. En Grecia, en octubre, el PASOK consiguió el 43 %; el KKE, 7 %, y Syriza, 4 %. En Chipre, el comunista AKEL, es el partido mayoritario, que conquistó incluso la presidencia de la república, con Christofias, con un 53 %. En Holanda, encontramos al PSP, que obtiene sobre el 6-8 %, y a la Lista roji-verde, con un 3 %. Escandinavia, de gran tradición socialdemócrata, tiene unas características propias: en Dinamarca, la alianza entre el Partido Comunista y el Partido Socialista de Izquierda obtiene poco más del 3 %, y el Partido Socialista Popular, integrado en el Partido de la Izquierda Europeo, el 6 %. En Noruega, el Partido Socialista de Izquierda, que integra el grupo parlamentario de Izquierda Unitaria, está situado en el 8 %. En Finlandia, la Alianza de Izquierda, obtiene sobre el 10 %, y en Suecia, el Partido de Izquierda, el 8 %. No me detengo a dar más detalles.

En la antigua Europa socialista, en Chequia, el CSSD, socialdemócratas, que consiguió un 32 % en las últimas elecciones, ha abrazado el liberalismo, mientras el Partido Comunista de Bohemia y Moravia está situado sobre el 13 %, aunque llegó a obtener casi el 20 %. Los comunistas deben afrontar el duro acoso del poder, que incluso ha declarado ilegal a la KSM, las Juventudes Comunistas, e intentó hacerlo con el propio partido en 2006, en el momento del tránsito entre el gobierno socialdemócrata de Stanislav Gross y, después, de Jiri Paroubek al del conservador Mirek Topolakek, aunque finalmente el intento fracasó en el Senado. En Eslovaquia, el PCE, obtiene sobre el 6 %, sin otra izquierda en perspectiva. A su vez, Polonia, es un campo de ruinas para la izquierda: en las elecciones de 2007, donde participó poco más de la mitad de la población, los liberales obtuvieron el 40 %, el PiS, Ley y Justicia, de los Kaczynski el 32 % y el LiD (Izquierda y Demócratas), el 13 %. También en Rumania, donde el PSDR de Iliescu pasó a denominarse PSD, partido socialdemócrata, dirigido por Mircea Geoană, y pertenece a la Internacional Socialista, fue el partido más votado (33 %, en coalición con el Partido Conservador) en las últimas elecciones de 2008, y aplica una política liberal. En Bulgaria, el Partido Socialista, del presidente Parvanov, miembro de la Internacional Socialista, obtuvo el 31 %, y se ha aliado con el Movimiento Nacional Simeón II, defendiendo el neoliberalismo, se ha convertido en un peón de la estrategia norteamericana en la zona, aceptando cuatro nuevas bases militares estadounidenses.

Las repúblicas de la antigua URSS merecen que les dediquemos un cierto detalle. En Rusia, el partido de Putin, Rusia Unida, utiliza todos los recursos del poder para consolidar el nuevo capitalismo ruso y marginar a los comunistas; otros partidos como Rusia Justa, Yabloko, el Partido Liberal Democrático, son cómplices y títeres de la política neoliberal del gobierno ruso, y, en buena parte, han dejado de tener peso político real, aunque tanto Rusia Justa como el PLD tengan representación parlamentaria. El Partido Comunista continúa siendo la alternativa al poder autoritario de Putin y Medvedev. El candidato comunista es Ziuganov, que ganó las elecciones presidenciales de 1996, aunque el pucherazo electoral impuso entonces la victoria de Yeltsin; la alarma que aquellos resultados produjeron en la nueva élite burguesa rusa marcaron el rumbo de la política del gobierno, hasta hoy: Ziuganov y los suyos soportan feroces campañas anticomunistas, un absoluto bloqueo informativo, y una persistente manipulación de los procesos electorales. La falsificación de las elecciones, como en los últimos comicios celebrados en Moscú, recurriendo a la introducción de miles de papeletas falsas, a la manipulación del censo, aumentando artificialmente el número de votantes a veces en proporciones considerables, a la eliminación de la propaganda comunista en las calles, y a la persecución de los interventores comunistas (con graves agresiones incluidas), son los rasgos más destacados de la situación actual. El poder ha tratado, incluso, de romper el Partido Comunista desde dentro, como en la operación encabezada por el empresario Guennadi Semiguin, que en 2003 intentó la liquidación del partido, fracasando, y, después, con la creación, con Putin y la élite económica entre bastidores, del partido Rodina (Patria) encabezado por el economista Serguei Glazev (hasta ese momento uno de los dirigentes del PC y que fue, literalmente, comprado por el poder), quien, gracias a una millonaria campaña consiguió arrebatar un 10 % del electorado comunista, utilizando lemas idénticos a los suyos en la campaña electoral. En 2007, el poder burgués volvió a repetir la operación de acoso, creando otro engendro: un supuesto partido de izquierda llamado Rusia Justa (creado con la suma de Rodina y partidos tan singulares como el Partido de la Vida y el Partido de los Pensionistas), encabezado por Serguei Mironov y que ha conseguido entre el 7 y 8 por ciento de los votos. Los laboratorios ideológicos del Kremlin putiniano, conectados con fundaciones norteamericanas, diseñaron un escenario para dos partidos: Rusia Unida, la organización de Putin y Medveded, y Rusia Justa, que debía ser el leal “partido demócrata” del sistema. En las últimas elecciones presidenciales, delatándose inadvertidamente, Rusia Justa llamó a votar por Medveded.

Aunque en el occidente europeo, las elecciones distan de ser justas, corrompidas como están por el poder del dinero y por la flagrante desigualdad de oportunidades, con unos medios de comunicación convertidos en defensores y agitadores del capitalismo, desde aquí es difícil imaginar las extraordinariamente difíciles condiciones en que los comunistas rusos deben desarrollar su actividad. Hay que recordar que en Rusia rige una dura ley de partidos que exige una enorme cifra de afiliados y presencia en la mayoría de las regiones, con un riguroso control por parte del gobierno, de forma que es muy difícil, si no se cuenta con el beneplácito del poder, no ya presentarse a las elecciones, si no ni tan siquiera existir. Pese a todo, el Partido Comunista ha conseguido resistir a todas las campañas de acoso y descrédito, cuenta con ciento sesenta mil militantes, y está consiguiendo, según las regiones, entre un 10 y un 25 por ciento de los votos; cuenta con cincuenta y siete diputados en la Duma (el partido de Putin tiene 315), y mantiene una fuerte presencia social y entre los trabajadores, en la degradada Rusia burguesa de nuestros días. Me permitirán ustedes un inciso: la delicada sensibilidad democrática de los gobiernos occidentales no se ha preocupado jamás por la persecución que tiene que padecer la única oposición real en Rusia, el partido comunista. Nunca han presentado queja ni denuncia alguna. Los melindres democráticos que muestran Washington y Londres, Berlín y París, son apenas para presionar a Putin como medio para conseguir ventajas políticas y estratégicas en la feroz lucha por los nuevos espacios de influencia en Europa y Asia central.

En su programa de cambio social, el Partido Comunista Ruso propone la inmediata nacionalización de los recursos naturales y de los sectores estratégicos de la economía, y, tras ello, un programa de modernización (que no podemos detallar aquí), en un sistema político pluripartidista. Propugna la lucha sin cuartel contra la corrupción y la delincuencia (que ha sido letal para los rusos), una educación y sanidad públicas y gratuitas, el impulso a la cultura y a la educación popular, y la aprobación por referéndum de una nueva Constitución que garantice “todo el poder a los sóviets”, además del control por parte de los trabajadores de los sectores estratégicos de la economía; la propiedad privada no sería eliminada, y las pequeñas y medianas empresas no serían nacionalizadas. También, el Partido Comunista se propone la forja de una nueva unidad, libremente asumida, de los pueblos que integraban la Unión Soviética, empezando por Ucrania, Bielorrusia y Kazajstán. En política exterior, defiende la disolución de la OTAN, el reforzamiento de la defensa estratégica rusa (recuerden ustedes la operación del escudo antimisiles norteamericano, que Obama no ha abandonado, sino que ha reformulado), y una activa política en defensa de la paz. Mantiene excelentes relaciones con el Partido Comunista Chino, así como con el PC de Cuba, entre otros. En lo esencial, creo que es un programa en el que podemos reconocernos.

En Bielorrusia, el Partido Comunista colabora con el gobierno de Lukashenko, mientras que, en Georgia, los comunistas son encarcelados y muchos han tenido que exiliarse, con el partido prácticamente condenado a la clandestinidad. En Moldavia, donde el Partido Comunista suele conseguir el 50% de los votos en las elecciones, diversos errores y la traición de uno de sus dirigentes, Marian Lupu, han abierto una preocupante situación. Los resultados electorales de abril del 2009, donde el Partido Comunista obtuvo el 49’98 % y sesenta escaños, a uno de la mayoría absoluta, fueron impugnados con el intento de una revolución naranja, organizada por Rumania con el apoyo norteamericano, que llevaron al asalto e incendio del Parlamento por unas dos mil personas, y a la convocatoria de nuevas elecciones, donde el PCM obtuvo 44’7 % y cuarenta y ocho escaños. El país cuenta ahora con un presidente interino, Mihai Ghimpu, tras la renuncia del comunista Vladimir Voronin.

En Ucrania, un país más extenso que Francia y de población equivalente, el Partido Comunista fue prohibido, y hasta 1993 no consiguió reorganizarse, de la mano de Piotr Simonenko. En las presidenciales de 1999, Simonenko, frente a Kuchma, consiguió el 38% de los votos. Hasta el 2002, el Partido Comunista de Ucrania consiguió entre el 20 y el 25 % de los votos en las distintas elecciones parlamentarias, pero, a partir de 2002, la operación política impulsada por Estados Unidos, denominada revolución naranja (cuyos objetivos y consecuencias estratégicas en la política internacional no podemos analizar aquí), impuso la artificial creación de un nuevo escenario político alrededor de dos ejes: los partidos naranjas, asesorados y financiados directamente por Washington, y el bloque del Partido de las Regiones de Yanukóvich, que agrupa a la nueva burguesía ucraniana de orientación prorrusa, que, en el caótico escenario de esos meses, consiguió arrancar buena parte del electorado comunista, dejando al PCU con apenas el 4 % de los votos en las elecciones de 2006. Hay que recordar que el mayor arraigo de los comunistas está en las regiones industrializadas orientales de Ucrania, de cultura rusa, y en Crimea, precisamente el crisol del partido de Yanukóvich. El PCU aumentó en las elecciones anticipadas de 2007 hasta el 5,5 %, mientras el Partido Socialista se derrumbaba, desapareciendo del escenario político. El PCU llegó a formar parte del efímero gobierno (que duró apenas un año) formado con el partido de Víctor Yanukóvich y con el Partido Socialista de Alexander Moroz.

Hoy, el panorama es extraordinariamente confuso: la coalición que apoya al presidente Yushenko consta de nueve partidos, y, a su vez, el bloque de Yulia Timoshenko está formado por tres partidos, todo en medio de un clima de bancarrota social y de quiebra del Estado, hasta el punto de que muchos especulan con el hundimiento de la actual Ucrania: no en vano, la crisis en que el país se debate hoy, añadida a las catastróficas consecuencias que tuvo para Ucrania la desaparición de la URSS, ha tenido como consecuencia un descenso del 50 % de la producción industrial, y la caída de un 21 % del PIB, de modo que dos terceras partes de la población viven bajo el umbral de pobreza: la Ucrania derechista y burguesa es un Estado miserable y fallido. Yushenko es, sin rodeos, un agente de la política exterior norteamericana, que ha convertido a Ucrania en un satélite de Washington, similar a Polonia y la República Checa, con las guerras del gas y el control del paso de los hidrocarburos como trasfondo, y su acción de gobierno es tan “peculiar” que le ha llevado a rehabilitar al Ejército Insurgente Ucraniano, UPA (Ukrayins'ka Povstans'ka Armiy), que combatió con la Wehrmacht y las Waffen SS contra el ejército soviético durante la Segunda Guerra Mundial y que se mantuvo como movimiento guerrillero en Ucrania, con ayuda norteamericana, hasta 1949. La pavorosa corrupción en un país que parece de ópera bufa ha llevado, incluso, a un antiguo proxeneta y hombre de confianza del presidente, Andrei Kislinsky, a ser vicepresidente del SBU, el Servicio de Seguridad de Ucrania. Finalmente, Kislinsky fue cesado por Yushenko debido a varios escándalos, pese a ser el responsable de la comisión que se encarga de “desenmascarar” a la URSS como responsable de “organizar la hambruna del 1932”, asunto en el que están muy interesados algunos congresistas norteamericanos y algunas agencias estadounidenses.

Hace poco más de un mes, el Partido Comunista de Ucrania, el Partido Social-demócrata (unificado) de Ucrania, el Partido Spravedlivost (Justicia) y la Unión de Izquierdas, han creado un Bloque de Izquierdas para presentarse a las elecciones presidenciales. El PCU es el más fuerte de los coaligados, mientras que el debilitado Partido Socialista de Moroz ha declinado participar. Para las elecciones presidenciales de enero de 2010, según la última encuesta que conozco, Yanukóvich obtendría un 30% del voto, frente al 18 % de Timoshenko y el 3 % del actual presidente. El candidato comunista obtendría el 4 %. Casi el 90% de la población desaprueba la gestión de Yushenko, y un 63 % reprueba la de Tismoshenko, y, frente al delirio nacionalista del actual gobierno, casi un 70 % de la población manifiesta simpatía hacia Rusia, y apenas un 9 % muestra rechazo.

Los países bálticos: En Estonia, la división comunista de los años noventa llevó a la creación de un Partido Democrático del Trabajo, denominado después Partido Ssocialdemócrata del Trabajo y, a partir de 2004, Partido de la Izquierda, que hoy está integrado en el Partido de la Izquierda Europeo, que consiguió hace diez años el 6 % de los votos. Ahora, apenas recoge el 1 %. La unificación con otro pequeño partido ha supuesto la creación del Partido Unificado de la Izquierda de Estonia, sin apenas protagonismo político. En Lituania, la izquierda está representada por el Partido Socialista de Lituania, que no tiene representación parlamentaria, dirigido por Gedrius Petružis, y por el nuevo partido Frontas, dirigido por Algirdas Paleckis, anterior miembro de la socialdemocracia. El país padece una severa persecución de los comunistas, y el gobierno pretende equiparar nazismo y comunismo, estipulando delitos en el código penal, mientras castiga la supuesta difamación de la “resistencia antisoviética”, que, en realidad, eran simples colaboradores del nazismo.

En Letonia, el Partido Socialista Letón, de Alfred Rubiks, un dirigente soviético, (que ha estado encarcelado durante seis años y ahora es eurodiputado del grupo de la Izquierda Unitaria), cuenta con cuatro escaños, obtenidos dentro de una coalición. Hay que recordar que el Partido Comunista Letón está prohibido, y que el 45 % de la población tiene el ruso por lengua materna, pese a lo cual es considerado un idioma extranjero, y que la población rusa carece, en la práctica, de derechos civiles. La histeria anticomunista y antisoviética es la pauta de conducta del gobierno, y casi el diez por ciento de la población ha tenido que emigrar (aunque hay situaciones peores: en Armenia, esa proporción sube a un espeluznante 34 %, la mayor parte emigrantes hacia Rusia). Para entender el ambiente en que vive Letonia, debe recordarse que la anterior presidente, Vaira Vike-Freiberga, hija de una familia que colaboró con los nazis, autorizó durante su presidencia desfiles de veteranos letones de las Waffen SS, presentándolos como héroes de la “lucha contra el comunismo”, permitiéndose de esa forma, además, la “rehabilitación” del nazismo. Así que las organizaciones comunistas que operan en las repúblicas bálticas tienen que desarrollar sus actividades en la clandestinidad, al igual que en Turkmenistán o en Uzbekistán. Para finalizar: hay presos políticos comunistas en las tres repúblicas bálticas, en Rusia, en Georgia, Azerbeiján, y Asia central.

Este somero repaso de la situación en Europa, que constata la debilidad, a veces la traición, de la izquierda, esconde otra cuestión: la creciente abstención electoral de los ciudadanos, en el Este y en el Oeste, aunque con diferentes expresiones, porque después de más de un siglo de lucha por el sufragio universal (recuerden que en Francia se consiguió ¡tras la Segunda Guerra Mundial!), hoy estamos volviendo al sufragio censatario por la vía del abandono de la participación de buena parte de los sectores populares. No sé si es malo o es, simplemente, la expresión del agotamiento del modelo liberal que, mientras habla de libertad y democracia, vacía de contenido esas palabras y hace aumentar el desinterés de los ciudadanos por la participación política.

La socialdemocracia europea está hundida en la confusión y el abandono. Una confusión tan extrema que lleva a un hombre como Massimo d’Alema (que constata el agotamiento de la socialdemocracia clásica y pone en tela de juicio incluso la existencia de la Internacional Socialista, siendo uno de sus vicepresidentes) a calificar a los gobiernos de Estados Unidos, Japón e India, como gobiernos de “centroizquierda”, para oponerlos a la derechización europea. Juega así con las palabras para inventar una nueva realidad. Es otra huida de la socialdemocracia, hacia el supuesto progresismo encarnado por Obama: dibuja una nueva “izquierda” vacía, impotente, prisionera de los empresarios, alejada de los trabajadores, en una nueva vuelta de tuerca después de la ya olvidada “tercera vía” de Blair y Giddens, que se convirtió en compañera de Bush.

La izquierda comunista no está mejor, aunque mantiene posiciones que hacen albergan alguna esperanza. La derrota de 1991 fue un poderoso disolvente, a través de dos vías: la presión de los medios de comunicación y la destructiva acción interna de algunos dirigentes (aquí, recuerden, ese fue el papel de Ribó, López Garrido, etc) que actuaba, además, sobre un acentuado desánimo de los militantes. El Partido de la Izquierda Europeo, ligado en su origen a las propuestas italianas de Bertinotti, no ha conseguido unir a todas las fuerzas a la izquierda de la socialdemocracia y, en cambio, ha introducido elementos de división entre los partidos comunistas, como puede verse en su composición. Incluso su existencia sirvió de banderín de enganche para la mutación impulsada por Bertinotti en Italia, finalmente fracasada. Por ello, podemos agrupar a las organizaciones situadas a la izquierda de la socialdemocracia en dos grandes bloques: los partidos comunistas, que deben hacer frente a la tentación y el peligro de refugiarse en las certezas, cerrando el camino a la renovación ideológica, resignándose a ser organizaciones combativas pero de influencia social limitada; y los variados partidos surgidos de sus filas y de la izquierda extramuros, por divisiones o por transformaciones muy diversas, partidos que también corren serios riesgos: que lleven la mudanza tan lejos, para conseguir el acceso al gobierno, que acaben fagocitados por el sistema capitalista. Recuerden el triste desarrollo posterior de la svolta de la Bolognina del PCI dirigido por Occhetto. Porque, si no sabes hacia dónde te diriges, lo más probable es que termines en cualquier otro lugar. Yo, que sigo creyendo en el relevante papel que deben jugar los partidos comunistas, creo que lo más prudente es impulsar espacios de colaboración, sin renuncias por parte de nadie. Insistir, como hacen algunos, en que el camino para la construcción de una izquierda influyente en Europa implica la liquidación de los partidos comunistas no lleva más que al enfrentamiento y a la división.

Nos falta estrategia y coordinación, y un programa concreto que ofrecer a los trabajadores y a los ciudadanos. El desempleo, la pobreza, el cáncer de la profesionalización de la política, la omnipresente corrupción, el espectáculo de las subvenciones con recursos públicos a la burguesía y a la empresa, de una economía de casino basada en el capital financiero, donde, incluso, se especula con la muerte, como con esos repugnantes bonos de la muerte que quieren hacer cotizar en Wall Street, la irresponsabilidad de gobiernos y de la gran empresa hacia el destino común de la humanidad, son manifestaciones del corrupto capitalismo tardío, que debemos combatir. Hay que terminar con ese latrocinio escandaloso, con la transferencia de recursos públicos hacia las empresas y bancos que son los responsables de esta situación, de este agónico capitalismo que niega el futuro a la mayoría. Todo eso, exige una respuesta, exige la revolución, sin miedo a las palabras. Pero saber eso, pese a su trascendental importancia, no resuelve nuestros problemas.

Mientras, en el escenario de la devastación, los sindicatos se muestran impotentes y hasta inútiles (aunque la izquierda comunista no debe contribuir a su demolición, sino que debe exigir que cumplan con su papel de defensores de los trabajadores, de los parados, de los jubilados), y la derecha y la socialdemocracia siguen construyendo no la Europa del trabajo y de la dignidad, sino la del robo, la explotación y la corrupción, y la derecha política enfrenta la crisis económica con las viejas ideas neoliberales que han traído este desastre, por lo que parece imperativo que los comunistas y las fuerzas de la izquierda real deben impulsar un programa de lucha global, con inteligencia, sin sectarismo, sumando sectores sociales y políticos, en la exigencia de empleo para todos, de salarios dignos, del fin de las hipotecas abusivas, de viviendas sociales, de la igualdad real entre hombres y mujeres, entre autóctonos e inmigrantes, situando a la fábrica, el escenario de la explotación, como centro de su acción y sus propuestas, y a los trabajadores como protagonistas del cambio social. Es una lucha desigual, es cierto, que se libra en un marco político diverso, duro y confuso en las distintas regiones de la vieja Europa, y donde la izquierda, además, debe combatir las operaciones coloniales de la OTAN, en Irak y Afganistán, debe luchar para poner fin a la sumisión europea a los Estados Unidos, debe impulsar protestas para lograr la disolución de la OTAN, y para hacer posible un marco internacional pacífico.

En 1969, Eric Hobsbawm escribía que “hoy, cuando el movimiento comunista internacional ha dejado en gran parte de existir como tal”, al tiempo que recordaba la “fuerza inmensa” que sus militantes conseguían del hecho de ser vistos como miembros de “un singular ejército internacional” que trabajaba por la revolución mundial. Cuarenta años después, tras el vendaval de la desaparición de la URSS y de la Europa socialista, no parece que haya muerto el movimiento comunista, pero sí tenemos que constatar que sus efectivos han sido seriamente mermados. Y, sin embargo, algunas voces parecen optimistas, el mundo cambia, y una de las claves para avanzar está precisamente en recuperar el discurso internacionalista, fraterno, solidario. Tenemos que reinventar la democracia, poner claridad en nuestro objetivo: el socialismo; hacer nuestra la bandera de la libertad, porque ni la vieja democracia liberal, tan mezquina y limitada, basada en la explotación del trabajador, ni el autoritarismo del socialismo real nos sirven hoy, aunque, ya me disculparán ustedes, podemos seguir afirmando, con Alberti, que el comunismo es la juventud del mundo. No podemos refugiarnos en el pasado, ni podemos ser aventureros, pero tenemos que ser valientes
Higinio Polo, el Viejo Topo

IUN y PCE/EPK exigen el regreso “inmediato” de los soldados españoles en Afganistán








Izquierda Unida de Navarra y el PCE se concentraron el sábado en Pamplona, frente a la Delegación del Gobierno, “en contra de la guerra en Afganistán” y para exigir al Ejecutivo central el regreso “inmediato” de las tropas españolas en este país.

Bajo el lema No a la guerra, fuera tropas de Afganistán. Gerrarik ez, un centenar de personas se citaron en la plaza de Merindades con el objeto de “recuperar el lema y la movilización de guerra no, un lema que sirvió hace años para que de forma masiva los ciudadanos dijeran no a la guerra en Irak, que debe servir también para decir no a la guerra en Afganistán”, manifestó el coordinador general de IUN en Navarra, José Miguel Nuin.

Nuin consideró que “son unas guerras injustas, que no solucionan los problemas de democratización o reconstrucción de esos países y cuyos orígenes tienen más que ver con los intereses geoestratégicos de EEUU que con cualquier otra cosa”.

El dirigente de IUN pidió asimismo el retorno “inmediato” de las tropas españolas en Afganistán. “Las razones que aduce el Gobierno español para enviar tropas a Afganistán no son más que excusas”, dijo, para exponer que en este país “los soldados españoles y los demás soldados no están ni para reconstruir ni para democratizar el país”.

Además, denunció que “en Afaganistán hay una vulneración másiva de los derechos humanos permitido por el propio Gobierno afgano, elegido bajo unas elecciones fraudulentas”.
Diario de noticias


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El coronel Amadeo Martinez Inglés llama al rey "golpista de alto estanding"







A punto de cumplirse el 29 aniversario del 23-F, Obama recibe al “Fujimori” español


Juan Carlos de Borbón y Borbón, heredero de Franco y jefe del Estado español a título de rey desde noviembre de 1975, el “Fujimori” español, el presunto golpista de alto estanding (lo de “presunto” no deja de ser una piadosa concesión personal al Estado de derecho en el que teóricamente nos desenvolvemos los ciudadanos españoles en espera de que el Congreso de los Diputados, que ya ha recibido la correspondiente denuncia, ose pronunciarse al respecto) que el 23 de febrero de 1981, sentando con ello un perverso precedente histórico que no dudaría en aprovechar once años después el ahora condenado ex presidente de Perú apodado “el chino”, patrocinó una oscura, chapucera, ilegal y anticonstitucional maniobra palaciega, un auténtico autogolpe de Estado, con el fin de asegurar su preciada corona, será recibido y agasajado el próximo 17 de febrero en Washington por el “emperador” Obama. Escasos días después de que la derecha meapilas norteamericana, el lobby espiritual denominado “La Familia”, en el pomposo “Desayuno Nacional de Oración” y con la aquiescencia del mediático inquilino de la Casa Blanca, haya obligado a confesarse de todos sus pecados y a introducirse públicamente en el controvertido escenario bíblico al antes agnóstico, rojo, feminista, republicano, progre, atrapacuras, látigo de los obispos y sobre todo socialista, jefe del Ejecutivo español, señor Rodríguez Zapatero.


O sea, centrándonos en el evento del próximo día 17 de febrero (los ejercicios espirituales de ZP en el Hilton de Washington ya han pasado a los anales de las especiales y muy controvertidas relaciones España-USA) nos encontramos, a punto de cumplirse el vigésimo noveno aniversario de aquél evento tan traumático para los españoles como fue el 23-F, con el siguiente pútrido escenario internacional: el comandante supremo del Occidente civilizado, el gurú de los demócratas de todo el mundo, el flamante Premio Nóbel de la Paz, el centinela universal de los derechos humanos, el cerrojo de Guantánamo, el gran humanitario de Haití, el hombre de color (solo “bronceado” para el premier Berlusconi) designado por Dios para defender al hombre blanco del perverso Islam (a golpe de marines, naturalmente)… va a ser el anfitrión, el valedor, el sonriente compañero fotográfico de un jefe de Estado como el español que no disfruta de ninguna credibilidad democrática, heredero de uno de los dictadores más sanguinarios del siglo XX (del que recibió su espuria “legitimidad real”), que juró ante los Evangelios respetar y defender los principios y las leyes del fascismo “made in Spain” institucionalizado durante cuarenta años por su siniestro mentor y que, al igual que haría años después en el Perú el presidente Alberto Fujimori (recientemente condenado por la justicia de su país a 25 años de prisión), se permitiría organizar en España su particular autogolpe de Estado y sus expeditivos batallones de la muerte. El primero (el 23-F), para acabar con los militares radicales de la extrema derecha que ansiaban su caída por haber traicionado a su generalísimo; y los segundos, para desmantelar a través de la guerra sucia y de los crímenes de Estado la organización separatista ETA.

Insisto, el emperador de Occidente, el gendarme unipolar, la gran esperanza tornasolada de una civilización en crisis global, va a dar su respaldo moral, con esta visita, a

- un monarca como el español que, como acabo de señalar, adoptando la misma artera disposición que haría suya un par de lustros después el inefable “chino” peruano, dejaría hacer a sus generales de despacho (Armada y Milans) para que salvaran su corona como fuera, pasándose la Constitución (la suya) y las leyes (las españolas) por el arco del triunfo; y un par de años después miraría para otro lado, se taparía su robusta nariz y pondría su dedo gordo de la mano derecha mirando al infierno cuando, en 1983, los servicios secretos militares propusieron al Estado español, a través de la ya muy conocida en medios políticos y judiciales como “Acta fundacional de los GAL” (que recibió, además de su regia persona, el Gobierno en pleno y la cúpula militar) el inicio de la guerra sucia contra ETA; con el consabido corolario de asesinatos (28, de momento) y secuestros (1, que se sepa).

- un primer mandatario de la nación española que en los últimos 30 años ha pasado, de estar permanentemente con una mano delante y la otra detrás, a ser poseedor de una de las mayores fortunas personales de España, Europa y el mundo; pelotazo financiero, milagro institucional conseguido, además, con un “modesto” sueldo medio anual de 6 millones de euros.

- un apasionado gentleman con corona que se ha permitido dilapidar, un año tras otro, una parte substancial de los fondos reservados que este país dedica a la lucha contra el terrorismo, la seguridad nacional y el narcotráfico, en pagos irregulares para neutralizar los chantajes sexuales a los que le sometió una de sus numerosas amantes; que tuvo la inteligente previsión de filmar subrepticiamente las francachelas regias a las que la sometía su apasionado partenaire.

- un militar de alto copete (aunque de pega) que, a sus 18 años, siendo veterano cadete del Ejército español por deseo testicular de su amado generalísimo Franco y experto por lo tanto en el uso y manejo de toda clase de armas portátiles, mató en el año 1956 de un certero disparo en la cabeza a su hermano D. Alfonso de Borbón, mucho más inteligente que él y al que su padre, el conde de Barcelona, pretendía cederle sus derechos dinásticos. Sin que la Justicia, hasta el momento, se haya permitido decir nada sobre semejante homicidio y posible fratricidio premeditado.

- un campechano “dictador en la sombra” que, con el señuelo de traer derechos y libertades a unos súbditos que jamás lo eligieron para el alto puesto que ocupa, no ha tenido ningún reparo en convertir durante los últimos treinta años la finca celtibérica que le regaló su genocida protector (España) en su cortijo particular, en su finca de recreo, en su país de las maravillas, en su picadero regio… reinando (y gobernando a placer entre bambalinas) sobre un país asustado, dócil hasta la nausea, y con el trauma permanente de una férrea dictadura militar de 40 años.

Sin duda muchos españoles de buena fe, de los llamados “de a pie”, pensarán que una visita protocolaria como ésta, inmersa en la cortesía diplomática internacional y que forma parte del tradicional vasallaje que “el rey de todos los españoles” ha venido rindiendo todos estos años a los sucesivos emperadores USA, no debería suscitar una especial atención ni para el común de los mortales radicado en este país (que bastante tiene el pobre con nadar veinticuatro horas al día contra la corriente de la feroz crisis que le empuja al precipicio) ni para cualquier periodista o analista político que se precie. Enfrascados estos últimos meses en la ardua tarea de debatir el negro horizonte electoral del presidente Zapatero, el paro desorbitado, el futuro de las pensiones, los taconazos futbolísticos o los ex abruptos barriobajeros de la sargento/presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero un malintencionado historiador o un perverso escritor como el que suscribe no podía dejar de aprovechar la ocasión (estamos a muy pocos días del 29 aniversario del “tejerazo” o mejor dicho del “borbonazo”) para bautizar tan (en teoría) inocuo “rendez vous” diplomático entre el rey de España y el presidente norteamericano, como el de “el golpista y el emperador”. Porque, desde luego, así es y así debe pasar a la historia.

Y digo inocuo en teoría porque el trasfondo real de tan estúpido encuentro Obama-Borbón no lo es en absoluto. ¡Qué mundo este del Occidente civilizado, de los derechos humanos, del TPI (Tribunal Penal Internacional) y de la justicia universal promovida por el inefable justiciero español y conferenciante de lujo “Garzonator”! Con más varas de medir conductas descarriadas que amapolas tiene el campo en primavera. Veamos. En un caso, en el del peruano Alberto Fujimori, alias el chino (y estamos hablando de un país en vías de desarrollo y con su credibilidad democrática manifiestamente mejorable) se juzga a un ex primer magistrado de la nación (con toda la razón por supuesto) por auto golpista y terrorista de Estado (25 asesinatos y 2 secuestros) y, sin embargo, en otro muy similar, casi idéntico, esta vez en la demócrata, europea, avanzada, cristiana y desarrollada España, el presunto auto golpista y asimismo terrorista de Estado (28 asesinatos y 1 secuestro), el malversador de fondos públicos, el fratricida, el corrupto (ha recibido y recibe yates, coches de lujo, palacios, fincas y…hasta herencias, de particulares), el hombre de pésima catadura moral que, como ha sido norma por otra parte en todos sus regios predecesores, lleva ejerciendo de “golfo institucional” más de treinta años… no solo sigue ahí en su poltrona del palacio de La Zarzuela, inviolable, irresponsable, ajeno a cualquier cuenta con la justicia sino que, además, es recibido con todos los honores por el amo del mundo, por el presidente norteamericano, en el “sancta santorum” de su poder, en el Partenón yanqui, en el lugar sagrado donde reposa el poderoso maletín nuclear que puede mandarnos a todos los mortales, en cuestión de segundos, a freír puñetas.

Desde luego, este príncipe de la paz, este primer emperador “bronceado” que ha tenido el mundo (el occidental, pues el otro obedece sin tapujos a Bin Laden), este comandante en jefe de las fuerzas globales que, según su propia confesión, “hace la guerra (dos mejor que una) para asegurar la paz mundial”, este escurrido mesías que encandila a las masas con su fácil verbo de predicador visionario… debería seleccionar mejor a sus invitados institucionales. Si el Fujimori ese (el de verdad, el peruano, el chino, don Alberto) resultó ser un golpista de salón y un terrorista de Estado de vía estrecha y, en consecuencia, con la inestimable colaboración de la CIA (que en noviembre de 2005 lo llevó con engaños de su exilio dorado en Japón a Chile), fue juzgado y condenado nada menos que a 25 años de prisión, debería obrar de igual forma ante casos similares y en lugar de invitar a su casa al “Fujimori borbónico” que le va a visitar dentro de muy pocos días y, puesto que en España la justicia es impotente constitucionalmente para llevarlo ante los tribunales, sentar las bases (echando avispas en sus intimidades a los sabuesos de la CIA especializados en estas cuestiones) para que el TPI pueda conocer, entender y juzgar sus andanzas golpistas y terroristas. Lo de perseguir a Bin Laden contra viento y marea por los secarrales paquistaníes está bien, aunque alguien deberá pagar algún día por los centenares de miles de muertos iraquíes y afganos que se ha llevado por delante tamaña persecución global, pero resulta meridianamente claro que también existen otros delincuentes occidentales en muy altos puestos de sus respectivos escalafones nacionales, sin barba y sin túnica pero seguramente con más poder y más mala leche, que se merecen atención y castigo. Por sus crímenes de lesa humanidad, mayormente.

Los españoles, señor Obama, señor emperador del orbe civilizado, somos la mayoría republicanos aunque solo lo manifestemos en la intimidad de nuestra cobardía personal, y en estos momentos, aún cuando permanezcamos calladitos y quietecitos como solemos hacer históricamente hasta que algún alcalde pueblerino nos echa al monte con su proclamas patrioteras, estamos hasta los mismísimos de todo lo que nos rodea: del monarca golferas que nos metió el dictador Franco a frotamiento duro en 1975; de la modélica transición (que no ha tenido nada de modélica ni ha sido verdadera transición) que parieron al alimón franquistas y monárquicos; de la rueda de molino denominada Constitución de 1978 que tuvo que tragarse el pueblo español a golpe de propaganda y miedo; del actual Estado de las autonomías (un federalismo vergonzante “made in Spain”) que nos está arruinando y enfrentando; de los políticos (y políticas) analfabetos que se apuntan a las listas cerradas de los partidos para sentarse en el Congreso, cobrar un buen sueldo y poder aspirar mejor al clásico pelotazo financiero; de la crisis económica que corroe a este pueblo más que a otros, muy mal gestionada por los estúpidos e indocumentados que nos gobiernan, y que ya ha lanzado a millones de españoles a las colas del hambre; del veleta y católico sobrevenido ZP, que lleva años ejerciendo de zombi presidencial, mentiroso compulsivo y alocado jefe de Ejecutivo; y, también, del soseras que aspira a reemplazarle cuando este país sea un auténtico erial: el coñazo de Rajoy…

Pregúntele, pregúntele, señor Obama, al rey golpista español (en la actualidad el único que existe en su género en el amplio abanico de naciones que integran el mundo que usted dirige) en su íntima charla del día 17 de febrero, como piensa gestionar la salida al caos integral que se ha instalado entre los españoles y que empieza a amenazar ya su preciada corona; él que constitucionalmente debe coordinar y arbitrar las instituciones españolas, en estos momentos totalmente inoperativas y al borde del colapso. Porque en esta España que según el presidente Zapatero es el orgullo de la gran Europa; en este viejo país que, después de creerse durante años que era de verdad inmensamente rico y capaz de sobrepasar a alemanes y franceses, se afana ahora en fabricar mes a mes decenas de miles de mendigos y desesperados, la cosa está que arde. Muy fea. Y como sigamos por este camino (no hacen falta años, solo meses) el día menos pensado aparecerá por La Castellana, surgiendo del hambre, el hastío y el rencor, el numerosísimo ejército de parados reclutado en los dos últimos años por ZP, armados de palos, guadañas, navajas barberas, facas destripagabachos, barras de hierro, escopetas de caza… y demás adminículos ofensivos utilizados históricamente por la plebe para facilitar los cambios políticos traumáticos, dispuestos a pasarse por la piedra lo que sea, incluido el mismísimo palacio de La Zarzuela. Con el gusano franquista dentro. ¡Ah, y también, faltaría más, la modesta residencia aneja al anterior (800 millones de las antiguas pesetas) que, en virtud del artículo 47 de la sacrosanta Constitución española del 78, le correspondió en suerte al principito vaguetón!
Larepublica.es

Cayo Lara: Seguiremos luchando por un estado laico y democrático, sin hipocresías ni componendas






El Coordinador General de IU, Cayo Lara, participó en la mañana del pasado sábado en la VI Jornada estatal que la organización Europa Laica ha celebrado en Albacete bajo el título de “Diversidad de convicciones en un Estado Laico” y que ha reunido a unas 150 personas y representantes de organizaciones laicistas de todo el Estado y de Francia.

Cayo Lara, que estuvo acompañado del Coordinador regional de IU, Daniel Martínez, de la concejala de IU en el Ayuntamiento de Albacete y de otros dirigentes y afiliados de IU, saludó a los participantes y reconoció la labor de Europa Laica en torno a la cual se agrupan otras muchas organizaciones y colectivos laicos de todo el país que forman una extensa red social que defienden e impulsan los ideales laicos y los derechos humanos. También tuvo palabras de reconocimiento y agradecimiento para el presidente de Europa Laica, el albaceteño Francisco Delgado.

El Coordinador General de IU ha afirmado que “el laicismo y la laicidad suponen el principio fundamental de democracia, de libertad de conciencia, de pensamiento y de inclusión social. Significan la igualdad básico de los ciudadanos y ciudadanas y es la que nos constituye en el común del pueblo, sin rangos ni autoridad impuesta, sin privilegios de unos sobre otros”.

“Por eso, remarcó Cayo Lara, ninguna religión particular, ninguna confesión ni secta, puede imponerse en nombre de la democracia”. “La autonomía del poder político en un estado democrático no debe admitir presiones ni injerencias de un poder religioso que intenta situarse por encima o al margen de la Constitución", dijo el máximo dirigente de IU en su alocución a los participantes en la jornada laicista.



Se refirió Lara a los Acuerdos de España con el Vaticano que “permiten a la iglesia católica disfrutar de una serie de privilegios fiscales, económicos y culturales en sus relaciones con el Estado que quebrantan el principio de laicidad proclamado en el artículo 16 de la Constitución”.

“No se trata de acabar con los privilegios de de un credo sobre otros, sino de acabar con los privilegios”, sentenció Cayo Lara, quién lamentó que “después de más de treinta años y varios gobiernos del PSOE éste no se haya atrevido a acabar con estos privilegios y avanzar hacia un estado laico con la excusa de que “ahora no toca””. “Parece que ni toca ni tocará nunca al paso que vamos”, apuntilló el Coordinador General de IU.

También señaló Lara la urgente necesidad de abordar la reforma de la vigente Ley de Libertad Religiosa aprobada en el año 1980 y coincidió con Europa Laica en reivindicar una Ley de Libertad de Conciencia que garantice la neutralidad y laicidad del Estado, la igualdad de trato por parte del Estado a todas las convicciones y creencias.

Finalmente el Coordinador General de IU solicitó la colaboración e implicación de las organizaciones laicas del Estado español en el proceso de refundación de un proyecto de la izquierda que desde su organización están desarrollando, ofreciendo “trabajo leal en este camino que necesita acumulación de fuerzas de cambio y una movilización que la respalde, además de vuestro conocimiento y de las propuestas elaboradas”, dijo Lara.

El aumento de la pobreza producida por la crisis: difícil de averiguar




El Instituto Nacional de Estadística (INE) sólo dispone de datos sobre la pobreza en España de junio de 2008, varios meses antes de que el gobierno del PSOE reconociera que la crisis económica del neoliberalismo estaba instalada en el país.

Del mismo año o incluso, anterior a 2008, son otros datos sobre pobreza de la Organización de Naciones Unidas (ONU), de Organizaciones No Gubernamentales como Cáritas y de movimientos sociales como el Barómetro Social de España, elaborado por el Colectivo Ioé.

En todos esos análisis socio-económicos se coincide en el aumento desmesurado de la pobreza antes de la crisis que ha provocado millones de parados, cientos de miles de personas sin trabajo que no reciben ninguna ayuda del estado, decenas de miles de familias deshauciadas por los bancos a los que el gobierno que dirige José Luis Rodríguez Zapatero salvó con el dinero público generado por los trabajadores.

Situación que, sin ninguna duda, habrá hecho crecer aún más los índices de pobreza que ya de por sí estaban altos antes de la crisis. Tanto es así que la pobreza general afectaba al 19,6% de los españoles antes de la crisis, es decir, a 8.740.000 españoles. Mientras que en el mismo momento 1.500.000 de españoles vivían en la pobreza extrema, es decir, el 3,2%.

Lo que signfica que el 22,8% de los españoles vivían en algún grado de la pobreza cuando los indicadores sociales y económicos estaban mucho mejor que en la actualidad.

Según la propia ONU, España bajó 3 puestos en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) durante 2006, posicionándose en el puesto 16.

Sin embargo saber cómo ha afectado la crisis económica a los índices de pobreza en España es muy díficil, ya que quienes elaboraron los datos sobre pobreza antes de la crisis no han publicado, casi dos años después, actualizaciones de esos datos.

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Es mejor que los jóvenes se hipotequen a 30 años a que se gasten el dinero en viajar" Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Secretario de Estado de Hacienda






Ordóñez y las hipotecas









A continuación, os reproduzco una noticia que encontré en el número 258 de la revista castellanoleonesa "El Puntual de Expreso. Boletín de Viajes y Actividades" (publicado el 31 de enero del presente año). Aviso, la noticia es tan real como las declaraciones que hizo un político español -Álvarez Cascos- y la "posibilidad" del ciudadano de comprar viviendas.

"Es mejor que los jóvenes se hipotequen a 30 años a que se gasten el dinero en viajar" Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Secretario de Estado de Hacienda.

Así tan pancho se quedó el Secretario de Estado español de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, durante una jornada organizada por la Asociación del Progreso de la Dirección (APD) para analizar los Presupuestos Generales del Estados para el año 2006. Ordóñez dijo "no comprender el desprecio" que se hace desde distintos sectores al aumento de las hipotecas en España, y declaró que es mejor que los jóvenes tengan una hipoteca a 30 años, que es una inversión a largo plazo, a que se gasten el dinero en viajar.

El Secretario de Estado considera que es esa eventual subida proporcionará un "enorme beneficio" a la economía española. No obstante, defendió la inversión en vivienda como "la mejor que puede hacer un español" para garantizar su vejez y dijo entender que los jóvenes se endeuden 30 años para adquirir un piso "en lugar de viajar".

No creo que haya ni que hacer, por mi parte, algún tipo de declaración sobre éstas afirmaciones, pues ellas solas se definen. Sin embargo, cuesta creer que un político pueda decir semejante sandez en pleno siglo XXI, estandarte de la movilidad juvenil.

Viajar, incluso para los Secretarios de Estado de Hacienda, es un placer. Para jóvenes y no tan jóvenes, para ricos y para pobres, para hombres y para mujeres, para currantes o para desempleados. El ser humano tiene la necesidad de conocer a otros semejantes, su forma de vida, su cultura, su lengua o su religión. ¿Quién es este individuo para decir que es mejor que un joven esté esclavizado para toda su vida con un banco, antes que viajar?¿El señor Ordóñez estará pagando una hipoteca a 30 años y no saldrá de su despacho de Madrid?¿Predica él con el ejemplo?

Tenemos a un nuevo Álvarez Cascos, que ya se quedó corto con el "Si la vivienda está tan cara, es porque los españoles pueden pagarlas". El nuevo mesías se llama Miguel Ángel Fernández Ordóñez

Leny Kent

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