16 de febrero de 2010

Jubilatio

Agustín Moreno
Escuela 16 de Febrero de 2010

El profesorado inicia una campaña para adelantar las jubilaciones a los 60 años. Es justo: renueva plantillas, evita el agravio comparativo, impide cerrar el acceso cinco años a los interinos y reconoce la responsabilidad social y el desgaste en la profesión.

Y en esto llegó el gobierno. El mismo que hace un año quitaba importancia a la crisis, después quería reducir las cuotas sociales a los empresarios y días atrás anunciaba la recuperación. El que ha autorizado prejubilaciones con cincuenta y pocos años en RTVE, la banca y grandes empresas para ajustar plantilla y aumentar beneficios. Ahora dice que hay riesgo financiero para el sistema y quiere elevar la edad de jubilación a los 67 años a los albañiles, a los trabajadores a turno, de cadena, a los maestros. Mientras, a González (BBVA) le queda una pensión de 80 millones de euros.


Con el nivel de desarrollo tecnológico se puede y se debe trabajar menos para trabajar todos. No hay que retrasar la salida sino adelantar la edad de entrada al trabajo de los jóvenes, una vez formados, para reducir su tasa de paro que es del 40% Es más lógico que trabaje una persona de 25 años que una de 66 ¿O buscan acortar el período de disfrute de la pensión? Ya lo dice El Roto: “para garantizar el futuro de las pensiones, hay que hacerlas coincidir con la fecha de fallecimiento”. Tratan de reducir los derechos y cuantías de las pensiones y de meter miedo para engordar el negocio de los planes y fondos privados.

La propuesta gubernamental es un disparate: las cuentas están saneadas (62.000 millones de euros de superávit y siempre queda la financiación vía fiscal), en España las pensiones son un 65% de las europeas y nos jubilamos más tarde (63,8 años). También un suicidio político para el PSOE: hace el trabajo sucio, obliga a los sindicatos a convocar movilizaciones y perderá las elecciones.

Aparte de la crisis, la difícil situación económica se debe al modelo productivo de ladrillo y turismo y a la rigidez que nos impone el euro, responsable último de un déficit y una deuda exterior de las mayores del mundo. Las soluciones no pasan por recortar derechos sociales, sino por cambiar el modelo y replantearse los dogmas.

El Gobierno español reconoce abiertamente a la dictadura hondureña

Gonzalo Sánchez
Tercera Información

El ministro de exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos ha declarado en una conferencia hace unas momentos que, "si ha habido una visita del secretario de Estado para Iberoamérica a Tegucigalpa y se ha entrevistado con toda publicidad y transparencia con el nuevo presidente Lobo, creo que España ha reconocido al presidente Lobo y a su nueva andadura política."

El "presidente" Lobo, resultó ganador de unas elecciones fraudulentas organizadas por la dictadura que lideraba Roberto Micheletti.

Las elecciones, que no fueron reconocidas por la Comunidad Internacional, se llevaron a cabo en medio de un clima de tensión social provocado por las prácticas de la dictadura, las cuales incluyeron despariciones, asesinatos, represión, suspensión de los derechos constitucionales, detenciones ilegales, persecución por motivos raciales y el cierre de medios de comunicación afines a la oposición al régimen dictatorial hondureño.


Durante la jornada electoral de la que Porfirio "Pepe" Lobo resultó venecedor, no alcanzó ni siquiera el 30% de participación, por lo que el pueblo en resistencia, organizado en el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), y el ex presidente Manuel Zelaya, llamaron a la Comunidad Internacional a no reconocer el resultado de las elecciones.

Pese a que el Gobierno del PSOE, mediante María Teresa Fernández de la Vega, le garantizó a Zelaya el apoyo de España contra la dictadura, se acaba de anunciar que el país europeo va ya ha reconocido al golpista Pepe Lobo.

Como dirigente del derechista Partido Nacional (PN) de Honduras, Pepe Lobo llamó a sus diputados en el congreso a apoyar a Micheletti desde que se dio el golpe de estado y aún hoy, durante su liderazgo se siguen manteniento las prácticas represoras de su sucesor Micheletti, Diferentes organizaciones por los Derechos Humanos siguen denunciando estas prácticas propias del terrorismo de estado que siguen provando muertes, desapariciones y atentados contra los periodistas que no acatan las directrices del régimen ultra-derechista hondureño.

España, después de la toma de posesión de Pepe Lobo como "presidente" de Honduras, aflojó el discurso contra la dictadura, exigiendo a Lobo un Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional que aglutinase a todos los sectores del pueblo. Sin haber integrado en su gobierno al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), lo que supone dejar fuera a la mayoría de Honduras, España ha decidido reconocerlo.

El FNRP está integrado por todos los sindicatos de trabajadores de Honduras, organizaciones campesinas, de mujeres, artistas e intelectuales, obreros, estudiantes, indígenas y por los partidos de izquierda hondureños.

Aunque previamente el gobierno español había apoyado la Propuesta de San José, en la que se igualaba a los golpistas con Zelaya ya que entre los puntos de la propuesta se recogía la amnistía para los golpistas por los crímenes cometidos y se obligaba a Zelaya a firmar una declaración en la que renegase llevar a cabo el referéndum para preguntar al pueblo si deseaba establecer una urna para impusar una Asamblea Nacional Constituyente. Esto último suponía el objetivo principal del golpe de estado que la derecha y ultra-derecha hondureña le dio al presidente Zelaya.

No es la primera vez que el gobierno que dirige José Luis Rodríguez Zapatero reconoce a un régimen ilegítimo. Durante 2006, España reconoció al mexicano Felipe Calderón como presidente del país latinoamericano pese a las fuertes críticas de Izquierda Unida (IU), la cual sostenía que había pruebas evidentes de que hubo fraude en las elecciones y que probablemente el candidato de izquierda López Obrador fue el ganador de las elecciones mexicanas.

Los españoles que juraron fidelidad a Hitler

Alberto Piris
El viejo cañón

Ahora que varios grupos de nostálgicos han celebrado en Madrid y otras capitales diversos actos de conmemoración de la participación española en la Segunda Guerra Mundial, formando parte de la unidad militar conocida como "División Azul", no viene mal un ligero repaso de la Historia.
El 31 de julio de 1941, los miembros del contingente militar español que Franco puso al servicio de Hitler, vistiendo el uniforme alemán de campaña, participaron en la ceremonia de juramento de fidelidad.

Esta fue la fórmula utilizada, pronunciada por el Jefe de Estado Mayor de la citada división: "¿Juráis obediencia al Führer alemán en la lucha contra el comunismo, cumpliendo cuanto mande en relación con esta lucha, por sí o por los jefes en quienes delegue, hasta el sacrificio de la vida?",


A lo que los hombres allí formados respondieron sonoramente: "¡Sí, juro!". El jefe de la división, general Muñoz Grandes, en su posterior arenga recordó que "Lo que mi pueblo jura, lo cumple o muere". Y concluyó así la alocución: ¡Viva el Führer, viva el Ejército Alemán, viva Alemania!

No está de más recordar que ni siquiera los militares profesionales españoles juraban expresamente fidelidad personal a Franco, aunque ésta se diera por sobreentendida. La fórmula del juramento de Bandera del ejército español comenzaba así: "¿Juráis a Dios y prometéis a España...?". Nadie se atrevió a modificar la tradicional fórmula del juramento militar, introduciendo en ella el nombre del dictador, lo que, por otra parte, no hubiera sido motivo de extrañeza ya que la omnipresente figura de Franco reinaba por doquier, desde los sellos de correos hasta las invocaciones con las que se cerraba cualquier acto oficial.

A la luz de que aquí se comenta, se puede valorar en su justa medida, en esta España del siglo XXI, las extrañas concesiones que se siguen haciendo, con la benevolencia de muchos, a esos residuos históricos que en Europa ni siquiera tienen voz y, en muchos países, han sido declarados ilegales y perseguidos por las autoridades.

¿Es que los que juraron fidelidad a Hitler, o los que les apoyan todavía, lo consideran un honor personal, como para recordarlo tras haber conocido el horror que aquél trajo al mundo?