20 de febrero de 2010

Serrano Suñer y la sombra de la represión franquista.




Muchas cosas buenas pasaron en la vida de Ramón Serrano Suñer en octubre de 1940. Franco lo nombró el 16 de ese mes ministro de Asuntos Exteriores. Cuatro días después, como estreno majestuoso de su nuevo cargo, recibió en Madrid con todos los honores y parafernalia fascista a Heinrich Himmler, el arquitecto de las SS y jefe del entramado policial nazi. El 23 de octubre acudió con Franco al encuentro histórico con Hitler en Hendaya. Serrano Suñer estaba en el cenit de su poder y gloria. Ministro de la Gobernación desde enero de 1938, un cargo que en realidad no abandonó hasta mayo de 1941, jefe de la Junta Política de la entonces poderosa Falange y ministro de Asuntos Exteriores. Ése es el Serrano Suñer que se ha rememorado ahora con motivo de su muerte. Un ilustre estadista, que desapareció de la vida pública tras su destitución como ministro de Asuntos Exteriores en septiembre de 1942 y que, lejos ya del mundanal ruido de las maquinaciones políticas, incluso escribía de vez en cuando a Franco para que liberalizara el régimen.

Hay otras historias, sin embargo, que también pueden recordarse. Himmler visitó Madrid en octubre de 1940 para preparar las medidas de seguridad del encuentro entre Hitler y Franco en Hendaya. Pero, también, como ha contado Paul Preston, para sellar una mayor colaboración entre la Gestapo y las fuerzas de la policía franquista. La invasión de Francia por parte de las tropas alemanas, iniciada el 10 de mayo de ese mismo año, había permitido la captura de miles de republicanos españoles refugiados en territorio francés desde la conquista de Cataluña por las tropas de Franco y el final de la Guerra Civil. Muchos, como se sabe, acabaron exterminados en campos de concentración nazis.

Algunos de los más distinguidos, reclamados por el Ministerio de la Gobernación, fueron entregados a las autoridades franquistas por la Gestapo y el régimen de Vichy. El 21 de octubre, justo cuando Himmler estaba en Madrid, un juicio sumarísimo condenó a varios de ellos a muerte. En ese grupo estaba Julián Zugazagoitia, ministro de la Gobernación de la República, ejecutado el 9 de noviembre. Unos días antes, el 15 de octubre, había sido fusilado Lluís Companys, presidente de la Generalitat, acusado de "rebelión militar". También había sido entregado por esas fechas Joan Peiró, anarquista y ministro de Industria en el Gobierno de Largo Caballero, a quien la hora de la ejecución le llegó en julio de 1942. Los tres habían denunciado sistemáticamente la brutal violencia del verano de 1936 en la zona republicana y habían contribuido a salvar la vida de numerosos políticos de la derecha y miembros del clero.

Serrano Suñer era en ese momento dueño total de la situación y utilizó sus buenas relaciones con Himmler y los dirigentes de la Gestapo para conseguir la identificación y captura de esas autoridades de la España republicana, un asunto en el que tuvo una destacada actuación José Félix de Lequerica, embajador español en Vichy. No hacían falta tratados de extradición ni procedimientos legales. Los vencedores ajustaban cuentas con los vencidos bajo la impunidad que proporcionaba el dominio nazi de Europa y los mecanismos extraordinarios de terror sancionados y legitimados por las leyes de la dictadura franquista. La destrucción del vencido se convirtió, en efecto, en prioridad absoluta. No menos de 50.000 personas fueron ejecutadas en los diez años que siguieron al final oficial de la guerra el primero de abril de 1939, después de haber asesinado ya alrededor de 100.000 rojos durante la contienda. Medio millón de presos se amontonaban en las prisiones y campos de concentración en 1939, una cifra que descendió de forma continua en los años siguientes debido a las ejecuciones y a las numerosas muertes por enfermedades y desnutrición.

Con las fuentes disponibles, resulta muy difícil rastrear de forma minuciosa la responsabilidad directa de Serrano Suñer, y de otros muchos dirigentes franquistas, en aquella violencia vengadora sobre la que se asentó la dictadura de Franco. En la imagen del pasado que él evocó en sus memorias, publicadas en 1977 con el significativo título de Entre el silencio y la propaganda, la historia como fue, trató de desvincularse de aquel terror y de los aspectos más "impopulares" de la dictadura. Serrano Suñer, no obstante, estuvo allí, en primera línea, acumulando poder, en los años más duros, cuando más se humilló, torturó y asesinó, en el momento en que se puso en marcha el sistema represivo procesal, con la Ley de Responsabilidades Políticas, la Ley de Seguridad del Estado y la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo. Defendió, como Franco, la rendición incondicional de los rojos, sintió fascinación por las potencias fascistas y odió a las democracias.

No es sólo la "historia como fue", acicalada por Serrano Suñer y los vencedores, la que debe contarse. Es justo que ese periodo tan oneroso se convierta en campo de debate entre las diferentes versiones, con nuevas formas de aproximarse al pasado y libertad para confrontarlo.

[Fuente: Julián Casanova, diario El País, 12sep03. Julián Casanova es historiador, coordinador del libro Morir, matar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco.]



Luis Lucia Lucia dirigente de la CEDA.El "extraño honor"de ser condenado a muerte por los dos bandos: por el franquista y el republicano






Luis Lucia Lucia (Cuevas de Vinromá, 1888 - Valencia, 1943) fue un abogado, periodista y político democristiano español, fundador de la Derecha Regional Valenciana.

En su juventud Luis Lucia perteneció al sector del tradicionalismo valenciano. Se licenció en Derecho en Valencia. En 1912, a los 24 de edad, fue director del Diario de Valencia hasta 1914. En 1918 volvió a la dirección hasta el estallido de la Guerra Civil. Fue fundador y presidente de la Derecha Regional Valenciana y diputado en Cortes por Valencia en las elecciones de noviembre de 1933 y febrero de 1936. Sus posiciones fueron modificándose paulatinamente hacia la aceptación de las formas de participación democrática y, finalmente, de defensa firme de la República como modelo de convivencia.

Fundó con Gil-Robles la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) siendo vicepresidente de la misma. Por un breve periodo fue ministro, en dos ocasiones, ambas en la cartera de Comunicaciones: la primera con el gobierno que se constituyó el 6 de mayo de 1935, cuyo presidente era Lerroux, y la segunda con el gobierno del 21 de septiembre de 1935 y cuyo presidente era Chapaprieta.

Sus posiciones fueron distanciándose, con el tiempo, del presidente de la CEDA, huyendo Luis Lucia del excesivo personalismo, de Gil-Robles. Dice el historiador Hilari Raguer que "en los momentos más críticos (octubre de 1934, febrero de 1936) [Luis Lucia] ejerció un influjo moderador sobre el irascible y apasionado Gil-Robles". Durante la campaña electoral de febrero de 1936, Lucia se esforzó por moderar los impulsos autoritarios de Gil-Robles y en tender puentes con los republicanos conservadores de Maura.



Tras el asesinato de Calvo Sotelo huyó a Francia, pero regresó el 17 de julio. Ante la rebelión militar de julio de 1936, que dio origen a la Guerra Civil, se posicionó a favor del poder republicano legalmente constituido; el 18 de julio de 1936 Luis Lucia envió un telegrama al Ministro de Gobernación que decía:

Madrid. Ministro Gobernación. Como ex ministro de la República, como jefe de la Derecha Regional Valenciana, como diputado y como español, levanto en esta hora grave mi corazón por encima de todas las diferencias políticas para ponerme al lado de la autoridad que es, frente a la violencia y la rebeldía, la encarnación de la República y la Patria. Luis Lucia.
Sin embargo, tras el hundimiento de la legalidad y caos provocado por el gobierno del Frente Popular en la retaguardia republicana y el comienzo de la represión y asesinato masivo y sistemático del clero, Lucia se escondió, primero en Cantavieja (Teruel) y luego aislado en una casa de un pueblecito de Castellón, donde vivió cinco meses. Sin embargo fue delatado y encarcelado. La muestra inicial de adhesión no fue suficiente para las autoridades republicanas, ya que fue procesado y mantenido en prisión. De su prisión en Valencia fue trasladado a la Cárcel Modelo de Barcelona. Ante la inminente caída de la ciudad en manos franquistas el 25 de enero de 1939, Lucia y otros presos de derechas fueron liberados por un diplomático disfrazado de Guardia de Asalto. Lucia dejó la ciudad y se escondió a la espera de la llegada de las tropas rebeldes. Tras la llegada de los franquistas, Lucia permaneció en libertad tres semanas, hasta su detención el 14 de febrero. Juzgado sumarísimamente, fue condenado a muerte trece días después, por no apoyar la sublevación militar. El telegrama de adhesión que no había sido considerado un eximente por las autoridades republicanas fue considerado una prueba de cargo para los nuevos poderes.

La pena capital fue, sin embargo, conmutada, tras la mediación de varias autoridades religiosas, por una pena de cárcel que, en el verano de 1941 se sustituyó por una pena de confinamiento, que debía cumplir en Mallorca. A comienzos de 1943 murió.


Libro: Huyendo del fascismo



Un emocionante testimonio de los momentos finales de la Guerra Civil y del exilio, que constituye una fuente imprescindible para cualquier persona que quiera conocer de primera mano uno de los episodios más tristes de nuestra historia reciente. En el setenta aniversario de la finalización del conflicto, la Guerra Civil no sólo sigue marcando la agenda y el debate políticos, sino que se ha convertido en fuente continua de inspiración para películas, novelas y ensayos. Pero si en la mayoría de estos casos lo que se suele encontrar es una recreación más o menos rigurosa y afortunada de los hechos, el presente libro da la palabra a un testigo directo de los mismos, sin intermediaciones de ningún tipo. Así, el lector encontrará en sus páginas un relato franco, directo, en el que podrá palpar el miedo, la rabia, la impotencia de quienes se veían abocados a asumir el papel de perdedores. Redactado en Burdeos entre febrero y abril de 1939, "Huyendo del 'fascismo'" recoge en su texto y en los dibujos y acuarelas que lo ilustran, «las negras memorias de 21 días de tragedia, 21 eslabones que formaron una larga cadena de sufrimientos». A medio camino entre las fuentes escritas y la tradición oral, su publicación da voz a los habitualmente silenciados protagonistas de la historia: la gente común.
Cazabaret.com





JUAN JESÚS GONZÁLEZ RUIZ


Naido en Castejón del Ebro en 1918, tras establecerse en Burdeos con su madre a la edad de 13 años, decidió pasar la Guerra Civil en Barcelona y luchar por la República. De allí saldría en 1939 camino de Francia, donde fue internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, del que se escapó en febrero de ese mismo año. Burdeos, Marsella y Ansbach (Alemania) son los escenarios en los que transcurrió su vida durante la Segunda Guerra Mundial y la subsiguiente posguerra, hasta que en 1949 marchó con su mujer a Caracas, donde reside en la actualidad.



JULIÁN OLIVARES


Nacido en San Antonio, Texas, en 1940, es profesor titular de Literatura española en la Universidad de Houston, especializado en las letras del Siglo de Oro. Entre sus publicaciones cabe destacar "La poesía amorosa de Francisco de Quevedo" (1995), la antología "Tras el espejo la musa escribe: lírica femenina de los Siglos de Oro" (1993; segunda edición revisada, 2009) y la edición de "Novelas amorosas y ejemplares", de María de Zayas y Sotomayor (2000). Es asimismo editor de la revista literaria "Calíope, Journal of the Society for Renaissance and Baroque Hispanic

TV-3 ultima el documental ‘¿Monarquia o República?’





Por primera vez en una televisión pública española, el debate sobre la forma de Estado llegará a los espectadores a través de un documental que intentará mostrar sus diferentes ángulos: "Monarquia o República?", un amplio reportaje de los periodistas Montse Armengou y Ricard Belis, autores de trabajos de investigación histórica como Els nens perduts del franquisme, Les fosses del silenci, El comboi dels 927, Ravensbrück, l’infern de les dones y Ramon Perera, l’home que va salvar Barcelona.

Por primera vez en una televisión pública española, el debate sobre la forma de Estado llegará a los espectadores a través de un documental que intentará mostrar sus diferentes ángulos: "Monarquia o República?", un amplio reportaje de los periodistas Montse Armengou y Ricard Belis, autores de trabajos de investigación histórica como Els nens perduts del franquisme, Les fosses del silenci, El comboi dels 927, Ravensbrück, l’infern de les dones y Ramon Perera, l’home que va salvar Barcelona.

«Si España permitiera escoger la forma de Estado, ¿qué votaría, monarquía o república?» Esta pregunta, colocada en la web de la tele autonómica catalana, ofrece un resultado mayoritariamente inclinado hacia la segunda opción. El blog de Sense ficció (http://blogs.tv3.cat/senseficcio) incluye un resumen del contenido del espacio –«en fase de montaje», según TV-3–, con dos minutos y medio de cada una de las dos opciones. Así, entre los monárquicos aparece el periodista Luis María Anson («entre los países más libres del mundo, socialmente más justos, económicamente más desarrollados, culturalmente más progresistas, están las monarquías parlamentarias», dice), el exlíder del PP catalán Aleix Vidal-Quadras («las dos experiencias republicanas en España nos deberían haber vacunado contra tentaciones de este tipo», declara), el conde de Sert y Jaime Peñaf


Y entre los segundos destaca el diputado del PNV Iñaki Anasagasti («bajo ningún concepto se debería aceptar que Felipe de Borbón sea el nuevo jefe de Estado», afirma), Antonio Romero, coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República («un Estado no se puede heredar como un cortijo») y el diputado de ERC Joan Tardà («si eres independentista no puedes ser monárquico; necesariamente has de ser republicano»).


Pese a la valentía de haber aprobado este proyecto, lo cierto es que, dos décadas después del intento de golpe de Estado de 1981, la monarquía «sigue siendo un tema tabú», indicó días atrás Montse Armengou. Por ello, la dirección de TVC ha querido ampliar, aún más, el rigor del documental, cuyo estreno estaba inicialmente previsto para el jueves, 18 de febrero, dentro del espacio Sense ficció. Entre las entrevistas que el equipo realizó se encuentra la última concedida por Sabino Fernández Campo, el que fuera jefe de la casa Real, fallecido en octubre. Por otro lado, TV-3 emitirá el día 19 el telefilme 23-F: el día más largo del Rey.

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