21 de febrero de 2010

Pitos para los reyes en Bilbao



Sólo unos pocos espectadores cercanos al palco les aplaudieron. El resto pitó y entonó gritos de "¡Fuera! antes del inicio de la final de Copa de baloncesto
Era como meterse en la boca del lobo: los reyes de España acudieron al pabellón del BEC de Barakaldo para presidir la final de la Copa del Rey de baloncesto y recibieron una pitada de un sector del público. Pitos que arreciaron cuando sonaron los acordes del himno nacional.

Una situación que les debió de recordar la final de la Copa de fútbol disputada el año pasado en Mestalla cuando las aficiones del Barça y del Athletic de Bilbao pitaron el himno nacional. La polémica se agrandó cuando TVE, que ofrecía la señal en directo, decidió interrumpir la señal cuando más se oían los silbidos.En esta ocasió la televisión pública mantuvo en todo momento la emisión y retransmitió íntegramente la pitada.

Don Juan Carlos y Doña Sofía entraron a las siete menos seis minutos de la tarde al pabellón y empezó a oírse música de viento. Unos pocos espectadores cercanos al palco les aplaudieron, mientras el resto del pabellón pitaba y se oían algunas voces de "fuera".

Nada más llegar sonó el himno nacional durante treinta y cinco segundos, que se oyó poco entre los silbidos. Tan pronto como acabó el himno la situación volvió a la normalidad y ya no hubo más incidencias.

Las medidas de seguridad para el partido se extremaron, y hasta una hora antes del encuentro el público no pudo acceder a las gradas. Media hora antes de comenzar el encuentro hubo algunos improperios entre las aficiones del Real Madrid y del Bizkaia Bilbao al desplegar los primeros unas banderas españolas. La cosa, afortunadamente, no pasó a mayores.

Acompañan a los Reyes, entre otros, Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, y el lehendakari, Patxi López, y los presidentes del Real Madrid, Florentino Pérez y del Barcelona, Joan Laporta.


PÚBLICO / EFE - Bilbao - 21/02/2010 19:17

Una lectura de “Zutik Euskal Herria” de la Izquierda Abertzale





Ramón Zallo
Licenciado en Derecho y en Economía. Doctor en Ciencias de la Información. Catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad del País Vasco



*En primer lugar, y es un mérito con la que le está cayendo a la Izquierda Abertzale histórica, el texto es continuista en su apuesta por las vías exclusivamente políticas. Ya se expresó en el Acuerdo de Lizarra (1998), fue ratificada dos años después de su ilegalización en la Declaración de Anoeta (2004) y se plasmó en el preacuerdo de Loiola (2006). Están bajando del monte a pesar del empeño de Rubalcaba, Ares y Rajoy. El texto contiene tanto una determinada metodología ad hoc para abordar el proceso de cambio (“proceso democrático”) como un espíritu compartido y definitivo para el conjunto de la corriente.

Recordemos que tras el desconcierto por el desmantelamiento, Batasuna aprobó en octubre de 2009 el informe de debate “Clarificando la fase política y la estrategia”, que es el documento base para comprender su nueva estrategia del periodo, y que ha dado lugar a dos breves declaraciones para el público en general: la de Altsasu (noviembre 2009) -que se remite explícitamente a los principios Mitchell para un “proceso democrático”- y ahora, cuatro meses después, el “Zutik Euskal Herria”con alguna concreción sobre las “estaciones” del “proceso democrático”.

En el informe se sostenía la idea de que el “proceso democrático” es la columna de la estrategia independentista. En la Declaración de Altsasu ya se apostaba por una disposición unilateral a abrir un "proceso democrático mediante vías políticas" y “en ausencia total de violencia y sin injerencias”.

Es positivo. Pero todo ello indica, también, una lentísima adaptación estratégica, más atenta a los equilibrios internos que a las necesidades objetivas del país. En cualquier caso supone un avance de la voz política que, con un discurso propio, se le va imponiendo a una ETA cada vez más sonada que, por el momento, consigue que no le reprueben públicamente.

*En segundo lugar, en la declaración hay también alguna de arena.

En Lizarra se decía que en la “fase preliminar” del proceso de diálogo y de negociación no ha de haber condiciones previas (o sea, no eran obstáculo insalvable que continuaran la violencia o la represión) y que, en cambio, en la fase resolutoria se daría una ausencia permanente de la violencia y de respeto de la igualdad de condiciones de todos los proyectos. Fue un paso conceptual, aunque de poco sirvió, porque una ETA tramposa se quedó con la llave de la segunda fase.

En Anoeta -y previamente en la “Alternativa Democrática”- se distinguían dos marcos de acuerdo: entre las fuerzas vascas en lo político, y entre el Gobierno y ETA para la desmilitarización. Esa fue la pauta en la última tregua (mesa ETA- Gobierno; mesa de Loiola de PSE-Batasuna-PNV) que acabó en diciembre del 2006, en la T-4 con una patada brutal en todos los tableros.

Esa diferenciación se mantiene pero, lamentablemente -como se pudo comprobar en la última tregua- son dos mesas condicionadas (se dice en el informe que sería “una sola negociación que transcurre por dos carriles”). Así se arruinarán mutuamente. No se ha asimilado la experiencia.

*En tercer lugar, el documento refleja una hoja de ruta genérica para las propias bases de Batasuna. Las anima éticamente (“no somos como ellos” desmarcándose de la imposición y la injusticia de los Estados), las arenga desde la convicción “de que hemos traido el proceso de liberación a la fase del cambio político” y les propone una fase de acumulación de fuerzas con otros y con un norte: “la opción de la independencia está abierta”.

El documento se sitúa en un plano doble: en la propuesta de una metodología que serviría doblemente para que la Izquierda Abertzale oficial salga del propio laberinto político en el que se encuentra desde una acumulación de fuerzas independentista; y en el de la alternativa política (la apertura del “proceso democrático” hacia la independencia) en la que la Izquierda Abertzale histórica sería protagonista imprescindible y dirigente del futuro –ya que no lo puede ser del presente-. O sea una propuesta vinculada a si misma y a su espacio político.

En mi opinión establece un poco afinado hilo multifuncional entre independencia, proceso democrático, negociación, ausencia de violencia, construcción nacional, cambio social, acumulación de fuerzas, liderazgo y legalización de la izquierda abertzale.

*En cuarto lugar, se dicen varias cosas de interés pero alguna inquietante. Se dice que “iniciar el proceso democrático supone una decisión unilateral de la Izquierda Abertzale” y, algo después, define las tres estaciones del “proceso democrático que ya se está poniendo en marcha en Hego Euskal Herria”. La primera estación es de “mínimos democráticos”, que constituyen “la base necesaria para poder desarrollar el proceso democrático”, y que –creo- cabe identificar con la legalización de las candidaturas y del quehacer político de la Izquierda Abertzale histórica. La segunda es un “Acuerdo democrático” que cabe interpretar como el desarrollo de los preacuerdos de Loiola. La tercera es el “Marco democrático”, como materialización jurídico política del acuerdo democrático (autonomía política conjunta de la CAV y Navarra).

Esta secuencia de estaciones, que esperemos no sean de Vía Crucis, es nueva. Por un lado, las fases son de contenido (mínimos, acuerdo y marco) y no de tiempo político (preliminar y resolutivo) e interioriza que “la desactivación de las medidas de excepción” (legalización de candidaturas, por ejemplo) es un “mínimo democrático”.

Pero, por otro lado, al calificarla como “base necesaria” para poder desarrollar el proceso, puede entenderse, de forma inquietante, que mientras ese mínimo no se produzca, ETA se puede dar un plus de continuidad, o sea que no se produciría el final de la lucha armada (otra cosa sería una tregua táctica) hasta que se abra la segunda estación ni que quepa esperar una condena o crítica pública desde quien se encuentra excluido del sistema. Recordemos que los principios Mitchell son para una negociación y no para la fase previa de un conflicto armado.

*En quinto lugar, aunque el documento provoque cierta decepción, forma parte del lento proceso de lucha de líneas en el interior de la Izquierda Abertzale oficial y en la que van ganando las posiciones partidarias del cambio político y del fin a corto de la lucha armada. No se sitúa en la expectativa que se le reclama social y políticamente de una propuesta política general (proyecto y fin de la violencia) ni anuncia giros copernicanos que nos sitúen ya en un marco de paz. Es más, ni es nombrada ETA pero la “Innombrable” aletea en la atmósfera de las ambigüedades semánticas del texto.

Cabe interpretar que en el equilibrio imposible entre una organización armada autónoma y un movimiento popular al que vampiriza, el documento ofrece una metodología transitoria en la pelea entre ambos. Pero para esta sociedad castigada hasta el límite por parte de quienes la quieren salvar de si misma es promesa de continuidad armada.

*En último lugar, el documento tiene una metodología interesante pero se realiza solo desde una hipótesis deseable de acontecimientos, desde una secuencia mental preconcebida que carece de Plan B. ¿Qué hacer si, como parece seguro, el Gobierno Zapatero no da ningún paso en esa dirección, y menos aún un hipotético Gobierno Rajoy que solo apostaría por la derrota dentro de un par de años?. El texto no le prepara a la izquierda abertzale para esa situación aunque, eso sí, queda un espíritu general que pasa por liquidar cuanto antes la lucha armada para poder retomar la iniciativa política. ETA aun no se ha enterado que ya no le quieren ni los suyos.



Publicado en Deia el 20/2/2010

DECENAS DE SIMBOLOS FRANQUISTAS PERVIVEN AÚN EN EUSKADI











NI avenidas dedicadas al generalísimo, ni estatuas ecuestres en honor del militar que durante cuatro décadas gobernó con mano de hierro esa España: una grande y libre, lema que acuñó el franquismo y que sólo se quedó en eso, en un eslogan. Treinta y cinco años después de la muerte de Franco, en la CAV y Nafarroa las huellas de la dictadura no son ostensibles, pero ahí siguen. En segundo o tercer plano, la simbología franquista convive con los vascos. Según un censo oficioso -dada la ausencia de una recopilación oficial- realizado por DEIA con la colaboración de la asociación Ahaztuak, más de una veintena de emblemas, distintivos y nombres no se han eliminado.

Desde águilas imperiales a calles dedicadas a destacados franquistas, los regates a la Ley de Memoria Histórica son evidentes. La norma deja claro en su artículo 15 que las administraciones tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones de exaltación del alzamiento, de la Guerra Civil y de la dictadura. Pero hecha la ley, hecha la trampa, ya que el segundo apartado del citado artículo ya advierte de que no se podrá aplicar cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas. Esto es lo que aduce el Gobierno español para no retirar el escudo que flanquea la plaza Moyúa desde el edificio de Hacienda. Un clásico de los iconos franquistas en Bizkaia. Precisamente, este territorio es el que gana el ranking de la CAV.


Uno de los que más ha dado de que hablar en Bilbao es el paseo dedicado a Rafael Sánchez Mazas, fundador de la Falange y ministro de Franco. Un vecino de Bilbao interpuso una denuncia contra el Ayuntamiento para que cambiara el nombre que homenajea al compositor del Arriba España. Pero la placa sigue ahí. Al igual que la que honra a los caídos en la Sociedad Bilbaina.

EL TÍO DE RABANERA

Dos casos similares son los de las casas consistoriales de Barakaldo y Plentzia, en cuyas paredes todavía están colgados los cuadros de los alcaldes de la dictadura. Aquí, la Ley no concreta el modo de actuar, y los actuales mandatarios no se dan por aludidos. En la localidad costera, además de los cuadros destaca la concesión de la medalla de oro que el Consistorio aún mantiene a José Daniel Lacalle. Un franquista pata negra que, después de morir el caudillo, continuó dejando su impronta ultra. En septiembre de 1978, Lacalle fue expulsado del casino de Plentzia por arrancar una ikurriña.

La lista en Bizkaia continúa con el monumento dedicado a los caídos del bando nacional en el monte Gaztelumendi. La calle dedicada en Santur-tzi al capital Mendizabal y la inscripción que recuerda al caudillo en el interior de la galería Punta Begoña en Ereaga son otros ejemplos de los despistes de la Ley de Memoria Histórica, que en Araba tiene más ejemplos. En Laguardia se da uno de los casos más esperpénticos, ya que en pleno casco antiguo una placa recuerda al coronel Luis Rabanera, muerto gloriosamente el 20 de abril de 1937 por Dios y por la Patria en el frente de Bizkaia. Se da la circunstancia de que este valiente era el tío del ex diputado general de Araba, Ramón Rabanera, que en más de una ocasión se ha negado a retirar la placa. También en este municipio todavía resiste el busto, con el yugo y las flechas, en honor de José Calvo Sotelo, asesinado en 1936 y ministro con Primo de Rivera.

Antes de llegar a Gasteiz, un ejemplo de los iconos franquistas se localiza en el monte Urbina. Aquí, una piedra recuerda a tres aviadores de la Legión Cóndor. En otra cima, esta vez la de Olarizu, una cruz colocada por la Santa Misión Vitoriana en 1951 homenajea a los sacerdotes alaveses que cayeron en la cruzada. Ya en la capital de la CAV, y de nuevo con la Iglesia como protagonista, se encuentra uno de los casos más criticados. Es el escudo franquista que preside la parte superior de una de las entradas de la catedral nueva de Gasteiz, centro religioso que fue inaugurado por Franco. Asimismo, en el antiguo Palacio de Justicia de la capital alavesa sigue intacto un escudo preconstitucional.

En Gipuzkoa, casi erradicados

La presencia de simbología franquista en el territorio guipuzcoano se puede calificar como anecdótica. Y en el censo oficioso que este periódico ha realizado únicamente se han encontrado casos contados en Donostia. El más claro es el monumento erigido a los caídos en el bando franquista que se encuentra en el cementerio de Polloe. Si uno recorre las calles de la capital guipuzcoana puede toparse con un águila imperial presidiendo el edificio de la Capitanía Marítima, uno de los escaso ejemplos de iconos franquistas que siguen presentes, así como la placa que junto al primer piso de la avenida de la Libertad recuerda a Laura Brunet como madre española ejemplar que ofreció a la patria la vida de cinco de sus hijos. En el callejero también figura la calle Conde de Plasencia.

Las "trampas" de Barcina

Navarra ha sido el territorio históricamente más salpicado por simbología franquista de los antes mencionados. Aunque la purga de los iconos que hacían alusión a la etapa más negra de la historia reciente han sido constantes en los últimos años, su capital sigue dando cobijo a referencias del franquismo. Una realidad que se le puede achacar a las maniobras de UPN, con la alcaldesa Yolanda Barcina a la cabeza. La delfín de Miguel Sanz al frente de la formación regionalista ha sabido jugar sus cartas para llevar a su terreno las demandas de la oposición. El ejemplo más claro es el rebautizo de la plaza Conde de Rodezno, en cuya placa ya no se recuerda al ministro golpista Tomás Domínguez de Arévalo -primer titular de la cartera de Justicia del Gabinete de Franco-. Barcina defiende cumplir la Ley de Memoria Histórica y la Ley Foral de Símbolos al haber suprimido la referencia del político navarro y dejar, exclusivamente, el actual nombre, algo de lo que discrepan el resto de partidos presentes en el Consistorio de Iruñea. Estos recuerdan que la citada plaza recibió este nombre en 1952 no por cualquier Conde de Rodezno, sino por el último que ostentó el cargo, el franquista Domínguez de Arévalo, que murió un año antes.

Otro caso particular es el mausoleo de los caídos. Aquí están los restos de Mola y Sanjurjo. Instalación en la que reza el lema Navarra a sus muertos en la Cruzada, si bien hoy el mensaje se encuentra oculto tras un gran cartel que dice Sala de Exposiciones Conde Rodezno. Un edificio en cuyas paredes están inscritos los nombres de todos los navarros fallecidos en las filas nacionales. La lista continúa y no deja en buen lugar a la Ley de Memoria Histórica que, dos años después de su aprobación, sigue dejando lagunas en su cumplimiento.

(Noticias de Gipuzkoa 14 /02 / 2010 y Deia 13 / 02 / 2010)

La incorporación de una joven musulmana con pañuelo en la lista electoral del Partido Anticapitalista siembra el desconcierto en Francia

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA




Ahí está ella: sentada en la última fila, en una sala del Palacio de Justicia de Aviñón, con sus ropas claras y el pañuelo en la cabeza, mirando los mensajes del teléfono móvil, aburrida, como todos. Es Ilham Moussaïd, de 23 años, estudiante de gestión de empresas, una joven perfectamente desconocida en Francia hasta hace diez días y convertida ahora, de buenas a primeras, en una de las candidatas más polémicas a las próximas elecciones regionales, convocadas para marzo.

Sin buscarlo y sin quererlo del todo, y sobre todo sin esperarlo, Ilham se ha vuelto el blanco de todas las críticas, el objeto de todos los debates sobre el papel de los inmigrantes y de los candidatos electorales, transformada en la personificación de la polémica algo esquizofrénica sobre la identidad nacional, la religión y el laicismo que desde hace meses (y años) polariza la vida política de Francia. Allí está, en la última fila de la sala, en los asientos del público, escuchando a medias al fiscal, mirando los mensajes del móvil.

El asunto es simple: Ilham figura en la cuarta posición de la lista política del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) por el departamento de Vaucluse (sureste de Francia).

No tiene posibilidades de salir elegida, pero esa no es tanto la cuestión como que este partido es heredero de la vieja Liga Comunista Revolucionaria, de corte trotskista, comandado por el brioso y popular Olivier Besancenot, de profesión cartero, líder de la extrema izquierda, abonado a toda manifestación o protesta que se desarrolle en la calle. Así, Ilham se confiesa feminista, anticapitalista e internacionalista. Hasta ahí, bien. Pero se confiesa todo eso, y más, con el pañuelo musulmán en la cabeza. Por eso el revuelo, las críticas, los elogios, la perplejidad, en suma, de la sociedad francesa ante una candidata extremista adepta a una prenda demonizada que, para muchos -incluidas, claro, muchas asociaciones feministas-, simboliza la sumisión de la mujer respecto del hombre.

¿Cómo se come esto?

¿Quién es Ilham Moussaïd?

Nació en 1988 en Ajdir (Marruecos). A los tres años emigró a Aviñón con su familia. Es la más pequeña de siete hermanos, y la única de las cuatro chicas de su casa que lleva el pañuelo. Su padre es albañil. Su madre, ama de casa. Habla bereber y francés. Estudia en la Universidad gestión de empresas y cuando termine trabajará de contable. A los 18 años, casi al mismo tiempo, decidió colocarse el pañuelo y comenzó a trabajar en una asociación social de su barrio, Saint Chamand. Se especializó en ayudar a los niños en el colegio, a echarles una mano en los deberes, a programar y organizar salidas educativas para los alumnos de primaria. En estos cuatro años se ha convertido en un personaje querido y respetado en la periferia de su ciudad debido a su activismo militante. Le gustan los reportajes sobre Egipto, la historia, la música rap y la de Charles Aznavour. Es aparentemente tímida, muy amable, sonriente y, a juzgar por sus amigos, decidida.

A principios de 2009 dio un paso más y se adhirió al NPA: "Mi fe, en el fondo, se une a los principios del partido: el anticapitalismo o el internacionalismo son valores que, para mí, están en los dos sitios. Mi partido y el islam, según yo lo veo, son complementarios, muy complementarios", explica durante un descanso del juicio.

¿Pero no es todo un poco contradictorio?

-No. Yo soy feminista, es decir, estoy en contra de todo tipo de violencia y de opresión contra la mujer, defiendo la igualdad entre el hombre y la mujer. Pero no hay una sola manera de ser feminista o de defender a las mujeres. Yo no estoy oprimida por llevar el pañuelo. Sé que hay mujeres que piensan que taparse la cabeza es un símbolo de opresión. Pero repito: yo no lo estoy. En los años setenta, tal vez podría ser así. Pero no ahora. Se trata de una elección personal. ¿Por qué lo repiten constantemente? ¿No se esconde aquí una profunda islamofobia?

Ilham decidió ingresar en el partido después de ver en televisión el bombardeo israelí sobre Gaza. Desde entonces cumple funciones de tesorera en su agrupación. En marzo de 2009 participó en una polémica manifestación en la estación ferroviaria de Aviñón, junto a un centenar de jóvenes, para protestar contra el "apartheid del pueblo palestino". El líder del grupo, acusado de enfrentarse a la policía y golpear de un rodillazo a un agente, Abdel Zahiri, de 31 años, se enfrentaba el miércoles de esta misma semana a una petición de pena de seis meses. Ése es el juicio al que asiste Ilham junto con sus compañeros.

Cuando termina la vista en la sede judicial, el líder Zahiri, de origen marroquí, con traje, camisa y gafitas de intelectual, sale a la calle e Ilham se encarga de llevarle en su coche al vestuario de un campo de fútbol que les sirve de sede de su asociación.

"Fue en noviembre cuando decidí presentarme como candidata", relata. "Un comité de 14 personas pensó que yo debía ir en la lista y acepté. Ya entonces hubo resistencia en el partido. Había gente que no estaba de acuerdo. Por el pañuelo, claro", añade.

Uno de los que no estaba de acuerdo era, precisamente, el cabecilla Abdel. Pero por otras razones: "Yo me imaginé que la presión iba a ser mucha, que iban a ir a por Ilham, pero sólo a nivel local. Jamás pensé que esto iba a llegar a lo que ha llegado".

Pero bastó con que el diario Le Figaro publicase que el NPA presentaba una candidata con velo para que todo se disparara. Hubo miembros del Gobierno de Nicolas Sarkozy que acusaron al NPA de simple provocador, de partido hipócrita, de formación desfasada con actitudes propias del siglo pasado, "como apoyar a Trotski". Hubo dirigentes socialistas que recomendaron a los miembros de esta formación de extrema izquierda releer a Marx. "Yo no sabía que llevar un pañuelo era signo de laicidad", ironizó el ex primer ministro socialista Laurent Fabius. Hubo políticos del centro que les pidieron que guardaran los signos religiosos en casa para no inflamar aún más la mecha de la identidad. Jean Marie Le Pen, presidente del ultraderechista Frente Nacional, eligió un chiste fácil y despreciativo para juzgar el hecho: "Me siento decepcionado con Besancenot. Un verdadero revolucionario habría presentado a una mujer con burka". Muchos politólogos se alzaban de hombros, incapaces de digerir el fenómeno.

La combativa Fadela Amara, secretaria de Estado para asuntos de los barrios periféricos, criticó sin ambages la candidatura. "Me extraña que un partido político que se dice laico y feminista lleve en sus listas a una mujer con un pañuelo. Ese pañuelo no es simplemente diez centímetros de tela sino el símbolo de un proyecto político de la opresión de las mujeres y de la confiscación de sus derechos. Esta estudiante forma parte de ese tipo de personas a las que he combatido siempre. Su manera de defender las libertades individuales simplemente me horripila". La asociación feminista Ni Putas Ni Sumisas, de la que Amara fue en su tiempo directora, fue más lejos: aseguró que denunciaría la candidatura por considerarla ilegal y contraria a los valores de la República Francesa.

El propio líder del Nuevo Partido Anticapitalista, Olivier Besancenot, que no conocía a Ilham y que ignoraba que en sus filas hubiera una mujer con el velo, se vio sorprendido por la magnitud de la polémica y, en un principio, desbordado por las propias críticas internas. La polémica le estalló a las seis de la mañana de un lunes, cuando un periodista le sorprendió preguntándole a bocajarro qué pensaba de una candidata del NPA que vestía "el burka". En el interior de su propia formación política se ha llegado a calificar al pañuelo de "instrumento de sumisión, incluso si Ilham no lo ve así, y no es la única que lo ve así".

Besancenot, que exige que nadie le dé lecciones de laicidad, ha respetado hasta ahora la elección del comité local de Aviñón: "Ni es un estandarte del NPA ni tenemos tampoco por qué ocultarla". Un periodista de radio con retranca le preguntó esta semana: "¿No era la religión el opio del pueblo?". Él se salió por la tangente: "Esos a los que he oído tanto estos días hablar de la laicidad han instrumentalizado a esta candidata para darse lustre en ese aspecto. En el caso de la UMP (el partido de Sarkozy) es insoportable".

Ilham lo dice a su manera, sonriendo, con su voz escasa pero terminante: "La religión es una cosa privada. Y la laicidad es la separación de la Iglesia y el Estado. Yo no represento ni a la mujer musulmana ni al islam. Yo represento en todo caso al Partido Anticapitalista y a las gentes de los barrios pobres de los que procedo". Recuerda que en otras épocas ha habido diputados en sotana y que jamás se les ha cuestionado.

En un principio, Ilham rehuyó a los periodistas. Pero después, tanto ella como Abdel consideraron que no debían esconderse, que su ejemplo puede servir a otros muchos. De hecho, en su comité hay cuatro chicas con pañuelo. De ahí que el rostro de Ilham, y su melena recogida en un moño y cubierta por su pañuelo blanco, comience a ser cada vez más conocido en Francia y en el extranjero. El miércoles concertó varias entrevistas con distintos periódicos británicos y con una cadena de televisión suiza.

No sólo ha encontrado oposición en la derecha y en la izquierda política. También en su propio barrio. "Hay jóvenes que me han acusado de ensuciar el islam", cuenta. Porque Ilham afirma, con la misma determinación con la que pide el transporte público gratuito y multas a las empresas que echan a trabajadores, que está a favor del aborto, de los derechos de los homosexuales y de las medidas contraceptivas. Junto con su inseparable Abdel, ha organizado reuniones pequeñas en pisos, en casas y en locales pequeños de su barrio, donde trata de hacerse conocer de cerca, cara a cara.

A la inevitable pregunta de si se siente francesa responde que sí, que no puede sentirse de otro modo. "Soy francesa porque hablo francés y vivo aquí. Pero también soy fiel a mis orígenes bereberes. Hay muchas maneras de entender la identidad". Abdel, su compañero de partido, aún es más claro: "Somos franceses porque ya no podemos ser otra cosa. Luchamos para que haya mejores escuelas, mejor servicio de correos, por un mundo mejor. Eso es ser francés".

El presidente del Consejo Francés para el Culto Musulmán, Mohamed Moussaoui, asegura que no es incompatible pertenecer a un partido de extrema izquierda y llevar el pañuelo musulmán. "Un ciudadano que se compromete con una opción política tiene derecho a tener convicciones religiosas. Tendrá que demostrar que representará a los ciudadanos de todas las confesiones. Por eso hay que elegirla por su competencia y no por llevar el pañuelo".

Besancenot recordó otra cosa en la famosa entrevista del opio del pueblo: "La apuesta del NPA es la de aglutinar a los obreros, a los trabajadores precarios y a los militantes de los barrios precarios, entre otros. Hay un cantante, Jamel Debbouze, que decía eso: 'El rostro de Francia está cambiando. Y extrañamente cada vez se parece más al mío".

Ilham también lo dice a su manera: "Se acusa al Nuevo Partido Anticapitalista de querer atraer a los jóvenes de los barrios. Es al revés. Los jóvenes de los barrios nos hemos ido a ese partido porque consideramos que es el que nos representa. Y los jóvenes de los barrios somos así".

Abdel refrenda: "Los viejos militantes de la Liga Comunista Revolucionaria son expertos en política, profesores de universidad de más de 50 años. Pero no saben lo que es un barrio de la periferia. Por eso no nos aceptan del todo, a nosotros, a los que vivimos ahí y hemos decidido movernos y luchar. Por eso se extrañan de cómo somos. Yo también soy creyente y musulmán. Pero activista. Y seremos más. Eso es lo que ha cambiado".

Ilham conduce en su coche a Abdel mientras concierta por teléfono una nueva entrevista para otra televisión extranjera. La chica anticapitalista del velo sigue acaparando el interés. Tal vez porque encarna un verdadero enigma: aún nadie sabe con certeza si simboliza lo más arcaico de una sociedad o algo nuevo y fuerte que es necesario asimilar.
El País 21/02/10

El régimen escupe en la memoria de Miguel Hernández. Alza, toro de España: levántate, despierta



“Sus majestades los reyes presidirán la Comisión Nacional del Centenario del Nacimiento de Miguel Hernández”. No habría dado crédito a la noticia si no la hubiera visto publicada de la página web del Ministerio de la Presidencia. Al verla, me quemó un fogonazo de rabia, asco e indignación y no pude hacer otra cosa que escribir sobre las altas cotas de miseria que ha podido alcanzar un régimen cada vez más podrido y decadente.
Supongo que cualquiera se habría escandalizado si el heredero designado por Hitler hubiese presidido una comisión que homenajease el Centenario, por ejemplo, de Ana Frank. O que un militar designado por Pinochet, hiciese lo propio con Victor Jara. Espero, por tanto, que muchos se indignen, incluso que se rebelen contra esta decisión tan cínica como representativa de un régimen tan débil que intenta apropiarse de la memoria de los buenos, para salvarse de la mierda en la que ha metido a un país entero. Aunque tampoco pretendo con este artículo enumerar las miserias de un país donde la justicia da vergüenza, al Jefe de Estado lo eligió una dictadura, la ley electoral es fraudulenta, la corrupción campa a sus anchas y los bancos son dueños de España.

Con esta decisión, el régimen borbónico no solo escupe en la memoria de Miguel Hernández sino en las causas por las que luchó: la República y el comunismo. Porque no nos olvidemos que es imposible desligar en Hernández el compromiso ideológico de su poesía. El poeta murió en las cárceles franquistas, no por poeta, sino por comunista. Y no sólo no veo ningún comunista en esa Comisión, sino que además está presidida por alguien que ha dicho “No permitiré que nadie hable mal de Franco en mi presencia”, o quien juró los principios del Movimiento Nacional. Pero más aún, en esa Comisión está incluso la alcaldesa que a través del Ayuntamiento de Orihuela dio cobertura a un libro ultraderechista que usaba los versos de Hernández para insultar a la izquierda.
No entiendo las razones por las que se hace Presidentes de Honor a esos a quienes el régimen denomina “Sus Majestades los Reyes”, esos quienes lo que mejor podrían hacer sería renunciar a esa Presidencia, al menos si han leído los versos del poeta y saben lo que están presidiendo. Y si los hubieran leído, y además los entendieran, quizá serían unos reyes tan sabios que, como dice mi amigo Kalvellido, “proclamarían la Republica, y por si se arrepentían, se guillotinarían”.
Pero no será así y al régimen habrá que tumbarlo, así que como díría Hernández, más le valdría a España despertar, revolverse y salvarse.
Llamo Al Toro De España | Miguel Hernández

Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.

Despiértate.

Despiértate del todo, que te veo dormido,
un pedazo del pecho y otro de la cabeza:
que aún no te has despertado como despierta un toro
cuando se le acomete con traiciones lobunas.

Levántate.

Resopla tu poder, despliega tu esqueleto,
enarbola tu frente con las rotundas hachas,
con las dos herramientas de asustar a los astros,
de amenazar al cielo con astas de tragedia.

Esgrímete.

Toro en la primavera más toro que otras veces,
en España más toro, toro, que en otras partes.
Más cálido que nunca, más volcánico, toro,
que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.

Desencadénate.

Desencadena el raudo corazón que te orienta
por las plazas de España, sobre su astral arena.
A desollarte vivo vienen lobos y águilas
que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.

Yérguete.

No te van a castrar: no dejarás que llegue
hasta tus atributos de varón abundante
esa mano felina que pretende arrancártelos
de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.

Víbrate.

No te van a absorber la sangre de riqueza,
no te arrebatarán los ojos minerales.
La piel donde recoge resplandor el lucero
no arrancarán del toro de torrencial mercurio.

Revuélvete.

Es como si quisieran arrancar la piel al sol,
al torrente la espuma con uña y picotazo.
No te van a castrar, poder tan masculino
que fecundas la piedra; no te van a castrar.

Truénate.

No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás
si no es para escarbar sangre y furia en la arena,
unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas
abalanzarse luego con decisión de rayo.

Abalánzate.

Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado,
y en el granito fiero paciste la fiereza:
revuélvete en el alma de todos los que han visto
la luz primera en esta península ultrajada.

Revuélvete.

Partido en dos pedazos, este toro de siglos,
este toro que dentro de nosotros habita:
partido en dos mitades, con una mataría
y con la otra mitad moriría luchando.

Atorbellínate.

De la airada cabeza que fortalece el mundo,
del cuello como un bloque de titanes en marcha,
brotará la victoria como un ancho bramido
que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.

Sálvate.

Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate.
Levanta, toro: truena, toro, abalánzate.
Atorbellínate, toro: revuélvete.
Sálvate, denso toro de emoción y de España.

Sálvate.

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