17 de marzo de 2010

El rigor informativo y la teoría del entorno





Joseba Fernández González ( Militante de Antikapitalistak-Izquierda Anticapitalista)

A uno le despiertan a la 1:00 de la mañana, sin comerlo ni beberlo, convertido en un etarra y con su foto en portada de todos los grandes medios de comunicación. No es la primera vez que esto ocurre (o episodios muy similares), y me temo no que será la última. El rigor y la veracidad de los mass media de este país está a la altura del barro. Lo que me ha pasado a mí no pasa de mera anécdota, en comparación con otras situaciones. Ahí tenemos, entre otros muchos, los ejemplos de lo ocurrido con el caso del intento de golpe de Estado en Venezuela en 2002 o la patética sumisión de todos los grandes medios a la versión oficial tras el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Pero también tenemos el ejemplo cotidiano del tratamiento informativo a muchos casos de eso que llaman la “lucha antiterrorista”. Un tratamiento que, en muchas ocasiones, responde al criterio de la emergencia, del sempiterno servilismo a la “razón de Estado” y a la criminalización oportunista de cualquier tipo de acción social alternativa y antagonista. Ahí están los casos de Egunkaria, del sumario 18/98, de las movilizaciones anti-TAV y de tantas otras.



Sin embargo, esta ausencia de una prensa profesional que, de verdad, ejerza el necesario control sobre los poderes públicos (y los poderosos) no camina sola. Es el triste reflejo de la descomposición de la democracia española. Una democracia que, surgida tras esa “plácida, pactada y ejemplar” Transición, no deja de asombrar con sus continuos retrocesos. Ahí está, sin ir más lejos, el caso de ese juez “modélico” sometido ahora a las presiones de esa derecha extrema que todavía mantiene la capacidad de marcar la agenda política. O, sencillamente, el engendro jurídico y la aplicación torticera y chapucera de esa teoría jurídica del “entorno”.

El estrambótico caso en que me he visto envuelto en el día de hoy no deja de ser una anécdota. Una anécdota que, eso sí, daña gravemente derechos personales y que, tras las oportunas medidas, deberían ser reestablecidos. Pero también es, sencillamente, la constatación del nivel periodístico de unos medios de información que (en algunos casos) aún no han sido capaces de rectificar y ofrecer correctamente la información de lo ocurrido la pasada noche. Por cierto, nuevamente asumiendo todas las informaciones oficiales, y sin atender a los necesarios criterios de prevención a la hora de dar las noticias, tal y como están haciendo algunos medios franceses.

En fin. Queda la sensación de impotencia, de desnudez frente al poder omnímodo de la imagen. Y queda la vulnerabilidad frente al trabajo mal hecho, la falta de rigor y los prejuicios del “profesional” de turno. Nada nuevo bajo el sol, por otra parte. Sensacionalismo, amarillismo y superficialidad aplicadas a la comunicación política. De eso sabemos mucho quienes seguimos creyendo que otros medios son necesarios para otra democracia posible.

Etarra por un día. (Criminalizan a Joseba Fernández militante de Anticapitalistak)






"Yo no he sido... qué fuerte..." Esto es lo que se podía leer en el muro de Facebook de Joseba Fernández González, un ciudadano vasco que milita en 'Izquierda Anticapitalista' (IA), y que este martes por la noche pudo ver su cara en todos los diarios nacionales, tanto en papel como en la web, identificándole como Joseba Fernández Aspurz, uno de los etarras que participaron en el asesinato de un policía francés en París.

La confusión surgió porque la agencia Efe distribuyó la foto a los medios a las doce de la noche. Joseba, que se presentó al Parlamento Europeo en las listas de IA y que se presentaba como Investigador Precario en la Universidad del País Vasco, escribía en su muro de la red social: "acabo de llamar a Efe y dicen que han visto el nombre, lo han buscado en Google y como aparecía que había estado en 'organizaciones' pues han metido una foto mía".

La agencia tenía una foto no datada de Joseba de los años en los que militaba en 'Ezker Batua-Izquierda Unida' (EB-IU). La imagen fue tomada durante una mesa redonda impulsada por la organización 'elkarri', a la que asistieron representantes de la propia organización, de Eusko Alkartasuna (EA) y de EB-IU. La organización juvenil de Batasuna, brazo político de ETA, no estuvo representada porque ya había entrado en vigor su ilegalización.

Efe recibió una primera llamada de una persona que no quiso identificarse, advirtiéndoles del error, y rapidamente pasó el aviso a los abonados avisando del fallo. Minutos después fue el propio Joseba quien se puso en contacto con ellos, según cuentan desde la agencia, "un poco asustado".

Las redes sociales y las nuevas tecnologías son un buen instrumento para recabar información y en ellas se pueden encontrar documentos insólitos, como la famosa fotografía de los etarras ataviados con la camiseta de la selección española, pero también pueden jugar malas pasadas si no se lleva a cabo el necesario contraste.

Joseba Fernández González escribía en torno a las dos de la mañana en su muro "acojonante estar en todos los periódicos...". Y sus amigos realizaban comentarios del mismo calado. Un familiar suyo escribía "joder tronco había tenido un malo malísimo en mi casa...coño que sensación". Y otra amiga se hacía eco de lo ocurrido: "Joseba que fuerte tio! Que vas a hacer? Acaban de utilizar tu imagen....estoy flipada" (sic).

Aclarado el asunto y una vez que Efe ya había alertado a los medios de que no debían utilizar la imagen distribuida, el mismo familiar antes citado volvía a escribir en el muro de Joseba: "mañana no salgas a la calle, como te vea Rubalcaba lo vas a flipar...jaja".

Las redes sociales y las nuevas tecnologías son un buen instrumento para recabar información y en ellas se pueden encontrar documentos insólitos, como la famosa fotografía de los etarras ataviados con la camiseta de la selección española, pero también pueden jugar malas pasadas si no se lleva a cabo el necesario contraste.

Joseba Fernández González escribía en torno a las dos de la mañana en su muro "acojonante estar en todos los periódicos...". Y sus amigos realizaban comentarios del mismo calado. Un familiar suyo escribía "joder tronco había tenido un malo malísimo en mi casa...coño que sensación". Y otra amiga se hacía eco de lo ocurrido: "Joseba que fuerte tio! Que vas a hacer? Acaban de utilizar tu imagen....estoy flipada" (sic).

Aclarado el asunto y una vez que Efe ya había alertado a los medios de que no debían utilizar la imagen distribuida, el mismo familiar antes citado volvía a escribir en el muro de Joseba: "mañana no salgas a la calle, como te vea Rubalcaba lo vas a flipar...jaja".

http://www.anticapitalistas.org/node/4999

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¿En qué deberíamos ser como el Che?





Artículo aparecido en Socialismo Internacional no. 23, octubre de 1997. Apareció por primera vez en Murros, entonces la revista de Kommunistinuoret, la juventud comunista de Finlandia, que llegó a ser Sosialistiliitto, la Liga Socialista.

Treinta años después de su asesinato, millones de personas en todo el mundo todavía miran hacia la figura de Che Guevara. En un mundo cuya política está dominada, por un lado, por los discípulos del neoliberalismo —defensores sin críticas de un sistema que produce pobreza y guerra— y por el otro, los partidos “socialistas” —que aceptan que el dinero y el mercado son más importantes que las necesidades de la gente—, su ejemplo de lucha y autosacrificio sobresale. Representa la imagen de un revolucionario de verdad, realmente comprometido en la lucha contra la opresión, y por un cambio del mundo.

Pero ¿qué podemos aprender del pensamiento del Che que nos ayude en nuestras luchas hoy en día?








La vida del Che
Che nació en Argentina en 1928, en una familia acomodada. De joven estudió medicina, y viajó por América Latina, viendo así de primera mano los problemas que sufría la gente de ese continente. En 1954 vio derrumbarse al gobierno democrático de Guatemala a manos de esbirros de los Estado Unidos. Estas experiencias le llevaron a que en 1955, cuando conoció a Fidel Castro —recién liberado de la cárcel, donde había permanecido después del fracasado ataque al cuartel de Moncada, el 26 de julio de 1953— coincidiese con sus ideas.

Tanto Che Guevara como Fidel Castro veían el sufrimiento de la gente de América Latina y querían luchar por aliviarlo. Habían visto los límites de las reformas pacíficas. Ninguno de los dos tenía ilusiones en los partidos comunistas latinoamericanos, que tenían una historia de seguidismo de la línea impuesta por la URSS, y de aliarse, cuando era requerido por sus jefes, con cualquier dictador local que interesara a Moscú. El Partido comunista cubano había colaborado con Batista, el dictador de Cuba, y más tarde tacharía al movimiento de Castro de “aventurista”.

A finales de 1956, Che Guevara formó parte del grupo que embarcó hacia Cuba en el barco Granma, para empezar la lucha guerrillera en la isla como el Movimiento 26 de julio. El puñado de hombres que sobrevivieron al desembarque creció poco a poco, y comenzaron a marcar victorias militares. Pero es importante destacar que el ejército guerrillero nunca llegó a exceder la cantidad de mil guerrilleros: siempre fue una minoría ínfima que luchaba “en el nombre” de la masa de población.

El gobierno de Batista estaba internamente debilitado por la corrupción y por su incapacidad de cumplir las demandas de sus propios seguidores. El 1 de enero de 1959, Batista huyó, y los guerrilleros ocuparon su vacío de poder.

El Movimiento 26-J formó un Gobierno comprometido en reformas y reconstrucción nacional. El problema consistió en que cualquier reforma iba a chocar con los intereses del gran capital que controlaba la economía isleña, sobre todo, el azúcar. En los primeros años después de la revolución hubo un proceso en ascenso por el cual reformas menores comportaron represalias de los Estados Unidos, que habían dominado el comercio exterior de Cuba, provocando así más reformas para contestar la repuesta estadounidense.

Fue como parte de este proceso que el grupo de Castro se acercó a la URSS y, dentro de Cuba, empezó a integrar al liderazgo del Partido comunista cubano en la administración del país. La URSS tenía los recursos económicos que a Cuba le faltaban, mientras que el Partido comunista tenía mucha más base social que el Movimiento 26-J —necesaria si iban a controlar efectivamente la sociedad cubana—.

Che Guevara jugó un papel central en los cambios económicos, fue jefe de finanzas entre 1959-61, y Ministro de Industria entre 1961-65. En estos últimos años, el Che empezó a expresar discrepancias en su actitud hacia la economía y la sociedad. Las propuestas que provenían de la URSS se basaban exclusivamente en estímulos materiales: pagos al trabajo a destajo que premiaban con ingresos más altos, castigando a aquellos que no podían acceder al ritmo requerido. Che escribió acerca de la importancia de los “estímulos morales”, el estímulo de trabajar más para el bien común.

En la práctica el régimen utilizaba los estímulos materiales cuando podía, sólo dando más énfasis a los “estímulos morales” cuando no había recursos para premiar el trabajo más rápido. Los estímulos materiales eran torpes e injustos, pero los estímulos morales no fueron mucho mejores, porque de hecho la producción no fue para el bien común, sino para producir lo suficiente para sustentar la posición de Cuba en la economía mundial, e intentar acumular riqueza para que el régimen pudiera invertir.

La otra discrepancia del Che fue su insistencia en la idea de revolución internacional, que expresó en el lema “Crea dos, tres muchos Vietnams”.

Estas discrepancias llevaron al Che a dejar Cuba en 1965, para intentar extender la revolución internacional. En noviembre 1966 llegó a Bolivia para empezar una lucha guerrillera con un grupo reducido de compañeros. Después de casi un año de condiciones cada vez peores en la selva boliviana, y de fracasar en el establecimiento de un movimiento de verdad —el partido comunista de Bolivia obstaculizaba sus esfuerzos— su grupo fue capturado, y Che fue asesinado el 9 de octubre de 1967.

¿La alternativa del Che para Cuba?
Hoy, Cuba está aun más lejos del idealismo de sus principios, que en los tiempos del Che.

Ahora Castro va a encuentros internacionales con traje y corbata para atraer las inversiones extranjeras, recientemente se anunció la primera zona franca en Cuba. Se están construyendo hoteles turísticos superlujosos, mientras la gente corriente sufre apagones y sus casas se desmoronan. Cuba se plantea exportar bio-tecnología, mientras muchos niños dependen de la caridad europea para recibir el material básico en las áreas de salud y educación.

Pero, ¿ofreció el Che una alternativa? El problema central de Cuba nunca ha sido la táctica específica seguida por sus dirigentes, en su empeño por sobrevivir dentro de la economía mundial capitalista, sino que ha sido la idea de que era posible crear una isla socialista dentro de un mundo capitalista. No fue posible en Rusia y decididamente no ha sido posible en un país más pequeño y sujeto a presión imperialista, como es Cuba.

La propia dinámica de su supervivencia les llevó a alinearse con la URSS, callándose cuando la burocracia estalinista oprimía a los trabajadores y a las minorías nacionales, así como apoyando la invasión rusa de Checoslovaquia en 1968. Implicó el establecer relaciones amistosas con el gobierno mexicano, incluso cuando reprimía a movimientos populares —los ataques a los zapatistas es sólo un ejemplo reciente—.

La URSS ayudó a Cuba por sus propios intereses geopolíticos, tal como los EE.UU. ayudan a Israel y a Egipto. Como en el caso de Israel, esta ayuda posibilita avances materiales imposibles de alcanzar de otro modo, pero esto no es el socialismo. Che no tenía ninguna alternativa real para el desarrollo nacional de Cuba, a la del COMECON. El camino seguido por Cuba en la transferencia de su dependencia de los EE.UU. a la URSS, la llevó a que el colapso de los regímenes estalinistas, en Europa del este, le causara una crisis profunda.

El Che y la lucha armada
No obstante, la gente inspirada por Che Guevara mira, sobretodo, hacia su compromiso con la lucha armada para conseguir la revolución internacional. ¿Hasta qué punto son válidas sus ideas como un modelo a seguir?

Che plasmó sus ideas sobre la lucha guerrillera en su libro Guerra de guerrillas, de la siguiente manera:

“1º Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2º No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3º En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo”.


En cierto sentido, la experiencia trágica del Che en Bolivia resultó del hecho de poner en práctica la teoría de la lucha guerrillera, con el resultado ya conocido por todos.

No obstante, miles de revolucionarios por todo el mundo siguieron poniendo en práctica estas ideas, con resultados similares. Analizaremos esta teoría paso a paso.

El primer punto es cierto, en el sentido de que un movimiento de masas puede derrotar la fuerza militar de un estado, pero tiene que ser una lucha de masas. Un grupo guerrillero llevando a cabo una campaña estrictamente militar tiene muy pocas posibilidades de éxito. Las circunstancias específicas que se dieron en Cuba hacen de ésta un excepción que no se ha repetido con otros movimientos guerrilleros, los cuales han acabado en fracaso en el resto de América Latina, desde los 60. El relativo éxito en Nicaragua, en 1979, radica en que fue un movimiento basado en las masas y no tan sólo en la guerrilla.

El segundo punto nos puede llevar a sacar conclusiones muy peligrosas. Se basa en una falsa concepción del marxismo revolucionario. Los revolucionarios no esperan a que se den todas las condiciones para la revolución antes de actuar. Los marxistas participamos en las luchas para conseguir reformas, así como contra los ataques de los jefes. Paralelamente explicamos a la gente de nuestro alrededor, la necesidad de ir más allá de un aumento salarial o de ejercer una oposición activa al fascismo, para resaltar la necesidad de una lucha con un claro objetivo, el de derrotar al capitalismo mismo.

Los revolucionarios no crean la revolución a espaldas de los trabajadores. Incluso en 1917 después de la caída del Zar, el lema de Lenin para los bolcheviques era “explica pacientemente”, explicar a la masa de trabajadores, mediante ideas y las experiencias, fruto de la lucha, que una revolución era necesaria.

Fuera del propio momento de insurrección la tarea de los revolucionarios no es “crear la revolución”, sino que es el “crear revolucionarios” a través de nuestra participación activa en las luchas cotidianas. Sólo así es posible una genuina revolución de masas y no sólo la transferencia de poder a una minoría en el caso de Cuba, fue una minoría, claramente más progresista que el régimen de Batista, pero aún así fue una minoría .

En la mayoría de los casos el resultado no es el de Cuba, sino, por lo general, mucho peor. Estos revolucionarios no intentan crear movimientos de masas, se aíslan de ellos donde existen, dejándolos en las manos de los reformistas. El ejemplo de la lucha antifascista lo demuestra claramente.

En el Estado español encontramos una organización antirracista grande y moderada: SOS Racismo, que otorga mayor énfasis a la tolerancia y a las reformas legales, pero que se niega a enfrentarse directamente a los grupos fascistas en paulatino crecimiento. Por otro lado hay grupos antifascistas mucho más radicales, pero muy pequeños, y que siguiendo la línea del Che se ven a ellos mismos como “el arma” contra el fascismo. No saben ni intentan movilizar a la masa de trabajadores, vecinos, etc.

En Gran Bretaña, en cambio, los revolucionarios del Socialist Workers Party (SWP) se han sabido organizar conjuntamente con mucha otra gente, la cual discrepa en diferentes temas, pero que sí quiere derrotar a los nazis. De esta forma se pudo convocar una manifestación de 60.000 personas, cuyo objetivo era directamente la sede fascista. El SWP solo, no podría derrotar a los nazis, pero por el hecho de construir un movimiento de masas los derrotaron en los 70 y están en vías de volverlo a conseguir en los 90. Esto es un ejemplo del no sentarse a esperar las condiciones revolucionarias, pero tampoco pretender que estas se puedan inventar, es un forma de relacionarse con las luchas reales intentando siempre sacarlas adelante, con la meta final de una revolución.

En el último punto el Che nos habla de que “el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo”.

Che vio a los trabajadores como una minoría privilegiada. Los marxistas desde Marx y Engels siempre han reconocido que los trabajadores tienen una posición específica en el capitalismo, como una clase que está obligada a luchar colectivamente para defender sus intereses, y que en el curso de esta lucha pueden ir mucho más allá del problema inmediato, para cuestionar todo el sistema. Los campesinos, en cambio, no tienen ese interés colectivo para luchar juntos. Marx les describió como patatas dentro de un saco, tan sólo unidos por una fuerza exterior. Esta fuerza podría ser la clase trabajadora o, al igual que en Cuba, podría ser un grupo de guerrilleros, no de la clase trabajadora sino de la clase media intelectual, que acaba substituyendo a las masas.

El hecho de poner el énfasis en el campo ya fue una equivocación en el tiempo del Che, y lo es aún más en la América Latina de hoy. Hay una clase trabajadora, a menudo muy combativa, en cada país latinoamericano. Últimamente ha habido huelgas generales en Bolivia, Argentina, etc. En Brasil en los años 80 se desarrolló un movimiento obrero enorme, con el CUT, un sindicato de masas, y el PT, originalmente un partido obrero radical, ahora mucho más moderado, pero todavía el mayor partido obrero del mundo. Éstos son sólo unos ejemplos que muestran que en América Latina el terreno de lucha es la ciudad y la fábrica, y que muchas veces estas están muy lejos de considerarse subdesarrollada. Lo mismo se puede decir de Sudáfrica, Corea del Sur, Tailandia y muchos otros países del llamado “Tercer Mundo”.

El espíritu revolucionario

Los pioneros, organización estatal para niños en Cuba, tiene como lema “Seremos como el Che” . En realidad ser como el Che debería implicar romper con el burocratismo de los partidos comunistas, dedicados casi exclusivamente a la política institucional. Debería ser llegar a la lucha por la revolución internacional, y a la comprensión de que ningún país aislado puede llegar al socialismo, por mucho que se sacrifique.

Deberíamos celebrar el espíritu de lucha revolucionaria del Che, pero un espíritu de lucha no es suficiente. Si fuera así, el pueblo cubano no estaría padeciendo las condiciones actuales.

http://davidkarvala.blogspot.com/2010/03/en-que-deberiamos-ser-como-el-che.html

TV3 podría censurar el documental "Monarquía o República?"






El documental debía haberse emitido el pasado 18 de febrero, pero se retrasó sin explicación aparente. La explicación real es que el resultado final era demasiado crítico con la Monarquía, a pesar de que en él incluía opiniones enfrentadas de defensores y detractores de esta institución, así como de la opción republicana.

Según ha podido saber laRepublica.es, el documental "Monarquía o República?" que desde hace meses preparaba TV3, podría ser finalmente censurado y no vería la luz. Al menos si un escándalo no lo impide.

El documental debía haberse emitido el pasado 18 de febrero, pero se retrasó sin explicación aparente. La explicación real es que el resultado final era demasiado crítico con la Monarquía, a pesar de que en él incluía opiniones enfrentadas de defensores y detractores de esta institución, así como de la opción republicana.

Por tanto, se exigió hacer modificaciones al reportaje, que una vez hechas, tampoco gustaron a TV3 porque incluso a pesar del "tijeretazo" se ponía bastante en cuestión a la Monarquía.

Sin embargo, la dirección de la cadena sigue diciendo que no existe censura y que el documental sigue en proceso de preparación, pero según ha podido confirmar LA REPÚBLICA, el trabajo podría no ver la luz.

Al parecer TV3 habría valorado que sería más positivo la no emisión del documental que el escándalo que sin duda va a desatar durante los próximos días o semanas.

Y es que por primera vez en una televisión pública española, el debate sobre la forma de Estado iba a llegar a los espectadores a través de un documental que intentaba mostrar sus diferentes ángulos, un amplio reportaje de los periodistas Montse Armengou y Ricard Belis, los autores de trabajos de investigación histórica como Els nens perduts del franquisme, Les fosses del silenci, El comboi dels 927, Ravensbrück, l’infern de les dones y Ramon Perera, l’home que va salvar Barcelona.

«Si España permitiera escoger la forma de Estado, ¿qué votaría, monarquía o república?» Esta pregunta, colocada en la web de la tele autonómica catalana, ofrecía un resultado mayoritariamente inclinado hacia la segunda opción. En el documental aparecerían diversos personajes que defienden una u otra opción. Así, entre los monárquicos aparece el periodista Luis María Anson («entre los países más libres del mundo, socialmente más justos, económicamente más desarrollados, culturalmente más progresistas, están las monarquías parlamentarias», dice), el exlíder del PP catalán Aleix Vidal-Quadras («las dos experiencias republicanas en España nos deberían haber vacunado contra tentaciones de este tipo», declara), el conde de Sert, Jaime Peñafiel, Sabino Fernández campo, y Peces Barba, entre otros.

Y entre los segundos estaría el diputado del PNV Iñaki Anasagasti, Josep-María Terricabras, Toni Albà, Antonio Romero o Joan Tardà, entre otros muchos.