20 de abril de 2010

Que no se repita la histeria



La certera denuncia de Frabetti escoció a tirios y a troyanos, llegándose a dar por aludidos algunos intelectuales de demostrada condición anticapitalista, hombres y mujeres de trayectoria intachable.

El escritor y académico Carlo Frabetti puso el otro día el dedo en la llaga al señalar en su artículo “La histeria se repite: la izquierda glamurosa se queda en garzoncillos” que el progresismo patrio, ora por conveniencia, ora por ignorancia, hace el juego al PSOE al confundir la causa con quien la promueve, en abierta referencia al caso Garzón y a quienes apoyan acríticamente al magistrado pesquisidor, acusado por las organizaciones ultraderechistas Falange Española y de las JONS y Manos Limpias de un delito de prevaricación, acusación que ha sido admitida a trámite por el Tribunal Supremo.

La certera denuncia de Frabetti escoció a tirios y a troyanos, llegándose a dar por aludidos algunos intelectuales de demostrada condición anticapitalista, hombres y mujeres de trayectoria intachable, con los que los abajo firmantes hemos compartido barricada una y cien veces. Sin embargo, creemos que la suspicacia mostrada por estos amigos y amigas, compañeros y camaradas, se dirige en esta ocasión contra el mensajero y apuntala al titular del Juzgado nº 5 del renovado Tribunal de Orden Público descontextualizando a un personaje que posee el más tenebroso currículum inquisitorial imaginable.

Porque desde el PSOE (político-militar), el de los GAL, el anticomunista, el antisocialista, el zaguero del sistema capitalista, y desde su brazo derecho mediático, el grupo PRISA (el brazo izquierdo es Mediapro, con el diario Público como buque insignia), se está presentando ante la anestesiada sociedad española a la Memoria Histórica y a Garzón como si sus destinos fueran inseparables. Un interesado tótum revolútum en el que la primera está siendo utilizada como un búmeran contra los hechos que se pretenden recordar, y el segundo, sometido a una operación de maquillaje que intenta tapar su contumaz y compulsiva beligerancia contra el tejido civil y asociativo de gran parte de la sociedad vasca, medios de comunicación incluidos. Porque es precisamente nuestra buena memoria histórica la que nos impide olvidar, entre tantas otras, las actuaciones “profesionales” de Baltasar Garzón Real (desautorizadas tardíamente por los tribunales superiores) contra Egin, Egin irratia, Euskaldunon Egunkaria y Ardi Beltza, y contra Jabier Salutregi, Martxelo Otamendi y Pepe Rei, entre otros responsables de los mismos.

Es tremendamente curioso que para algunos ciudadanos españoles la defensa de las libertades de unos deba ser siempre a costa de la sumisión de otros sin entender que los derechos deben ser idénticos para todos y todas. No se puede entender que gentes que denuncian la tortura o el crimen en lugares recónditos del planeta, de manera justa, sean incapaces de hacerlo aquí y que caigan en la criminalización de personas absolutamente dignas como Carlo o los que esto firmamos o leéis. Y caigan justamente en la trampa tendida por algunos poderes judicales los que dicen que todos somos los mismo, aunque seamos gentes de paz.

La ilegalización de las ideas, la persecución del disidente es arma común aceptada por algunos de los que solamente hilan fino cuando es en su propio interés. Ahora se rasgan las vestiduras y dicen que es inaceptable que esta derecha extrema ponga a un juez entre la espada y la pared sin preguntarse ni por un momento qué han estado haciendo estas extremas derechas y, lo más importante, qué han estado haciendo ellos ante las mismas. Será éste el resultado de su permisividad con el franquismo y con sus ideas. Como decía Jaon Fuster: "Que la prudencia no nos haga traidores". A algunos está claro que en eso es en lo que los convirtió.

Hágase justicia con las víctimas de la dictadura, pero no olvidemos a las víctimas del juez Garzón

Manel Márquez e Iñaki Errazkin en Insurgente


El partido de Franco pide 20 años de inhabilitación para Garzón





La Falange Española de las JONS presentó este lunes ante el Tribunal Supremo el escrito de acusación contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, en el que solicita que se abra juicio oral por un delito de prevaricación cometido por sus investigaciones de los crímenes del franquismo, por el que pide que se le imponga una pena de 20 años de inhabilitación. La Falange, querellante junto al sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad, sostiene que Garzón "pretendió desde su juzgado hacer una causa política para la que sabía que no era competente".

Para ellos, Garzón "replicó a la legalidad vigente, obviando los principios de legalidad, imperio de la ley, prescripción de los delitos e irretroactividad de la ley penal", obviando así la Ley de Amnistía de 1977. Asimismo, afirman que el magistrado se movía "por su interés en trasladar a la opinión pública sus tesis políticas y por su interés en acaparar el control de las exhumaciones que se pretendían llevar a cabo".

Además de solicitar 20 años de inhabilitación para Garzón y 24 meses de multa, el partido político lo responsabiliza de los gastos ocasionados a la Administración Pública con motivo de la instrucción de la causa y solicita que se le exija una fianza de 300.000 euros, cantidad que de forma provisional calcula por dichos gastos. Se espera que este martes presenten el escrito Libertad e Identidad y Manos Limpias, que ya anunció que también solicitaría 20 años de inhabilitación para Garzón.



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