2 de junio de 2010

31 AÑOS DE LA MUERTE VIOLENTA DE GLADYS



El jueves, 3 de junio, se cumplirán 31 años desde que el Guardia Civil José Martínez Salas mató de un disparo en la cabeza a la ecologista donostiarra Gladys del Estal, en lo que se denominó “sucesos de Tudela". ¿Por qué recordar 31 años después la muerte (o la vida) de Gladys?
Porque fue nuestra amiga y nuestra compañera en la lucha por la NO nuclearización de Euskal Herria, porque fue una precursora de la ecología en Donostia.
Y porque desde varios puntos de vista más, nos parece necesario seguir recordándola aquí y ahora:
- Uno, en un momento en que desde los ámbitos oficiales se impulsa un discurso unilateral sobre las víctimas, nos parece oportuno recordar que Gladys fue víctima de una de las varias violencias que ha habido en este país.
- Dos, como ecologistas no olvidamos los motivos que llevaron a Gladys a Tudela, aquel fatídico 3 de junio de 1979. Aquellos motivos, por desgracia, siguen vigentes. Gladys acudió a Tudela para rechazar la central nuclear que se proyectaba en el soto de Bergara. Una central más de las 4 que se proyectaban para Euskal Herria junto a Deba, Ispaster y Lemoiz. La lucha popular, y desgraciadamente, la muerte violenta de Gladys hicieron posible cerrar la puerta a la energía nuclear en Euskal Herria.Lamentablemente la amenaza nuclear nos acecha desde la ventana de Garoña, que aunque en Burgos, sigue siendo una amenaza latente, sobre todo por su longevidad.
Nos hubiera gustado celebrar el pasado año el 30 aniversario de Gladys con la
decisión del cierre de Garoña, pero el PSOE incumpliendo su promesa electoral de cerrar las nucleares vetustas, nos obliga a los antinucleares a seguir cultivando la memoria de Gladys 31 años después, porque su lucha no es cosa del pasado, sino (al menos por ahora) del presente. Exposición "La huella de Gladys":
Eguzki colocará esta exposición en la que se recogen los sucesos vividos en aquel año, el 30 de mayo en Alde Zaharra y el 5 de junio en Egia, a la entrada del parque de Gladys..
También animamos a los ciudadanos a depositar flores junto al monolito que le recuerda en el parque.
Para finalizar, el pasado año el Ayuntamiento de Donostia acordó “bautizar” la pasarela que comunica el paseo García Lorca con el parque, con el nombre de pasarela de Gladys, lamentablemente dicho acuerdo no pasó de ser simbólico, pues no hay ninguna placa o referencia escrita ni visible que haga mención a Gladys en el lugar.
Solicitamos por lo tanto al Ayuntamiento subsane el “despiste”.
Eguzki Donostia