18 de junio de 2010

Silencio en la España de los Borbones





Son las 18:00 horas del día 16 de junio de 2010 y los españolones están callados. Hay un silencio sepulcral en una de las ciudades más ruidosas de la España borbónica, y todo porque los jugadores de fútbol acaban de perder un partido contra la selección de la Confederación Helvética.

No se ve un alma en el parque, nada en las calles, circulan los autobuses, nadie en los paseos. No hay ruidos de trompetas ni de bocinas, las motos no giran y dan vueltas, las banderolas de los Borbones no ondean en los coches y nadie se atreve a salir a vitorear nada, porque nada hay que celebrar. El más triste de todos es el Borbón –pues nada le emociona tanto como ver la bandera de su familia ondear en balcones y festejos- y el otro es, sin duda, el Presidente del Gobierno. Este había preparado la publicación de su “zapaterazo” para hoy día 16, pues tenía confianza en que los españolitos en Sudáfrica harían un buen papel y todo el cabreo que tienen los trabajadores se les pasaría –como en tiempos de Franco- con un partido de fútbol.

Mal, muy mal, les salió la jugada al Borbón y a Zapatero. Ahora, mientras escribo esto aún siguen las calles mudas. Se había parado “España” por un partido de fútbol –qué estupendo momento para dar un golpe de Estado y no cuando todo dios está reunido en el Congreso-, se habían hecho ilusiones los españolones con sus ínfulas de “escuadras imperiales” y sus victorias en los campos de fútbol. Una reflexión y una pregunta: ¿cuánto cuesta la estancia de los miembros de la selección española cada día? Hay 22 jugadores, más 30 personas de mantenimiento, más los acompañantes que se les haya ocurrido llevar. Por alto serán 52, ¿o son más? Hotel, manutención y dietas cada cual sale a una media de 2.000 € al día. Por lo que no menos de 100.000 € diarios nos cuesta –y que no se venga diciendo que lo paga no se sabe qué organismo, es dinero público- que los “españolitos”,en sentido machadiano, estén entretenidos y no miren los problemas que acucian a esta sociedad, y se arrodillen como mansos fieles ante el Dios Balón. La primera jugada les ha fallado, pero tienen más recursos, ya desde las radios, tvs, y periódicos animan a todos esos “españolitos” a que mantengan la ilusión de los fieles y que esperen como agua de mayo el siguiente partido contra Honduras.

Es una victoria de todos los que no queremos ver la bandera borbónica ondeando, y una victoria de una parte de la clase obrera –la más consciente- que no desea que se tapen las agresiones sociales con partidos de fútbol como se hacía en el franquismo. Es una derrota de quienes detentan el poder, si el fútbol es un arma útil para la clase dominante hemos de concluir que hoy ese arma se encasquilló. Y aunque es poco lo conseguido con el gatillazo del enemigo, no deja de ser sintomático observar cómo se comportan aquellos que esperaban un éxito futbolístico.

Diálogo en La Moncloa:

-“España perdió, presidente”

Manuel. F. Trillo. En Kaosenlared

-“Ganaremos el próximo partido, hay que ilusionar al populacho con que ganaremos el próximo partido. Los españoles se crecen ante las dificultades del fútbol y, no temas, si se mira bien nos viene mejor, de ese modo ya nadie faltará a la cita de la ilusión, a la cita de los próximos partidos”.

Los españolones están tristes, ¡lástima!, que les den morcillas.