31 de julio de 2010

"AÚN SOMOS TRIBUTARIOS DE MITOS SOBRE LA GUERRA CIVIL"







Los autores de El desplome de la República (Ed. Crítica), Ángel Viñas (Madrid, 1941) y Fernando Hernández (Madrid, 1961), presentaron recientemente en el Instituto Cervantes de París su último libro, en el que "hacen limpieza" de mitos sobre la Guerra Civil española. La malignidad del Partido Comunista de España (PCE) y que Juan Negrín fuera un "títere" de Moscú son algunas de las creencias que ambos desmontan en su volumen.



Qué causa el desplome de la República?

—Ángel Viñas: Lo que ocurrió con la República española es un auténtico desplome, puesto que las bases frágiles que la tenía en pie se vinieron abajo por las divisiones internas.

—Fernando Hernández: A partir de la caída de Cataluña, se hace evidente que la Guerra Civil está perdida. Lo que causa el desplome de la República es la pérdida del referente último, que era la fe en la victoria. También porque, como dice Ángel, la República fue, pese a todo, un régimen plural, aunque sin derecha, en el que había visiones, intereses y análisis contrapuestos.

—¿Aún quedan puntos que aclarar en la historia de la Guerra Civil española con todo lo que se ha escrito sobre ella?

—A.V.: Sobre la Guerra Civil se ha escrito mucho. Es el capítulo de la historia de España sobre el que más se ha escrito. Se ha escrito mucho y mal, aunque también hay cosas muy buenas. Pero desde hace unos ocho o diez años tenemos las condiciones técnicas, materiales e institucionales para escribir una nueva visión de la Guerra Civil. Casi todos los archivos extranjeros y españoles están abiertos y en España las libertades están garantizadas. En este contexto, uno se da cuenta de que mucho de lo escrito esincorrecto, o tiene una base documental insuficiente. Así que ahora conviene plantear los grandes temas de la Guerra Civil: cómo y por qué perdió la República, por qué ganó Franco.

—Ángel, ¿no estaban resueltos esos interrogantes por los historiadores?
—A.V.: Los historiadores se habían dedicado en gran parte a dos temas importantes, la historia local y la represión, pero los grandes temas de la Guerra Civil no estaban suficientemente documentados. Yo me he pa-
sado ocho años, que se suman a mis trabajos sobre el conflicto durante los años 70, cruzando documentación de distintos orígenes, de Francia, Inglaterra, Norteamérica, Rusia, Italia, Alemania, franquista, comunista, socialista, para tratar de responder al interrogante de por qué ganó Franco y por qué perdió la República.

—¿De qué mitos somos deudores los españoles a la hora de percibir la Guerra Civil?

—A.V.: El mito fundador es que la sublevación del 18 de julio de 1936 respondió a un estado de necesidad, para acabar con dos derivas, la del desorden de una República que se había deslegitimado por su incapacidad de mantener el orden y para evitar que esa República abriera la puerta a una sublevación comunista, socialista, o, en cualquier caso, de la izquierda. Se dice que la guerra fue contra el comunismo, para salvar a España y para evitar que la Unión Soviética entrase en Europa por la Península Ibérica. Luego, lo que vino después de la Guerra Civil, se puede reconstruir en base a ese mito. En nuestro libro hemos contrastado los mitos con lo que yo llamo la Evidencia Primaria Relevante de Época (EPRE).

—Un EPRE destacado es el Informe del PCE del verano de 1939 dirigido a Stalin. ¿No es así?

—A.V.: Efectivamente, ese documento contiene un análisis de la evolución de la Guerra Civil y de lo hecho por el PCE en el último año y medio de conflicto. Es un ejercicio crítico, pero sin exageraciones, porque al camarada Stalin había que notificarle los errores con cuidado.

—F.H.: La importancia que tiene ese documento es que es de consumo interno. Por eso revela más que manifiestos o la propaganda oficial. Se trata de una especie de miscelánea de informes parciales que van presentando los miembros de la dirección a medida que van saliendo de España. Lo que se nota en él, son los problemas que tienen los comunistas cuando se enfrentan a una situación en la que tienen que pensar por ellos mismos. Porque ya no tenían directrices, sobre todo en los últimos días, a partir del 5 de marzo de 1939. Algo que revela el documento es que, frente a la línea habitual que establece que Negrín era un títere de los comunistas, el informe manifiesta que los comunistas siguieron a Negrín allá donde iba. También se cae por su propio peso otra falacia, que el golpe del coronel Segismundo Casado fue una reacción frente a una supuesta amenaza de que el PCE fuera a tomar el poder.

—¿Es ése otro mito?

—A.V.: Es un mito creado, no por los franquistas, sino por los antinegrinistas, y en particular los socialistas que se revelaron contra Negrín, los anarcosindicalistas y, por su puesto, una gran parte de los republicanos.

—F.H.: La gran cuestión es que el golpe Casado se realiza con la intención de detener una supuesta resistencia numantina que acumularía sufrimiento sobre el pueblo español, entregar el poder a los comunistas, etcétera. Pero ¿Qué otra alternativa había?

—Ángel,¿su libro sirve para hacer limpieza de conceptos históricos falsos?

—A.V.: Sirve para eliminar excrecencias que son profundamente ahistóricas. Porque, también, mucho de lo que se ha escrito sobre la Guerra Civil está pervertido por la consideración anti-histórica que supone interponer a ese conflicto el esquema interpretativo de la Guerra Fría. En el año 1936, y en 1939, de la Guerra Fría no se sabía por dónde iba a aparecer. Se reprocha a Negrín que fuera de la mano de los comunistas, pero ¿De qué mano iba a ir?

—¿Reivindican en su libro a la figura de Negrín?

—A.V.: No, se dice simplemente lo que él hizo. Nuestra reconstitución se opone a lo que tantas veces se ha dicho sobre Negrín. La victoria siempre tiene muchos padres pero la derrota es huérfana. En 1939, todo el mundo echó las culpas al vecino y, al final de la guerra, todas las partes dejaron que calara la idea de que la culpa de la derrota fue de los comunistas y de Negrín.

—EH.: En los momentos finales de la guerra, Negrín y la gente que le apoyaba sabían que tenía que salvar al mayor número de cuadros experimentados política y militarmente con vistas al futuro. De ahí la necesidad de asegurar la franja de Levante, para asegurar la huida. Pero el golpe de Casado desarboló esa posibilidad.

—Pero Ángel, ¿no dicen ustedes que Negrín podría haber sido el Churchill español?
—A.V.: Eso es una exageración. De todos los gobernantes republicanos durante la Guerra Civil, fue el único que tenía la talla de estadista. A lo mejor no para hacer la paz, pero sí para la guerra. Es trágico que fuera víctima del vilipendio que sufrió.

—¿Hasta que punto se vivió una Guerra Civil en el bando republicano?


—A.V.: La izquierda no era uniforme, ni tenía los mismos objetivos, ni compartía las mismas aspiraciones, ni veía la República de la misma manera. La Guerra Civil dejó en cueros el aparato del Estado, que se salvó en julio y agosto de 1936 por el empuje de las masas en armas. Pero los líderes de ese pueblo en armas tenían visiones muy contradictorias, cuando no contrapuestas. Los primeros nueve meses de guerra son una lucha constante por imprimir un rumbo fijo. Francisco Largo Caballero no lo consiguió, fue Negrín quien disciplinó a las fuerzas políticas republicanas. Pero la unificación del esfuerzo de guerra llegó demasiado tarde, cuando Franco había cogido tal ventaja que era imposible contenerle.
—F.H.: Los comunistas lucharon por la República a diferencia del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) o de los anarcosindicalistas. Que se hable de los 'poumistas' no sólo de resulta de los mitos de la Guerra Fría, sino de películas como 'Tierra y Libertad' de Ken Loach, que ha estereotipado el papel de unos y de otros. El PCE fue el más republicano de los partidos republicanos, especialmente porque los demás estaban divididos. Los socialistas entraron divididos en la guerra y salieron divididos de ella. A los anarquistas les pasó lo mismo y al PCE lo contrario, fue el único partido que siguió una línea constante y eso produjo réditos.

—Fernando, ¿también es un mito la importancia que atribuyen algunos a los anarquistas y al POUM?

—F.H.: El POUM es un epifenómeno muy exagerado por las fuentes literarias y cinematográficas. Ha sido algo que ha servido para cotizar a la izquierda antiestalinista desde los años 50 con ese romanticismo revolucionario. Está muy bien pensar que Aragón fue una Arcadia feliz, pero no lo fue tanto y las contradicciones internas de esos movimientos fueron muy fuertes.

http://www.elsiglodeuropa.es/siglo/historico/2010/870/870culturaLibros.html

Fusilados en casa tras sobrevivir a la guerra




Sus cadáveres fueron hallados en la fosa común de Menasalvas, a la que fueron arrojados tras ser ejecutado sin juicio.

Ladislao Ruiz ‘Cazoleta’, Pablo Zarzalejo ‘Ojochico’ y Lucio Crespo ‘El Moreno’ regresaban a su pueblo, Menasalbas (Toledo), en los primeros días de abril de 1939. La Guerra Civil estaba recién acabada y ellos, junto a otros 13 compañeros del Ejército Popular de la República, retornaban a sus hogares como supervivientes de un cruel enfrentamiento entre españoles confiados en que la posguerra sería pacífica y en que sus vidas no correrían peligro. Sin embargo, el regreso a sus casas derivó en detenciones inmediatas en la misma puerta de sus viviendas y en fusilamientos sin juicio previo junto al cementerio el día 3 de abril.

Episodios de revanchas y viejos rencores entre familias que se repitieron en otros tantos puntos de España. Los cadáveres de estas 16 personas fueron encontrados el pasado jueves en una fosa común junto a la tapia del cementerio municipal y este fin de semana recibieron un homenaje de sus familiares y de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, que ha coordinado los trabajos de excavación. Una tarea subvencionada por el Ministerio de la Presidencia que finalizó el domingo y en la que han intervenido arqueólogos, antropólogos, historiadores y decenas de voluntarios procedentes de Cataluña, Andalucía, Murcia, Madrid, Canarias y las dos Castillas. Su trabajo ha servido para desenterrar a este grupo de combatientes entre los que se encontraba un menor de 15 años.

Alegría en el duelo

El homenaje celebrado este fin de semana consistió en una ofrenda de flores con los colores de la bandera republicana junto a la fosa y a él acudieron familiares de los represaliados, “que ahora están viviendo el duelo más de 70 años después y la lágrima les sale fácil aunque también se sienten alegres”, según indicó José María Pedreño, presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria. “Algunos hijos conservan pequeños recuerdos de sus padres y algunos no habían vuelto a este pueblo desde hace 70 años por la represión que sufrieron”, explicó José María Pedreño, que reivindicó la memoria de las 16 víctimas “y las ideas que defendían de un país justo y moderno donde existieran la libertad y la democracia. Por eso es importante que se sepa la verdad y se recuerde”.

Niño testigo

Para la localización de esta fosa se tuvieron en cuenta los testimonios de vecinos y familiares de los fallecidos que vivieron los últimos días de la guerra siendo niños. Uno de ellos incluso presenció los fusilamientos y detalló a los investigadores el lugar exacto donde fueron inhumados. Los restos óseos aparecieron a medio metro de profundidad, dispuestos en hilera y de dos en dos, y junto a ellos se hallaron balas de pistolas y fusiles máuser así como objetos personales –calzado y hebillas– que facilitarán su identificación.

Los 16 cadáveres, que en su mayoría se conservan casi completos, serán enviados ahora al Departamento de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid, donde se les realizará un estudio antropológico y se les someterá a la prueba de ADN para su identificación. De esta forma, Joaquín Medina ‘Carrillogordo’, Benito García ‘El Sereno’ o Emeterio Ruiz ‘Pajarero’ tendrán al fin sepultura más de 70 años después de haber sido arrojados a una fosa común.

http://www.colpisa.com/motor/motor.php?seccion=48&id_noticia=284516&fecha_tema=