17 de agosto de 2010

FRANCO, UN PRESIDENTE MÁS EN LA WED DE LA MONCLOA



Un insulto a la memoria histórica y a la decencia política




El dictador Franciso Franco observa a su heredero Juan Carlos de Borbón
jurar los "Principios del Movimiento Nacional"


Diego Barcala dio cuenta de ello en Público [1]. El titular de la noticia era tan llamativo: “Franco es uno más en la web de la Moncloa” que parecía imposible o un truco periodístico para llamar la atención. Ninguna de las dos conjeturas era verdadera.

Estos son los presidentes que figuran en el apartado “Presidentes de la democracia” de la página web de la Moncloa [2]: José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar López, Felipe González Márquez, Leopoldo Calvo-Sotelo Bustelo y Adolfo Suárez González. Ningún presidente republicano, ningún presidente de la Primera o Segunda República figuran en el apartado “Presidentes de la democracia”. La democracia española, según la página web de la presidencia del gobierno español, queda reducida al período comprendido entre 1977 (o 1978) y la actualidad.

En el apartado “Anteriores presidentes”, figuran, entre otros, al lado de Manuel Azaña y Juan Negrín, infamia sobre escarnio, Francisco Franco, Luis Carrero Blanco y Carlos Arias Navarro. Un insulto a la memoria histórica y a la decencia política.

La “presidencia” (¡presidencia!) del primero abarca desde el 29 de septiembre de 1936 al 8 de junio de 1973. El general golpista, el máximo responsable del asesinato de centenares de miles de luchadores republicanos y de sus familiares, el máximo responsable de la represión contra los combatientes antifranquistas, fue presidente de España, según la web de la presidencia, desde septiembre de 1936, cuando el fascismo español lo designó generalísimo de los Ejércitos y jefe de Estado, y la presidencia de la II República española seguía en pie, en su ubicación constitucional, combatiendo la rebelión militar fascista dirigida por el “presidente del gobierno español”.
Algunos fragmentos de la entrada dedicada al general golpista: “Militar y político español (Ferrol, 1892-Madrid, 1975). Nacido en el seno de una familia de la clase media de Galicia vinculada con el ejército, ingresó en la Academia de Infantería de Toledo (1907-1910) y participó activamente en la guerra de Marruecos, donde fue herido de gravedad (1916) y ascendido a comandante por méritos de guerra… De regreso a África, fue ascendido a teniente coronel (1923) y comandó el Tercio de Extranjeros, con el que se distinguió en las acciones militares y fue ascendido al rango de general (1925). La conclusión de la campaña de Marruecos hizo que el general Primo de Rivera le confiara la dirección de la reorganizada Academia General Militar de Zaragoza (1928-1931), hasta que fue clausurada por la II República... La victoria electoral del Frente Popular (1936) marcó su alejamiento de los círculos militares republicanos, y su destino como gobernador militar de Canarias, donde poco después brindó su apoyo al golpe de Estado dirigido por los generales José Sanjurjo y Emilio Mola contra la II República, que desencadenaría la Guerra Civil española. Al frente del denominado Ejército de África se sumó al alzamiento, y después fue nombrado jefe del Estado y generalísimo de los ejércitos por la Junta de Defensa Nacional que el Gobierno golpista había creado en Burgos (1 de octubre de 1936). La victoria definitiva del ejército de Franco (1 de abril de 1939), en gran parte merced a la ayuda militar y logística de Alemania e Italia, fue el preludio de una dura represión contra los republicanos vencidos, al tiempo que comenzaba el proceso de institucionalización de un régimen corporativo y dictatorial… Superada la difícil transición del bloqueo y del aislacionismo internacionales, la economía inició también una etapa de estabilización y de liberalización que permitió la puesta en marcha de los planes de desarrollo a partir de 1963 [...] El desarrollismo económico se convirtió en la ideología del régimen […] Ley Orgánica del Estado (1966), que estableció la separación de los cargos de jefe de Estado y de gobierno, aunque Franco siguió concentrando ambos en su persona, y la designación del príncipe Juan Carlos de Borbón como su sucesor (1969), sentando las bases para la transición a la monarquía. Mientras tanto, el creciente malestar político y social se ponía de manifiesto en las protestas de obreros y estudiantes, sobre todo a raíz del proceso de Burgos contra un grupo de miembros de la banda terrorista vasca ETA. […] La enfermedad obligó a Franco a ceder las funciones de jefe del Estado al príncipe Juan Carlos de Borbón (1974 y 1975), primero temporalmente, y ya de forma definitiva cuando los problemas de salud acabaron con el fallecimiento del dictador (20 de noviembre de 1975), tras una larga agonía” [todas las cursivas son mías].

Además de no hablar apenas de la salvaje represión fascista durante la guerra civil y de la decisiva participación de la ayuda militar nazi-fascista (¡ciudades como Barcelona y Gernika, espacios civiles, bombardeados desde el aire y el mar!), de arrojar kilos de dulces y azúcar sobre las verdaderas características del régimen franquista y su deseo de prolongación monárquica, además de presentar a la ETA antifranquista como “banda terrorista vasca”, ni una sola referencia al nacional-catolicismo, ni al Concordato, ni a la ausencia de libertades básicas, ni mención alguna a los asesinatos de Ruano, Grimau, Puig Antich, de los cinco últimos asesinatos y de tantos otros. La cara dura pero no sangrante de “un régimen corporativo y dictatorial”, esta es la arista usada, ésta es la cara mostrada sin ninguna duda tras una elección estudiada.

La figura del almirante fascista Luis Carrero Blanco, una pieza esencial del Régimen franquista., tiene menos desperdicio todavía. Hela aquí sin cortes: “Militar y político español (Santoña, 1903-Madrid, 1973). Fue nombrado consejero nacional en 1940 y vicepresidente segundo de las Cortes en 1943. A principios de la década de 1950 se convirtió en el principal consejero del general Franco y ejerció una decisiva influencia en la política interior española. En 1957 fue ascendido a contraalmirante de la Armada y culminó su carrera militar al conseguir en 1966 el grado de almirante. En julio de 1967 Franco le nombró vicepresidente del Gobierno y en 1973 fue designado presidente, lo que le convertía en garante de la continuidad ideológica e institucional del régimen. Unos meses después murió asesinado por ETA”.

Un currículum de sangre y represión lavado con OMO y presentada como la un funcionario militar ejemplar, con carrera política, que sirvió a la España de Francisco Franco con lealtad, que ejerció, eso sí, “una decisiva influencia en la política interior española” y que, por si fuera poco, “murió asesinado por ETA”, momento en el que más de la mitad de España, toda la España antifranquista, brindaba con cava y champagne, al tiempo que se iniciaba el proceso 1001 contra las Comisiones Obreras comunistas de Marcelino Camacho y Salvador Puig Antich sabía que sus días de vida se podían contar con los deseos de las manos de un grupo de amigos y compañeros. Hablamos del “principal consejero político” del general golpista asesino.

La trayectoria del carnicero de Málaga, de Carlos Arias Navarro, el tercer elemento de la tríada gloriosa, el fascista que leyó compungido el testamento del general golpista ante las pantallas de los televisores españoles, se presenta en los términos siguientes: “Político español (Madrid, 1908-1989). Licenciado en derecho y notario, fue inspector fiscal del Tribunal Supremo; gobernador civil de León, Santa Cruz de Tenerife y Navarra; director general de Seguridad y consejero nacional del Movimiento. Fue nombrado alcalde de Madrid en 1965, y en 1973 le fue otorgada la cartera de Gobernación. Tras la muerte de L. Carrero Blanco en 1973, fue nombrado presidente del gobierno. En diciembre de 1975 presidió el primer gobierno de transición de la monarquía, renovó el gabinete con varias figuras del reformismo, introdujo algunos elementos innovadores y expuso su programa reformista. En 1976, presentó la dimisión de su segundo gobierno a instancias del rey Juan Carlos I. Ese mismo año recibió el título de marqués” [las cursivas son mías igualmente].

La revisión en puesto destacado de mando: el terrible carnicero fascista, basta seguir su trayectoria política: gobernador civil, director general de Seguridad, consejero del Movimiento fascista, alcalde de Madrid, presidente de gobierno desde 1974, presentado como político español de éxito, licenciado en Derecho y notario por si faltara algo.

Página oficial de la presidencia del Gobierno: el revisionismo histórico asumido y propagado desde la página de una presidencia “socialista”. El resto es indignación y, lo admito, total impotencia.

¡Qué España expulse a todos sus demonios! A todos.

PS. Si todo esto fuera una derivada de la transición política, si lo fuera, no digo que lo sea, estaríamos, en mi opinión, ante una falsación en toda regla, sin conjetura ad hoc complementaria, de las bondades político-culturales de esta estrategia, cada día más inadmisible, de pacto servil, ocultamiento, tergiversación y olvido.
Salvador López Arnal para Canarias-semanal.com