8 de septiembre de 2010

Huelga General: Vamos todos








¡Camaradas!, Salvemos las distancias, Venzamos las nostalgias. Nuestras manos obreras, todos a una darán forma a la esperanza *Celaya.

La primera huelga de la que se tiene documentación histórica la hicieron los obreros egipcios que construían el Valle de los Reyes porque “comían poco, trabajaban en exceso y morían muchos”. No resulta un disparate pensar que, a lo largo de la historia, el movimiento obrero ha venido luchando por los mismos derechos mínimos: salarios, jornada de trabajo y seguridad. Después, con la industrialización y la consolidación de los trabajadores como estructura de clase, las reivindicaciones se hicieron más amplias, más políticas, más sociales. Porque esa es la cuestión, que los trabajadores queremos todos los derechos que nos pertenecen como resultado de una lucha incesante contra patronales que no nos han regalado nada, nunca nos regalaron nada. Nuestros derechos son derechos adquiridos en la lucha constante contra los excesos de los empresarios y, por tanto, no vamos a renunciar a ninguno de ellos.

Pero, para ganar, es necesario presentar batalla, es necesario darse la vuelta y pelear juntos. Todos: todos los trabajadores, todos los sindicatos de clase, nacionalistas, altermundistas..Porque el movimiento obrero es uno, los problemas son comunes, las agresiones son las mismas; por tanto, la batalla a de ser conjunta. No vale escudarse en el momento, los convocantes, el futuro. Todos juntos debemos ganar la huelga general del 29 de septiembre, todos, incluídos los trabajadores vascos, afiliados a sindicatos nacionalistas que no convocan huelga. Porque ellos ya hicieron una, y eso les honra, pero no pueden, ni deben abandonar a quienes compartimos los mismos problemas. “Proletarios de todos los países, uníos!, o, como dice Celaya: ¿Camaradas! Salvemos las distancias”.Porque, efectivamente “nos sobran los motivos” para hacer que la huelga general sea la voz unánime que diga “Basta, ni una agresión más a la clase obrera”. Durante los últimos años se han roto una parte importante de los equilibrios que formaban la base del Pacto Social de la segunda mitad del siglo XX, y que habían dado origen a la representación más importante del siglo pasado, el Estado Social de Derecho y el Estado del Bienestar, pero se han roto todos los equilibrios que formaban este pacto y se instaurado una crisis económica, social y política ante la que no hemos tenido ninguna influencia, pero que el Gobierno quiere resolver haciendo recaer sobre los trabajadores toda la carga económica y social. Nosotros no hemos provocado la crisis y no estamos dispuestos a socializar las pérdidas.

La reforma laboral aprobada por el Gobierno socialista de Zapatero hace necesaria una contestación de igual alcance de la agresión que pretende hacernos, por eso es necesaria una respuesta contundente. Porque la reforma facilita, hace más barato y más rápido el despido, institucionaliza la temporalidad como vía de acceso al mercado laboral, desvirtúa la negociación colectiva dando mayor poder a los empresarios y abre la intermediación laboral al negocio privado a través de las ETT, a las que levanta el veto para que puedan trabajar en la Administración Pública y en los sectores de riesgo, donde hasta ahora lo tenían prohibido. De esta forma, la reforma se convierte en la mayor agresión a los derechos laborales de los trabajadores desde el inicio de la democracia. Y si la agresión a los derechos laborales es sangrante, lo es igual la pérdida de otros derechos adquiridos con el mismo esfuerzo por los trabajadores: la congelación de pensiones, el aumento de años de cotización, el copago que, según la ministra, están estudiando para la Seguridad Social.

Queremos un nuevo Pacto Social que vuelva a convertirnos en ciudadanos con derechos ante las administraciones públicas de toda índole, no en clientes y usuarios de sus servicios al libre albur de los mercados y quizá para eso, como dijo Trosky “la solución sólo puede venir de una huelga general, seguida necesariamente del levantamiento del proletariado, que se pondrá a la cabeza del pueblo”. Con nuestra lucha, nosotros decidimos.

Félix Barrikarte,

El sistema de pensiones francés, un legado de Mitterrand








Francia se echa a la calle en defensa de las jubilaciones

Más de dos millones de personas se manifiestan contra la reforma del sistema de pensiones.
¿Cuándo nació el actual régimen francés de las jubilaciones?

En 1982, el Gobierno de izquierdas del presidente François Mitterrand rebaja por decreto la edad legal de jubilación del régimen general desde los 65 a los 60 años. La derecha puso el grito en el cielo porque la esperanza de vida estaba subiendo. Pese al clima económico internacional dominado por el thatcherismo y el liberalismo salvaje de Reagan, que obligó también a Francia a planes de rigor, el país mantuvo el avance social. Demostró la viabilidad de su modelo, diseñado por el Consejo Nacional de la Resistencia en 1946, en el nuevo contexto de la globalización.
¿Quién abrió la caja de Pandora de las reformas?

Las cuentas sociales de la caja de pensiones general (CNAV) se degradan por el incremento del paro (supera el 8%), que redujo la aportación en cotizaciones de activos, y por las sucesivas reducciones de cotizaciones patronales, supuestamente destinadas a facilitar la creación de empleo. El primer ministro socialista Michel Rocard (1988-1991) abre la caja de Pandora al afirmar que las causas demográficas (aumento de esperanza de vida y envejecimiento de la población) obligan a una única solución: alargar los periodos de cotización.¿Qué medidas aplicó la derecha en el poder?

Por decreto, el primer ministro Edouard Balladur (de la conservadora RPR) instaura la obligación de los empleados del sector privado a cotizar 40 años, en lugar de 37,5. Opta por no tocar ni a los funcionarios (que siguieron en 37,5) ni a los beneficiarios de los llamados regímenes especiales, que pueden jubilarse a los 50 y 55 años. Los sindicatos no lograron movilizar a la población. Tras un nuevo proyecto de endurecimiento de la derecha en, 1995, puesto en jaque por la calle, en 2003 llegó la ‘Reforma Fillon': empezó a alinear a los funcionarios con la duración de las cotizaciones en el sector privado. Las huelgas lo obligaron a hacer concesiones. La promesa era que los regímenes alcanzarían el equilibrio y que habría más empleos para los veteranos. Nunca hubo equilibrio y la tasa de actividad de los veteranos nunca subió.
¿Cuál fue el primer fracaso del presidente Sarkozy?

El presidente Nicolas Sarkozy nunca dijo en su programa presidencial que iba a endurecer el régimen general de pensiones, por lo que no fue elegido para el actual plan. Sí aseguró que iba a suprimir los regímenes especiales de bomberos, ferroviarios, artistas y empleados del gas, entre otras profesiones. En otoño de 2007 lo intentó, pero una serie de huelgas generales, y un país patas arriba, lo obligaron a efectuar tantas concesiones que su "reforma" quedó vacía de contenido.
¿Por qué en 2010 el modelo francés se juega el todo por el todo?

Aumentando de 60 a 62 años la edad legal de jubilación (lo que supone elevar de 65 a 67 años la edad que da derecho a una pensión completa), Nicolas Sarkozy conseguiría 20.000 millones de euros en las cajas, subsanando el déficit temporalmente. A tiempo para las elecciones de 2012. Pero, pasado ese efecto, el déficit volvería, excusa sin duda para una nueva "reforma". Especialistas de los sindicatos señalan que basta con aumentar un 0,3% la presión fiscal sobre bonus, dividendos y rentas del patrimonio para equilibrar el régimen general de forma duradera. "Es una reforma para proteger la jubilación de los franceses. Es una medida de solidaridad", insistió ayer el ministro del Trabajo, Éric Woerth. Los cálculos del Frente de Izquierdas señalan que el actual proyecto de reforma de Sarkozy hace cargar el 92% del coste a los asalariados -en cuanto al nivel de pensiones que perderían- y sólo el 8% a las rentas del capital. "Hay que mirar bien lo que está pasando en el extranjero. En Alemania, cuando usted ve que a la gente se le ha aplazado la jubilación hasta los 65 años, y que la tasa de empleo de la gente entre 60 y 65 años de edad sólo ronda el 20%, pues bien eso quiere decir que mucha gente se va a jubilar directamente como pobres", explicó ayer el portavoz del Partido Socialista, Benoît Hamon.

Público