9 de septiembre de 2010

15 años de cárcel por derribar el Cristo del Tibidabo





Era el 25 de julio de 1936 y España ardía tras la sublevación de Francisco Franco. Julià Gibernet Munt, de 45 años y de profesión guardia urbano de Barcelona, se fue a lo alto del Tibidabo junto con un grupo de republicanos. Una vez allí, ató una cuerda al cuello de la estatua del Sagrado Corazón de Jesús que coronaba la montaña. Todos tiraron con fuerza y la imagen cayó. Un crimen simbólico que el régimen no perdonó. Gibernet fue detenido tres años después y condenado el 26 de mayo de 1939, tras un juicio sumarísimo, a 15 años de prisión.

Todo esto lo cuentan una veintena de folios amarillentos que reposan sobre una mesa del archivo de lo que fue la sede del Gobierno Militar. Este expediente es uno de los 100.000 almacenados allí. El 80% son de represaliados del franquismo. Durante siete años un grupo de ocho profesionales los han salvado del polvo y su información ha sido sistematizada, en el marco de un proyecto presentado ayer por el Departamento de Interior de la Generalitat, el Archivo Nacional de Cataluña y el Ejército. Este trabajo permitirá que historiadores y familiares puedan acceder a la información de forma más rápida. Interior espera que en el futuro esté disponible través de Internet.Además de las declaraciones juradas y los informes militares, los expedientes contienen fotos, carnets y cartas personales que fueron utilizadas como pruebas inculpatorias. Entre los papeles hay un mapa de la revolución española, que muestra los líderes rojos por provincias.Los documentos ponen de manifiesto la forma de actuar de las fuerzas de seguridad de la época. A Julià Gibernet, que fue detenido el 4 de abril de 1939, no solo lo hundió el testimonio de un tal Juan Carnicero, un chivato de la Falange que trabajaba en el Ayuntamiento de Barcelona; según el expediente, los agentes que le arrestaron encontraron entre sus pertenencias fotos o pósters de "Francisco Macia[sic], que revelaban su relación con "Ezquerra [sic]". En su informe, Carnicero aseguró que Gibernet había manifestado "estar contento" por su hazaña y también lo describió como "separatista, recalcitrante e indeseable".

Originalmente, explica Enric Terradellas, coordinador del equipo de archiveros, el catálogo estaba organizado en fichas de papel, en unos inmensos cajones de madera, con los nombres de los procesados. Esta información ha sido introducida en una base de datos y, tras la revisión de los expedientes, se han ido llenando unas fichas que reúnen la información que antes estaba dispersa.

Solo los procesos de 2.600 encausados han sido digitalizados íntegramente, bien por mal estado de conservación o por la relevancia del personaje, como es el caso del presidente de la Generalitat Lluís Companys. Según Terradellas, más de 4.400 de los 100.000 procesados en Cataluña terminaron fusilados y más de la mitad de los expedientes se abrieron entre 1939 y 1940.

De la vida privada de Gibernet, los documentos dan solo un par de detalles. Gracias a que su hermano político trabajaba en los ferrocarriles, Gibernet tenía descuento del 50% en los trenes. Había nacido en Manlleu (Osona) y trabajaba en el Ayuntamiento de Barcelona desde 1925. El trazo de su firma en sus carnets tiene la misma fuerza y el pulso que las que dejó en sus declaraciones, donde aceptaba que había echado abajo la imagen religiosa.
El Pais