3 de octubre de 2010

29-S: La mayor movilización obrera en Europa desde los inicios de la crisis


HUELGUISTAS: 71,3%; ‘LOS OTROS’: 28,7%
La calle ha hablado: la gran mayoría de los trabajadores españoles ejerció su derecho a parar la actividad y la producción en todo el país durante la jornada de Huelga General convocada por los sindicatos de clase el 29 de septiembre contra la Reforma Laboral del Gobierno de Rodríguez Zapatero (PSOE), una reforma que supone la mayor agresión a los derechos de la clase obrera desde los inicios de la Transición de la dictadura franquista al régimen actual

29-S: Consumo de energía en España equivalente al de un día festivo

Según fuentes sindicales, cuyas cifras reproduce el diario progubernamental de derecha moderada El País, el porcentaje de trabajadores que no habían asistido a su puesto de trabajo a las 12:00 del mediodía ha alcanzado el porcentaje del 71,3%. Aunque este mismo diario habla de “Huelga moderada” en uno de los titulares de su edición en línea, al mismo tiempo reconoce que los datos de consumo de energía en España durante la jornada del 29-S descendieron al nivel de un día festivo, así como el tráfico en el centro de grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla. Fuentes gubernamentales citadas por este mismo diario reconocen que el 29-S ha demostrado que “los sindicatos no han perdido un ápice de fuerza”. Las webs de la mayoría del resto de la prensa de tirada nacional, políticamente más escorada aún a la derecha que El País y que ni siquiera pudieron llegar a unos quioscos de prensa cerrados y con unos distribuidores en huelga hablan de “fracaso de la huelga” a la vez que, de forma un tanto contradictoria, achacan unánime y recurrentemente el paro de los operarios a la “violencia de los piquetes sindicales” que —según ellos— impidieron a los trabajadores “ejercer su derecho a trabajar” el día de la Huelga. La única excepción en los titulares de la prensa de tirada nacional ha sido la del diario madrileño Público, que titula hoy: “La industria para, la calle se mueve”.


Mientras los sindicatos de clase convocantes (CCOO, UGT y CGT) afirman que la jornada “ha sido todo un éxito” que debería obligar al gobierno a rectificar sus medidas antiobreras y antisociales, para la principal organización patronal, la CEOE, la huelga “ha sido un fracaso” y la jornada transcurrió con “total normalidad”. En flagrante contradicción con estos categóricos supuestos, el propio presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, afirmó que el paro lo van a pagar todos los españoles y “va a ser muy malo para España”. En declaraciones a la cadena de radio Onda Cero, el jefe de los grandes patronos afirmó que la huelga es “inoportuna, inútil y muy lesiva para los intereses de todos los españoles”.
Seguimiento mayoritario

El seguimiento de la huelga ha sido mayoritario en casi todos los sectores de la economía, pero especialmente en la industria (95%… en el sector metalúrgico ni una sola fábrica de automóviles ha producido un solo coche el 29-S); la construcción (90%); agricultura, ganadería y pesca (83%… buena parte de la importante flota pesquera española no faenó el día anterior y el 29-S no hubo pescado en unas lonjas cerradas en toda Andalucía, por ejemplo); educación pública (más del 80% en las universidades); transporte (82%, a pesar de que se han cumplido el 98% de los servicios mínimos pactados por Gobierno, CCOO y UGT), con unos más que destacables 97% de huelguistas en el sector ferroviario y 98% en el sector aéreo; y servicios como la limpieza (96%) o Correos (90%).

Nosotros mismos hemos podido comprobar con nuestros propios ojos que avenidas como el Paseo de la Castellana o la de la Albufera en Madrid, habitualmente copadas por el tráfico, amanecieron la jornada del 29-S con escasos automóviles circulando, ningún autobús municipal a la vista y con sus paradas vacías en plena “hora punta” de un día laborable (de 07:00 a 09:00 de la mañana). El tráfico de personas por las aceras era muy escaso, a excepción de los piquetes sindicales. Las estaciones de Metro o de trenes de cercanías, aunque permanecían abiertas por exigencia de unos servicios mínimos abusivos dictados por el Gobierno de la Comunidad de Madrid (PP), estaban prácticamente desiertas de viajeros.

Aunque en el sector del comercio el seguimiento de la huelga ha sido desigual, en los distritos del sur de Madrid pudimos constatar que la inmensa mayoría de las tiendas tenían las persianas metálicas abatidas y con candado al mediodía, muchas de ellas con carteles explicando el motivo del cierre a sus clientes. Todos y cada uno de los cientos de comercios y centros de distribución de mercancías pertenecientes a la influyente comunidad de la República Popular China en Madrid decidieron unánimemente parar su actividad y cerrar durante estas 24 horas. Los macrocentros de abastecimiento de las dos grandes metrópolis españolas —Mercabarna (Barcelona) y Mercamadrid (el mayor de Europa)— no pudieron realizar su habitual distribución de alimentos en las primeras horas de la madrugada. A partir de las 03:30 enormes colas con centenares de camiones copaban las autovías de acceso cercanas a un Mercamadrid cuyas puertas estaban cerradas; más de un millar de activistas sindicales (en su mayoría del propio centro) permanecían vigilantes en los accesos. Las fuerzas policiales, unas decenas de efectivos, rendidas ante la evidencia de los números y el despliegue de fuerza de los sindicatos, se limitaron en este caso a desviar el tráfico de mercancías ante la imposibilidad de que éste accediera a los muelles de descarga y evitar así un caos circulatorio. A pesar de ello, la autovía de cincunvalación de la metrópolis madrileña M-40 acabó colapsada de camiones con matrícula española, francesa, marroquí y de otros países de nuestro entorno durante la madrugada y buena parte de la mañana.
‘Cómo está el servicio’

La principal corporación de radio y TV en España, la pública RTVE, sólo emitió informativos —dedicados en su mayor parte a la huelga— y suspendió su programación habitual con documentales y películas… Cómo está el servicio, película cómica española de los años 70 con un título muy descriptivo, fue una de ellas. Cadenas autonómicas de TV como Telemadrid o Canal Sur (Andalucía) se vieron obligadas a emitir una imagen fija que anunciaba que las emisiones habían sido suspendidas debido a la huelga.

A pesar de que la huelga ha sido indudablemente masiva, se han registrado pocos incidentes violentos a lo largo de la jornada con la excepción de algunos atropellos a sindicalistas a las puertas de centros de trabajo, como es el caso de la rotativa del diario ultraderechista La Razón, donde una furgoneta embistió a un piquete. A resultas de este acto de violencia criminal de un esquirol, una trabajadora de 50 años permanece hospitalizada en estado grave o con pronóstico reservado, según las fuentes, con traumatismo craneal. [Actualización: En un acrobático ejercicio de cinismo nauseabundo muy propio de la extrema derecha nazi-fascista, el diario La Razón abría el 30 de septiembre su edición en primera página con el titular "La huelga borroka", en referencia al conocido término en euskera utilizado para definir la lucha callejera violenta].

Por otra parte, la policía efectuó hasta siete disparos de fuego real al aire en la factoría aeronáutica CASA (al Sur de Madrid) con la intención, suponemos, de amedrentar o dispersar a los piquetes de sindicalistas del Metal, que permanecieron en sus posiciones a pesar de ello. En la Universidad de Sevilla, una pequeña batalla campal enfrentó a profesores, personal administrativo y alumnos huelguistas con fuerzas antidusturbios cuando aquéllos increpaban a los escasos profesores y personal sumiso de este centro educativo que se internaban en las aulas vacías de esta universidad sevillana. Un policía y alrededor de una decena de alumnos resultaron contusionados. En centros industriales de Galicia (Vigo) y Asturias (Gijón) también se registraron algunas cargas policiales violentas de las fuerzas represivas del Estado.
La izquierda política y parlamentaria, con la Huelga General

Si bien la totalidad del movimiento sindical de clase ha protagonizado esta convocatoria unitaria, las únicas fuerzas políticas que la han apoyado han sido las de la izquierda y el centro-izquierda parlamentarios (Izquierda Unida (IU)-ICV, los catalanistas republicanos de ERC y los nacionalistas de izquierda gallegos del BNG), cuyos diputados no asistieron a la sesión del Congreso el 29-S. Aunque la Presidencia de la Cámara ha afirmado que no se les descontará el salario de la jornada a estos parlamentarios (según establece la Ley), ellos mismos han declarado que donarán la cantidad correspondiente a causas obreras y sociales. El Partido Comunista de España (mayoritario en la coalición IU) ha sido el único partido de ámbito nacional con militancia y organización relevantes que ha apoyado esta Huelga General en la que han participado siete de cada diez trabajadores. El partido de Dolores Ibárruri, de Pablo Picasso y de Miguel Hernández puso a disposición de los piquetes unitarios y ciudadanos locales su amplia red de sedes desde la 00:00 horas como centros logísticos y de reunión. Incontables organizaciones y centros sociales y culturales, entidades ciudadanas, gremiales o vecinales, organizaciones juveniles y otros grupos ecologistas o izquierdistas de diversa condición han apoyado y participado igualmente, en la medida de sus fuerzas, en el apoyo y desarrollo de esta convocatoria sindical.
La ‘excepción’ sindical nacionalista vasca: trabajar el día de la Huelga

Para terminar este repaso diremos, en honor a la verdad, que la cifra de huelguistas ha sido menor en el País Vasco debido a que los sindicatos nacionalistas ELA-STV (cercano al PNV) y LAB (autodenominados “izquierda abertzale”) no han apoyado esta jornada de lucha convocada por los principales sindicatos de clase —las mayoritarias Comisiones Obreras (CCOO, de fundación comunista e integrada por comunistas, socialistas e independientes), la segunda fuerza sindical UGT (sindicato socialista con una fuerza similar a la de CCOO) y el tercer sindicato de ámbito nacional CGT (más minoritario que los anteriores e integrado por anarcosindicalistas y comunistas libertarios). También organizaciones de ámbito de nacionalidad, como el gallego CIG, la Intersindical de Cantabria y sindicatos agrarios o de trabajadores del campo en Andalucía y Galicia (SAT, CUT, Sindicato Labrego, etc…) apoyaron la convocatoria común contra unas medidas gubernamentales que a todos afectan por igual. En el caso del País Vasco, a pesar de que tanto CCOO como CGT apoyaron en su momento la jornada de lucha contra la reforma laboral limitada a sus efectos sobre Euskal Herria —convocada por los sindicatos nacionalistas el pasado 29 de junio y circunscrita a los territorios del País Vasco y Navarra—, no ha habido justa correspondencia de los nacionalistas el 29-S y buena parte de sus afiliados han trabajado el día de la Huelga, formando parte de ese 28,7% de “los otros” al que nos referíamos al inicio de este texto, lo que sin duda ha incidido negativamente en los datos globales de participación. [N. de CF: párrafo actualizado con aportaciones de nuestros lectores].
El colofón: masivas manifestaciones

El colofón de la jornada del 29-S ha sido la celebración de masivas manifestaciones en la mayoría de las ciudades. La más destacable en cuanto a participación ha sido la de Madrid, en la que alrededor de medio millón de trabajadores participaron a pesar de las serias dificultades que entrañaba acceder en transporte público al lugar de la convocatoria. En épocas recientes, sólo las movilizaciones contra Aznar, Bush y la guerra de Iraq en 2003 han superado esta cifra de asistencia en la capital española (si nos atenemos a la realidad y no a las “alegres” cifras de asistencia que vienen siendo habituales en otras convocatorias de todo tipo).

La Huelga General del 29-S ha sido un rotundo éxito del movimiento sindical de clase digan lo que digan la mayoría de los medios —controlados, manipulados y censurados por aquéllos que desde el primer momento se posicionaron en contra de la convocatoria o a favor de la Reforma Laboral (la Banca, la patronal CEOE, PSOE, PP, etc.). Ahora la palabra la tiene el gobierno (o los que gobiernan sobre él). Si no rectifican, la voz y la acción de la calle debe seguir manifestándose tras esta jornada del 29-S, que ha pasado a ser la mayor movilización de la clase obrera en Europa desde que se iniciara esta crisis tras el ejemplo pionero de las grandes movilizaciones anticapitalistas y sindicales en Grecia, Italia y Francia.

Texto: Paco Arnau / Ciudad futura


Intentona en Ecuador

Alfredo Serrano y Alberto Montero
Público




Afortunadamente, el intento de golpe de Estado contra el presidente Correa ha quedado en un susto del que los ecuatorianos tardarán en recuperarse y que seguramente dejará una marcada impronta sobre la futura gestión de su Gobierno.

Una impronta que puede que se asemeje a la que en su momento tuvieron sobre el presidente Chávez circunstancias similares a las que acontecieron anteayer en Ecuador y que no hacen sino desvelar, de una vez por todas, los intereses en juego y los ánimos de preservarlos hasta sus últimas consecuencias. En aquella tesitura, el presidente venezolano entendió que, o el proyecto de transformación social que en esos momentos se iniciaba concitaba el respaldo firme de las clases populares (y para ello había que gobernar abiertamente a su favor), o su suerte estaba echada.

Lo ocurrido en Ecuador es, mutatis mutandi, la expresión de algo similar y, previsiblemente, tendrá consecuencias, como en Venezuela las tuvo. La erradicación de privilegios nunca es del agrado de los agraviados y rápidamente concita la solidaridad de los que piensan que los suyos pueden ser los siguientes en desaparecer.

No otra puede ser la explicación de que, paradójicamente, la excusa para un intento de golpe de Estado haya sido la discusión de una ley orgánica que garantiza y mejora los servicios públicos y equipara las condiciones salariales para los funcionarios en un país como Ecuador al que el neoliberalismo no sólo desposeyó de su moneda, sino que también desmanteló su sector público.

Esa ley introducía dos puntos problemáticos desde el punto de vista de los privilegios adquiridos.

Por un lado, la discusión en torno al pago de las indemnizaciones a las que los funcionarios públicos tienen derecho al jubilarse. Frente a la tendencia europea hacia el endurecimiento de las condiciones para el acceso a este derecho, la propuesta del Gobierno ecuatoriano no implicaba ningún tipo de privatización, no ampliaba el número de años de cotización necesarios para percibirla y ni siquiera reducía su cuantía; es más, la incrementaba. Lo que hacía era introducir un elemento novedoso para su pago ante la posibilidad de que el Estado, ante una coyuntura fiscal difícil y como consecuencia de un elevado número de indemnizaciones que pagar en un año, tuviera dificultades de liquidez para afrontarlas. A tal efecto se establecía que el pago, en un porcentaje no superior al 50% de la indemnización, se haría en bonos del Estado y sólo para el colectivo que se encontrara entre los 65 y los 69 años; a partir de los 70 se pagaría en efectivo. Y, por otro lado –y aquí se encuentra la madre del cordero de la revuelta policial–, la ley planteaba una ruptura con la lógica salarial neoliberal de suplementar un salario base muy reducido con una serie de complementos de productividad cuya asignación, en muchos casos, era absolutamente arbitraria y generadora de servilismos y corrupción. De esta forma, la propuesta gubernamental, planteaba la supresión de esos complementos y, en compensación, la elevación del salario base. Salario que, por otra parte, resulta determinante de cara a la determinación de la cuantía de la prestación por jubilación. Es decir, planteaba un sistema de remuneraciones más justo y equitativo para todos los servidores públicos.

La revuelta se produjo, entonces, como consecuencia de que, en función de las capacidades colegislativas atribuidas constitucionalmente al presidente de la República, este introdujo un veto a la ley salida de la Asamblea. Esta ley asumía la propuesta gubernamental, pero introducía una excepción para los cuerpos de seguridad del Estado, la cual fue eliminada por el veto presidencial. La consecuencia es ya conocida. En algunas latitudes, la democracia paga un peaje mucho más caro que en otras por apostar a un cambio en el régimen de acumulación económico. La decisión de Correa constituyó el detonante de una revuelta policial a la que acabaron sumándose sectores sociales que, bien por los privilegios que tratan de defender y que ven en esa medida el anticipo de lo que les puede suceder, o bien por las relaciones conflictivas que mantienen con el presidente –como es el caso de algunos sectores indígenas– encontraron en la revuelta una vía de vehiculizar su protesta por medios no democráticos. La ola de apoyos a la revuelta policial se extendió, así, entre los partidarios de ex presidente Lucio Gutiérrez, los indígenas de Pachakutik o la oposición de Guayaquil comandada por Jaime Nebot y Carlos Vera. Queda para la especulación contrafáctica el adivinar qué hubiera podido ocurrir si, al calor de la asonada, la situación se hubiera descontrolado. En cualquier caso, y con independencia de si fue o no un golpe de Estado o un río revuelto del que muchos pescadores trataron de extraer ganancias, lo realmente relevante ahora son las consecuencias de este hecho. Como ocurrió con Chávez en su momento, es el momento de que Rafael Correa y su Gobierno asuman firmemente que su proyecto de transformación social y económica sólo puede avanzar seguro si va indefectiblemente de la mano de las clases populares y de los pueblos indígenas que originalmente lo han respaldado y que ahora se encuentran algo distanciados. Porque cuando se pretende que la economía esté dominada por el principio constitucional del Buen Vivir para el conjunto de la población y, en especial, para las clases tradicionalmente excluidas, lo primero que se debe asumir es que sólo puede lograrse a cambio de que algunos dejen de vivir tan bien como venían haciéndolo. No hay otro camino ni otros aliados para ese viaje.
Alfredo Serrano y Alberto Montero son miembros de la Fundación CEPS

Los pasos de cada jueves en la puerta del Sol contra la impunidad de los crímenes del franquismo


Escrito por UCR
Domingo, 26 de Septiembre de 2010 16:23
Los pasos de cada jueves en la puerta del Sol contra la impunidad de los crímenes del franquismo
Desde hace muchas semanas, cada jueves de ocho a nueve de la tarde, familiares y simpatizantes de las víctimas del franquismo se concentran en la Puerta del Sol, a la manera de la protesta semanal de las madres de Mayo argentinas. Una acción que apenas tiene visibilidad mediática, pues ahora no hay garzones ni lorcas con que llenar noticias. Y pese a esa invisibilidad, cientos de personas se suman cada jueves.

Estas son imágenes del pasado jueves 19 de agosto tomadas en la puerta del Sol y en la plaza de Santa Ana. TODOS los Jueves de 20.00 a 21.00 h. MANIFESTACIóN en la Puerta del Sol contra los asesinatos franquistas.‏

Desde fuera puede dar la impresión de que la lucha contra la impunidad funciona a tirones, al ritmo de las grandes noticias: la mal llamada Ley de la Memoria, la actuación de Garzón y su posterior procesamiento, la búsqueda de Lorca, la denuncia en Argentina, el debate sobre la Ley de Amnistía, el levantamiento de fosas comunes… Sin embargo, eso es sólo visibilidad mediática, momentos en que se enciende un gran foco, que a veces ilumina pero también puede deslumbrar, como un fogonazo que te impide ver bien lo que está pasando, y luego te deja de repente a oscuras.

El resto del tiempo continúan los esfuerzos para enterrar dignamente, homenajear y hacer justicia a los represaliados de la dictadura, pero con otra luz, una iluminación propia, más constante que esos grandes focos, más cálida, que no deslumbra y sí ilumina, llevando luz a las muchas zonas de sombra de la dictadura, pero también de la democracia.

Si alguien creía que el paso del tiempo, con la muerte de los últimos supervivientes y la distancia histórica de los hechos, acabaría fundiendo esa luz, o dejándola en una llama testimonial que ni quema ni alumbra, ha ocurrido lo contrario: cada vez se unen más ciudadanos –y más jóvenes-, y
cuanto más tiempo pasa y más lejos quedan la guerra y la dictadura, más motivos hay para exigir verdad, justicia y reparación, pues más larga es la afrenta.

CONTRA LA IMPUNIDAD
CONCENTRACIÓN-MANIFESTACIÓN
TODOS los Jueves de 20.00 a 21.00 h.
En la Puerta del Sol (Madrid)
Contra los ASESINATOS franquistas