12 de octubre de 2010

Reflexiones sobre el 12 de Octubre

El mayor genocidio de la historia
Miguel Manzanera
Rebelión

Hace un par de años, un amigo del que me honro, Esteban Mira Caballos, publicó un libro excelente, Conquista y destrucción de las Indias, en el que intentaba averiguar la veracidad de Bartolomé de las Casas en su narración sobre la invasión española y portuguesa de América, la Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Esteban es historiador de la Universidad de Sevilla, especializado en el tema de América, y su libro ha levantado ampollas entre profesores y catedráticos de la universidad, sus compañeros de estudios de ideología conservadora. Pero ha sido alabada por Josep Fontana, catedrático de la Universidad de Barcelona y uno de los historiadores más prestigiosos de nuestro país. La integridad intelectual de Esteban está fuera de sospecha: para preservar su libertad de pensamiento, prefiere ser profesor de secundaria y escribir lo que cree verdadero sin depender de nadie. Gracias a ese talante independiente podemos disfrutar de sus aportes innovadores sobre la historia de España.
En ese estudio demostraba que la descripción lascasiana del genocidio americano no tiene un ápice de exageración. Se cometieron barbaries increíbles, crímenes incontables, asesinatos, violaciones y torturas por miles de miles, un reinado del terror para someter a la población indígena del Nuevo Continente recién descubierto. Las Casas habla de millones de muertos, pueblos enteros pacíficos y hospitalarios fueron pasados a cuchillo en el continente, archipiélagos del Caribe devastados quedaron desiertos de seres humanos tras la invasión española, guerras desiguales en las que unos pueblos desnudos y con flechas rudimentarias se enfrentaban a hombres acorazados y armados con armas de acero y fuego; también nos habla de los asesinatos de niños y mujeres embarazadas, de las miles de personas quemadas en la hoguera o empaladas en estacas, de los castigos corporales y el trabajo excesivo, etc. Esteban Mira ha investigado en los diferentes Archivos de Indias, que contienen los documentos de la conquista, para comprobar que todo lo que cuenta Las Casas es verídico, no pertenece a la fabulación del teólogo dominico, sino a los hechos históricos.

Hoy se calcula que el 90% de la población americana desapareció en ese choque de civilizaciones, 70 millones de muertos. Cierto que las epidemia causaron una buena parte de la mortandad; pero también es cierto que la reducción de los pobladores originarios del continente americano a la esclavitud, mediante la práctica de la encomienda, debilitó espiritualmente y corporalmente a los aborígenes con castigos y penalidades, imponiéndoles el trabajo hasta la extenuación. También es cierto que hubo una legislación protectora de los indios, pero sin efecto ni aplicación, fue puro papel mojado para salvar la cara de la monarquía española. La conquista de un territorio tan vasto como el continente americano fue un prolongado acto terrorista en el que una jauría de lobos entro a saco en un rebaño de corderos.

Un argumento que se ha dicho para justificar ese horror es que cualquiera habría hecho lo mismo; incluyendo en ese cualquiera a las propias víctimas. No se puede ignorar el grado de incapacidad moral y la falta de penetración psíquica que contiene esa falacia. En primer lugar, equipara las víctimas a los criminales, todos son lo mismo: si la víctima pudiera se convertiría en verdugo. Pero el hecho es que esas víctimas padecieron los crímenes contra la humanidad, no fueron ellos quienes los cometieron; y los verdugos atentaron contra los derechos humanos sin merecer el más mínimo paliativo. No se puede comparar lo uno y lo otro. Y en su mayor parte la población americana -aún sometida a los imperios azteca, inca y maya-, vivía en paz antes de la conquista. Las Casas describe a los indios como pueblos pacíficos y tranquilos, asaltados por criminales sin escrúpulos.

En segundo lugar, la falsedad de ese argumento no reside sólo en su descalificación de la especie humana en general, sino que indica una peligrosa identificación con los vedugos. Hay que decirlo bien alto y claro: los españoles han sido peores que otros pueblos –y posiblemente lo siguen siendo-; el que se identifique con lo español, con el Estado y la Iglesia de España, es sospechoso de intenciones genocidas. Pues la historia se ha repetido muchas veces, comenzando por la conquista y destrucción de al-Ándalus por los reinos cristianos de la península, siguiendo por la conquista de América, continuando con las guerras de religión en Europa, con la criminal guerra de Cuba y también, ya en el siglo XX, con el genocidio de la guerra del Rif contra la República revolucionaria fundada por Abd-el-Krim. La culminación de esa historia de crímenes fue la guerra civil, un nuevo genocidio contra los pueblos de la península ibérica.

Se ha repetido hasta la saciedad también que el objetivo de la conquista fue la conversión de las masas americanas al cristianismo, la redención de las culturas indias que todavía se encontraban en el paganismo. Se ha hablado de los hechos heroicos que se realizaron en pos de esa grandiosa hazaña por la fe católica. Toda esa épica se puede desmontar en pocas palabras, cuando se conoce la verdad de la historia: los conquistadores no fueron héroes, sino asesinos. Y su objetivo no era la salvación de los indios, sino la búsqueda de oro y plata para enriquecerse y labrarse un futuro de prosperidad al regresar a su patria. Esas riquezas eran robadas a los indígenas americanos, después de matarlos. La mayor parte de los metales preciosos adquiridos era destinado vía impuestos a engrosar las arcas del Imperio, exhaustas por las continuas contiendas entre los Estados europeos. La monarquía española permitió todas las atrocidades porque necesitaba oro y plata para financiar sus guerras en Europa contra los herejes protestantes, buscando su sometimiento a la fe católica. Además recuérdese que los indios tuvieron que trabajar como esclavos en las minas, tras el descubrimiento en Potosí de una fabulosa montaña, llena toda entera de minerales preciosos que hoy en día, después de 500 años, todavía está en explotación.

Buena parte de ese oro fue derrochado por los españoles. No sólo por la financiación de las guerras, sino para la importanción de mercancias. La llegada masiva de metales preciosos a las economías de los reinos peninsulares -Andalucía, Castilla, Valencia, Galicia, Cataluña, etc.-, provocó una inflacción de precios que acabó por hundir la actividad productiva, ya deteriorada tras la derrota del movimiento comunero -de carácter burgués y artesanal-, y la expulsión de moriscos y judíos marranos de la península ibérica. De ese modo desapareció una rica y floreciente industria que se había desarrollado en los albores de la Edad Moderna en la península ibérica. Con la economía hundida, la mayor parte de las mercancías que se consumían en la península ibérica provenía del extranjero. Por eso, la mayor parte de los tesoros importados desde América acabaron en las arcas europeas. Como dice Quevedo, don Dinero nace en las Indias honrado…, viene a morir en España, y es en Génova enterrado.

La cantidad de oro y plata llegada de América fueron utilizadas para acuñar moneda en Europa, de modo que el comerció floreció y con éste la industria. Es la etapa mercantilista del primer desarrollo capitalista: mientras el Imperio español dilapidaba sus ganancias fácilmente conquistadas con el robo y el crimen de los pueblos americanos indefensos frente a los codiciosos españoles, los Estados europeos se empeñaban en atesorar metales preciosos para garantizar el comercio y la prosperidad de sus países. Una prueba más de que el Imperio y el capitalismo van siempre juntos. Dicho se de paso, en eso se equivocó Lenin cuando dijo que el imperialismo es la fase superior de capitalismo; por el contrario, el imperialismo, la rapiña de materias primas para impulsar el desarrollo económico, es la otra cara del capitalismo desde sus orígenes. Lo que pasa es que aquel capitalismo incipiente estaba naciendo entre los pliegues de la monarquía absoluta, protegido por ella; pero también en guerra contra ella. Dicho sea en honor de los holandeses y su guerra de independencia contra el Imperio de Felipe II.

Lejos de los fastos del Descubrimiento, lo que mañana tenemos que conmemorar no son las hazañas gloriosas de nuestros antepasados, sino los crímenes injustificables de nuestra historia. Un día de meditación y humildad, solicitando el perdón de las víctimas y ofreciéndoles la necesaria reparación.

DESPUÉS DE LA HUELGA GENERAL.


Paco Jiménez: Comité de Navarra del PCE-EPK

Después de la huelga general, hay varios aspectos que conviene analizar. En primer lugar el éxito de una Huelga General, que tuvo que hacerse en contra de los partidos políticos excepto del PCE e IU, de los medios de comunicación, e incluso de algunos sindicatos, incluidos unos que se dicen de clase, pero que al final sólo les preocupa el problema “nacional”.

Es verdad que la huelga no logró parar todo, nunca se consigue, y que en determinados sitios, como Navarra, los servicios mínimos fueron abusivos. Pero la huelga paralizó prácticamente el país, y se produjeron manifestaciones muy numerosas, no sólo de trabajadores/as, sino del conjunto de la ciudadanía, que ha reivindicado también la necesidad de la retirada de la reforma laboral y un cambio de política económica y social .La huelga ha sido un éxito, no sólo de los sindicatos, como forma organizada de los y las trabajadoras, sino de toda la clase trabajadora.

Otro aspecto a señalar es la hipocresía de la derecha y de los empresarios, cuando exigían el derecho al trabajo el día 29. Son los mismos que han cerrado empresas sin motivo, que han hecho ERES sin justificación, o que han llevado a la quiebra sus empresas, sin pagar a los trabajadores/as. Buen ejemplo es del presidente de la CEOE, que con “Viajes Marsans” ha llevado al paro a un montón de trabajadores y ahora se preocupa por el “ derecho al trabajo” . Estos empresarios que han generado casi 5 millones de parados/as son los mismos que coaccionan a sus trabajadores amenazando con echarles si hacen huelga. Por otro lado, el PSOE y el PP, que exigen mano dura a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, frente a la “violencia” de los piquetes, han hecho que estas “Fuerzas del Orden”, se saltaran la legalidad en más de un sitio, impidiendo a los piquetes su derecho a informar, y practicando una violencia desmedida contra los trabajadores/as, incluso con tiros en algunas empresas, como CASA. No nos confundamos. A mucho de éstos “demócratas” de nuevo cuño, en el fondo les encantaría volver a tiempos pasados.
Es muy importante señalar que los sindicatos han hecho el máximo esfuerzo para lograr el éxito de la Huelga General. En el caso de UGT, que no olvidemos es un sindicato de orientación socialista, está claro que ha batallado con claridad en contra de la política del PSOE.

Después de la huelga, ya con frialdad, los sindicatos y sus afiliados/as debemos reflexionar para mejorar, puesto que en un país donde no se hacía una huelga general desde hace 8 años, lo cierto es que se tiende a funcionamientos que conviene revisar. Debemos en las empresas escuchar al conjunto de los trabajadores, sobre todo a los menos dependientes de las Administraciones, y debemos de conjugar la movilización, con los acuerdos. Esta es la base de la democracia en las empresas, a la vez que explicamos a los trabajadores que si no se sindican, que si no acuden a las movilizaciones, los sindicatos pierden su fuerza .Por lo tanto es la hora de la sindicación, de la movilización, para lograr que los sindicatos cumplan mejor su papel.
Otra preocupación permanente en esta pseudo democracia , es el papel de los MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Salvo raras excepciones, han demostrado ser los enemigos de los trabajadores. Están dispuestos a modificar la verdad, en función de los intereses de la derecha, sea esta española o vasca, del PSOE, y de los grupos empresariales que son sus dueños. Habrá que empezar a plantearse una política de cara a estos medios de comunicación, que quizás empiece por que la ciudadanía deje de comprarlos.
Los Sindicatos no nos han fallado a todos los y las que hemos hecho esta Huelga General, a costa de un buen descuento en nuestros salarios. La exigencia de un cambio de la política económica y de echar atrás la reforma laboral, se tiene que mantener, a través de la movilización y la huelga. Francia salió a la calle el día 23 de Octubre con una huelga, y ayer sábado con una gran movilización en el país, es un buen ejemplo de ciudadanía que no se doblega. Hay que convencer a todos los trabajadores que no han hecho la huelga, a las PYMES, al mundo de la cultura, e incluso a los nacionalistas de izquierda que comprenden que el primer problema ahora es el paro y conservar los derechos, de la necesidad de unirnos. Unirnos para obligar a los poderes fácticos, Banca y grandes empresas, y a sus intermediarios, Gobierno de España, Gobierno de Navarra, PSOE, PP, UPN, PNV y CIU, a hacer otra política que saque a España y ayude a Europa con su ejemplo, a salir de la crisis ,apostando por el empleo, por las necesidades reales de la gente, en defensa y mejora de lo público que garantice la conservación del medio ambiente, y que no toma como fin la competitividad, sino la igualdad a través del reparto de la riqueza y la solidaridad.
Tarea difícil, sólo posible con la unidad en un Bloque Social con las mismas alternativas en lo concreto , que ha comenzado a fraguarse en la Huelga General, pero que hay que ampliar a todos los movimientos sociales, redes de economía social, autónomos y PYMES, en la que tiene que estar el PCE e IU ya que hemos sido los únicos que hemos apoyado activamente esta huelga, partidos que apostamos por construir otro modelo social, con valores como la solidaridad, la justicia social, y la paz, y así el bloque tendrá como en América Latina las componentes políticas, sociales y sindicales, necesarias para un cambio.

Paco Jiménez: Comité de Navarra del PCE-EPK , Consejo Político de IUN-NEB