28 de octubre de 2010

RECITAL POÉTICO EN HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ POR SU CENTENARIO


Estimado/estimada amigo/amiga:

como probablemente sabrás, el próximo 30 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, el ilustre poeta, luchador infatigable por la causa republicana y amante de la Justicia, de la Igualdad y de la Libertad, y de cuyo nombre esta Asociación se siente tan extremadamente orgullosa.

Como también probablemente sabrás, el Ayuntamiento de Barañáin se ha empecinado en privarnos de la posibilidad de celebrar el Centenario de Miguel Hernández de la manera en que la habíamos planeado con toda clase de artimañas de dudosa legalidad y nula ética.

Aún así, y aunque nos hemos visto forzados a trasladar el homenaje fuera de la localidad de Barañáin (de momento), nosotros y nosotras tampoco hemos desistido en el empeño, y por eso nos dirigimos a ti, para informarte de que el este próximo viernes, día 29 de octubre, a las 19:30 horas, en la Casa de Cultura de Burlada, hemos organizado un Recital Poético para honrar la memoria, la vida y la obra de Miguel Hernández, y en el que participarán Luis López Morquecho (poeta), y Jorge Sánchez (cantautor cubano).

Esperamos fervientemente tu asistencia, y deseamos también agradecer de todo corazón a través de estas líneas los muchos mensajes de solidaridad que hemos recibido estos últimos días.

Un saludo muy afectuoso,

Junta de la Asociación Cultural “Poeta Miguel Hernández”

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Escuela y símbolos religiosos. Entrevista a Letizia Mancini, Experta internacional del uso de símbolos religiosos en el espacio público


Escrito por Paco Cerdá /Levante
Jueves, 28 de Octubre de 2010 06:12
Letizia Mancini (Bolonia, 1965), jurista y profesora de Sociología del Derecho en la Universidad Estatal de Milán, es experta internacional del uso de símbolos religiosos en el espacio público, abrió ayer un seminario de la Universitat de València sobre multiculturalismo.

Primero, y para evitar confusiones, ¿qué es un símbolo religioso?

Podemos definirlo a partir de su raíz griega, sumbalein, como "algo que une, que comparte la gente". Pero, al mismo tiempo, es algo que en las sociedades multiculturales divide, es decir, diabalein, a comunidades y confesiones que se reconocen en símbolos religiosos diferentes. Son las dos caras de un símbolo religioso en el nuevo contexto multicultural.

En las sociedades actuales, los símbolos religiosos desunen más que unen?

Sí, es verdad. Hoy los símbolos religiosos dividen a las sociedades y ahí el Derecho puede jugar un papel muy importante. Los derechos fundamentales de igualdad, libertad, seguridad y, sobre todo, laicidad, interpretada de forma inclusiva, son los principios que pueden ayudarnos a unir y a no imponer nuestros valores.

¿Considera que el Derecho ha de regular la presencia de los símbolos en el espacio público?
Hay símbolos religiosos que no necesitan una regulación porque son la expresión de una libertad religiosa que nuestro ordenamiento jurídico reconoce. Es decir: hay símbolos religiosos que no crean ningún conflicto y símbolos que sí lo crean.


Razóneme por qué sí o por qué no deben permitirse estos símbolos religiosos en el espacio público. Empecemos por el "burka".

El burka no puede ser usado. Pero cuidado: no se necesita una ley específica que lo condene, como estamos viendo en muchos lugares, porque el burka ya encuentra muchas normas que lo prohíben, como el principio de seguridad pública [por no reconocer a la persona que lo lleva] o la discriminación que confiere a las mujeres que visten esta prenda. Tampoco se puede llevar a la escuela una kirpan [la espada ceremonial usada por los musulmanes sij] porque atenta contra la seguridad.

¿Y el velo islámico o "hijab"?

El hijab, que mantiene reconocible la cara de la persona, es la manifestación de una libertad religiosa que no origina problema.

¿Y los hábitos que visten sacerdotes y monjas por la calle?

Tampoco son un problema, porque las monjas y los sacerdotes no representan el espacio público ni el Estado laico. Representan una confesión, una religión.

¿Y los crucifijos en las aulas?

Deberían ser quitados de las escuelas públicas por el mismo principio: es una expresión del Estado. Y si el Estado debe someterse al principio de laicidad, las paredes deben estar blancas. Las otras propuestas, que por ejemplo piden que estén todos los símbolos religiosos que pidan los alumnos, no me convencen. Creo que no asegura la libertad de las minorías.

¿Y los crucifijos o las vírgenes que muchas personas llevan colgando de una cadena o collar?
Eso no supone ningún problema, porque son personas individuales que quieren expresar su religiosidad de ese modo y que no van a hacer daño a nadie ni a limitar las libertades religiosas de los demás. Aquí lo importante es que el Estado tiene que garantizar igual espacio para todas las religiones y, además, para quien no se reconoce en ninguna religión.

¿El principio de laicidad ha de imperar sobre los demás?

La laicidad debe ser interpretada junto a otros principios fundamentales como la igualdad o la libertad. Pero el principio de laicidad puede ser un instrumento muy útil para garantizar el pluralismo cultural y religioso que caracteriza a nuestras sociedades.

¿Y cómo ha de actuar la justicia?

Los conflictos con los símbolos religiosos serán tratados de forma jurisprudencial más que legislativa. Es decir, caso por caso, y no de forma rígida. Y un papel importante lo ha de jugar la Unión Europea para regular y dar unos principios básicos y comunes a los países europeos.

En el fondo, ¿el problema es el símbolo religioso o que sea de una religión diferente a la que predominaba hasta ahora?

El símbolo religioso no es un problema en sí mismo, sino que esconde problemas más complejos. En el fondo, aluden al miedo que las sociedades europeas todavía tienen al hecho de que gente de otras culturas venga a nuestra sociedad para quedarse a vivir en ella. Por eso vemos que en paralelo a la prohibición del burka se quieren delimitar espacios para el crucifijo como símbolo cultural e identitario antes que religioso. Pero la dimensión social y cultural no es la dimensión jurídica. El Derecho no puede englobar en sus instrumentos y principios un discurso como el que implica asegurar que el crucifijo es un símbolo cultural. Eso es bastante peligroso.

Por tanto, pide la ausencia de símbolos religiosos en los sitios que dependan del poder público.

En mi concepción, el poder público no puede poner símbolos religiosos en los espacios públicos. Pero ello no significa que los alumnos no puedan acudir a las aulas vestidos con prendas religiosas, porque ellos no representan al poder público. Mientras estos símbolos no sean contrarios a algunos principios fundamentales del ordenamiento, los alumnos pueden entrar en las escuelas con sus símbolos religiosos. Con cruces al cuello o con un hijab que le mantenga descubierta la cara. Pero el aula de la escuela o el tribunal no debe tener símbolos religiosos.

¿Porque discriminaría a los ateos o a los grupos de otras religiones que se incorporan a la sociedad?


Exacto. Ése es un primer paso hacia una manera diferente de ver las sociedades multiculturales y los conflictos entre religiones.


Cuba como ejemplo. La sumisión de la Unión Europea que critica a Cuba mientras pacta con Marruecos


Escrito por Arturo del Villar
Jueves, 28 de Octubre de 2010 04:46

La Unión Europea debe llamarse mejor Sumisión Europea. Al Imperio gringo, naturalmente. No modifica su actitud contra Cuba, acordada en la llamada “posición común” propuesta en 1996 por el presidente del Gobierno español José María Aznar, también presidente del partido al que sus afiliados denominan exageradamente Popular. Este partido fue fundado por Manuel Fraga, ministro y hombre fuerte de la dictadura fascista, por lo que debe ser acusado de genocidio contra el pueblo español. En cuanto a Aznar, fue cómplice del emperador Bush II en la invasión de Irak, por lo que debe ser acusado de genocidio contra el pueblo iraquí. Pero, ¿quién va a hacerlo?

El Imperio no puede perdonar a la Revolución Cubana que librara al pueblo de una dictadura militar al servicio de sus intereses coloniales, hace 51 años. Ha tratado por todos los medios de aplastarla, incluso militarmente, como cuando armó a un ejército para que desembarcase en Playa Girón, en donde sufrió una derrota total, porque el pueblo cubano está dispuesto a defender sus libertades contra los colonialistas.


Al mismo tiempo, la asamblea general de la ONU condenaba una vez más el ilegal embargo comercial impuesto por el Imperio a la isla de Cuba. Es la otra manera que utilizan los imperialistas gringos para atacar al pueblo cubano. El emperador Obama I se burla de las decisiones de las Naciones Unidas, por lo que mantiene el embargo y el campo de exterminio de Guantánamo. ¿Quién va a censurar sus decisiones, si es el amo del mundo, el señor de la guerra, con potestad para invadir cualquier país?

Y la Sumisión Europea le apoya con gusto, porque acepta su liderazgo. Si el Imperio quiere estrangular a la Revolución Cubana, por las armas o por el embargo comercial, sus colonias europeas colaborarán diligentemente en el proyecto.

Cuba es un Estado libre e independiente, desde que se emancipó del colonialismo gringo. Tiene derecho a darse el régimen político preferido, y ningún país debe injerirse en sus asuntos internos. Le ha costado mucha sangre alcanzar la libertad.

Dicen los imperialistas y sus secuaces que la Revolución Cubana no cumple unos parámetros impuestos por ellos, lo que les permite intentar desestabilizarla. Fracasan en sus intentos, como fracasaron en la invasión armada de Playa Girón, porque el pueblo cubano impedirá por la fuerza que el colonialismo vuelva a adueñarse de la isla. Desea continuar viviendo en paz y libertad, ahora que la tiene después de tantos años de colonialismo, primero español y después gringo.

Han coincidido estas votaciones sobre Cuba con la revelación, gracias a Wikileaks, de las torturas cometidas en Irak por las tropas coloniales gringas. El entonces emperador Bush II, con la complicidad de José María Aznar, invadió a Irak porque convenía a los intereses de las multinacionales gringas. A España no le concernía el asunto, pero al tratarse de una colonia obediente envió a sus soldados a matar y morir junto a los pozos petrolíferos ansiados por las multinacionales.

Siempre se supo que los soldados gringos mataban y torturaban impunemente en los países invadidos, como Vietnam o Irak o Afganistán ahora, o tantos otros antes. Por eso los pueblos invadidos los odian y se organizan contra ellos. Tuvieron que huir a toda prisa de Vietnam, empiezan a hacerlo de Irak, y no tardarán en salir de Afganistán. Pero ni las Naciones Unidas ni la Sumisión Europea, ni tampoco el Tribunal Internacional de Justicia, osan criticar esas actuaciones contrarias al Derecho Internacional y a la Declaración de los Derechos Humanos.

Este Imperio criminal, por la misma causa, tiene el atrevimiento de censurar a la Revolución Cubana, y de intentar exigirle que modifique sus instituciones. Resulta que Cuba es una isla pequeña, que se levantó en armas contra el dictador militar apoyado por el imperialismo, y su ejemplo ha animado a otros estados latinoamericanos a enfrentarse al colonialismo. Eso no pueden tolerarlo las multinacionales, en otro tiempo explotadoras de las riquezas minerales y agrícolas de esos países. La CIA sigue pretendiendo derrocar a los presidentes independentistas, como acaba de intentar en Ecuador, y no cesa de interferirse en Venezuela. Pierde el tiempo: los pueblos que han alcanzando la independencia no van a consentir que se la vuelvan a robar: el continente ha despertado, gracias al ejemplo de Cuba.

En este sentido, hay que aplaudir las declaraciones del canciller cubano Bruno Rodríguez, contra la injerencia intolerable de la Sumisión Europea en los asuntos internos de la isla. Era necesaria, después de los acuerdos con la Iglesia catolicorromana, que también son una injerencia inadmisible: haberlos aceptado constituye un grave error, porque la Iglesia es una carcoma que destruye desde dentro, como bien sabemos los republicanos españoles. Esa política tolerante facilita decisiones como la tomada por la Sumisión Europea. La Revolución debe demostrar firmeza ante sus agresores al servicio del Imperio gringo, porque las señas de debilidad son aprovechadas para incrementar la intrusión en los asuntos internos de la isla, e incluso pueden servir para organizar otra invasión armada.

Mientras se suceden estas deliberaciones internacionales, el dictador absoluto de Marruecos se burla de las decisiones del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, y mantiene su dominio sobre el Sahara desde que invadió el territorio en 1975. Una vez más ha viajado a Marruecos un enviado de la organización internacional, para buscar una solución al problema. La respuesta marroquí ha consistido en matar a un muchacho saharaui de catorce años, al que acusa de ser un terrible terrorista poseedor de un arsenal tremendo.

Ni las Naciones Unidas ni la Sumisión Europea condenan al reino teocrático y dictatorial de Marruecos, culpable de la violación sistemática de los derechos humanos en la antigua colonia abandonada a su suerte por España, e ilegalmente anexionada al reino marroquí. El motivo reside en que ese reino es aliado del Impero gringo, y por lo tanto posee licencia para que sus soldados imiten a los imperiales en los territorios invadidos. Nadie se atreve a decirle al tirano teocrático que debe modificar su actitud criminal contra el territorio ocupado, y contra el mismo pueblo marroquí, carente de todas las libertades y de los derechos tenidos por inalienables.

Es que Marruecos posee grandes riquezas minerales, todas ellas propiedad del rey dictador, que es el amo absoluto del territorio y de sus habitantes. Las compañías multinacionales gringas no sienten interés por los derechos humanos, sino por los negocios económicos. Un dictador en África es tan útil como lo fueron los dictadores de la América Latina hasta que los pueblos se rebelaron. Es conveniente para el beneficio del Imperio sostener la tiranía, y por lo tanto la Sumisión Europea firma acuerdos comerciales preferenciales con Marruecos, sin enterarse de lo que sucede en el reino teocrático, y del trato recibido por los pocos opositores al régimen. Eso carece de importancia para la ética europea. Nos avergonzamos de ser europeos así.

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Arturo del Villar es Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio