4 de diciembre de 2010

Los sindicatos culpan al Gobierno de desatar el caos




Los sindicatos culpan al Gobierno de desatar el caos. CC. OO. y UGT aseguran que el Ejecutivo ha cometido una «gran irresponsabilidad» al privatizar parte de AENA
CC. OO. y UGT han asegurado que el caos desatado con el cierre de prácticamente todo el espacio aéreo español se debe a la "irresponsabilidad" del Gobierno, al aprobar la regulación de la jornada laboral de los controladores en vísperas del puente de la Constitución, y a su "postura desmedida" al respecto. El secretario general de la Federación de Servicios Públicos de CC. OO. , Enrique Fossoul, indicó que el Gobierno ha cometido una "irresponsabilidad" y un "error" al privatizar parte de AENA horas antes de comenzar el puente de la Constitución, incluyendo en el decreto la regulación de la jornada laboral de los controladores.
Si bien, consideró que la respuesta de los controladores, que han abandonado sus puestos tras conocer la noticia, es "una barbaridad" y "no se puede justificar". "Que cada uno asuma su responsabilidad", añadió.
Por su parte, el portavoz de UGT en AENA, Raúl Gómez, consideró también que la reacción de los controladores responde a la "postura desmedida" del Gobierno a la hora de establecer una jornada de 1. 670 horas anuales y, "por primera vez", la obligación de cubrir 80 horas extraordinarias. El portavoz de la Unión Sindical Obrera (USO) José Vía también atribuyó el bloqueo de los aeropuertos a una "reacción desesperada" de este colectivo ante la privatización de parte de AENA y la regulación de la jornada laboral de los controladores.
Eso sí, censuró emplear las bajas medidas como "huelga salvaje" y advirtió al colectivo de que ésta "irá en contra" de sus propios intereses. "Estamos de acuerdo en las protestas, pero no en el procedimiento", sentenció un portavoz
EP. Madrid

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IU considera un grave precedente declarar el estado de alarma





José Antonio García Rubio, secretario federal de Economía y Trabajo considera que “aplicar esta medida sin precedentes en la democracia constituye una decisión muy preocupante, especialmente con la anunciada aplicación del Código Penal Militar”.

El secretario federal de Economía y Trabajo de Izquierda Unida, José Antonio García Rubio, ha valorado en nombre de esta organización que “consideramos un grave e inaceptable precedente declarar el estado de alarma para resolver un conflicto social, aunque no se está de acuerdo con las reivindicaciones y los modos empleados por los controladores”.

García Rubio hace esta valoración de forma urgente ante la situación planteada por el abandono de su puesto de trabajo de numerosos controladores aéreos y el caos generado con ello, con graves perjuicios para los ciudadanos, y la decisión adoptada por el Consejo de Ministros de declarar el estado de alarma, subrayando que aunque Izquierda Unida no ha estado nunca de acuerdo con las reivindicaciones de los controladores ni con la forma de plantearlas, en este caso el Gobierno tiene una grave responsabilidad en el origen del problema y en su gestión.

Para el dirigente federal de IU, “el Gobierno eligió un puente en el que se produce un incremento muy fuerte en el número de viajeros para aprobar una real decreto que establece una nueva regulación de la jornada anual de los controladores, que se ha aprobado sin negociación. Esta medida se tomaba junto a la de privatización de los aeropuertos de Barajas y el Prat sin, al parecer, prever todas las graves consecuencias que estas medidas conflictivas podrían tener, ello sin estar de acuerdo en las formas y la contundencia de la respuestas empleadas por los controladores”.

“Como respuesta al conflicto –añade García Rubio- el Gobierno militariza el control del espacio aéreo sin que esa medida, por las dificultades comprobadas en su aplicación, haya mejorado la situación hasta el momento, transcurridas ya más de 17 horas desde su entrada en vigor y cuando compañías como Iberia anuncian un nuevo retraso hasta el próximo lunes para reiniciar sus vuelos”.

El secretario federal de Economía indica que “la declaración del estado de alarma, medida sin precedentes en la democracia, aplicada como intento de resolver un conflicto social por la vía de una legislación de excepción constituye una decisión muy preocupante, que es inaceptable para Izquierda Unida, especialmente con la anunciada aplicación del Código Penal Militar”.

“Consideramos que la única forma de recuperar rápidamente la normalidad para evitar mayores perjuicios a los cientos de miles de ciudadanos afectados es la vuelta a la negociación y un inmediato acuerdo entre las partes, basado en el sentido de la responsabilidad y del bien colectivo”, concluye García Rubio.

En la foto José Antonio García Rubio y Cayo Lara.
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Quítame todos los derechos que tengo... ¡pero no me toques mi viaje de puente!




España es un estado abiertamente fascista. Había pocas dudas al respecto, pero todas han quedado resueltas ya. El tiempo record en que el gobierno, vía aprobación real, ha militarizado todo un sector económico ante la huelga de un grupo de trabajadores/as, sólo es posible en un estado que no cumple con los mínimos requeridos para ser, si quiera, una democracia de baja intensidad. Que un grupo de policías y Guardias Civiles irrumpiese amenazadoramente en el lugar donde los trabajadores en Huelga estaban realizando una reunión sindical, simplemente es una muestra más de lo dicho.

La decisión gubernamental de militarizar el espacio aéreo español, siembra un precedente sumamente preocupante para los intereses de la clase trabajadora en su conjunto. Ya amenazaron con hacer algo similar cuando la reciente Huelga “salvaje” de los trabajadores/as del metro de Madrid. Ahora, simplemente, lo han hecho. Cualquier huelga que toque los cojones a los intereses de estado, es decir, a los intereses de la patronal española, podrá ser atacada a partir de ahora sin ninguna piedad. Militares, policías y guardias civiles se encargarán de ello. Sólo hace falta un Consejo de ministros, más una firmita del Rey. Eso es lo que hay, y, lo peor, es lo que habrá de aquí en adelante cada vez con menos vergüenza.

Amenazan incluso con juzgar a los controladores aéreos por el delito de “sedición”. Hablan de despidos masivos y de ataque sin contemplaciones contra los causantes y responsables del “caos” en el que se ha instalado el territorio español desde ayer a las cinco de la tarde. Repiten mucho, por cierto, la palabra caos. Tanto que, como no podría ser de otra manera, la aborregada ciudadanía llega a creérselo. Fundamental para que las clases trabajadoras se pongan del lado del gobierno en sus medidas fascistas. El golpe militar de 1936 también venía a sacar a España del caos. Eso decían.

Así, pues, la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas apoyan las decisiones del gobierno. Otros muchos/as andan escandalizados porque no podrán hacer ese viaje de puente que tenían organizado a Londres, París o Praga. ¡Menudo quilombo!

Solidaridad con los afectados, escriben muchos en los foros de medios como Público o El País, por hablar únicamente de los medios que se consideran con un núcleo de lectores “progresistas”. En los de la derecha tradicional, ni hablamos. El controlador huele a azufre.

¿Solidaridad con qué?, ¿solidaridad con quién no podrá hacer su viaje de puente? Vamos, vamos, que me da la risa. Con la que está cayendo en España y resulta que la ciudadanía se escandaliza e indigna de forma masiva porque un grupo de trabajadores deciden hacer una huelga y paralizar el espacio aéreo español.

No hay escándalo ni indignación, sin embargo, ante la retirada del subsidio de los 426 euros, ni ante la privatización, precisamente, del 49% de los principales y más rentables aeropuertos del estado español, o de esa gallina de los huevos de oro que son las loterías. No hay escándalo ni indignación por esa reforma laboral que pondrá nuestro despido en bandeja de plata a los empresarios sin escrúpulos, esa reforma de las pensiones que nos hará tener que trabajar hasta los sesenta y siete años, la bajada de sueldo de los funcionarios, esas cantidades ingentes de dinero que se han regalado a los bancos y cajas, o esa ley hipotecaria abusiva que trata al deudor poco menos que como a un delincuente.

Esta es la mayor muestra de alienación capitalista que los ciudadanos del estado español han dado en mucho tiempo, y ya es mucho decir. Incapaces de mover un dedo ante el brutal ataque neoliberal que venimos sufriendo en los últimos meses, salvo esa tímida y timorata Huelga General, resulta ahora que el no poder recibir turistas extranjeros por unos días, o el no poder hacer ese viajecito de puente que teníamos planeado, es asumido casi como si del fin del mundo se tratase. Con olas de indignación masivas, que han llamado incluso al linchamiento de los controladores en Huelga.

En fin, no está del todo mal que ocurran estas cosas para que vayan cayendo las pocas máscaras que quedan ya en esta farsa que llaman España. De ayer a hoy han caído dos muy importantes. El estado se ha mostrado en su más íntima naturaleza fascista. Los ciudadanos, bueno, mejor dicho, esas masas de robots alienados que comen, duermen, follan, trabajan y consumen, también han demostrado que están para lo que se les mande. Se puede hacer con ellos/as lo que se quiera, por muy ultrajante que sea, que ellos/as sólo se indignarán si alguien se atreve a poner en riesgo su viaje de puente o cualquier actividad cuasi burguesa por el estilo que les afecte directamente.

Ya me puede usted quitar todos los derechos sociales y laborales que quiera, pero, eso sí, ni se le ocurra tocarme mi viaje de puente. Alienación capitalista elevada a su máxima potencia. Y el fascismo que crece y se hace cada vez más fuerte. Normal, con este panorama, quién puede esperar otra cosa...

Pedro Antonio Honrubia Hurtado en Kaos

Aniversario del voto femenino



El día 1 de diciembre se han cumplido exactamente 79 años de la ratificación en el Congreso de los Diputados del artículo 36 de la Constitución Española de la II República, que reconocía el derecho de las mujeres al voto. Concretamente fueron 131 votos a favor frente a 127 en contra, estando ausentes 45 diputados.



No fue algo que surgiera "por generación espontánea". La tenacidad de la diputada Clara Campoamor fue decisiva a la hora de rebatir los argumentos de quienes pretendían retrasar la voz de la mujer en la sociedad española. Novoa Santos proponía que se retrasara indefinidamente "porque las mujeres son histéricas por naturaleza"; Manuel Ayuso defendía retrasarlo a las mayores de 45 años "porque antes las mujeres tienen reducida la voluntad y la inteligencia". Incluso diputadas feministas y progresistas, como Victoria Kent, del Partido Radical Socialista, y Margarita Nelken, del PSOE, se opusieron al voto femenino. Tal era el convencimiento en la inferioridad de la mujer, refrendado por siglos de adoctrinamiento misógino.

A pesar de tanto obstáculo, Clara Campoamor consiguió en 1.931 para las mujeres un avance sin precedentes. Las españolas, todas las españolas estamos en deuda con ella, porque, con todo en contra, dio por primera vez en la historia voz a la mujer en una España replegada en los valores machistas y crueles de una moral social dependiente de la misógina moral religiosa, que reducían el papel de la mujer a animal de procreación, de florero en las clases pudientes, y de animal de trabajo en las zonas rurales. Y estamos, igualmente, en deuda ideológica con la II República española que hizo posible, en su afán de progreso democrático y humanista, tal avance.

Fueron pocos los años en que las españolas pudieron disfrutar de su derecho al voto. El golpe de Estado fascista de 1936 acabó con la República, con los enormes avances democráticos que, a pesar de tanto problema, llevó a cabo y con el voto, no solo el femenino, sino el de todo "bicho viviente" (no es muy correcta esta expresión, pero es muy gráfica). Y este funesto golpe de Estado, que trastocó irreparablemente el devenir histórico de España, volvió a sumir a la mujer en una vil coraza de mudez y humillación que se prolongó durante cuarenta años. La mujer volvió a ser una esclava, una sirvienta, no del hombre, sino del sistema nacional-católico que la devolvía a su situación de ciudadano de tercera, sin derechos, sin libertades, sin dignidad.

Basta echar un simple vistazo a las revistas que publicaba la Sección Femenina para darse cuenta del modelo absurdo y servil que imponía, alejando a la mujer de cualquier posibilidad de acceso a la cultura, de criticismo, de autonomía y de libertad. Leyendo esas páginas, impresas como propaganda ideológica de la dictadura, se percibe hasta qué punto la estupidez y la oligofrenia del régimen equiparaban a la mujer a una especie de muñequita servil, automatizada para no pensar y para complacer al hombre y al modelo de ignorancia social supina que pretendía el "poder" para anular la voz femenina. Sin embargo, el precedente del voto femenino ya estaba presente en el legado histórico español, y ese legado nadie, ni siquiera un dictador, le podía hacer desaparecer.

Clara Campoamor murió abandonada y hastiada en el exilio. Nunca pudo volver al país por cuyo progreso luchó incansable, se la hubiera fusilado por "roja". Pero su legado está presente en todas y cada una de las mujeres españolas. Nos hizo dar un paso de gigante en una liberación que hubiera sido impensable sin su lucha y su tesón. Las nuevas generaciones de mujeres tenemos la obligación moral de honrar su memoria y recoger su testigo. Porque no está todo, ni mucho menos, conseguido. Aún hay grotescas voces machistas, inmorales y liberticidas que pretenden devolvernos a esos tiempos de sumisión, de sometimiento, de ignorancia, de vasallaje y de esclavismo.

Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

-->No fue algo que surgiera "por generación espontánea". La tenacidad de la diputada Clara Campoamor fue decisiva a la hora de rebatir los argumentos de quienes pretendían retrasar la voz de la mujer en la sociedad española. Novoa Santos proponía que se retrasara indefinidamente "porque las mujeres son histéricas por naturaleza"; Manuel Ayuso defendía retrasarlo a las mayores de 45 años "porque antes las mujeres tienen reducida la voluntad y la inteligencia". Incluso diputadas feministas y progresistas, como Victoria Kent, del Partido Radical Socialista, y Margarita Nelken, del PSOE, se opusieron al voto femenino. Tal era el convencimiento en la inferioridad de la mujer, refrendado por siglos de adoctrinamiento misógino.

A pesar de tanto obstáculo, Clara Campoamor consiguió en 1.931 para las mujeres un avance sin precedentes. Las españolas, todas las españolas estamos en deuda con ella, porque, con todo en contra, dio por primera vez en la historia voz a la mujer en una España replegada en los valores machistas y crueles de una moral social dependiente de la misógina moral religiosa, que reducían el papel de la mujer a animal de procreación, de florero en las clases pudientes, y de animal de trabajo en las zonas rurales. Y estamos, igualmente, en deuda ideológica con la II República española que hizo posible, en su afán de progreso democrático y humanista, tal avance.

Fueron pocos los años en que las españolas pudieron disfrutar de su derecho al voto. El golpe de Estado fascista de 1936 acabó con la República, con los enormes avances democráticos que, a pesar de tanto problema, llevó a cabo y con el voto, no solo el femenino, sino el de todo "bicho viviente" (no es muy correcta esta expresión, pero es muy gráfica). Y este funesto golpe de Estado, que trastocó irreparablemente el devenir histórico de España, volvió a sumir a la mujer en una vil coraza de mudez y humillación que se prolongó durante cuarenta años. La mujer volvió a ser una esclava, una sirvienta, no del hombre, sino del sistema nacional-católico que la devolvía a su situación de ciudadano de tercera, sin derechos, sin libertades, sin dignidad.

Basta echar un simple vistazo a las revistas que publicaba la Sección Femenina para darse cuenta del modelo absurdo y servil que imponía, alejando a la mujer de cualquier posibilidad de acceso a la cultura, de criticismo, de autonomía y de libertad. Leyendo esas páginas, impresas como propaganda ideológica de la dictadura, se percibe hasta qué punto la estupidez y la oligofrenia del régimen equiparaban a la mujer a una especie de muñequita servil, automatizada para no pensar y para complacer al hombre y al modelo de ignorancia social supina que pretendía el "poder" para anular la voz femenina. Sin embargo, el precedente del voto femenino ya estaba presente en el legado histórico español, y ese legado nadie, ni siquiera un dictador, le podía hacer desaparecer.

Clara Campoamor murió abandonada y hastiada en el exilio. Nunca pudo volver al país por cuyo progreso luchó incansable, se la hubiera fusilado por "roja". Pero su legado está presente en todas y cada una de las mujeres españolas. Nos hizo dar un paso de gigante en una liberación que hubiera sido impensable sin su lucha y su tesón. Las nuevas generaciones de mujeres tenemos la obligación moral de honrar su memoria y recoger su testigo. Porque no está todo, ni mucho menos, conseguido. Aún hay grotescas voces machistas, inmorales y liberticidas que pretenden devolvernos a esos tiempos de sumisión, de sometimiento, de ignorancia, de vasallaje y de esclavismo

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Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

Contra la ley marcial en los aeropuertos





Por David Karvala, Sábado, 4 de Diciembre de 2010
Varios amigos y amigas mías han colgado notas en el Facebook desde El Prat quejándose de la protesta de los controladores aéreos. Entiendo que debe molestar mucho no poder viajar como se había planeado. Pero debemos poner las cosas en contexto. El Gobierno acaba de anunciar una privatización multimillonaria de AENA. No lo hacen por el bien de la gente que trabaja allí ni el de la clase trabajadora en general. Con la noticia, “los mercados subieron”; descodificado, quiere decir que la noticia le gustó a la clase capitalista.

Los controladores aéreos cobran más en un mes que yo en un año, seguro que sí. Pero los que controlan las empresas aéreas —y otras empresas— ganan más, muchísimo más. No es una cuestión de simples cifras, sino de clase social, de interés de clase. Los controladores aéreos no son jefes, sino trabajadores muy cualificados (más cualificados que los controladores militares, me temo) y organizados, que han logrado buenos salarios. No hace falta que sean superrevolucionarios (seguro que no lo son), para que formen parte de nuestra clase. (Sospecho que casi toda la gente que lee esto cobra más en un mes de lo que cobra en un año alguna gente trabajadora africana o asiática; nosotros tampoco somos jefes…)

El mismo Gobierno ha dado… ¿cuánto? 60 mil millones de euros a la banca. Cuando los capitalistas se quejan, les dan dinero. Cuando los trabajadores se quejan, hostias. El gobierno “socialista” de Zapatero ha, efectivamente, declarado la ley marcial en el control aéreo. Hay dos bandos. Con el Gobierno y su ley marcial. O en contra, al lado de los y las controladores. Si ahora mismo no tienen una gran consciencia de clase, la solidaridad puede ayudar a crearla. Que gente de izquierdas se alinee con el Gobierno no lo va a hacer.