21 de marzo de 2011

Cobarde, títere, corrupto y además cruzado





Jesús Eguiguren, presidente del Partido Socialista de Euskadi, tuvo el atrevimiento de publicar un artículo el pasado día 15, en el boletín oficial del partido conocido por Socialista, por otro nombre El País, en el que acusaba de "falta de valentía" al secretario generalísimo de su partido, el compañero Rodríguez Zapatero. Tiene motivos para arrepentirse. Inmediatamente cargó contra él todo el aparato del partido, y se vio obligado a declarar que había cometido un error, que era un gran admirador del generalísimo, y que le considera el político más valiente del mundo. De modo que el compañero Eguiguren hizo gala de su propia falta de valentía.

Sin embargo, tenía razón. El compañero Rodríguez es un cobarde integral, que ha aceptado el papel de ser un títere del emperador de turno en los Estados Unidos. Cuando estaba en la oposición se quedó un día sentado al paso de la bandera imperial de las barras y estrellas, cosa que algunos aplaudimos y sentimos respeto por él. Pero en cuanto se vio jefe del Gobierno español, corrió a postrarse ante el emperador de entonces, que era Bush II, quien ni se fijó en él. Ha tenido más éxito con Obama I, porque le dedica alguna sonrisa en las reuniones internacionales.
Su calaña se ha puesto una vez más de manifiesto al apresurarse a apoyar la intervención colonialista en Libia. Este mismo sujeto fue el que, cuando estaba en la oposición, prometió retirar a los militares españoles de misiones en el extranjero. Desde que es jefe del Gobierno no cesa de enviar soldados españoles a morir en Afganistán, al servicio de los intereses coloniales de los Estados Unidos. Y ahora los manda a Libia, país petrolífero no sometido al Imperio, con la misma misión.sEn realidad el compañero Rodríguez demuestra idéntica ralea que su predecesor y maestro, el compañero Felipe González: cuando estaba en la oposición prometió en el Congreso de los Diputados que si llegaba al poder sacaría a España de la Organización Terrorista del Atlántico Norte (OTAN) al servicio del imperialismo gringo. Al convertirse en jefe del Gobierno montó un absurdo y carísimo referéndum para meter más todavía a España en la organización, con una papeleta de votación que ya tenía impresa este vergonzoso enunciado de intenciones: "El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica". Aquel 12 de marzo de 1986 el partido presuntamente Socialista se cubrió de oprobio para siempre.
Por si fuera poca la desfachatez exhibida, el compañero González hizo que uno de los suyos, Javier Solana, fuese nombrado secretario general de la organización, y dirigiese el bombardeo genocida contra Yugoslavia. Y todavía el partido tiene la cara dura de presentar a este criminal contra la humanidad como un héroe nacional.
Cuando el compañero Rodríguez estaba en la oposición organizó manifestaciones contra la intervención de tropas españolas en Irak. Muchísimos anticolonialistas acudimos a ellas. Ahora el ministro Pepiño Blanco ha tenido el cinismo de afirmar que "España se siente orgullosa de participar en las acciones contra Libia". Lo que se siente España es ofendida y humillada por tener un Gobierno de fantoches sometidos al criterio del imperialismo, sin que haya un solo socialista que se atreva a decir en público lo que algunos comentan en privado: que su secretario generalísimo es un pelele del imperialismo. Les falta valentía a todos por igual, como a Eguiguren.
Ha sido el presidente de la República Francesa el organizador de esta novena cruzada contra el Islam. Recupera el ardor de Luis IX de Francia en el montaje de las dos últimas cruzadas medievales, que fueron dos rotundos fracasos, y hasta el mismo rey halló la muerte en el sitio de Túnez en 1270. Pero la Iglesia romana le agradeció sus esfuerzos nombrándole santo. ¿Querrá el pequeño Napoleón, según llaman sus paisanos a Nicolas Sarkozy, llegar también a los altares, con cuernos y todo?
Lo seguro es que esta novena cruzada será un fracaso como las medievales, porque los pueblos ya no aceptan someterse al colonialismo de otra nación que obedece a una religión opresiva, causante de millones de muertos a lo largo de la historia, en los enfrentamientos raciales que son también confesionales. En Irak las tropas invasores empiezan a abandonar el país, después de asolarlo inútilmente, porque no han conseguido dominarlo. En Afganistán está sucediendo lo mismo.
El Ejército español hará una vez más el ridículo. La última vez que los militares españoles consiguieron una victoria fue en 1868, en el puente de Alcolea, cuando los soldados de la libertad derrotaron a las tropas realistas de la destronada Isabel II. Desde entonces no han conseguid más que derrotas en todas las guerras coloniales. El Ejército victorioso en 1939 ganó la guerra gracias a los instructores y el armamento de la Alemania nazi y la Italia fascista. Sus sucesores son los que están combatiendo en Afganistán y en Libia, y regresarán derrotados y humillados.
La disculpa de la OTAN para bombardear a Libia es que Gadafi estaba bombardeando una ciudad de Libia. De modo que para impedir que se bombardee a los libios se bombardea a los libios. Es el colmo del cinismo político. La realidad es que Libia produce un petróleo de excelente calidad, y el líder de la revolución es contrario al imperialismo. Ciertamente Gadadi es un canalla que se ha comparado con el dictadorísimo Franco, pero los invasores del país son tan canallas como él.
Pretenden restaurar la monarquía derrocada el 1 de setiembre de 1969, y sentar en el trono a un nieto del corruptísimo rey Idris, que será como su abuelo, y aceptaría el control colonialista gringo de sus riquezas naturales, cosa que nunca ha tolerado Gadafi. Los reyes son siempre tiranos, pero mucho más en los países musulmanes.
En estos mismos días el rey de Baréin ordena matanzas de los ciudadanos que piden democracia para el país. Tropas enviadas por el rey de Arabia Saudita están asesinando a la población, sin que los Estados Unidos protesten. Es que en su territorio mantienen una base militar, necesaria para su control de la zona.
También en Marruecos se suceden las manifestaciones en solicitud de democracia. El rey es además del jefe político el jefe religioso, y desde luego el jefe del Ejército y la Policía. Dado el control absoluto de las informaciones, se ignora el número de muertos, heridos y detenidos, acumulados desde que el 11 de febrero comenzaron las manifestaciones populares. Es igual, porque el rey tiene firmados acuerdos con los Estados Unidos, y en consecuencia se halla libre de censuras.
Los ciudadanos de Estados Unidos se hartaron de ser una colonia dominada por el rey de la Gran Bretaña, y se declararon independientes en 1781 después de una guerra desigual. Sin embargo, sienten predilección por los reyes ajenos, siempre que obedezcan sus órdenes. Y dan palmaditas en la espalda a los jefes de sus gobiernos títeres. Por eso la colonia española está tan feliz, con su rey y su jefe del Gobierno al servicio del imperialismo. Causa sonrojo leer la historia de España, pero la actual ignominia supera en indignidad todos los capítulos anteriores.
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Arturo del Villar es Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio
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