15 de marzo de 2011

Las monjitas y los billetes de 500



Recientemente apareció en la prensa la noticia de que las monjas de clausura del convento de Santa Lucía de Zaragoza habian denunciado el robo de un millon y medio de euros que tenian las monjitas guardado en una bolsa en billetes de 500. Por supuesto que la noticia ha desaparecido tan rápido como apareció, pues cuando se trata de las cosas del señor, es mejor correr un estúpido velo (como se hace en otras cuestiones mas graves aun, como en los habituales casos de pederastia).

Las monjas despues de denunciar el robo han pasado, lógicamente, a ser investigadas por la policia, aunque dudamos que las consecuencias sean demasiado importantes. Al fin y al cabo, las monjas lo unico que han hecho es no declarar a hacienda sus millones, algo que sucede en general con los ingresos de la iglesia católica, especialmente los procedentes del famoso cepillo, propinillas y otro tipo de estafas a los fieles.
Sin embargo, el comportamiento de las monjas nadie puede defender que sea ejemplar, ni siquiera el Papa (que defiende y protege hasta a sus colegas de negocio los asaltacunas), aunque a algunos les baste con que para pagar su pecadillo recen cien avemarias. En primer lugar, el voto de pobreza se lo han pasado las inocentes monjitas por donde solo dios sabe, y ademas de pastitas y dulces alguna de las integrantes de la comunidad vendia cuadros por precios bastante altos (pues la inspiracion divina cuesta cara). Pero bueno, la desverguenza de los funcionarios de ambos sexos de la iglesia es de sobra conocida, pero el caso es que las supuestas pobres monjitas han denunciado a la policia su propia evasión de impuestos.

El error ha intentado ser enmendado rapidamente, sacando a la luz el celestial despiste de las servidoras de dios: ahora resulta que no eran un millon y medio sino solamente 400.000 ¿Habran amparado su error en que la denuncia se hizo despues de probar el vino de la comunion? Posiblemente tras la próxima misa y otro chupito la cantidad robada descenderá a 10.000, y ya no será en billetes sino en las monedas sueltas que se echan los creyentes en la hucha de la iglesia.

¿De donde procede el dinero? Pues esto es lo de menos, aunque seguramente procederá de los fieles de la congregación, o de los cuadros de la monja-artista, o de las pastitas y dulces celestiales... Pero esto da igual. En el fondo lo importante es que de nuevo se evidencia la poca catadura moral de los miembros de la iglesia, que ademas de mucho rezar y velar por el bienestar espiritual de los españoles, mientras tanto les estafan, y no declaran sus ingresos como deberia hacer todo ciudadano (especialmente los que ademas son moralmente buenos).

Y por otro lado, reitera la poca necesidad, ademas de lo poco que se lo merece, que tiene la Iglesia Católica S.A. de ser financiada con los impuestos de todos, como sucede en la España cristiana (que de laica, nada), mientras sus miembros practican ni cortos ni perezosos la abstinencia fiscal, posiblemente en muchos casos bastante mas que la sexual.

En cuanto a los ladrones, personalmente creo que, en este caso, tiene mas razon que un santo (nunca mejor dicho) el famoso refran que dice que quien roba a un ladron tiene cien años de perdón.

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