18 de abril de 2011

La intervención en Libia revela las divisiones entre la clase dirigente mundial




Por Alex Callinicos.

La intervención occidental en Libia ha puesto en evidencia las relaciones que existen entre los grandes centros de poder. En primer lugar, hay que decir que están profundamente divididos.

El neoconservador columnista del Financial Times, Christopher Caldwell, exagera ligeramente cuando señala que el supuesto triunfo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el voto sobre la intervención en Libia, “Los cinco países que se han abstenido (Rusia, Brasil, China, India y Alemania ) agrupan a casi 3000 millones de personas y son el núcleo de la economía mundial del futuro”. La abstención de Alemania, no es sino una muestra más de las numerosas crisis por las cuáles la Unión Europea ha estado paralizada tanto tiempo debido a las divisiones internas en su seno. De acuerdo a lo expresado por otro columnista del Financial Times, “políticos y sus asesores en el Foro anual de la Fundación Alemania Marshall de Bruselas observaron que una cosa era la valoración que Alemania hacía de las intervenciones militares en el mundo árabe”, “pero situarse al lado de Moscú y Beijing en la ONU se sale fuera de estos límites”.

Mientras tanto, Francia y Gran Bretaña han liderado la intervención occidental en el país mediterráneo, con Estados Unidos jugando un papel más cauto, aunque el Pentágono está haciendo la mayor parte del trabajo pesado militar. La semana pasada Barack Obama trató de definir lo que Libia significa desde el punto de vista de la política global norteamericana. El punto clave es probablemente el siguiente “ habrá momentos en que nuestra seguridad no esté afectada directamente, sino que serán nuestros valores e intereses. En estos casos no debemos tener miedo a actuar, pero el peso de la acción no debe ser exclusiva de los Estados Unidos”. El discurso se ganó la alabanza de neoconservadores asociados a la administración de George W. Bus. William Kristol escribió “ el presidente no se disculpo, el programa por la libertad abarca y no rehuye el uso de la fuerzaasEsto saldra en la pagina al pulsar leer masInsistencia
Menos del gusto de la línea de Kristol, han sido las afirmaciones de Obama “el derecho a usar nuestras fuerzas armadas con rapidez, unilateralmente y de forma eficaz” y actuar con otros estados cuando sea posible. En el caso de la intervención en Libia es significativo, Estados Unidos se sitúa en la línea de atrás en la intervención aérea, dejando a Gran Bretaña y Francia el peso de la operación. Como el secretario de Defensa de los Estados Unidos dijo “ cualquier futuro secretario de defensa que asesore al presidente a enviar el ejército de tierra norteamericano a alguna intervención en Asia, África o Oriente Próximo, debería hacerse un examen mental”. Obama quiere conservar el poder militar de los Estados Unidos. Según el Washington Post ha tenido un enfrentamiento con el comandante estadounidense en Afganistán, el general David Petraeus porque el presidente quiere “una reducción significativa” de las tropas americanas en Afganistán que comenzará en julio. Pero eso no significa que Obama este planeando que el imperio dé un paso atrás. Uno de los beneficios de la intervención en Libia es querer mostrar que Estados Unidos apoya las revueltas árabes. Ésto pretende mostrar que Obama está desvinculado de las actividades de Arabia Saudí y de otros países del golfo que están interviniendo para aplastar la revuelta en Bahrein.

El historiador Immanuel Wallerstein ha argumentado que los saudíes han maniobrado para que los Estados Unidos se involucren en la agresión a Libia. “esto es una gran distracción de lo que ellos ven más urgente y no es más que una ofensiva contra las revueltas árabes, teniendo en primer lugar el caso de Arabia Saudí, a continuación los países del Golfo y por último las revueltas en todo el mundo árabe”. Los saudís pueden querer una distracción, pero ellos no están involucrados directamente con la intervención en Libia. De lo contrario, habrían enviado una delegación a la conferencia sobre Libia en Londres de la semana pasada.

Hay un discurso interesante que Obama realizó el mismo día que Hosni Mubarak cayó:

“Yo estoy seguro que el ingenio y el espíritu emprendedor que los jóvenes egipcios han mostrado en los últimos días puede ser aprovechado para crear nuevas oportunidades , empleos y negocios que permitan desarrollar el extraordinario potencial de la generación que empieza a tomar vuelo”.

En otras palabras Obama quiere utilizar las revueltas árabes para encaminar Oriente Próximo en una línea neoliberal. Él está intentando reconstruir las bases del poder imperial de Estados Unidos de una manera aparentemente más “democrática”. De esta manera podemos entender que los neoconservadores tenían razón en alabarlo.


Alex Callinicos es profesor de teoría social en el King's College de Londres, y autor de libros como “Los nuevos mandarines del poder americano” o “Un manifiesto anticapitalista” y miembro destacado del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.

Artículo publicado en Socialist Worker, periódico del Socialist Workers Party.

Traducción de Santi Amador