5 de abril de 2011

Porque muchos decimos "no a la guerra"









POR MAITE MOLA Y PACO JIMÉNEZ, SECRETARIA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PCE, EJECUTIVA DE IUN-NEB; Y PCE-EPK E IUN-NEB, RESPECTIVAMENTE -





OIGO entre gente progresista y entre los tertulianos fijos de los medios de comunicación que esta vez se trata de acabar con un tirano como Gadafi, y además existe un mandato de Naciones Unidas. Muy diferente, según ellos, a la guerra de Irak.

Algunos de los que apoyan la guerra, como el PP, no hace mucho le entregaron al sátrapa las llaves de oro de Madrid, con la presencia de todos los grupos municipales menos IU, y recibían regalos y celebraban fiestas en su honor. Se trataba del petróleo y de negocios. Entonces no estaban tan preocupados por el pueblo libio y por su afán de democracia.

Antes de la intervención prepararon a la opinión pública, anunciando bombardeos de los aviones de Gadafi contra la población civil. No ha sido demostrado ese genocidio, puesto que no se han encontrado los cadáveres, ni en Trípoli, ni en ninguna otra zona. En su día, tanto el ejército ruso como el corresponsal de Telesur denunciaron que tales informaciones eran falsas.Además se nos argumenta que se quiere evitar matanzas por parte de Gadafi. Pero no se adopta la misma actitud cuando se matan palestinos por Israel, o los saharauis por el régimen dictatorial de Marruecos. Tampoco se oye la misma indignación por las matanzas de 40 manifestantes en la plaza Taghrir de Sanaa, en Yemén, o las que ha habido en Bahrein. Cada semana mueren decenas de personas en los cotidianos bombardeos estadounidenses sobre Afganistán y Pakistán, sin que esas voces planteen que la ONU acabe con esos asesinatos.

Es verdad que la ONU aprobó un mandato para conseguir una zona de exclusión aérea para evitar matanzas de civiles, con la abstención de Rusia, China y Alemania. Lo cual fue un error. Pero no autorizó el apoyo militar a una de las partes en conflicto, el bombardeo de instalaciones como el palacio de Gadafi, y mucho menos agresiones que acaban con 40 muertos por los bombardeos de la aviación aliada, que ha denunciado, entre otros, el máximo representante del Vaticano en Trípoli, Giovanni Innocenzo Martinelli, o los siete civiles, incluidas niñas y adolescentes que han muerto, además de otros 25 que han resultado heridos cerca de la ciudad libia de Brega, como consecuencia de un ataque aéreo de la OTAN, según ha denunciado a la BBC un médico libio.

Nosotros apostamos por una mediación internacional por vías políticas y pacíficas con la participación de todas las partes implicadas. Se rechazó la mediación de un grupo de países tal como proponía Brasil o Venezuela, porque lo que se pretende es garantizar el petróleo de Libia para Occidente, relanzar la industria del armamento y dejar claro, a los pueblos del norte de África, que son EEUU y la OTAN quienes deciden hasta dónde llega su democracia y quién domina sus riquezas.

Mienten cuando dicen que salen a defender al pueblo libio. Zapatero, con el apoyo de la mayoría de las fuerzas políticas, nos han metido en una guerra que a la España de los recortes sociales le va a costar millones de euros. Pero sobre todo una guerra que sabemos cómo ha empezado, pero no se sabe cómo va a acabar, puesto que ya la Casa Blanca está hablando de armar a los rebeldes, y podría finalizar en una entrada de tropas de la OTAN, produciéndose un nuevo polvorín al estilo iraquí, incumpliendo los mandatos de las Naciones Unidas. De momento el Premio Nobel de la Paz, señor Obama, ya ha mandado a la CIA. Temblemos.

No a la guerra.