20 de junio de 2011

15-M: Aquí cabemos todos... o esto no funciona


José Luis Centella
Rebelión

El 15 de mayo comenzó una movilización que tiene la gran virtud de representar muchas cosas a la vez, a mucha gente a la vez y hacerlo sin necesidad de uniformidad o sometimiento a un pensamiento único.

Para la gran mayoría de quienes participan desde entonces en las movilizaciones tienen la necesidad de romper con un estado de cosas heredado de una transición incompleta, que no la entienden porque no la vivieron y se la han explicado mal, haciendo demasiadas trampas. Un estado de cosas que presenta una separación de poderes contaminada por el régimen anterior, un sistema electoral diseñado en 1977 para mantener un bipartidismo imperfecto que dejara sin influencia a un potente Partido Comunista, en el que todos los votos no valen igual, un distanciamiento entre las instituciones y el pueblo para blindar un sistema social y económico al servicio del gran capital.

Pero también representa el 15 de mayo, una movilización contra una forma de afrontar una crisis, que no solo es económica, sino que afecta a todo el sistema, porque cada vez es mas evidente que este sistema social, económico, de valores, no es capaz de dar respuesta positiva a las necesidades de gran parte de la ciudadanía. Es más, cada vez esta más claro, que el capitalismo no se plantea esa meta, sino que su objetivo es asegurar el nivel de beneficio de los poderosos, de los banqueros, los grandes capitales especulativos, no dudando para ello de vaciar de contenido la ya débil democracia que tenemos.

Se deja sin capacidad de decisión a los Parlamentos y a los Gobiernos, porque las cosas importantes de la economía se deciden en el Fondo Monetario, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo por unos señores que no son elegidos "democráticamente" y que por tanto no tienen que dar cuenta de sus decisiones, eso si, decisiones tomadas por quienes reclama recortes y duermen en lujosos hoteles de 3.000 euros por noche y son protagonistas de sonados escándalos. .


Debemos tener claro que cuando una parte importante del pueblo sale a la calle para mostrar su rechazo y protestar contra la banca, los grandes empresarios y el bipartidismo como culpables de la crisis social y económica, la obligación de todo revolucionario es escucharlo, respetarlo, analizarlo y ser parte activa de esa movilización.

El éxito de convocatoria de estas movilizaciones, la importancia de su continuidad, le da una fortaleza que desborda cualquier intento de ser integrado por el sistema, pero también le plantea algunos retos, mejor dicho nos plantea a todos muchos retos. El primero es dar contenido a uno de los lemas que más se escuchan estos días, el que dice: "Que no, que no nos representas". Detrás de este grito está, a mi entender, una de las claves de futuro para que estas movilizaciones tengan continuidad en un movimiento, porque debe suponer que nadie debe pretender más representación que la que se le otorgue específicamente y, a la vez, todos y todas podemos vernos representados en las ideas, en el intelectual colectivo que representan las propuestas que de una forma consensuada se formulan en las asambleas.

Por ello, la gente de la izquierda organizada, la que llevamos años, en el caso del Partido Comunista de España, exactamente 90 años, luchando por muchas de las cosas que ahora se plantean desde las calles y plazas de nuestras ciudades, podemos caer en el error de creernos representantes de esta gente, simplemente por haber dicho con anterioridad, lo mismo que ahora oímos y escandalizarnos porque un grupo numeroso de jóvenes crean descubrir el mundo luchando por cosas tan viejas como evitar un desalojo, cuando por cierto, Dolores Ibarruri, Pasionaria, ya lo hacia en 1936, o pidiendo un cambio de ley electoral que nosotros llevamos planteando desde hace décadas.

Pero también, la ciudadania que se moviliza puede caer en el error de ponerse a la defensiva, de creer que cualquier "político" que se acerque a las movilizaciones les va a robar su espacio, que cualquier "político" que asista a una movilización viene a hacerse la foto, viene a intentar representarlos sin que nadie se lo pida y pueden reaccionar de mala manera ante el temor de contaminarse por el simple contacto.

Ambos errores son casi lógicos, casi naturales, casi entendibles, pero debemos hacer el esfuerzo de superar “el casi” para derribar tabiques, debemos estar dispuestos a contaminarnos, a escucharnos, a innovar formas de movilización y de organización de la protesta, etc. y a aceptar el reto de dar valor a la coherencia de los hechos, por encima de los discursos huecos

No podemos pretender representar a nadie que no nos lo ha pedido, porque de lo que se trata no es de representar, sino de ser parte de una movilización con la que compartimos objetivos y, eso, no solo nadie nos lo puede impedir, sino que tenemos que defenderlo sin complejos, defendiendo con lealtad al resto de participantes en las asambleas, nuestras ideas y nuestras propuestas,

De lo que se trata, es de avanzar juntos con mucha más gente, un camino desde el desarrollo de instrumentos de participación colectiva que construyan una nueva forma de hacer política, en el más amplio sentido de esta palabra, el que le devuelve la dignidad, desde la construcción de una democracia participativa en la que los pueblos sean los protagonistas de la historia y no meros actores secundarios del gran teatro de la vida social y política.

Respetemos los ritmos y las formas que la movilización surgida tras el 15 mayo se vaya dando y ganemos el respeto y la comprensión para nuestra presencia en las movilizaciones. Por ello me alegro del rechazo que ha provocado en portavoces del 15-M la agresión que sufrió Cayo Lara el pasado 15 de junio y entiendo al mismo tiempo que digan que no los representamos. Como ya he dicho, no aspiramos a ello, con tratar de representar dignamente al millón y medio de personas que nos ha votado el pasado 22 de mayo tenemos bastante.

Tenemos que ser conscientes de que podemos aportar muchas cosas, podemos ser útiles a la movilización, podemos contribuir a dar contenido a toda una serie de ideas que hay que desarrollar, profundizar y hacerlo sin mas pretensión que la de ser parte de un todo plural, heterogéneo, disperso, pero que por eso mismo rico en la diversidad, en el mestizaje.

En paralelo, porque todo no se termina en torno a las movilizaciones del 15-M, vamos a desarrollar la propuesta de CONVOCATORIA SOCIAL que hemos decidido impulsar, eso sí, lo tenemos que hacer sin ninguna pretensión de competir con el 15M, ni de apropiarnos de nada, ya que de lo que se trata es de propiciar en esta CONVOCATORIA la participación y la implicación de lo más dinámico de la izquierda social, sindical, cultural y política. Porque la Convocatoria Social busca la construcción de un Bloque Social y Alternativo en torno a una alternativa sobre la actual forma de afrontar la crisis, para construir juntos, en pie de igualdad, la unidad de la izquierda transformadora, la organizada, la que se movilizó en la huelga general, la que se moviliza estos días en las calles y plazas de toda España, hacerlo desde la base, avanzando en la Refundación y confrontando directa y claramente con quienes quieren mantener las viejas estructuras del sistema. Es decir la confrontación con el más rancio institucionalismo que pone la política en manos de los ilustrados y dando la palabra y la capacidad para decidir a todo el mundo.

Por eso lo que puede hacer importante lo surgido en torno al 15-M, lo que puede dar continuidad a esta movilización, lo que la puede convertir en un movimiento que remueva los cimientos del sistema y sobre todo para que empiece a enterrar lo viejo para que pueda surgir lo nuevo, es que tengamos claro que "aquí cabe todo el mundo o esto no funciona".

Desde el sectarismo, la exclusión, el recelo, no se puede impulsar la revolución desde la base, la que se necesita para hacer frente al intento de implantar la dictadura del capital y hay que hacerlo desde lo concreto, con el objetivo de evitar que la crisis la paguemos los mas débiles, empezando por evitar juntos los desalojos de quienes no puedan pagar la hipoteca, por culpa de un sistema injusto y cruel, dando contenido al grito de que el Pueblo Unido Jamás será Vencido, o recuperando aquel fantasma que en el siglo XIX recorría Europa y que hoy debe recorrer todo el planeta proclamando aquello de Proletarios de todo el Mundo Uníos

Nos dirán que somos antiguos, pero hay algo más antiguo que la injusticia, que la explotación de un ser humano por otro...como vemos todo o casi todo esta inventado...lo malo que a la vez también, casi todo o todo, estaba olvidándose, hasta que una multitud de gente ilusionada, combativa, con la fuerza que dan las ganas de cambiar las cosas...lo empezó a desempolvar un 15 de mayo...no dejemos que nuestras contradicciones lo estropee, repito, aquí cabemos todos, eso sí sin dioses, reyes, tribunos ni ilustrados que nos quieran guiar.

- José Luis Centella es el secretario general del Partido Comunista de España (PCE).