19 de junio de 2011

El pueblo griego a los pies de los mercados en la víspera del 19-J


El pacto sellado hoy entre Sarkozy y Mekel garantiza un recrudecimiento de la crisis griega, alargando la agonía de un pueblo al límite de la tragedia.

Internacional | Víctor J. Sanz - Tercera Información

El presidente francés, Sarkozy, y la canciller alemana, Merkel, los presidentes de facto de la Unión Europea, han alcanzado hoy un acuerdo que establece un nuevo "rescate" a Grecia.

Este acuerdo ha tenido un efecto calmante en los insaciables mercados pero ha incrementado la indignación del pueblo griego, quien ya se encuentra al límite y a quien se pretende hacer único pagador de las consecuencias de una crisis cuyo mayor beneficiario será su propio creador: la banca.

Para imponer al pueblo griego los costes de semejante "rescate", el primer ministro, Yorgos Papandréu presenta un segundo paquete de medidas totalmente impopulares que concretarán el expolio del sector público en la venta a precio de urgencia de buena parte del sector público o el cierre de empresas públicas, lo que liberará importantes partidas presupuestaria que serán destinadas a costear los abusivos intereses impuestos a la deuda griega, y que alcanzan en la deuda a dos años un escandaloso 25%; por lo que no debe sorprender que la calificación interesada de la deuda griega sea cada vez peor.


Las medidas de Papandréu también contemplan la reducción de salarios y pensiones, así como aumentar la presión fiscal, lo que siempre resulta infinitamente más gravoso a las clases más desfavorecidas.

Estas son las exigencias con que la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional acosan al gobierno griego, como condición indispensable para que siga la "ayuda financiera" al país, que hoy se ha acordado finalmente bien lejos de Atenas.

Esta imposición del neoliberalismo prevé que la economía griega desvíe hasta el 2015 un total de 78.000 millones de euros de las arcas públicas a las manos privadas que gestionan las entidades financieras acreedoras.

En las semanas precedentes, los medios de comunicación más bien afines a las clases dirigentes dieron máxima prioridad a la difusión de todo género de ataques contra los indignados griegos y sus reivindicaciones, y que tenían como principal objetivo, no solo desprestigiar las concentraciones públicas sedientas de democracia real, sino además culpabilizarlas de la propia crisis.

Pero el pueblo reaccionó en todo el país. En Atenas, la hermosa plaza Syntagma (Σύνταγμα) cuya traducción es "Constitución", ha contemplado en más de una ocasión la concentración de más de 100.000 personas clamando por una verdadera democracia en la que primen los intereses y necesidades de las personas por encima de los del capital. En Tesalónica se concentraron los "aganaktismenoi" (indignados) en los alrededores de la Torre Blanca, uno de los principales monumentos de esa ciudad. En otras ciudades de todo el país se reprodujeron a menor escala las demostraciones de indignación popular.

El pasado 15 de junio, no menos de 25.000 personas recibieron a las puertas del parlamento, rodeado por un fuerte cerco policial, al primer ministro Yorgos Papandréu para mostrarle la indignación popular que están causando sus acciones de gobierno contra su propio pueblo y en favor del capital internacional.

Como indicativo de la sintonía, hermanamiento y reconocimiento del movimiento de la indignación española, algunos de los reunidos en Syntagma portaban banderas de España y pancartas con el lema "No pasarán".

Los "aganaktismenoi" griegos tienen ahora como único objetivo evitar que tenga lugar en el parlamento, la votación de este temido y antisocial paquete de medidas neoliberales que, de no evitarse, tendrá lugar el próximo 28 de junio. En la votación, el primer ministro Papandréu tendrá la difícil misión de intentar conservar la disciplina de partido dentro de su propio grupo frente a los intereses de su propio pueblo. Es importante señalar que al menos un diputado socialista ya ha anunciado que votará en contra de los reajustes propuestos por Papandréu.

Los indignados griegos seguirán concentrándose diariamente en la plaza Syntagma, frente al parlamento griego y al grito de "Que se vayan los ladrones" o "No debemos, no pagamos, no vendemos" seguirán denunciando la connivencia necesaria del gobierno griego con los grandes capitales en su asalto neoliberal contra las cuentas públicas helenas. Se estima que el segundo episodio del asalto neoliberal contra el pueblo griego, conocido como "segundo rescate", comportará un grave empeoramiento de la situación de crisis, alargándola hasta el 2015, comprometiendo el futuro del pueblo griego y destruyendo su democracia.

Hasta el momento la indignación del pueblo griego se ha traducido en 13 huelgas generales de un día de duración, así como numerosas huelgas regionales y múltiples y variados actos de resistencia a esta tragedia que amenaza al pueblo griego y que se está decidiendo bien lejos de Atenas, pero sobre todo bien lejos del pueblo griego.

La verdadera democracia se encuentra ahora frente al parlamento griego y no dentro. Cobrando vida en debates públicos, en intervenciones anónimas en busca de soluciones comunes a problemas comunes con un origen común: el sistema financiero internacional.

A las acostumbradas críticas de los medios sobre la capacidad técnica del pueblo para debatir algunas cuestiones políticas, los indignados han respondido con debates llenos de sentido común, de interés general, con la participación de expertos en cada tema y con algo de lo que la clase política siempre ha carecido: la cercanía a los problemas del día a día que ha de enfrentar la ciudadanía, de la que los dirigentes están cada día más lejos, tan lejos como proporcionalmente cerca se encuentran de la dictadura neoliberal impuesta a través de su arma más eficaz: la corrupción política.

Frente a esta corrupción política, el pueblo griego seguirá recordando que la democracia merece una oportunidad, que el futuro del pueblo merece un respeto.

El capital en el punto de mira del sentir popular

En un comunicado hecho público el pasado 7 de junio, el PolitBuró del Comité Central del Partido Comunista de Grecia (KKE) dejó constancia del compromiso de la verdadera izquierda con las movilizaciones ciudadanas.

Se trata de un hecho alentador que el pueblo y la juventud estén en las calles manifestando su ira acumulada. Se podría crear un ánimo militante más sustancial si se desarrolla en una participación decisiva en el movimiento popular con orientación de clase, que lucha por repeler y dar la vuelta a la bárbara línea política antipopular y no por cambiar a las personas en el gobierno o por realizar pequeños ajustes en los memorándums de los monopolios. El gobierno, los partidos y los mecanismos del sistema están muy interesados en que haya una ira espontánea de las masas con una orientación vaga, que hará que se quede en insulsas consignas o en constructos ideológicos reaccionarios.

Para que las luchas obreras, populares y juveniles sean efectivas y para tener el poder de erigir barreras contra las crecientes y bárbaras medidas, deben poner en el punto de mira a los responsables de los problemas del pueblo, que son los grupos empresariales, la UE y los partidos que les sirven. Luchar por los derechos actuales, buscar los necesarios cambios radicales que son necesarios a nivel de la economía y el poder, de manera que el desarrollo sirva a las necesidades populares y no a los beneficios del gran capital

Por otra parte, en su intervención del día 7 de junio el secretario del Comité Central de las Juventudes Comunistas, Theodoris Chionis, habló de la manifestación de Atenas y remarcó que es la “propiedad capitalista de los medios de producción y la tierra la que impide la utilización de la riqueza producida por la clase obrera y los sectores populares para sus propias necesidades. Por esta razón, toda empresa, todo centro de trabajo, explotación agropecuaria, puerto, aeropuerto, hospital, barrio, centro educativo o formativo, deben convertirse en fortalezas de la implacable lucha contra el capital y sus partidos, contra las bárbaras medidas, con el objetivo de que se conviertan en propiedad social.”

Y añadió: “hacemos un llamamiento al levantamiento, a una nueva intensificación de nuestra fuerza y esfuerzos para la agudización de la lucha de clases”.

Chionis hizo referencia a la necesidad de organización del pueblo, su coordinación y preparación para el combate. “Debemos llevar la lucha allí donde haga falta defender a los desempleados, a los jóvenes obreros, a la juventud en los institutos y universidades, a la juventud de las familias normales, con nuestro objetivo de un derrocamiento radical del sistema capitalista.

Hoy existen más condiciones previas para la liberación del pueblo y de la juventud de los dilemas y las ambiciones burguesas, así como de los callejones sin salida del sistema. También hay trampas. Por esta razón se deben aliar con el KKE. No pagaremos por la crisis, las deudas y los beneficios del capital. Luchamos para que la clase obrera y sus aliados se conviertan en los dueños de este país y de sus vidas”

Por su parte, el frente amplio sindical PAME, que agrupa a los principales sindicatos griegos, convocó manifestaciones en numerosas ciudades de toda la república helénica. En una declaración conjunta con otras organizaciones sindicales afirman desde el PAME que “El cuadro de desarrollo del capitalismo es incompatible con el futuro y con las perspectivas favorables al pueblo. Los sacrificios que el capital exige al pueblo no tendrán fin. El pueblo no tiene responsabilidad en la creación de la crisis. La deuda y el déficit pertenecen a la plutocracia. No la reconocemos. Ningún consentimiento, ningún sacrificio por parte del pueblo, es la plutocracia debe pagar la crisis.“