23 de junio de 2011

Es el momento de convocar a la ciudadanía para construir la alternativa


José Luis Centella Gómez, Secretario General del Partido Comunista de España / jun 11

Vivimos tiempos en los que la democracia sufre una agresión de los mercados que la invalida, que la convierte en un instrumento al servicio de sus intereses. La democracia del marketing ha sustituido a la democracia representativa, la especulación y la acumulación vencen al desarrollo sostenible y la juventud más formada y preparada de la historia vive peor que la generación anterior, sin perspectivas de encontrar un trabajo estable y remunerado.

De esta manera, el neoliberalismo y las fuerzas políticas que lo impulsan y defienden han neutralizado y, por tanto, han dejado sin efecto, las conquistas políticas y sociales conseguidas durante años de lucha por las libertades en España.

En la práctica, en España el bipartidismo perfecto (PSOE-PP) a través de un consenso no escrito, ha asegurado unas reglas que le permite a estas fuerzas una alternancia permanente en el poder que asegura que el núcleo de las políticas neoliberales pactadas en Bruselas, junto con el atlantismo y la monarquía, no sean puestos en peligro.

Plantear un cambio de esta situación necesita forzosamente del concurso del protagonismo activo de las personas trabajadoras, de todas las organizaciones sociales interesadas en disputar la hegemonía al bipartidismo.

Por lo tanto plantear esa participación en la elaboración programática se convierte en una estratégica no coyuntural, no táctica y, por tanto, su organización y capacidad de propuesta organizada, tiene que ser el eje de nuestra acción política, social, institucional y cultural.

En consecuencia pretendemos que toda la organización, especialmente las asambleas de base, las áreas de elaboración y los foros de Refundación se comprometan con esta idea estratégica para convertir la Convocatoria Social en un instrumento de intervención directa para lograr un cambio de modelo económico que asegure una salida social de a la crisis desde la profundización de la democracia y las libertades.

Se trata por tanto, de dedicar TODA nuestra fuerza, estructuras, cargos públicos, dirigentes sociales... a organizarnos con la gente por abajo, a ras de suelo, para con ellos y ellas construir un PROGRAMA PARTICIPADO, basado en organizar el encuentro con las personas que sufren las consecuencia de la crisis y que se movilizaron en la Huelga General, que se manifiestan pidiendo mas democracia, es organizar la disputa por la hegemonía de las ideas a la derecha mas radical.

Debemos organizar para ello, en todos los territorios y a todos los niveles, Asambleas abiertas convocando a colectivos de jóvenes, organizaciones sociales, profesionales, sindicalistas, gente de la cultura para CONVOCARLOS a los debates de esta Convocatoria Social, que debe complementar y reforzar el proceso de Refundación, teniendo claro que esta propuesta no plantea una campaña electoralista.

Se trata de propiciar la participación y la implicación de lo más dinámico de la izquierda social, sindical, cultural y política, siendo imprescindible el papel de la mujer en la construcción de esta Convocatoria, en la concreción política para elaborar colectivamente una alternativa, en el más amplio sentido de la palabra "programa" y, hacerlo en un proceso de "convocatoria ciudadana" que cubra tanto el ámbito municipal, como el comarcal, autonómico y estatal.

La Convocatoria Social busca por tanto la construcción de una alternativa a la actual forma de afrontar la crisis, que parta de la realidad de cada pueblo y cada comarca, de cada comunidad, de cada centro de trabajo o de estudio, que movilice a los parados, a los jóvenes precarios, a todas y todos los que tengan algo que aportar en la construcción de otro mundo mas justo, solidario y por tanto mas libre, nadie nos va ayudar desde dentro del sistema, los medios de comunicación nos ocultaran, pero si volcamos nuestra energía, ponemos toda nuestra ilusión, toda nuestra capacidad, estoy seguro de que podremos romper todos los cercos que el sistema trate de ponernos.