22 de junio de 2011

La cruz de la vergüenza


Javier Moreno | 21 jun 2011

“Valle de los Caídos” ¿Qué hacer? ¿Qué exigir?


Nuevamente el gobierno socialista reacciona con nocturnidad y reúne a un grupo de 13 expertos para decidir nada menos que el futuro del complejo fascista del llamado “Valle de los Caídos” donde se sigue exaltando el odio y al dictador responsable de represión franquista.

La insuficiente ley 52/07, más conocida como Ley de Memoria, ya contempla en su artículo 16 el funcionamiento de la basílica de Cuelgamuros como lugar de culto y cementerio en donde no se permite realizar actos de exaltación política. Evidente es que para nada colmó las expectativas de victimas, familiares y entidades de memorias ni se acercaba a las propuestas del Foro por la Memoria ni del entonces grupo parlamentario de IU-ICV.

La verdad es que nos hubiese gustado a todos que, ya que se ha abierto de nuevo el tema oficialmente, se definiera más y que nos relatase mejor en que pensaba entonces el gobierno socialista cuando puso lugar de culto en el texto de la ley, al menos para tener todos los datos. Habrá que decir que hace referencia sólo al culto católico de la misma iglesia que participó en los crímenes franquistas de manera directa y colaboró en la ideología del odio que suponía el nacional-catolicismo. Por cierto que todavía estamos esperando una disculpa por parte de la máxima jerarquía apostólica y romana.


Con el término cementerio la cosa se complica mucho más; en todo caso y para no faltar a la verdad, tendríamos que hablar mejor de inmensa fosa común donde predominan los desaparecidos.

Existen nombres de inhumados que si que conocemos: el del dictador ególatra que se rodeo de un terrible osario lleno de dolor, Francisco Franco; el otro nombre es el del fundador del partido fascista español, José Antonio Primo de Rivera, cuyos miembros participaron durante toda la guerra, ocasionada por la traición que ellos también diseñaron, y la posterior dictadura, en la llamada transición en la represión, persecución y muerte de los defensores de la legalidad republicana.

También conocemos que muchos restos de miles de republicanos fueron trasladados allí contra la voluntad de familiares desde sus fosas comunes y sepulturas en el empeño de completar la macabra obra del dictador. De algunos se conocen los nombres; de la mayoría, no.

Como ya se ha repetido hasta la saciedad, la memoria tiene una labor pedagógica imprescindible. Y es por ello por lo que exigimos la reinterpretación de la basílica del Valle de los Caídos en un centro de la memoria al estilo argentino con la Escuela de Mecánica de la Armada (EMA), donde se cuente el cómo y el por qué fue construida tan magna empresa y, sobre todo, quién la construyó. Un necesario memorial sobre la represión y la recuperación de la historia democrática española, un centro de garantía documental que favorezca el conocimiento de la verdad. Todo aquel que la visite debería conocer estos datos de una manera real y aséptica.

Es imprescindible, pues, que en esta reconstrucción en un memorial deje de ser centro de culto católico y que se realice la labor de exhumación e identificación de todos los restos allí depositados en los osarios por una comisión científica experta. Seguramente muchos restos no podrán ser identificados, la mala conservación transformó los restos en inservibles para cualquier labor científica, o el tiempo no permita la existencia de familiares para realizar labores de identificación.

Otra cuestión será sacar los restos del dictador y del fundador del partido fascista imprescindible para la transformación de este centro de interpretación de la memoria. No se trata de una ”vendetta”, es un acto de justicia para crear un centro de conocimiento válido para todos y todas.

Por tanto no habría que exigir la demolición o destrucción de nada, de momento sólo exigir la reinterpretación, como se ha mencionado ya, de todo el conjunto donde las generaciones futuras puedan conocer como fue la represión franquista en su máxima expresión.

Si esta reinterpretación requiere opiniones, hay que exigir también que se aplique el derecho a la restitución pública que supone la memoria colectiva y no ceñirnos, como hace el gobierno socialista, al hecho familiar y académico.

El momento es este, tenemos y gozamos de testimonios directos de algún preso que sufrió reclusión y trabajos forzados en la construcción de la basílica, la cruz y el monasterio y quizás estemos a tiempo de salvar la mentalidad de algún escolar que visite este lugar dentro de la “Ruta Imperial” diseñada por la Comunidad de Madrid de la señora Aguirre.


Javier Moreno

Presidente del Foro por la Memoria.