13 de junio de 2011

PEDRO OLEA, DIRECTOR DE CINE, TEATRO : "A Franco se le atribuye demasiado papel en aquella barbaridad, Mola fue la auténtica cabeza pensante"



"A Franco se le atribuye demasiado papel en aquella barbaridad, Mola fue la auténtica cabeza pensante"
El director bilbaíno comenzará mañana en Pamplona el rodaje de 'La conspiración', una película para televisión con guión de Elías Querejeta y un reparto encabezado por Silvia Marsó y Manuel Morón, que darán vida al matrimonio Mola en los meses en que se gestó el golpe de Estado

Antes de nada, darle la enhorabuena por el premio Teatro de Rojas que le han concedido por la dirección de la obra El pisito.

Muchas gracias, ¿ya se ha hecho público? Qué bien, me hace ilusión sobre todo porque también han premiado a Pepe Viyuela, que está conmigo en El pisito, y a Silvia Marsó, que actúa en Casa de muñecas, pero que estará en La conspiración.

¿Qué significa el teatro en su vida?

Pues mucho. De pequeño me regalaron un teatrillo de esos de cartón que creo que era de la época de la República y me encantaba jugar con él. Hace pocos años encontré uno muy parecido en el Rastro de Madrid, me lo compré y lo tengo en mi despacho de Bilbao. Eso sí, en lo profesional, el teatro siempre me ha dado miedo.

¿Por qué?

Pues sobre todo porque en teatro no tienes la red de seguridad que hay en el cine o en la televisión. Además, dirigir teatro es casi como llegar a un pacto con los actores y luego son ellos los que lo sirven. Dar con el ritmo adecuado también es muy importante y a veces no es fácil. En el caso de El pisito afortunadamente ha funcionado, tanto es así, que en septiembre reestrenamos en los Teatros del Canal de Madrid.

Y todo con una obra de Azcona.

Sí, era un gran amigo, me hizo dos guiones, Pim, pam pum... ¡fuego! y Un hombre llamado Flor de Otoño y hasta el final de su vida estuvimos hablando de trabajar en nuevos proyectos. Nos llevábamos muy bien, era un tío fantástico.Además, montar El pisito hoy en día es muy apropiado, habida cuenta de cómo está la vivienda...

(Risas). Y ahora es peor que en el momento en que se escribió la obra. Porque ahora, en lugar de casarte con una señora maravillosa como es Asunción Balaguer te tienes que casar con Botín y sales perdiendo de todas todas.

¿Cómo se decidió a hacer teatro?

Pues Concha Velasco, que es muy amiga y muy pesada (risas), sabía que me gustaba mucho e insistía en que tenía que dirigir. También me lo decía Pilar Miró. Y a las dos les decía que ya lo haría cuando encontrara un proyecto que me motivase. Yo necesito sentir y creer en un proyecto y hacerlo de tal forma que el público también se lo crea. Por eso le dije que no a Concha en varias ocasiones, hasta que me animé con Inés desabrochada, un texto de Gala muy difícil, pero que era un homenaje al teatro dentro del teatro, así que decidí hacerla. Debuté con Concha Velasco, Nati Mistral, Valladares, Paco Nieva en los decorados... Por todo lo alto. Y más adelante, en un viaje a Málaga con Concha para asistir a un homenaje que le hacían a ella, coincidimos en el AVE con Juanjo Seoane, el productor de El pisito, que estudió conmigo en la Escuela de Cine. Concha le dijo que yo era el adecuado para esta obra porque soy azconiano y porque, casualmente, en cine la hizo López-Vázquez, que es el actor que más ha trabajado conmigo.

Hace teatro, cine, televisión.

Menos de circo, hago de todo (risas).

Aunque no se prodiga mucho, ¿es muy selectivo con los trabajos?

Claro. No me apetece nada hacer esas comedias para niños tontos que se hacen ahora con actores y actrices a las que no se les entiende nada, pero son muy monos y muy monas. El cine está muy difícil y a mí interesan las historias de otras épocas, lo que lo hace más difícil aún, porque resultan caras. Tengo varias historias de ésas que sé que seguramente no se harán en cine, pero que quizá sí puedan ser miniseries de televisión. Y mientras tanto, si me ofrecen algo interesante, lo hago; si no, pues no. Antes producía para otros, como Eloy de la Iglesia o Fernando Guillén Cuervo, que era mi socio, pero ya no quiero producir más. Mi productora la lleva mi sobrina, yo controlo un poco, pero me dedico más a hacer cosas que me interesen, como La conspiración.

¿Cómo surgió su participación en esta historia?

Pues estaba adaptando una obra de teatro cuando me llamó Elías (Querejeta) y me propuso dirigir este proyecto. Pensé que ya había rodado Un hombre llamado Flor de Otoño, que transcurría en la dictadura de Primo de Rivera, y Pim, pam, pum... ¡fuego!, que es durante la posguerra, y me faltaba la guerra. Me mandó el guión y me pareció una historia apasionante y difícil porque se cuenta casi todo desde el punto de vista de Mola, de manera que no puedes plantear una caricatura, hay que dar con el punto justo a la hora de mostrar qué era la República y qué pretendían los golpistas. Así que le dije que sí y aquí estoy, aparcando un proyecto teatral y abordando este proyecto, que me apetece muchísimo.

¿Qué imagen va a dar del general Mola esta historia?

De entrada, presentaremos a ese hombre con gafas que es la imagen que conoce todo el mundo de Mola. En realidad, en el golpe se le atribuye a Franco más papel del que tuvo, porque en aquella barbaridad las cabezas pensantes fueron Sanjurjo y, sobre todo, Mola. En lugar de meterlos a la cárcel para siempre cuando intentaron un primer golpe de Estado, la República decidió separarlos y mandó a Franco a Canarias y a Mola lo hizo gobernador militar de Pamplona, pensando que así estarían más tranquilitos.

Tremendo error.

Sí. La película comenzará con la llegada en tren de Mola y su familia a Pamplona y termina con que va a Radio Navarra y declara la guerra. En medio se verá cómo conspiró con los carlistas, con unos y otros, con Franco, etcétera. De hecho, a Mola sus compañeros le llamaban el director. Al final, es un thriller político que a mí me parece apasionante; además, creo que hay mucha gente que no conoce exactamente qué pasó.

¿Qué puede hacer el cine por la recuperación de la memoria histórica?

Mucho. Y, afortunadamente, la televisión más. Quizá la memoria histórica no sea tan comercial para las pantallas de cine, sobre todo porque las recreaciones serían muy caras, de ahí que igual sea más adecuada para la tele. De hecho, seguramente, el día de su estreno esta película la verán muchos más millones de personas que cualquiera de mis películas anteriores.

El reparto es de primera.

Me apetecía mucho trabajar con Manuel Morón porque me parece un actor genial que no tiene la popularidad y el reconocimiento que se merece. Va a impresionar en el papel de Mola. Todo el reparto está fenomenal: Silvia Marsó, Jorge Sanz, Iñaki Miramón, Antonio Valero...

¿Sabe que aquí, en Pamplona, hay un grupo de gente que sigue venerando a Mola cada día 19?

Bueno, son algunos de los fascistas que quedan y que con el paso de los años irán desapareciendo dada la edad que tienen.También pasa con Franco en muchos sitios.

Teniendo en cuenta que hay quien dice en un diccionario que no fue un dictador...

¡Eso, en un diccionario que nos ha costado 6 millones de euros a todos! Esos impresentables de la Academia de Historia que rezan antes de cada reunión... ¡Si parece una secta! Y van y ponen que Franco no es un dictador y que Azaña, sí. Es tremendo. Y muchos de esos de franquistas acaban votando PP.

¿Le molesta que todavía hoy le sigan recordando por películas como Akelarre o El maestro de esgrima?

En absoluto, y tampoco si me recuerdan por las anteriores como El bosque del lobo o Tormento. Estoy orgullosísimo de haber hecho esas películas y de seguir trabajando. Me han dado el Premio a toda una vida en el Festival de San Sebastián, la Espiga de Oro en Valladolid, me siguen dando premios y llamándome a sitios; reconocimientos que cómo me van a molestar, al revés, me enorgullecen.

En el caso de El maestro de esgrima, además, se llevó los elogios de Arturo Pérez Reverte, que no suele tener muy buena opinión de las adaptaciones de sus textos.

Sí, en mi caso dijo que habíamos hecho la mejor adaptación de una de sus obras. E incluso me regaló una historia original que no puedo hacer porque es cara, pero es muy bonita y quizá alguna vez la haga en televisión. Además, la película me vino muy bien, me llevó a Hollywood.

¿Y qué le pareció?

Bueno, para estar unos días vale, pero no para vivir. Los Ángeles no es una ciudad, es un viaducto (risas). Eso sí, fue interesante vivir un mes allí aspirando al Oscar y llevándonos el premio del público de Palm Springs. Fue un lujazo.

¿Cómo le gustaría que se recibiera La conspiración?

Con interés. Me gustaría que la gente la comentara, porque está bien hecha o mal hecha, porque están de acuerdo con el planteamiento o no. Creo que es un tema que interesa, y mucho. La película se basa en hechos reales y en los textos tremendos que escribió Mola, que decía que había que liquidar rápidamente a todo el que fuera contrario al golpe. Fue un personaje oscuro, siniestro.
Diario de Noticias