23 de agosto de 2011

Ahora comienza la verdadera Guerra en Libia



Las últimas noticias recibidas desde Libia por parte de las agencias noticiosas, que ahora si acompañan a los “rebeldes” en su entrada triunfal en Trípoli, las mismas que nunca estuvieron en el teatro de operaciones, por tanto sin la objetividad mínima, sino al contrario fueron parte del montaje de desacreditación contra Muammar Al Gaddafi con visos de allanar el camino para su posterior ataque, es que, por supuesto, luego de un gigantesco bombardeo para quebrar la defensa de la ciudad y allanar el camino a ese “ejército” de pacotilla que sin la ayuda de la aviación supermoderna de la OTAN, jamás hubieran conseguido el objetivo, son que “el régimen está desmoronándose”.

A pesar de la ola triunfalista que se dispersa entre los mercenarios y las notas de la plana mediática imperial que se repite y masculla sin mucha información veraz, la verdadera guerra en Libia apenas ha comenzado. El teatro de operaciones se traslada automáticamente a otros escenarios, donde la guerra terrestre será la parte fundamental ahora. De esa cuenta, las operaciones serán llevadas a cabo en un gran porcentaje por las tropas “rebeldes” aconsejados, obvio, por asesores militares de las potencias pues sabiendo plenamente que el ejército nacional se ha entrenado en “guerra de guerrillas”, las tropas propias de la potencias no querrán entrar en ese terreno para empantanarse en otra guerra. Si fracasan será atribuido a “errores” de esos insurgentes, si triunfan, serán hechos a un lado para tomar posesión de las riquezas libias. Ese Consejo Nacional de Transición – caterva de traidores y entreguistas- ha abierto la puerta a un conflicto más largo que al igual que en Irak y Afganistán, será una sangría constante a su propio pueblo, pero donde no tendrán tranquilidad los imperialistas de tomar posesión inmediata de los recursos que tanto añoran y urgen por la crisis de manutención de un sistema que se ha erigido sobre la abundancia y el derroche, el expolio y la miseria de otras naciones.


El tiempo es desfavorable hoy para Estados Unidos y sus secuaces europeos cuando invadieron Irak y Afganistán. Ahora están atravesando la mayor crisis económica por lo que la operación debiera, para sus intereses, ser rápida y sin mayor destrucción de infraestructura productiva para tomar en sus manos la mayor parte de su riqueza intacta. Sin embargo, deben estar conscientes que el pueblo libio acudirá a la variante de la guerra. La más larga y penosa.


Los acontecimientos irán escribiendo la historia de una nueva agresión de las potencias imperialistas cuya dinámica fuerte fue marcada por la aceptación de su moneda la cual, no obstante, los pueblos están sumamente preocupados por su debilidad pensando en trasladarse a otras monedas fuerte como el Yuan, por ejemplo y regresar al patrón oro. Antes que eso suceda a los agresores europeos les urge asegurar las riquezas libias para paliar sus crisis internas.


Ahora empieza la verdadera guerra en Libia. Esperamos que sea un nuevo pantano donde las tropas invasoras y los traidores se atasquen y hundan. Será, claro está, una nueva hemorragia para un pueblo inocente, pero también una fuga importante para los ciudadanos norteamericanos que verán como sus recursos menguados hoy por la ambición de sus dirigentes, serán recortados aún más para pagar las aventuras bélicas y ominosas de su gobierno. Quizá esto levante conciencia en Estados Unidos donde se requiere una revolución en las propias entrañas del monstruo.


Carlos Maldonado

La Gotera