17 de octubre de 2011

Santiago Alba Rico o las revoluciones sociales de opereta

Después de leer las descalificaciones de la entrevista de Alba Rico sobre Libia, en la cual entra calificando de ignorantes a quienes no pensamos como él, porque no hemos vendido ni comprado el asunto de las “revoluciones populares” en Libia y Siria, debo seguir manifestando mi desacuerdo con estos planteamientos. Porque el señor Rico lo que no logra demostrar es que allí precisamente se haya gestado revolución popular alguna, tesis que hasta con las imágenes de CNN y BBC son insostenibles. Así como el montón de interrogantes que este señor no podría responder, a pesar de su arrogada sabiduría sobre la situación del medio oriente y el norte de África, en donde por el contrario si puede argumentarse una conspiración bien planificada, como lo hace un experto africano cuyo artículo me hace llegar el honorable profesor Eugenio Nkogo, el mismo que logra de salida aportar las pruebas que brillan por su ausencia en el alegato descalificador del señor Alba Rico. Si eran revoluciones populares ¿por qué el foco se centró en Benghazi, la tierra del depuesto rey Idris? Si eran revoluciones populares ¿por qué los manifestantes, a diferencia de Yemen, Túnez, Egipto o Bahrein iban armados con misiles portátiles Stinger, morteros, fusiles de asalto liviano y demás armas automáticas? ¿Si eran populares por qué ésta es la única de las supuestas revoluciones que recibe entrenamiento y apoyo aéreo de la OTAN y de la corte penal de la ignominia? Sí era popular ¿por qué precisamente la mayoría del pueblo libio se ha puesto del lado del "tirano" que aún domina más del 50% del territorio y resiste desde Sirte y Beni Walid a pesar del apoyo aéreo? ¿Por qué si era tan popular la revolución sus cabecillas son gente del gobierno libio, de origen cirenaico, y dichos dirigentes venían con ayuda del [banco] HSBC construyendo con mucha antelación un banco? ¿Por qué esta revolución utiliza los mismos métodos del Pentágono empleados en Playa Girón y Bolivia 2008? Por mucho que Alba Rico, Pascual Serrano, Ignacio Ramonet y su combo, se hayan distinguido por su pensamiento de izquierda, son ciudadanos inteligentes de países quebrados, que al robarse los recursos de oro, petróleo y agua de Libia, saben que ese atraco los va a beneficiar como súbditos del reino genocida de España. Por razones de tiempo, no he podido terminar de traducir el documento del experto africano en el tema Libia, que denuncia como se preparó hasta con el detalle del banco del CNT con meses de anticipación, todo un plan que en sus primeros pasos registra: reconocimiento del sistema financiero de los países atracadores del eje EEUU/OTAN para el novel banco lacayo que legalizará el robo; reconocimiento inmediato del gobierno títere de los pseudo revolucionario en la ONU, mientras contra Palestina la ONU tuerce, liderada por EEUU e Israel, los reglamentos para negarle la membresía. Dentro de los pasos más nauseabundos sobre Libia, por parte de estos fementidos revolucionarios de opereta, se cuenta el haber montado en Qatar la toma de Trípoli, incluyendo precisamente la supuesta captura de los hijos de Gaddafi, que luego aparecen desmintiendo los hechos. De todas maneras Santiago, respeto tu derecho y por el contario, te felicito por esa fe que le tienes a una teoría insostenible desmentida una y otra vez por los hechos, lo cual te hace desde el punto de vista cristiano, superior en fe a Abraham, que al lado tuyo, de padre de la fe, pasa a nieto tuyo de la fe. Ahora en el caso de Chávez, me parece un despropósito que sugieras que Chávez apoye el despojo de Libia, cuando ese mismo modelo lo intentaron en Bolivia y ahora mejorado lo van a tratar, más temprano que tarde, de implementar en Venezuela. Yo personalmente creo que no pasamos del 2012. Cuando el señor Alba Rico salga otra vez a hablar de la ignorancia del común sobre la situación venezolana, donde los próceres de la democracia Leopoldo López, Capriles Radonsky, María Corina Machado o Ismael García, siempre han sido las víctimas de un tirano que ahora recibe su merecido, en una nueva “revolución popular”. Donde más tarde saldrá un libro prologado por Heinz Dieterich, el equino troyano teutón de magnos disparates, que ahora el señor Alba Rico deja como un juego de bebés. Agencia Caracola Press Service