18 de noviembre de 2011

La monarquía, una pieza clave en el entramado de la corrupción en el estado español

Los turbios negocios de ''su majestad'', fueron notorios en los años ochenta y noventa. Sus escandalosas relaciones con el caso Kio, vía Prado y Colón de Carvajal. O sus coqueteos político-económicos con Mario Conde, cuando éste iba a por todas, quedaron ''olvidadas'', al menos provisionalmente, por la complicidad de los medios de comunicación y del entramado institucional. Sin ese blindaje constitucional que le protege legalmente de cualquier fechoría, Juan Carlos ya habría pasado varias veces por el banquillo. Pero los tiempos han cambiado algo y la impunidad de la familia real ya no es tan absoluta como hace unos años. El desgaste del régimen y el avance de la conciencia crítica de la gente, obliga a una mayor transparencia. Es en este contexto en el que surge el caso ''Urdangarin''. Lo primero que hay que decir es que en la junta directiva del Instituto ''NÓOS'', organismo responsable de apropiarse fraudulentamente de unos ocho millones de euros del erario público, con la colaboración de los ex presidentes del País Valenciá y Baleares: Camps y Matas respectivamente, no sólo estaba en el momento de los hechos Iñaki Urdangarín, yerno de Juan Carlos, en calidad de presidente, sino la mismísima Cristina de Borbón, es decir la propia hija del Rey, en calidad de vocal. La descripción de los hechos ocurridos entre 2004 y 2006 se puede encontrar en cualquier periódico. Lo que nos parece más trascendente de esta historia es la evidencia de que la Corona, la monarquía, es un eslabón fundamental en la cadena de corrupción sistémica de éste régimen. Aunque el escándalo ha tenido una importante repercusión mediática, parece que la Corona, una vez más maniobra para impedir que el duque de Palma tenga que declarar en los juzgados como imputado, o que al menos ésto se retrase lo más posible. Políticos, banqueros, empresarios, policías, medios de comunicación, miembros del aparato judicial, están tocados por esa tremenda epidemia llamada corrupción. Una vez más se evidencia que para este régimen, como para los edificios con aluminosis y carcoma, no hay mas alternativa que el derribo. Izquierda Castellana http://www.lahaine.org/index.php?p=57569