7 de noviembre de 2011

La vuelta del Sindicalismo Vertical

Por Jorge Calderon, afiliado a la federación de enseñanza de CCOO-Aragón. La burocracia de UGT y CCOO, dentro de la vorágine recortadora de derechos en la que se han embarcado, está negociando ahora la reforma de la negociación colectiva. Se trata de un pilar básico de las conquistas históricas del movimiento obrero, que ha permitido conseguir y mantener algunos los derechos básicos en las empresas. La empresa hasta ahora ha tenido que reconocer cómo la representación oficial de los trabajadores era el Comité de Empresa votado por todos los ellos. En la negociación de las condiciones de trabajo y salariales, contenidas mayoritariamente en lo que se denomina Convenio, se quiere ir debilitando poco a poco la posición de los obreros. Para ello lo que quieren hacer es liquidar la figura del Comité o vaciarlo de contenido. Su existencia, a pesar de que en muchas ocasiones lo están copando burócratas sindicales de empresa que le merman potencialidad, supone en muchas ocasiones un freno a los planes de recortes, que siempre quieren llevar a cabo los empresarios. Se trata de un ataque histórico contra las formas de organización y representatividad de los trabajadores en los tajos. Lo que se está planteando aquí, es volver prácticamente al Sindicalismo Vertical vigente durante la dictadura franquista. Igual que entonces solo había una sola organización, en este caso dos UGT y CCOO, legalmente establecida para representar y negociar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores. La representación votada (el Comité) podrá ser “sustituido” por los burócratas oficiales del Régimen, que nombren las federaciones de sector estatales. Cualquier otra organización sindical, como por ejemplo la izquierda sindical, quedaba excluida de cualquier ámbito de negociación. Zapatero, Toxo y Méndez como en tiempos de la dictadura, van a obligar a que los trabajadores debamos empezar a luchar y organizarnos también para pelear nuestros derechos y libertades sindicales básicos. Principales medidas de la propuesta de reforma 1- “Prevalencia absoluta” de los convenios estatales y monopolio de la representación laboral Los convenios sectoriales estatales -y donde no los puedan eliminar, los de comunidad autónoma- tendrán “prevalencia absoluta” sobre cualquier convenio de ámbito inferior, lo que se asegurará por ley. Dichos convenios estatales establecerán los contenidos básicos y fijarán qué se puede negociar y qué no a escala de empresa. Es decir desde arriba se ponen límites a lo que se puede conquistar en niveles inferiores. En lo inmediato también se eliminarán los convenios provinciales, que son los que presentan más conflictividad y donde otras organizaciones sindicales mayoritarias en este ámbito territorial -como la CIG o la mayoría sindical vasca- así como los delegados del sector pueden participar. El sindicalismo más cercano a los trabajadores y la izquierda sindical quedarán completamente desplazadas. Será el aparato central de las federaciones de CCOO y UGT, sin ningún tipo de control, quien monopolizará la representación laboral como “sindicatos más representativos”. 2- Intervención de los Comités de empresa y fin de los “derechos adquiridos ” El aparato dirigente de CCOO-UGT está también de acuerdo en eliminar la “ultra actividad” de los convenios. Hasta ahora, cuando un convenio caducaba, y mientras no se firmara el nuevo, se aplicaba lo pactado en el anterior. Esto lo convertía en “derechos adquiridos”, dificultando la firma de uno nuevo con peores condiciones. Ahora se quiere poner límite a esta prórroga, facilitando que esos derechos se puedan perder. Hoy en día vemos, como muchos comités de empresa, con peso de la izquierda sindical o delegados honestos, se niegan a firmar recortes. La presión más directa de los trabajadores sobre los delegados del Comité también limita a veces la actuación de los burócratas de fábrica. Esto hace más dificil a las patronales poder imponer recortes y convenios a la baja. Para ello se quiere legislar para poder echar a un lado al Comité, a los representantes votados por los trabajadores. Si no llega a un rápido acuerdo será suplantantado por “la comisión paritaria del convenio superior”, que son las federaciones estatales de UGT y CCOO, ajenas a los trabajadores afectados, que firmarán el nuevo convenio o enviará el conflicto al arbitraje. Por ejemplo en Zaragoza, el convenio de bus urbano lleva más de un año bloqueado. El comité de empresa, con peso dirigente de la izquierda sindical se niega a aceptar un convenio a la baja. Con la reforma sería apartado de las negociaciones, y el convenio sería pactado por la empresa y las federaciones estatales de UGT y CCOO. Como en la Dictadura unos burócratas profesionales decidirían las condiciones de trabajo de estos trabajadores. Por si no bastara con esta intervención la reforma busca obligar directamente a ir al arbitraje en el caso de que el “bloqueo” de la negociación se prolongue en el tiempo (están hablando “extraoficialmente” de uno o dos años). Directamente un representante del Estado burgués diría cuáles son las condiciones de trabajo y salariales de obligado cumplimento. En este caso, ya nos podemos imaginar que este siempre fallaría a favor de la empresa, como hemos podido ver en el reciente arbitraje de los controladores aéreos. 3-La “flexibilidad interna” Este es otro de los grandes objetivos de la reforma. La patronal, quiere una flexibilidad interna casi total para incumplir el convenio. Quiere tener las “manos libres” para hacer y deshacer lo que quiera dentro de la empresa. El índice de temas que incluyen es: descuelgues, modificaciones sustanciales, movilidad funcional, traslados y movilidad geográfica, suspensiones de contrato, gestión del tiempo de trabajo y formación profesional. Ante toda esta batería de recortes, la única condición que pone, la burocracia de UGT y CCOO para pactar este retroceso en los salarios y las condiciones de trabajo es ser cogestores. Así, dicen que se debe llevar a cabo “desde la negociación y la participación sindical en todo el proceso” y piden en concreto la “participación en los Consejos de Administración y en las Comisiones de Seguimiento en los planes estratégicos, industriales y organización del trabajo”. Es decir, aceptan los recortes, siempre que sean ellos los que los gestionen dentro de la empresa. Todos estos incumplimientos se decidirán en las comisiones paritarias para “gestión de los convenios”. Éstas podrán “modificarlo durante su vigencia”. Recuerdan a los tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, en los años 20 del siglo pasado, donde las condiciones de trabajo eran pactadas únicamente entre la patronal y los dirigentes de un solo sindicato, UGT, solo que ahora añadiéndose también los de CCOO. 4-Las PYMES, la vuelta al siglo XIX Un último punto, y no el menos importante de su documento, es el de las PYMEs, donde proponen “la acumulación de horas de los representantes sindicales en el ámbito sectorial y la designación de un/a Delegado/a del sindicato” por territorio, que sería una especie de plenipotenciario sindical en las empresas, donde la voz de los trabajadores afectados brillaría por su ausencia. Además la patronal está exigiendo que los trabajadores de estas empresas no puedan acogerse a ningún convenio de sector, sino que tengan que negociar casi de forma individual sus condiciones de explotación con su empresario. Luchemos contra esta contra-reforma y por cambiar el modelo sindical impuesto en la Transición La burguesía española quiere dar una nueva vuelta de tuerca al modelo sindical de la Transición, liquidando las conquistas y derechos que aún conservamos los trabajadores. En este modelo se ha fortalecido el papel que juegan unas direcciones sindicales llamadas “mayoritarias”, aunque solo afilian al 10% de la clase trabajadora española, totalmente adaptadas al sistema, que “viven” de él (acaban de recibir mas 100 de millones de euros cada uno), que han convertido nuestros sindicatos es aparatos totalmente antidemocráticos, en los que a los afiliados no se les tiene en cuenta para nada, y corrompidos por una burocracia al servicio de la burguesía que está firmando estos grandes retrocesos. La figura del Comités de Empresa como órgano de representación de los trabajadores también ha sufrido una burocratización muy fuerte. Se institucionalizaron como órganos irrevocables, elegidos cada 4 años, lo que ha facilitado un divorcio de los representantes y los representados, permitiendo que en muchas ocasiones firman pactos y traiciones a espaldas y en contra de la opinión de la mayoría de los trabajadores. Es pues un modelo nefasto para los intereses de los trabajadores, para poder defendernos. Sin embargo aún quieren empeorarlo más. Debemos unir la lucha contra estos nuevos ataques con la pelea por conseguir un modelo sindical totalmente democrático, controlado y al servicio de los trabajadores. Desde Clase contra Clase apostamos, por unos Comités de Empresa revocables, elegidos cada año desde las asambleas de base. Reivindicamos la pelea de los compañeros de Telepizza que están promoviendo la elección de una Comisión de Garantías, con un delegado revocable por categoría y tienda, que sirva para controlar al Comité y actúe como representante directo de los trabajadores. Hay que devolver la palabra y la decisión a las asambleas de trabajadores. Apostamos también por recuperar los sindicatos tradicionales, como instrumentos de lucha fundamentales de la clase trabajadora. Para ello es necesario echar a esa burocracia traidora que los ha corrompido. La lucha contra el verticalismo creciente, contra el arbitraje obligatorio... gana importancia, la burguesía quiere avanzar sobre nosotros como una apisonadora, y para ello quiere que contemos con la menor capacidad de resistencia posible. La lucha por unificar todas las filas obreras, por arrebatar la dirección del movimiento obrero a los burócratas sindicales vendidos y por desarrollar formas de representación y decisión de democracia obrera, son tareas fundamentales para poder enfrentar esta ofensiva histórica.