11 de noviembre de 2011

Negocios reales, pero ilegales

Escrito por Arturo del Villar / UCR Qué mala pata tiene su majestad el rey católico nuestro señor, que Dios guarde. Conste que no lo digo porque los médicos le hayan obligado a reposar con la pierna izquierda extendida, después de haberla usado en demasía tras la operación en el tendón de Aquiles. La izquierda le falla mucho a su majestad etc. No, lo digo porque los dos yernos le han salido ranas. En los cuentos de hadas las pastorcitas besaban a los sapos y se convertían en príncipes que se casaban con ellas, pero en la vida real, nunca mejor dicho, los sapos se convierten en ranas, y las pastorcitas pierden la virginidad porque en el reino todavía se practica el derecho de pernada. Las revistas llamadas del corazón comentan en estos días las presuntas aventuras sentimentales del exduque de Lugo y exmarido de la llamada infanta Elena, su exexcelencia Jaime de Marichalar y Sáenz de Teja, divorciado oficialmente el 21 de enero de 2010, cuando salta a los medios de comunicación social el escándalo financiero del todavía duque de Palma, Iñaki Urdangarin, todavía esposo de la llamada infanta Cristina. De las infantas no se habla en los medios de comunicación social, como no sea para contar que son excelentes madres trabajadoras. Ellas nunca dan lugar a chismorreos, porque en este reino ya se sabe que la llamada familia real nunca jamás protagoniza un escándalo. Los yernos son advenedizos, no tienen sangre azul, y eso se les nota en sus actividades. La Fiscalía Anticorrupción de Baleares estaba investigando las venalidades acumuladas en el conocido como caso Palma Arena, cuando descubrió unas sospechosas facturas extravagantes. La Fiscalía sospecha que el todavía Duque de Palma es culpable de "la organización de un entramado societario a través del cual desviaba los fondos públicos y privados que recibía el Instituto Nóos, apoderándose de los mismos". Ese Instituto estaba presidido por él, entre noviembre de 2004 y junio de 2006, con un pobre hombre llamado Diego Torres como vicepresidente. Pobre hombre porque va a resultar el máximo culpable de los delitos cometidos desde el Instituto Nóos, que son fraude a la Administración, prevaricación, falsedad documental y malversación de caudales públicos. ¿Cómo pudo ese minúsculo Instituto cometer tales delitos? Pues porque estaba compinchado con los gobiernos autonómicos de Baleares y Valencia, que han resultado los más corruptos de todos, y ya es decir. ¿Y cómo llegaron a tramar el compincheo? Pues porque lo presidía un yerno de su majestad etc., que al haber sido jugador de balonmano antes de pasar a ser consorte tiene la mano muy adiestrada y hábil para las jugadas arriesgadas. Las amistades peligrosas Lo sorprendente es que también los amigos más íntimos de su majestad etc. hayan sido acusados de cometer delitos semejantes, procesados y encarcelados. El más íntimo, tanto como para ser intendente real, es decir, administrador privado de las reales finanzas, fue Manuel de Prado y Colón de Carvajal, senador por designación real en 1977. De él escribe Jesús Cacho en su ensayo El negocio de la libertad, editado en Madrid en 1999 por Foca, en las páginas 389 y siguientes, estas apreciaciones: Nada más ocupar Juan Carlos I el trono a la muerte del dictador, Manuel Prado se dedicó a remitir una serie de misivas reales a otros tantos monarcas reinantes, especialmente del mundo árabe, para pedirles dinero en nombre del Rey de España. [...] Lo que Prado planteaba, en suma, era una especie de "derrama" entre los riquísimos reyes del petróleo, demanda a la que la monarquía saudí, que se sepa, respondió favorablemente con la concesión de un crédito por importe de cien millones de dólares (unos 10.000 millones de pesetas, grosso modo), a pagar en diez años y sin intereses, [...] Pedir dinero llegó a convertirse en algo casi habitual. Se pedía dinero para salvar la democracia, para ayudar a financiar las campañas electorales de la UCD, para poder utilizar las bases... Y se hacía metiendo por medio al Gobierno de España y a la propia institución monárquica. Sería porque su majestad etc. lo aprobaba, porque tales asuntillos económicos eran muy conocidos por las cancillerías internacionales, de modo que su majestad etc. debía estar al tanto de ellos. El amigo Prado acabó siendo procesado por múltiples delitos económicos, condenado y encarcelado, aunque recibió un trato especial en la prisión "por motivos humanitarios". Participó en numerosos chanchullos que le proporcionaron muchos millones de pesetas primero y de euros después. Kuwait se equivocó en España El negocio más exagerado por su montante fue el que le proporcionó su colaboración con Javier de la Rosa en el llamado caso KIO, la Kuwait Investment Office. Al parecer robaron todos los que intervinieron en el asunto, y todavía se ignoran muchas de sus implicaciones. Estuvieron danzando cien millones de dólares, que según De la Rosa se los entregó a Prado con destino a la cuenta corriente de su majestad etc. Ante el juez Miguel Moreiras reconoció Prado haber recibido ese dinero, pero afirmó que fue el pago de su asesoramiento al Grupo KIO. Debió de ser una asesoría extraordinaria. Falleció en 2009 cubierto de oprobio, aunque sus familiares alegaban que era un fiel servidor real. Qué iban a decir ellos. Javier de la Rosa es también un íntimo del rey. Como vicepresidente de la papelera Torras Hostench, después Grupo Torras, participado por el Grupo KIO, está acusado y condenado por haberse quedado con trescientos millones de dólares de esa empresa. Se disculpa alegando que compartió el dinero con Prado para que se lo entregase al rey, con objeto de que ordenara al Gobierno que autorizase la utilización de la base naval de Rota como hangar de bombarderos gringos, destinados a intervenir en la guerra contra Iraq por haber invadido a Kuwait. Le trasladan de prisión para evitar atentados contra su persona, según explican las autoridades penitenciarias, porque sabe demasiado. Pero su mayor pesar es que ya no puede acudir al palacio de la Zarzuela para departir con su majestad etc. Otros dos íntimos amigos de su majestad etc., compañeros de cacerías y demás aventuras, conocidos como los albertos, son los primos (aunque de primos no tienen nada) Alberto Alcocer y Alberto Cortina. Se asociaron con el Grupo KIO para formar la sociedad Cartera Central. Como dirigentes de la compañía Urbanor, propietaria de unos solares en Madrid, se los vendieron ventajosamente al Grupo KIO para que construyese en ellos sus famosas torres. Pero uno de los socios minoritarios de la empresa los denunció por estafa, alegando que habían falsificado los precios. El proceso ha pasado por la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, que unas veces los condena y otras los absuelve, aunque el 14 de marzo de 2010 el Supremo confirmó la sentencia impuesta por la Audiencia Nacional a cada uno de ellos de cuatro meses de cárcel, el pago de 129.000 euros a sus socios de Urbanor, y a indemnizarlos con 45.000 euros. Todavía tienen otros casos pendientes. Sus aventuras extramatrimoniales dieron lugar a que sus respectivas esposas, las hermanas Esther y Alicia Koplowitz, se divorciaran de ellos en 1990. No parecen ser unas buenas compañías para un rey. Lo que esconde Conde todavía Una amistad que su majestad etc. heredó de su padre, el aspirante frustrado al trono español, es la de Mario Conde. Tan amigo del rey es Mario Conde que su majestad etc. acudió al acto de su investidura como doctor honoris causa por la Universidad Complutense, el 9 de junio de 1993, a pesar de lo reacio que es su majestad etc. a relacionarse con la intelectualidad. Sin embargo, ese día presidió el solemne acto, organizado por el rector Gustavo Villapalos, asimismo protagonista de historias curiosas. Pronunció la laudatio del nuevo doctor el diplomático israelí Shlomo Ben Ami, quien lo presentó como "el homo novus de la economía española". Y tan novus, afortunadamente, porque si llega a ser vulgar este reino estaría ya en ruina absoluta. Entre los asistentes al solemne acto destacó Manuel de Prado y Colón de Carvajal, naturalmente. Poco duró la alegría en la mansión de este nuevo rico, porque el 28 de diciembre el Banco de España intervenía el Banco Español de Crédito, conocido como Banesto, presidido por Conde desde 1987, a sus 39 años. Para entonces había protagonizado algunas aventuras financieras muy ventajosas. Por ejemplo, la venta de Antibióticos, S. A., en 1987 a la multinacional italiana Montedison, gracias a unas gestiones y recomendaciones llegadas de algún alto personaje, que cobró sus beneficios, claro está, por su intervención. La Audiencia Nacional le ha condenado a 14 años de cárcel por estafa y apropiación indebida, y a devolver 7.200 millones de pesetas a Banesto. En la cárcel ha recibido un trato especialísimo, como corresponde a un íntimo de su majestad etc. Sin embargo, parece ser que a su majestad etc. le disgustó el libro escrito por Mario Conde bajo el título Los días de gloria, editado en Barcelona por Martínez Roca en 2010, porque recoge en sus páginas algunas conversaciones que fueron privadas y ahora se han convertido en públicas. Y eso que no ha relatado todo lo que sabe. Ser confidente real tiene sus ventajas, pero también sus riesgos. Dado que "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad", según el artículo 56:3 de su Constitución, en este reino nunca pasa nada real. Los yernos y los amigotes resultan ser unos golfos, pero eso es debido a la campechanía de su majestad etc., que le lleva a confiar en quien no debiera hacerlo. Si tuviera Corte, no se la llamaría de los milagros, como a la de su tatarabuela la golfísima Isabel II, sino de los chanchullos. Y no se sabe qué es peor, si una monja con falsas llagas sangrantes o un financiero con falsas cuentas flagrantes. Todo es posible en una monarquía.