16 de diciembre de 2011

Es de bien nacido ser agradecido

¡Qué personajes! Es cierto que no han salido las grandes masas a pedir la Tercera, pero el runrún antimonárquico está, por primera vez desde que Franco nombrase heredero, en la calle. Si hace unos meses la encuesta oficial del CIS revelaba un desplome en la apreciación de la monarquía, cuestión que, por cierto, fue poco comentada -por razones obvias- entre los adalides de la institución, ahora el descrédito es absoluto. No hay familia, centro de trabajo o estudios, tienda o fila de autobús donde no se comente que el yerno del Borbón es un miserable, y con ello, y por simpatía, se pone en solfa la necesidad misma de la Casa Real. Algo insólito hace apenas unos meses en este país donde la prensa del régimen hablaba orgullosa del “juancarlismo”, como sinónimo perfecto de la adhesión que inspiraba el “franquismo”, en esa ideología inoculada de que el poder no se puede tocar, y lo mejor es no meterse en política y dejar que el río fluya. Reconozcamos que la crisis trajo consigo una desafectación importante hacia la casta política y sus entramados, pero lo que no contábamos es la ayuda que iban a prestar a los republicanos todos, los dos yernos. Y es que tanto Marichalar como Urdangarín parecen paridos por los servicios secretos de la Tercera para ser incrustados en la monarquía y destrozarla. No lo han podido hacer mejor, y es bueno reconocer su trabajo laborioso y soterrado hasta que –como cualquier espía secreto- han sido amortizados. Lo justo es que desde este medio digital de izquierdas, anticapitalista y republicano agradezcamos su labor. Que vayan cayendo el resto de las piezas es ya cosa de la calle, y la memoria nos conduce a un histórico 14 de abril. Todo se andará, pero de momento apoyamos el caceroleo para cuando el suegro de Urdangarín nos castigue por navidad. Editorial inSurGente.-