4 de diciembre de 2011

O ganamos ahora, o nos aplastan. Tema de actualidad: 20 años sin la Unión Soviética

Foto.El ex ministro de Defensa de la URSS Dmitri Yázov---------------- Transcurridos 20 años desde la fallida intentona golpista contra el presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, todavía quedan muchos detalles que no conoce la opinión pública de Rusia y mundial. A continuación ofrecemos a nuestros lectores un artículo publicado por el diario Moskovski Novosti con fragmentos del libro del ex Fiscal General de la URSS, Valentin Stepankov, autor del estudio documental “GKChP. 73 horas que hicieron cambiar el mundo”, en el que expone algunas de las declaraciones dadas a la instrucción sumarial por los golpistas. Fragmento de la sentencia acusatoria: Actuando en el marco de un plan previamente elaborado, Kriuchkov (jefe del KGB) y otros participantes en el complot propusieron al vicepresidente de la URSS Guennadi Yanáev asumir las funciones de presidente de la URSS. A tales efectos, Kriuchkov le entrego para la firma un decreto ya redactado, conforme al cual Yanáev asumía las funciones de presidente de la URSS “debido a que Mijaíl Gorbachov no estaba en condiciones de ejercerlas”. Al leer rápidamente el decreto, Yanáev dijo: “No lo voy a firmar. Creo que el presidente debe regresar después de que descanse y vuelva en sí. Además, ni moral, ni profesionalmente me siento apto para ejercer estas funciones”. Todos se pusieron a persuadir a Yanáev, afirmando que GKChP se encargará de todos los quehaceres, mientras él sólo tendrá que firmar los decretos correspondientes. Y en cuanto a Gorbachov, si se recupera, entonces, por supuesto, volverá a ejercer sus funciones. Yanáev se interesó qué fue lo que pasó con Gorbachov, si de veras estaba enfermo. Fragmento de las declaraciones del primer ministro de la URSS Valentín Pávlov: Le respondieron: “¿Y a ti qué te importa? No somos médicos. ¡Te han dicho que está enfermo y basta! Yanáev entonces respondió: “¿Y por qué soy yo el que tiene que asumir las funciones de presidente? Que se encargue de esto Lukiánov (presidente del Soviet Supremo /parlamento/ de la URSS. Lukiánov le contestó: “De conformidad con la Constitución, esto te incumbe a tí. Lo mío es convocar las sesiones del Soviet Supremo de la URSS”. La polémica fue bastante acalorada. — Firme, por favor, compañero Yanáev, — en un tono suave insistía Kriuchkov. Fragmento de las declaraciones de Guennadi Yanáev: Entonces yo cedí y acepté firmar el decreto con la reserva de que ejercería las funciones de presidente de la URSS durante dos semanas como mucho. A partir de ahora, todos los puentes quedaron cortados. En pos de Yanáev, se pusieron a estampar sus firmas al pie de distintos documentos Yazov, Pugo, Kriuchkov, Pávlov, Baklánov. Los documentos se intitulaban: Declaración de la dirigencia soviética, Llamamiento al pueblo soviético, Disposición del GKChP 1. Fragmento de las declaraciones del presidente de la Asociación de Empresas, Industria, Transporte y Comunicaciones Alexander Tiziakov: ¿Acaso alguien de los golpistas usurpó algún puesto? El vicepresidente de la URSS, el primer ministro de la URSS, presidente del Soviet Supremo de la URSS, el ministro de Defensa de la URSS, los titulares del KGB de la URSS y del Ministerio del Interior de la URSS, ellos no necesitan usurpar sus cargos. ¿Acaso es un complot? La introducción de la situación de emergencia es una medida constitucional y legítima. Fragmento de las declaraciones de Vladimir Kriuchkov: Los funcionarios que integraron el GKChP, ya ocupaban altos cargos públicos y no aspiraban a usurpar el poder. Fragmento del protocolo del interrogatorio del ministro de Defensa de la URSS Dmitri Yázov, del 30 de agosto de 1991: — El 18 de agosto regresó la delegación que fue a Crimea para conversar con Gorbachov. Todos algo achispados. Tomaron asientos y se pusieron a contar. — ¿Qué fue lo que contaron? — Tuvieron que esperar durante una hora aproximadamente, luego entraron en el despacho de trabajo de Gorbachov. Los saludó a todos. Nosotros le expusimos la situación en el país, explicando que estábamos cayendo a un precipicio. Y le dijimos que aconsejamos que dimitiera o por algún tiempo aparentara estar enfermo. Algo por el estilo. — ¿Cómo terminó, según ellos, la charla con el presidente? — Les echó fuera del despacho, rehusó firmar los documentos. Y si ahora no resolvemos adoptar algunas medidas, nosotros estamos condenados, mientras los que no fueron con nosotros a Crimea, están a salvo. — ¿Los Comandantes de las Regiones Militares estaban al tanto de que sería constituido el GKChp? — No todos. No ordené a nadie que suspendiera sus vacaciones. El domingo, 18 de августа, entre las 12 y las 13 horas vino a verme Kriuchkov. — ¿Y por qué Ud. no pasó a formar parte de la delegación que se dirigía a Crimea para conversar con Gorbachov? ¿Por qué Ud. mandó allá al general Varénnikov y se quedó en Moscú? — Cuesta dar una respuesta bien concreta a este interrogante. La más probable, porque era incómodo presentarme ante el presidente de la nación con ultimátum en manos, actuando como traidor... Fragmento del protocolo del interrogatorio del presidente del Soviet Supremo de la URSS, Anatoli Lukiánov, 24 de agosto de 1991: — ¿Qué sabe Ud. de los acontecimientos acaecidos en el país del 18 августа a esta fecha? ¿Qué papel Ud. personalmente desempeñó en estos sucesos? — Voy a empezar por el papel. Diré honestamente que no fui ni podía ser ningún organizador, y menos aun, autor intelectual del complot, como escribe la prensa. Estaba ausente en Moscú del 30 de julio hasta el 18 de agosto. Primero estaba en comisión de servicio y, luego, con el visto de Mijaíl Gorbachov, me tomé unas vacaciones para ir al lago Valdai. ...Valentín Pavlov me llamó dos veces por teléfono diciendo que viniera obligatoriamente. Yo insistía en llegar el 19 de agosto, tal como acordamos con Gorbachov por teléfono. Pávlov me dijo que el avión volaría a Crimea. Yo pensé que se trataba del avión en el que Gorbachov regresaría a Moscú. Pávlov dijo que un helicóptero ya estaba listo para recogerme. Como el primer ministro insistía tanto, dentro de poco salí en helicóptero con destino a Moscú. Antes de partir, pedí a mi auxiliar que se acercara a mi despacho cuando yo llegara. Cuando llegué a Moscú, ya me esperaba. Nosotros sacamos los documentos relativos al nuevo Tratado de la Unión a ser suscrito. Yo cogí la Constitución, los materiales relativos al Tratado de la Unión y me dirigí al despacho de Pávlov que estaba cerca… — ¿Entonces, Usted no abandonó el edificio el 19 de agosto? ¿Sabía que en Moscú entraron tropas? — No, no lo sabía. Nadie me informó de nada. — ¿Sus ayudantes salieron aquel día del Kremlin? ¿Vieron que estaba cercado por las tropas? — Vamos a ver, saber yo sabía que en Moscú había tropas, no sabía nada de la orden de entrada de tropas... Esto se oía, se notaba a simple oído. — ¿Cómo Pugo calificó la situación? — Pugo calificó la situación de más o menos tranquila: las tropas están en Moscú, de momento no se ha producido ningún enfrentamiento, pero seguramente habrá mítines de protesta. — O sea, Usted supo por Pugo que el pueblo está en contra de la entrada de tropas? — No sólo, esto se hizo evidente de la conversación con los diputados el 19 de agosto... Dicen que Iván Siláev (el primer ministro de la RSFSR) afirma que no me porté como debía. Sin embargo, llegamos a un acuerdo en todo. Cuando se fueron, se me ocurrió una idea – la de intentar acceder a alguna emisora de radio. — ¿Y antes no se le había ocurrido? — Conservo parte del papel. — ¿Este es el texto que quería transmitir por la radio? — Sí, terminaba así: “si no se emite este mensaje, que los trabajadores de la televisión y radio transmitan al pueblo: “El Soviet Supremo hará todo para defender a nuestra Patria”. Ve, está todo arrugado el papel, lo encontré después... — ¿Cómo reaccionó cuando Vladimir Kriuchkov le dijó que no no se podía comunicar con el presidente? — Estaba tan tenso que no hacía preguntas a Kriuchkov. Sólo una: “¿Qué están haciendo?!”... Entonces llegaron Boldin, Baklánov y, si no recuerdo mal, el jefe de seguridad personal del presidente, Medvédev. Esto fue lo que más me alertó. ¿Qué estaba pasando? Los recién llegados Baklánov y Shenin comunicaron que a Mijaíl Gorbachov se le había propuesto dimitir. Comunicaron que él se había indignado... se negó a firmar nada y declaró que este tipo de cuestiones es competencia exclusiva del Soviet Supremo o del Congreso del partido. Fue entonces cuando me di cuenta de que era un complot en el que no pensaba participar. — ¿A qué hora se fue y a dónde? — Lo tengo apuntado: “A las 23 horas 15 minutos volví al despacho...” El 19 de agosto a las 10.20 vinieron a verme los presidentes de los Soviets Supremos de 13 repúblicas autónomas que habían llegado a Moscú para firmar el nuevo Tratado de la Unión y no sabían quçe hacer. Yeltsin no recibía. Vinieron a verme a mí. ¿Qué hago? Tengo apuntado en el diario: “...No hay ninguna necesidad de declarar situación de emergencia, consoliden el poder de los Soviets en sus regiones. Mantengan orden pública y disciplina”. ...Por fin, a las 11.35 llego a ver a Boldin y le digo: “El decreto es absolutamente ilegal, necesito acceso a cualquier canal de comunicación por cualquier medio”. — No intentó comunicarse con Mijaíl Gorbachov a través de Ucrania, hacer que los ucranianos envíen a alguien a verle? — Cuando dije que nos comunicaríamos con el presidente, Kriuchkov se puso a reir y dijo: “Allí no pasará nadie”. Moscú. 19 de agosto. El teléfono en la residencia de verano de Valentín Pavlov sonaba sin cesar, pero el primer ministro no tenía fuerzas ni siquiera para levantar el auricular. —Alrededor de las siete de la mañana me llamó el guardia de seguridad del primer ministro y me pidió que fuera inmediatamente, - explica el médico del hospital del Kremlin Dmitri Sájarov. –Dijo que Pávlov estaba mal. Fui a verle. Pávlov estaba ebrio. Pero no era una embraguez normal y corriente. Estaba histérico. Procedí a atenderle. A las 16.00 el ayudante del primer ministro Pashkov comunicó a secretario del Gabinete de Ministros de la URSS Prostiakov a las 18.00 se convoca una reunión extraordinaria del Gabinete. No dijo nada sobre el orden del día. Sólo transmitió la disposición del primer ministro de no taquigrafiar durante la reunión. Extracto de las declaraciones de Alexander Gorkovliuk, vice ministro de Información y Prensa de la URSS: Cabe señalar que tuve impresión de que Pávlov estaba enfermo o ebrio. Sobre todo se notaba al principio de la reunión. Hablaba de forma incoherente, confundía palabras. Empezó la reunión del siguiente modo: “A ver, ¿qué hacemos: vamos a disparar o a encarcelar?” De haber empezado con esta frase, Pávlov mantuvo a todos los presentes en un estado de tensión psicológica. Durante la reunión habló varias veces del uso de misiles tipo “Stinger” y de tropas, decía: “O triunfamos nosotros, o ellos nos aplastan”. Pávlov intentó cortar las intervenciones de los que expresaban dudas respecto a las decisiones tomadas por GKChP. Se notaba que en primer lugar concedía palabra a los que, a juzgar por sus reacciones, apoyaban a GKChP... Durante el interrogatorio del 26 de septiembre de 1991, Alexander Tiziakov habló de su compañero de GKChP Pávlov, que quería, fuera lo que fuera, convertirse en primer ministro con funciones extraordinarias: ...Sabía que Pávlov es muy aficionado a alcohol. Por eso advertí a Gorbachov en tres ocasiones que Pávlov bebía, y mucho. También lo sabían en el Ministerio de Finanzas de la URSS. Esto se confirmó tras el nombramiento de Pávlov como primer ministro. Resultó ser un dirigente incompetente en muchas cuestiones. Pueden hablar con los primeros vice ministros y ellos, si son honestos, lo confirmarán... La noche del 20 de agosto fue el apogéo de la lucha por el guión definitivo del complot. Viendo que la situación se está complicando rápidamente, Kriuchkov, Baklánov, Shenin, Tiziakov, Pugo preferían recurrir a las medidas duras. Starodúbtsev estaba dispuesto a seguir a los demás. Lukiánov no contaba. En el caso de aceptar la opción “dura”, que preveía el uso de fuerza, se disolverían el Soviet Supremo y el Congreso ya que los debates parlamentarios eran incompatibles con este guión. El único que estaba indeciso era Yanáev. Un típico funcionario soviético, él temía la responsabilidad. Lo volvió a revelar la reunión de la noche que empezó a las 20.00. Delante de un gran número de invitados Yanáev leyó una declaración que decía que los rumores propagados sobre el asalto de la sede del Soviet Supremo no tienen ningún fundamento, propuso aprobarla y hacerla pública en el próximo informativo televisivo. —Se creó cierta confusión, - explica Leonid Krávchenko, presidente del Comité Estatal de Televisión y Radiofusión de la URSS. – Se veía que la declaración de Yanáev había cogido por sorpresa a Pugo, Kriuchkov, Shenin, Baklánov, Yázov. Empezó una discusión. No recuerdo qué exactamente decía cada uno de los presentes. El sentido general de las objeciones era el siguiente: a nosotros nos declaran delincuentes de Estado y encima tenemos que anunciar que no vamos a asaltar ningún edificio... Yanáev preguntó: “¿Acaso entre nosotros hay alquien que quiera asaltar la sede del Soviet Supremo?” Nadie le contestó. Fragmento de las declaraciones de Guennadi Yanáev: — Se presenta la declaración, redactada con lápiz, que comunica que no habrá asalto a la sede del Soviet Supremo, ¿qué puede alegar al respecto? — Es el borrador de mi declaración que redacté en respuesta a las preguntas desde la sede del Soviet Supremo sobre su eventual asalto. Esta declaración fue mecanografiada y firmada por mí antes de la reunión de GKChP, o durante la misma. La enseñé a Kriuchkov. El me dijo que estaba en contra, que no hacía falta responder a las preguntas hechas por teléfono con una declaración oficial, y también dijo que otros miembros del GKChP estarían también en contra. Por lo tanto, el documento no fue publicado. A la atención del presidente en funciones de la URSS, Guennadi Yanáev, del miembro de GKChP, de parte de Oleg Baklánov Declaración Estimado Sr.Yanáev: Debido a que el GKChP es incapaz de estabilizar la situación en el país, considero imposible mi ulterior participación en el mismo. Hay que reconocer que ... Aquí concluye el documento http://sp.rian.ru/opinion_analysis/20110819/150175046.html