10 de mayo de 2011

Gerónimo



POR JOSÉ IGNACIO LACASTA ZABALZA, CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DEL DERECHO -
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EL libro Gerónimo. Historia de su vida, recoge las memorias orales, luego escritas por sus traductores, del célebre indio norteamericano. Organizadas por S.M. Barrett, y editadas finalmente por el antropólogo F. W. Turner, tienen versión en castellano, debida a la excelente pluma, traducción y reflexiones añadidas del filósofo Manuel Sacristán (Grijalbo, Barcelona, 1975).

Lo primero que se descubre es que Gerónimo fue un exitoso apodo puesto por los mexicanos, pues este jefe apache chiricahua se llamaba en realidad Gojleyeh. Guerreó contra mexicanos y norteamericanos, convirtiéndose en un temible dirigente político y militar que les infligió serias derrotas. Más allá de las leyendas sobre el buen salvaje, se puede decir que la crueldad estaba a la orden del día y era practicada por todos. Es más, la costumbre de arrancar las cabelleras tiene un indudable origen mexicano, ya que los mexicanos premiaban con diferentes cantidades dinerarias, según su importancia, las pelambreras de hombres, mujeres y niños apaches. Los indios no tardaron en copiar estos bárbaros hábitos, y las masacres fueron realizadas por los estadounidenses, mexicanos y también por los indios, quienes no les fueron a la zaga en esas prácticas.

Otra cosa es que la razón política y jurídica asistiera -como así ha sido- a los indios. No es exagerado hablar de genocidio para describir lo actuado contra los primeros dueños de aquel suelo. Los apaches se movían, en una mezcla de actividad nómada y sedentarismo, en sus tierras de siempre entre Arizona, Nuevo México y México. Gerónimo utiliza a veces en sus memorias, con todo conocimiento, la expresión "el derecho de mi pueblo", porque sabe perfectamente que lo tiene.

Los apaches, por su agresividad y acometividad militar (la palabra apache quiere decir enemigo) no tenían la sutileza, refinamiento ni el culto a las formas de los sioux o los mohicanos. Pero eran gente de palabra e indómitos, y lo que más penó a Gerónimo -le remordía la conciencia- fue el haberse rendido, en lugar de retirarse a las montañas, al general norteamericano Miles al final -¡en 1886!- de su largo itinerario de curtido guerrero. Gerónimo nació en 1829 y murió anciano de 80 años en una reserva, pero en 1909, ya en el siglo XX, todavía tenía el estatuto jurídico de prisionero de guerra de los Estados Unidos de América, tras haberle conmutado la pena de morir en la horca a la que fue en su día condenado.

Gerónimo, un hombre inteligente que hablaba también español (lo aprendió primero) y luego inglés, pasó a convertirse en el símbolo de la rebeldía y dignidad de la nación india norteamericana. Así, no es de extrañar que los indios de Norteamérica hayan puesto el grito en el cielo porque el poder estadounidense ha titulado Gerónimo la operación militar que ha acabado con la vida de Bin Laden.

Cuando, como lo ha descrito Alberto Piris en República de las ideas (6.5.11), lo hecho con Bin Laden no es sino "un asesinato repudiable" o terrorismo de Estado si se prefiere. Desde el respeto a los Derechos Humanos que toda persona posee, aunque fuere más criminal que Jack el destripador, lo que se debería haber hecho es detenerlo y llevarlo ante los tribunales de justicia. Según se realizó en Nüremberg con asesinos nazis no mejores que Bin Laden; como, hasta Israel y desde la ilegalidad, hizo con el nazi Adolf Eichmann, que fue secuestrado en Argentina pero juzgado en territorio israelita.

Lluís Bassets ha titulado esta actuación de los EEUU como una ilegalidad irremediable (El País, 8.5.11). Porque, en su opinión, no se podía detener a Bin Laden y ponerlo a disposición de un tribunal. Los costes -y Bassets habla exactamente ese deleznable lenguaje- hubieran sido superiores a los beneficios que Obama ha experimentado. Además, para Bassets la obligación de Obama de proteger la seguridad de la ciudadanía norteamericana es un valor superior al de la legalidad internacional.

O sea, que donde esté la fuerza que se quite el Derecho, en nombre de la operatividad, la eficacia, los beneficios superiores a los costes y la sacrosanta seguridad de la ciudadanía norteamericana por encima de toda justicia internacional. Con esas ideas no es extraño que en el programa de los EEUU no figure el someterse a la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional de La Haya, cuyos estatutos este país estadounidense jamás ha querido suscribir.

Pero no se pueden defender los Derechos Humanos y, al mismo tiempo, postular la doctrina inmoral del fin que justifica los medios. No, no vale cualquier método e indigna la descarada legitimación de la tortura, aunque esto merece otra reflexión aparte y especial, que desde los EEUU nos ha llegado estos días hasta aquí sin un rechazo internacional firme y unánime de esas prácticas. Las felicitaciones españolas a Obama le sublevan a cualquiera, y la alusión de Zapatero al "destino" (algo así como que Bin Laden se lo había buscado), sonroja a toda persona que posea dos dedos éticos de frente o no se crea que los dioses (que eso es el fatum, el destino de griegos y romanos) han planificado el fin vital de los seres humanos.

Y una pregunta provocadora desde estas tierras tan vascas como navarras: ¿con qué presupuestos morales criticamos entonces los crímenes terroristas si se admiten esas violaciones a lo grande, como las de Guantánamo, de los Derechos Humanos? ¿Y si se legitiman las ejecuciones extrajudiciales? ¿Y si admitimos que el poder presidencial de los EEUU no se somete a ninguna jurisdicción internacional?

Personalmente, nunca me he sentido más cerca que hoy de los indios norteamericanos y su firme protesta por la bajeza de su Gobierno al utilizar el digno nombre de Gerónimo.
D.Noticias


IU propone crear 400.000 empleos públicos con el dinero dedicado a la Iglesia




La Iglesia católica siempre ocupa su sitio (grande) en las campañas de Izquierda Unida. Nada extraño. Para el 22-M el tema había remoloneado, andado por aquí y allá, pero Cayo Lara aún no había entrado a matar. Pero ayer, en Alicante, fue el momento. Por la mañana en rueda de prensa y por la tarde, en el mitin, aprovechando las cifras de Europa Laica que ayer llevó Público a los titulares: 10.000 son los millones que los obispos reciben al año de las arcas públicas.

No sólo es cuestión de dinero para IU. También por la hostilidad eterna de la jerarquía eclesiástica a la izquierda y al avance social. "Nunca se ha dado tanto dinero a la Iglesia y nunca ha criticado tanto los derechos y libertades que se han aprobado en el Congreso". Hecho el reproche, vino la propuesta, para hacer "que se cumpla la Constitución": IU llevará al Parlamento que con esos 10.000 millones se creen "400.000 empleos públicos", con salarios de 25.000 euros al año. El pabellón Florida Babel botó de entusiasmo. Claro que las cerca de 900 personas que lo llenaron ya habían mostrado sobrado entusiasmo durante todo el acto.

"La ministra de la Guerra"
La Iglesia no monopolizó el mitin de Lara. No podía. Menos en el País Valencià, donde la carcoma de la corrupción corroe el campo político. No lo obvió el coordinador. "¡Vaya fauna!", se arrancó. Y aludió, "sin mirar a nadie" (no hacía falta), a los "palomos ladrones protegidos en Castellón" léase Carlos Fabra, líder de la Diputación e imputado por varios delitos, el "coleccionista de trajes" en Valencia (Francisco Camps) y "las gaviotas cagonas en las basuras" en Alicante (el caso Brugal).

Marga Sanz, la candidata a la Generalitat y líder de Esquerra Unida (EUPV), profundizó: recordó que el PP valenciano lleva en sus listas a 11 implicados por corrupción. Entre ellos, a la misma alcaldesa de la ciudad, Sonia Castedo, y al presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll. Y recordó que Camps puede sentarse en el banquillo con los cabecillas de la Gürtel. "No son cuatro trajes, es la financiación ilícita de un partido que nos hace mobbing político y nos deja sin más recursos que nuestros brazos y nuestras cuotas. ¡Eso lo tenemos que parar!", gritó.

Antes ya había calentado el pabellón el candidato local, Miguel Ángel Pavón "¿qué credibilidad tiene el PP en la lucha contra la corrupción? ¡Nin-gu-na!" y la número dos a Les Corts por la provincia y líder de las Juventudes de IU, Esther López Barceló.

Lara incluyó uno de los temas del día, la muerte de 61 inmigrantes por una supuesta negligencia de la OTAN. El coordinador exigió a "la ministra de la Guerra", Carme Chacón protagonista ayer de la caravana del PSOE, "una respuesta inmediata, una investigación urgente". El auditorio replicó coreando el "¡No a la guerra!"

Después hilvanó las claves de esta primera fase de la campaña: la denuncia del "voto del miedo" al PP alentada por el PSOE, la "democracia arrodillada". Y habló de sueldos, de la desconexión con el IPC que consagra el Pacto por el Euro. "¿No va siendo hora de que los de abajo tengamos la fuerza de imponer un salario máximo a los de arriba?", inquirió.

La euforia no dejó el mitin hasta el final. Buen síntoma para una región clave y en la que Lara repetirá el domingo. Compite directamente con Compromís (integrado por el Bloc y una escisión de IU) y lucha por volver a los tres ayuntamientos capitalinos y por lograr grupo propio en Les Corts. Por eso ayer goteó incansable la idea de que EUPV es "la voz coherente de la izquierda real", la que "no se doblega" nunca.
Público