8 de julio de 2011

Los patrocinadores del (neo) nacional-catolicismo español




No sé si existe alguna institución española en activo, pública o privada, de características político-culturales e historial similares a los de la Iglesia Católica, apostólica y romana. No parece probable. Un detalle a título de ejmplo. Ni en el Ejército borbónico español, herencia directa del Ejército franquista, se suelen ostentar actualmente los símbolos fascistas, cuanto menos de puertas hacia fuera, con la infamia y chulería de los que se suele hacer gala en algunos de los templos de la Iglesia de Rouco y sus acólitos.
Ni uno –el ejército- ni otra –la Iglesia católica- han dicho esta boca es mía sobre el esencial protagonismo que tuvieron en el golpe militar antidemocrático de 1936. La Iglesia, por lo que se sabe, sigue feliz y orgullosa de haber permitido caminar bajo el palio sagrado que se reservaba y reserva a las imágenes de la Virgen y de los Santos al responsable político del asesinato de centenares de miles de ciudadanos españoles. Sin inmutarse, sin despeinarse apenas, sin atisbo de autocrítica. ¡Por el imperio hacia Dios!
El nacional catolicismo, sabido es aunque cueste asumirlo, es el nacional catolicismo. No todo fluye; hay cosas que permanecen. “Nada es lo mismo/ nada permanece/ Menos/ la Historia y la morcilla de mi tierra/ se hacen las dos con sangre, se repiten”, escribió Ángel González. Se olvidó de incorporar al dueto la Iglesia Católica española.Llegamos a creer ingenuamente que el Concilio Vaticano II, el inolvidable papel desempeñado por los curas obreros en la lucha antifranquista (y en momentos posteriores) y el admirable compromiso de las comunidades cristianas de base habían tocado alguna célula afable de los cerebros y almas de las altas instancias. Fue una ilusión, una vana ilusión de noches de algunos veranos en años en los que parecían estar a la defensiva. Una vez más, nos equivocamos. Las aguas volvieron pronto a su cauce y el catolicismo español fue dirigida por los jerarcas de siempre y con las políticas de siempre. Para hablar rápido y con imprecisiones pero no desenfocados: por lo más carca, rancio e impresenyable de cada casa, instancia, templo y comunidad. La extrema y vomitiva derecha en el puesto de mando.
Viene esto a cuento de una denuncia-comentario del foro de curas de Madrid [1]. En un documento “Sobre la Jornada Mundial de la Juventud” (Eclesalia 03/03/11), señalaban: “El costo económico del evento es muy alto y creemos que no se compagina con el estilo de Jesús en el Evangelio. Para hacerla posible, ha sido necesario un pacto con las fuerzas económicas y políticas que refuerza la imagen de la Iglesia como institución privilegiada y cercana al poder, con el escándalo social que ello supone, particularmente en el contexto de la actual crisis económica. Escándalo originado también al comparar la facilidad con que los poderes públicos financian este acontecimiento, por un lado y, por otro con tantos recortes en recursos económicos y en derechos sociales como se está exigiendo a la mayoría de los ciudadanos.”
No se equivocaban, no exageraban, no usaban adjetivos ni adverbios de más. Vale la pena repasar los nombres de la Fundación “Madrid vivo” (¡vivo! ¡qué cara dura!) constituida para el evento papal y que colaborará en la organización de la “Jornada Mundial de la Juventud” (¡qué imprudencia, qué vanidad!) de 2011. Formada por “personalidades de la vida social y económica de nuestro país” (¡qué cosas se dicen alegremente!) está presidida por Iñigo de Oriol (¡nada menos!, el presidente de Iberdrola).
Algunas de las “personalidades” y empresas que integran la Fundación:
Iñigo de Oriol (Iberdrola)
Gerardo Díaz Ferrán (el ex-presidente de CEOE, ¡el ex presidente de la CEIOE, el de Viajes Marsans!)
Emilio Botín (Banco Santander, el ciudadano perseguido por Hacienda)
Francisco González (BBVA, uno de los banqueros con mayor sueldo de España y del mundo)
Isidro Fainé (La Caixa, Ibidem)
Juan Abelló (Sacyr Vallehermoso)
Santiago Ybarra (Vocento)
Antonio Fernández-Galiano y Felipe Benjumea (Abengoa)
César Alierta (Telefónica, el responsable del futuro despido de unos 6 mil trabajadores).
Borja Prado (Endesa, banquero de inversión)
Baldomero Falcones (Fomento de Construcciones y Contratas),
Catalina Luca de Tena (ABC, la hija de Luca de Tena)
Alfonso Coronel de Palma (de la COPE)
Julio Ariza (Intereconomía).
El acto de constitución de la Fundación tuvo lugar en la propia residencia del Cardenal-Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien aceptó complacido la Presidencia de Honor de la Fundación, el mismo papel de Manuel Fraga, del ex ministro de Franco, en el PP. Los mecenas de la Fundación se reunieron tiempo después con el Papa Benedicto. Rouco Varela los presentó con estas palabras: “Puede contar de manera incondicional y permanentemente, siempre, con ellos”. ¡La impía Santa Alianza!
¿Cuál es la finalidad de “Madrid vivo”? No se lo van a creer, tomen alguna pastilla para el mareo. La misión de la Fundación es contribuir a que “la capital sea cada vez más la ciudad de los valores”. Como han leído: Madrid, la ciudad resistente, la ciudad de los valores. ¿De qué valores? ¿Los que mueven las actuaciones impías de la mayoría de los miembros de la Fundación?
La fundación se dirige, además, a creyentes y no creyentes que compartan “el interés por ampliar los límites de la dignidad humana más allá del materialismo economicista”. Es decir, a todos aquellos ciudadanos “que consideran la espiritualidad como un elemento esencial para revitalizar la sociedad española y, especialmente, la región de Madrid”. Tal cual. Dicho todo ello –ampliar límites de la dignidad humana, ir más allá del vulgar economicismo, abonar con mimo la espiritualidad española y, con más concreción, la madrileña-, defendido todo ello, por los máximos responsables de la explotación, el mal trato, la desesperación, el paro, el despido de miles y miles de ciudadanos-trabajadores, presidentes y consejeros en espacios donde sólo rige la lucha sin cuartel y la mayor deshumanización imaginable.
El Arzobispado de Madrid trabaja con un presupuesto para la Jornada de más de 50 millones de euros. ¡Cincuenta millones, casi 8.500 millones de las antiguas pesetas! La mitad será sufragado por las empresas patrocinadoras de la fundación, unas cuarenta en total (¿Qué conseguirán a cambio, aparte de la publicidad y la puesta en escena? Un poco más tarde se responde); el resto irá a cargo de las administraciones públicas. Bruselas no ha emitido esta vez ningún sermón sobre la austeridad. ¿Es razonable ese gasto de las administraciones públicas? ¿En estos momentos?, ¿en cualquier otro momento?
El Gobierno “socialista”, de un Estado que no es confesional, ha declarado la Jornada “evento de interés especial” (EIE). ¿Qué corolario lleva incorporado la declaración de EIE? La respuesta al anterior interrogante: exenciones fiscales de hasta el 80% a las empresas que han colaborado.
Ni el movimiento 15-M ni la izquierda que no haya lanzado a la cuneta sus señas de identidad más esenciales puede callarse ante una ofensa de estas dimensiones. A finales de julio la marcha de los indignados llega a Madrid. Otro asunto relevante a incorporar.
Notas:
[1] comisionpermanente@forocurasdemadrid.org
LA FUNDACIÓN “MADRID VIVO” ECLESALIA