20 de agosto de 2011

Si usted ciudadanos del estado español y aún creía que existía una “democracia” en la que cabían todos las formas de pensamiento, se equivocó...





Por Pedro José Madrigal Reyes.
Si usted ciudadanos del estado español y aún creía que existía una “democracia” en la que cabían todos las formas de pensamiento, se equivocó, si usted creía que éramos iguales ante la ley sin distinción de credo, pues la realidad le ha estallado en la cara para darse cuenta que la policía y el estado mismo continúan beneficiando a uno –en este caso a los agresivos fundamentalistas católicos- y reprimiendo a aquellos que se posiciona en contra del sistema que continúa fagocitando sus derechos, de su generación, de la nuestra, de la de ellos (los católicos) y de las futuras…; en tanto, a usted lo mantienen aletargado con algún partido de futbol, o noticias contadas a medida por los medios de comunicación de masas que reciben alguna subvención del estado. Si usted vive en el estado español, su burbuja se ha estallado en estos días, pues hoy sabe que el fascismo nacional-catolicista que creía extinto nunca se fue…, que siempre estuvo allí, en el poder, en los cuerpos de “seguridad”… y no retorciéndose en las cloacas de la historia como a usted le habían hecho creer…Hoy usted ha visto como luego de vaciar de contenido todos los derechos sociales, laborales, etc., para ahorrar unos cuantos millones, estos se emplean para financiar la visita del papa, ese señor octogenario que junto a Juan Pablo II se encargó de proteger sistemáticamente a los pederastas que operaban bajo las faldas de la iglesia.

Amigo mío, hoy usted sabe que le paga a una clase política que se autodenomina democrática, la misma que se empeña en mantener los privilegios de unos pocos; hoy sabe que esos “demócratas” tienen un cuerpo policial represor que pagan con el dinero del estado, con el suyo, un órgano que como en los viejos tiempos está dispuesto a golpear a cualquier ciudadano con tal de conseguir su silencio, sino que se lo pregunten a aquella niña de blanco que se cruzó con uno de esos criminales o a Daniel Nuevo el periodista brutalmente agredido por los buitres…

Hoy ha visto como desde todas las instancias del estado, desde los medios y desde muchos sectores sociales se justifica la brutalidad policial empleada, la agresión sufrida por ciudadanos pacíficos; hoy sabe que el estado español es simplemente una empresa al servicio del consorcio PSOE-PP y que ninguno representa sus intereses…, que usted para ellos es solo un número, un voto, nada…

Hoy ciudadano español, usted es más hermano nuestro que nunca, pues ha llegado a ver el mundo de las injusticias; sea usted bienvenido en nombre de nosotros –los inmigrantes- ya tenemos unas buena temporada a la sombra de la xenofobia e injusticia institucional, allí donde nadie nos ve… Solo hay una diferencia, a nosotros no nos consideran ni humanos…

Comité de Solidaridad Sandinista.

Casa Sandino.

PLOMO

http://sandinovive.info/

La policia pega a una adolescente y a un periodista.Este vídeo está circulando por las redes sociales con comentarios de indignación, terror y pena



Vuelvo en el metro camino a casa. Hace diez minutos estaba en la calle Atocha tirado en el suelo recibiendo porrazos, puñetazos y patadas por parte de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. ¿Por insultar? ¿Por provocar? ¿Por arrojar objetos? Pues no. Solo por fotografiar una agresión policial a una chica que cometió el delito de pasar por allí y no llevar mochila del JMJ.

Tras la carga policial en la Calle Carretas, hubo una aparente calma. Vi a un grupo de 15 integrantes de las FCSE dirigirse por la calle Atocha en dirección a la parada de metro de Antón Martín. Un grupo de personas entre las que había peregrinos e integrantes de la concentración laica de Sol bajaba por la acera contraria. Decidí seguir la “expedición”. De entre el grupo se oyeron algunos insultos dirigidos a los policías. De repente, la policía cortó la calle. Interrumpieron el tráfico y crearon una barrera que impedía el paso. Iba a la altura de ellos y tras identificarme como fotógrafo me ordenaron situarme detrás de ellos.




Comenzaron a filtrar a la gente que podía pasar en función de la mochila que llevaban. La primera chica que no llevaba mochila de la JMJ fue inmediatamente identificada como la que les había insultado. Había más gente, pero él (en todo momento fue la persona que estaba al mando quién llevó la voz y mano cantante en las palizas) necesitaba su dosis de hostias. Primero fue un tortazo, después un porrazo tras otro. En ese momento comencé a hacer fotos, 2 exactamente. El flash me delató, y dirigió todas sus energías hacia mí. “La cámara, dame la puta cámara” fue lo que escuché inmediatamente antes del primer porrazo.

Los otros dos chicos agredidos y junto a ellos nuestro amigo común

No entendía nada. Solo estaba haciendo fotos y más cuando previamente me había identificado como fotógrafo y me habían indicado el lugar en el que podía estar, que en ningún momento abandoné. Solo acertaba a preguntar “¿Por qué?” y proteger la cámara. En ese momento recibí varias patadas y puñetazos, culminados por otra ronda de porrazos. “La cámara, que me des la puta cámara te he dicho”.

Ví que tenía mucho que perder. Estaba solo y sin testigos (o eso creía yo), usando mi propio equipo. No creía que las fotos que había hecho compensaran poner en riesgo la cámara y los objetivos. En ese momento comencé a decirle que le daba la cámara pero que pararan. Parece que estas palabras calmaron su ira hacia mí y volvió a dirigirse a la chica. Un compañero suyo comenzó a gritarme que me fuera, me levanté e intenté salir corriendo. Iba con la cabeza agachada y topé con otro policía. Me ordenó quedarme en el suelo y le dije lo que me acababa de decir su colega.

Pero vino lo peor. Un porrazo en la nuca que me paralizó por completo durante unos segundos. De pronto dejé de sentir que tenía un cuerpo y me desplomé. Caí al suelo de una pieza. Ahí supe qué es el miedo. No sentía mi cuerpo, daba órdenes a mis brazos para sujetar la cámara pero eran inútiles. Desde el suelo seguía viendo como me miraba un policía. Se me nubló la vista y perdí la conciencia durante un par de segundos. Cuando la recobré, el jefe había ordenado retirada. El policía que me miraba se estaba yendo cuando vió un objeto en el suelo “¿De quién es esta funda?”. “Mía” conseguí decir, a lo que el respondió tirándomela a la cara. Supongo que después de como me habían tratado, agacharse y dejarla al lado de quién habían estado apaleando era demasiado…

Y ahí me dejaron. Tirado en el suelo después de la paliza por hacer dos fotografías. Rápidamente se acercaron dos hombres. Me ayudaron a incorporarme y me preguntaban como estaba. Yo solo pensaba en salir de allí, era lo primero. No me sentía seguro en la calle, en nuestra calle. Temía que volvieran y sabía que esta vez sería peor. Comenzaron a calmarme asegurándome que ya se habían ido, pero en mi estado era incapaz de creerles. Pero lo consiguieron. Nos refugiamos en una calleja, donde poco a poco comenzamos a hablar tranquilamente. Uno de ellos me dijo que había estado grabando todo el tiempo. Afortunadamente no lo vieron, sufre problemas de espalda y si lo hubieran visto habría recibido lo mismo que yo pero las consecuencias habrían sido mucho más graves.

Gracias a ellos volví a pensar friamente. Me acordé de la chica a la que habían abofeteado y en el chico que intentaba protegerla. Recordé toda la escena y cómo había sucedido. No era capaz de comprender lo que había pasado, creía que en un estado “moderno” como el nuestro no pasaban estas cosas. Que no se apaleaba a la prensa por hacer fotografías. Que no se dejaba a su suerte a una persona en la calle tras haberle propinado un porrazo en la nuca que hizo que se desplomara. Creía…Ingenuo.

Ahora te hablo a tí, señor policía con agentes a su cargo y con la mano ligerita. Has intentado callarme, evitar que hiciera el trabajo que amo, el que me permite denunciar abusos como los tuyos. Has intentado coartar mi libertad de expresión. Has intentado que borrara las fotografías que probaban tu brutalidad. Has intentado quitarme mi herramienta de trabajo a base de porrazos. A pesar de todas estas ilegalidades manifiestas, ¿sabes qué, amigo de las FCSE?. No te guardo rencor más allá del dolor físico. Solo lo has intentado, no lo has conseguido ni lo conseguirás. Al revés, me has dado alas. Alas para confirmar que es esto lo que he querido hacer durante toda mi vida. Alas que me permitirán seguir denunciando injusticias como las que perpretas bajo tu placa…ah, no que no tenías. Ha sido la primera paliza que recibo por informar y me temo que no será la última. Creeme cuando te digo que la olvidaré. Me has bautizado, y en esta confesión no apostata ni Dios.

PD: Todo este relato puede ser corroborado por un video (que subiré en cuanto me lo ceda su autor), relatos de testigos y marcas en mi cuerpo.

PD2: Infinitas gracias a Carlos y al otro hombre (lo siento pero no recuerdo tu nombre…) por ayudarme, por cuidar de mí cuando lo necesitaba. Gracias
http://danielnuevo.com/blog/solo-por-informar/