23 de agosto de 2011

La "toma" de la Plaza Verde transmitida por Al Jazeera era mentira.


23 de agosto 2011.- Thierry Meyssan, de la Red Voltaire, ha mantenido una entrevista con Russia Today que al parecer es muy poco deseada por los principales medios de comunicación. En esta entrevista habla de agentes secretos del régimen estadounidense que actúan como periodistas a fin de trastocar la verdad acerca de Trípoli. Estos agentes habrían amenazado a Thierry Meyssan y Nazemroaya Mahdi, porque están dando otra imagen del estado de los eventos en Libia.

He subido varios videos de Russia Today en el pasado en mi canal de youtube sin haber tenido ningún problema. Pero tan pronto como he subido la entrevista que he mencionado antes, me sale este mensaje (en holandés), que afirma que una tal "Hawa Limitd" tiene derechos de autor de un vídeo de Russia Today (!). Esto ha sucedido también con otros vídeos sobre la "trampa de Trípoli".

http://www.youtube.com/watch?v=H2lr7wbQCiYHay que buscar otras fuentes de noticias en torno a Libia

Radio Nacional de Venezuela

Caracas, agosto 23 - "Hay que acabar con las mentiras que buscan desmantelar a Libia y llenar de zozobra a la gente decente que anhela la victoria de este pueblo".

Así lo destacó el sociólogo, Miguel Cova, entrevistado por el programa Mirada Internacional, que transmite Radio Nacional de Venezuela, quien desmintió las informaciones de medios de derecha que informan sobre la supuesta caída del gobierno de Muammar Al Gaddafi, luego de que el sábado iniciara la criminal Operación Sirena llevada a cabo por las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que hasta los momentos han asesinado a más de mil 300 ciudadanos libios y herido a más de cinco mil. En este sentido, recomendó analizar las fuentes de noticias antes de emitir cualquier opinión.

Recordó que "hay páginas libias, argelinas y rusas con información veraz y en directo sobre los hechos". Por otra parte, Cova explicó que la llamada Operación Sirena tiene tres vertientes:

1. Esta es una operación aérea, que busca barrer las calles de Trípoli, para permitir el acceso de supuestos rebeldes a territorio libio. Hasta el momento han entrado mil 500 terroristas.

2. Por otra parte, se desarrolla una invasión militar de las fuerzas británicas y francesas a 20 kilómetros de las costas de Libia, con la excusa de una intervención humanitaria.

3. Esta operación se combina con una gigantesca maniobra mediática que difunde la caída del gobierno libio. Explica Cova que "lo que sucede en las calles del país norafricano es fundamentalmente un enfrentamiento entre las fuerzas civiles y tribales en contra de los mil 500 mercenarios llevados a esa nación por el imperio, mientras en el aire la OTAN ataca y asesina a muchísima gente".

"El imperio no se ha percatado de que en la sociedad Libia las tribus son las que mandan, no un gobierno. Pretenden hacer ver que si cae el gobierno cae la revolución e ignoran el hecho de que el país está con Gaddafi", destacó.

Asimismo, señaló que además de Trípoli las principales ciudades libias, a excepción de Benghazi, apoyan el gobierno del líder. La unión Árabe puede hacer la diferencia Para Cova el hecho de que los imperialistas actúen como criminales no es sorprendente, "lo que resulta extraordinariamente grave es que las fuerzas árabes nacionalistas no sean capaces de crear un frente unido, lo que los llevará a la tumba".

"Que la Autoridad Nacional Palestina tenga el descaro de reconocer a un supuesto gobierno que ha firmado un pacto de colaboración con Israel me parece una vergüenza y el fin de toda decencia", afirmó.

De igual forma, resaltó que se va a confirmar lo que dijo Fidel Castro: "las masas árabes y africanas van a ver a Gaddafi como el campeón de las luchas antiimperialistas". Finalmente, aseguró que de ninguna manera la batalla está perdida para la revolución Libia.
x La Haine

Ahora comienza la verdadera Guerra en Libia



Las últimas noticias recibidas desde Libia por parte de las agencias noticiosas, que ahora si acompañan a los “rebeldes” en su entrada triunfal en Trípoli, las mismas que nunca estuvieron en el teatro de operaciones, por tanto sin la objetividad mínima, sino al contrario fueron parte del montaje de desacreditación contra Muammar Al Gaddafi con visos de allanar el camino para su posterior ataque, es que, por supuesto, luego de un gigantesco bombardeo para quebrar la defensa de la ciudad y allanar el camino a ese “ejército” de pacotilla que sin la ayuda de la aviación supermoderna de la OTAN, jamás hubieran conseguido el objetivo, son que “el régimen está desmoronándose”.

A pesar de la ola triunfalista que se dispersa entre los mercenarios y las notas de la plana mediática imperial que se repite y masculla sin mucha información veraz, la verdadera guerra en Libia apenas ha comenzado. El teatro de operaciones se traslada automáticamente a otros escenarios, donde la guerra terrestre será la parte fundamental ahora. De esa cuenta, las operaciones serán llevadas a cabo en un gran porcentaje por las tropas “rebeldes” aconsejados, obvio, por asesores militares de las potencias pues sabiendo plenamente que el ejército nacional se ha entrenado en “guerra de guerrillas”, las tropas propias de la potencias no querrán entrar en ese terreno para empantanarse en otra guerra. Si fracasan será atribuido a “errores” de esos insurgentes, si triunfan, serán hechos a un lado para tomar posesión de las riquezas libias. Ese Consejo Nacional de Transición – caterva de traidores y entreguistas- ha abierto la puerta a un conflicto más largo que al igual que en Irak y Afganistán, será una sangría constante a su propio pueblo, pero donde no tendrán tranquilidad los imperialistas de tomar posesión inmediata de los recursos que tanto añoran y urgen por la crisis de manutención de un sistema que se ha erigido sobre la abundancia y el derroche, el expolio y la miseria de otras naciones.


El tiempo es desfavorable hoy para Estados Unidos y sus secuaces europeos cuando invadieron Irak y Afganistán. Ahora están atravesando la mayor crisis económica por lo que la operación debiera, para sus intereses, ser rápida y sin mayor destrucción de infraestructura productiva para tomar en sus manos la mayor parte de su riqueza intacta. Sin embargo, deben estar conscientes que el pueblo libio acudirá a la variante de la guerra. La más larga y penosa.


Los acontecimientos irán escribiendo la historia de una nueva agresión de las potencias imperialistas cuya dinámica fuerte fue marcada por la aceptación de su moneda la cual, no obstante, los pueblos están sumamente preocupados por su debilidad pensando en trasladarse a otras monedas fuerte como el Yuan, por ejemplo y regresar al patrón oro. Antes que eso suceda a los agresores europeos les urge asegurar las riquezas libias para paliar sus crisis internas.


Ahora empieza la verdadera guerra en Libia. Esperamos que sea un nuevo pantano donde las tropas invasoras y los traidores se atasquen y hundan. Será, claro está, una nueva hemorragia para un pueblo inocente, pero también una fuga importante para los ciudadanos norteamericanos que verán como sus recursos menguados hoy por la ambición de sus dirigentes, serán recortados aún más para pagar las aventuras bélicas y ominosas de su gobierno. Quizá esto levante conciencia en Estados Unidos donde se requiere una revolución en las propias entrañas del monstruo.


Carlos Maldonado

La Gotera

YA NOS HEMOS INDIGNADO: ¿Y AHORA QUÉ?



El 15-M despertó la esperanza entre los que habían perdido la fe en las posibilidades de un cambio político, capaz de acabar con los agravios de una economía globalizada, donde crecen las desigualdades y la riqueza se acumula obscenamente en unas pocas manos. Se enarboló la bandera de la no violencia y se propagó el apoliticismo. Con esta estrategia se reunieron personas de ideas divergentes, que pidieron más transparencia, menos corrupción y una reforma de la ley electoral. Creo que este planteamiento no producirá ningún resultado. Los mercados lo han dicho muy claro: “Aún hay que recortar gastos en educación, sanidad y servicios sociales”. Yo cada día estoy más de acuerdo con Silvio Rodríguez: "La guerra es la paz del futuro. Lo más terrible se aprende en seguida y lo más hermoso nos cuesta la vida".






La prima de riesgo de española no deja de crecer. Estamos lejos de Grecia, pero nos encontramos en una zona caliente. Los mercados no funcionan por una racionalidad cartesiana, sino por expectativas de carácter psicológico. Los datos sobre la deuda pública de las Administraciones territoriales están contribuyendo a propagar el miedo. Ahora mismo la deuda de las Comunidades Autónomas alcanza los 121.500 millones de euros. Las corporaciones locales deben algo más de 37.000 millones. Pese a todo, la suma de estas cantidades representa algo menos de una cuarta parte de la deuda pública nacional. El total no llega al 60% del PIB, uno de los porcentajes más bajos de la Unión Europea. El poderoso Goldman Sachs, la influyente gestora Blackrock y Man Gropu, el principal fondo de inversión libre y de alto riesgo, han manifestado su confianza hacia la economía española, pese al elevado desempleo y el escaso consumo interno. Desde el punto de vista de la inversión, consideran que el sector energético y bancario pueden garantizar unos beneficios estimables. España aún es atractiva para los inversores, si continúa la política de austeridad, privatizaciones y recortes. Eso sí, España es el segundo país de la OCDE, sólo superado por Portugal, con mayor tasa de pobreza infantil, de acuerdo con las investigaciones realizadas en 2008, cuando la crisis sólo comenzaba a manifestar sus primeros síntomas. UNICEF ha señalado en su último informe que el 25% de los niños españoles viven por debajo del umbral de la pobreza.



Es cierto que en las Administraciones territoriales hay 58.000 millones de euros sin pagar (una cifra reflejada en la Contabilidad Nacional y, en ningún caso, oculta o bajo secreto), pero en realidad el peso de la deuda de las empresas públicas es cuatro veces inferior al registrado en 2008. Esto significa que se puede mejorar la gestión del gasto público, sin reducir las prestaciones ni los servicios. Sin embargo, no se deja de insistir en la necesidad de aplicar medidas restrictivas. Aunque se utilicen eufemismos, la intención de los mercados es muy clara: desmantelar un Estado del bienestar, que en España nunca llegó a existir. Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, ha señalado en “El gobierno de los rentistas” (El País, 19 de junio de 2011) que ni republicanos ni demócratas han mostrado ningún interés en adoptar medidas para crear empleo o aliviar la deuda hipotecaria. “¿Qué se oculta detrás de esa actitud?”, se pregunta Krugman. Su respuesta es terriblemente esclarecedora: “Los responsables políticos están casi exclusivamente al servicio de los intereses de los rentistas, esos que obtienen enormes ingresos de sus activos, que prestaron grandes sumas de dinero en el pasado, a menudo imprudentemente, pero que ahora están siendo protegidos de las pérdidas a costa de todos los demás”.



Los rentistas alegan que si se crea empleo con ayudas oficiales la inflación y los tipos de interés se desbocarán. Este razonamiento sólo confirma lo que ha repetido muchas veces John Kenneth Galbraith: el paro estructural es el recurso que emplea la economía de mercado para contener la inflación. Por eso, el desempleo nunca baja del 8% o 9% y cuando se produce un superávit (como sucedió al final de la Administración Clinton), el dinero acumulado no se emplea en educación o sanidad, sino en gastos militares (Afganistán, Irak) que producen enormes beneficios privados y un endeudamiento público (como el que se creó durante el mandato de George Bush) que desemboca de forma inevitablemente en una crisis, cuyos consecuencias afectan a los asalariados y a las pequeñas empresas. Es un ciclo que ya describió Marx al analizar el imperialismo de los países europeos en el siglo XIX. Ha cambiado el escenario, pero no el guión, que se repite una y otra vez con diferentes afeites.



La prioridad es contener la inflación para asegurar la devolución de los préstamos. La deflación perjudica principalmente a los trabajadores y las pequeñas empresas, pero los gobiernos no se inquietan por esas penalidades. Krugman afirma que unas medidas más agresivas por parte de la Reserva Federal podría sacar a Estados Unidos de la crisis. Si se tolerara un crecimiento moderado de la inflación, se generaría empleo, aumentaría el consumo y muchas familias podrían enfrentarse a sus hipotecas, sin miedo a perder su casa por impago de las letras. ¿Quiénes son esos acreedores a los que se refiere Krugman? “Los banqueros e individuos adinerados con montones de bonos en sus carteras de inversiones”. Son los que financian las campañas electorales, los que hablan de igual a igual con los jefes de Estado, los que ofrecen puestos de consejeros con sueldos millonarios a los políticos salientes. Este proceso lleva a “una corrupción flagrante”. Se presupone que lo que es bueno para esas personas (“ricas, elegantes y con grandes sastres”) es bueno para la economía, pero es falso, rigurosamente falso. Si la política continúa esta dinámica, la riqueza se concentrará en los gigantes financieros y la pobreza afectará cada vez a más ciudadanos, que en muchos casos dejarán de ser asalariados para convertirse en excluidos. “La única forma de conseguir una recuperación real –finaliza Krugman- es dejar de jugar a ese juego”. Yo creo que sería más realista dejar fuera de juego a los explotadores, que se disfrazan de arquitectos financieros. Es obsceno que Blackrock maneje unos activos de 2’5 billones de euros, algo más del doble PIB español.



El 15-M se ha convertido en una algarada inofensiva, que a veces deriva hacia disturbios indecentes, como zarandear a Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida, cuando asistía a título personal a una movilización para evitar un desahucio o intentar robar el perro guía del único diputado ciego de la cámara catalana, José María Llop, alegando que su discapacidad no disculpa su condición de político de CiU. El 15-M oscila entre el pacifismo ingenuo y la violencia irracional y sin justificación ética. Nadie se atreve a hablar de lucha de clases, pero de eso es de lo que se trata. No podemos consentir que los banqueros y rentistas gobiernen el mundo, acumulando cada vez más poder. Tal vez cedan un poco. No descarto que se cree empleo precario durante la previsible legislatura del PP, pero subirán los beneficios empresariales y proliferarán los sueldos de miseria. El PSOE ya ha acordado que los convenios salariales no estén sujetos al IPC. La CEOE ha manifestado que esa decisión le suena a “música celestial”. Ante un panorama tan desolador, no concibo otra salida que el socialismo, es decir: la socialización de los medios de producción. De momento estamos padeciendo la socialización de la crisis, es decir, los sacrificios que nos impone la Administración para garantizar los intereses de los rentistas y los banqueros.



Se ha demonizado al socialismo, particularmente a los países que como Cuba confiscaron las empresas norteamericanas, algo imperdonable para un país que controlaba la explotación del azúcar, la electricidad y las comunicaciones, así como las refinerías de petróleo. Fidel Castro es peor que Hitler y el Che Guevara un asesino despiadado. Lo dice José María Aznar, que implicó a España en una guerra inmoral e ilegal y que en su juventud experimentaba raptos místicos leyendo a José Antonio Primo Rivera. Creo que Silvio Rodríguez nos ofrece una versión más realista de la Revolución cubana: “Antes La Habana estaba mucho más pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas. Pero ¿quiénes compraban en aquellas tiendas? ¿Quiénes podían caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto los que tenían con qué en sus bolsillos. Los demás, a ver vidrieras y a soñar, como mi madre, como nuestra familia, como la mayoría de las familias cubanas. Por aquellas avenidas fabulosas sólo se paseaban los ciudadanos respetables, bien considerados en primer lugar por su aspecto. Los harapientos, los mendigos, casi todos negros, tenían que hacer rodeos, porque cuando un policía los veía en alguna calle decente, a palos los sacaban de allí. Esto lo vi con mis propios ojos de niño de 7 u 8 años y lo estuve viendo hasta que cumplí 12, cuando triunfó la Revolución”.



Cuba es el único país de América Latina sin niños de la calle ni desnutrición infantil. A pesar de todos los obstáculos económicos, políticos y militares impuestos por Estados Unidos y sus aliados, ha conseguido mantener el abastecimiento de los mercados, universalizar la sanidad y extender y consolidar la educación hasta erradicar el analfabetismo. Mientras los países industrializados siguen sin cumplir el compromiso de aportar el 0’7 de su PIB para cooperación al desarrollo, en 2004 Cuba envió 35.724 cooperantes a 109 países. 24.000 fueron cooperantes médicos. Volker Skierka, autor de una espléndida biografía sobre Castro (Fidel, Martínez Roca, 2004), ha escrito: “Fidel proporcionó por primera vez en la historia, una identidad y una dignidad nacionales a su pueblo. El triunfo de su revolución, tras el cual arrebató a los estadounidenses todo cuanto poseían en Cuba, la invasión frustrada de los exiliados cubanos dirigida por la CIA en 1961 en Bahía de Cochinos y sobre todo la supervivencia de su régimen a lo largo de décadas de bloqueo económico sin precedente impuesto por Estados Unidos –el más largo de la historia- son una serie de incontables e hirientes insultos narcisistas ante la historia y los ojos del mundo que la superpotencia del norte jamás le perdonará, más allá de la muerte”. Yo creo que la Puerta del Sol no será la Plaza de la Liberación. Sin un pensamiento político que coordine, unifique y establezca directrices, las protestas se diluirán o se exasperarán, sin conseguir ningún avance. Yo creo que el 15-M debería ser reemplazado por un movimiento político que se llamara “Dignidad y soberanía para el pueblo” y que no se avergonzara de reivindicar el socialismo revolucionario.

Rafael Narbona

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