6 de septiembre de 2011

Comunicado del PCE ante la situación en Libia




Ante la resolución que autorizó la intervención militar en Libia, el PCE mostró su total rechazo a esta lógica de guerra del Consejo de Seguridad. Después de los desastres de Irak y Afganistán, aludiendo cínicamente a los intereses del pueblo, dijimos que una intervención militar en Libia acabaría como las otras, matando, destruyendo y vulnerando los derechos humanos de forma brutal, a la vez que rechazamos la intervención militar y el ataque a la soberanía nacional de Libia.

Condenamos la agresión militar a Libia, e hicimos un llamamiento a la resolución pacífica e interna de los problemas que existieran en Libia, y advertimos de los peligros que se cernían sobre la independencia y la integridad territorial de este país.
Con el pasar de los días y los hechos que están ocurriendo ahora mismo, queda clara la hipocresía y la brutalidad de una decisión que no era para salvar vidas, sino para saquear un país y convertirlo en colonia del imperio capitalista, al servicio de los negocios de las empresas transnacionales.
Desde el PCE afirmamos:
1. Que la intervención militar de la OTAN, brazo criminal del capitalismo, sólo ha servido para matar y destruir. La ONU, desgraciadamente encabezada por el pelele de EE.UU. Ban Ki moon, la Unión Europea y la Liga Árabe de los jeques medievales, son las principales responsables de la guerra civil y de la tragedia que vive el pueblo de Libia, al aprobar una resolución que era una carta blanca para matar, con el pretexto de la protección de vidas humanas. Ni la ONU, ni la UE, ni la Liga Árabe han buscado una solución pacífica y negociada al enfrentamiento libio, tal y como planteaba el Presidente Hugo Chávez y otros, y reiteró repetidamente La Unión Africana, porque se trataba de saquear y dominar Libia y establecer la gran base del imperialismo capitalista para controlar las riquezas y la política de todo el continente africano, ya que al parecer Gadafi y el gobierno de Libia no les servían para eso.2. Que la brutal masacre, las torturas y asesinatos de defensores del gobierno anterior, que se están produciendo en estos momentos por parte de los denominados rebeldes, alentados e impulsados por los militares de la OTAN y los servicios secretos occidentales, era una consecuencia previsible, de la cual tenemos imágenes e informaciones. De las cometidas por el ejercito libio, no.
3. Que el Consejo Nacional de Transición (CNT), es un bloque reaccionario integrado por organizaciones creadas por la CIA y los servicios occidentales, por oportunistas que hasta hace poco formaban parte del gobierno libio, por integristas islamistas que no vacilan en pactar con occidente, y por empresarios vinculados a los negocios de las grandes empresas transnacionales, ademas de por autodenominados "socialistas", partidarios del capitalismo más liberal y por ex militares en busca de destino y fortuna.
El presidente de este CNT fue el juez que condenó a varias enfermeras búlgaras con falsas acusaciones de haber atentado contra la vida y la salud del pueblo libio, además de ser Ministro de Justicia del gobierno. El ex jefe militar de los "rebeldes", asesinado por los propios "rebeldes", Mohammed Fatah Younis , había sido Ministro del Interior. Es decir, dos personajes con responsabilidades fundamentales cual son Justicia e Interior, que abandonan el barco porque dicen que defienden la libertad y la democracia.
Sobre todos ellos pesará la infamia de haber pedido a la OTAN y a los demás organismos de la guerra que bombardeasen a su propio pueblo, sin importarles la muerte y la destrucción, sólo sus intereses.
Cara al futuro, no existen demasiadas razones para suponer que esta gente inaugurará un período democrático, más bien tal y como el PCE dijo en su día, parece inevitable entrar en otro Irak o Afganistán que permita organizar la rapiña que el imperialismo seguro que tiene planificada en la región, además de que les permite establecer una cabeza de playa para lanzar las operaciones militares del imperialismo en África, ayudados por el régimen lacayo que se instale en Trípoli.
En estas condiciones, lo que le espera a Libia no es la democracia, sino el saqueo de sus riquezas, la pérdida de su soberanía nacional y su conversión en colonia económica, militar y política del imperialismo capitalista de Estados Unidos, Europa y los jeques medievales del Golfo.
Secretaría de política internacional del PCE. 28 de Agosto de 2011

Bolivia:¿Qué busca la oligarquía extranjera asentada en Santa Cruz?





La aspiración de la oligarquía de Santa Cruz: que reviente Bolivia
En primer lugar se debe señalar con toda precisión que la oligarquía de la que estamos hablando no es boliviana, ni cruceña y mucho menos camba. No es cruceña porque sus componentes son en realidad croatas, alemanes y sirio libaneses. La mayor parte de ellos, hijos de emigrados fugados después de finalizada la segunda guerra mundial donde participaron como esbirros y agentes del hitlerismo. Algunos apellidos son muy ilustrativos: Matkovic, Marinkovic, Teodovic, Kuljis, Dabdoub, Kreidler, Salek, Kempf, Elsner, Hecker, etc, etc.

El apelativo camba utilizado por estas personas es absolutamente impertinente, ya que los oligarcas nada tienen de cruceños, menos de cambas. En realidad, el verdadero camba es el poblador originario, el ayoreo, el chiquito, el guarayo, el pauserna.

¿Qué pueden tener estos señores de común con los cambas?, absolutamente nada y por el contrario, tienen mucho porqué enfrentarse, empezando por las enormes extensiones de tierra usurpada a sus verdaderos dueños: los pueblos y naciones de todo el oriente, la amazonía y el chaco bolivianos.

Esta oligarquía asentada en Santa Cruz es extranjera de cuerpo y alma. Beneficiada en décadas de desgobiernos militares y civiles acumuló poder y riqueza en desmedro de naciones originarias y pueblo trabajador que en gran parte migraron desde el occidente quechua y aymara.

Estos extranjeros de ideología nazi-fascista, dicen ser ahora parte de una supuesta "nación camba". La categoría de nación – desde una perspectiva científica – nada tiene que ver con determinados espacios geográficos, mas propiamente denominados como regiones. Una región geográfica puede contener varias naciones, o viceversa, una nación puede estar asentada en varias regiones. Solo de forma excepcional una región puede coincidir con el territorio de una nación.

La categoría "nación" puede definirse como una formación histórica estable y objetiva con territorio y población que constituida por una comunidad cultural, es decir con un idioma propio, psicología, tradición, usos, costumbres, folklore, economía y política, tiende inequívocamente a la Autodeterminación.
Veamos si la pretendida "nación camba" presenta alguna de estas características: ¿Cuál es la lengua de la nación camba? ¿será el castellano? Si fuera así, en que quedan los pueblos con lengua propia como los guarayos, los ayoreode, los guaranies, los chiquitos, etc, etc. ¿deberán renunciar a su lengua para adoptar el castellano? ¿serán obligados a hacerlo o serán reconocidas, respetadas y cultivadas sus lenguas?.

Esta claro que el castellano, idioma impuesto por la colonización española, no es el idioma de ninguno de los pueblos que habitan esta región. ¿Cuál es el territorio de la nación camba? ¿Será aquel que nos presentan en su pagina web, que jactanciosamente se asignan y que supuestamente comprende, Pando, Beni, Santa Cruz, el norte paceño, el chapare cochabambino, Tarija y el Chaco Chuquisaqueño?

En este enorme territorio arbitrariamente auto asignado, habitan decenas de naciones, verdaderas naciones con idioma propio, territorio, cultura y tradiciones como son los Yaminahua, los Pacahuara en Pando, los Chácobo, los Moré, los Mosetenes, los Chimanes, los Sirionó-Mbya, los Trinitarios, los Movima, los Baure, los Canichana, los Cayubaba, los Esse Ejja, los Itonama, los Moxeño-Ignaciano-Joaquiniano en el Beni, los Yuracarés entre Cochabamba y el Beni, los Araona, los Tacana, los Cavineños y los Lecos en el norte de La Paz, los Guarayos, los Monkox (Chiquitos), los Pauserna, los Ayoreode en Santa Cruz, los Ava-Chiriguanos en el chaco de Chuquisaca, Santa Cruz y Tarija, los Tapiete-Yanaigua en el tarijeño, los Weenhayek, también en el chaco tarijeño, paraguayo y argentino.

¿Será que todas estas naciones han resignado su territorio para incorporarse a una supuesta "nación camba"? ¿quiénes han tomado semejante decisión y en virtud de que representación?

Nada de esto se ha producido y que una pequeña elite oligárquica de extranjeros asentada en la ciudad de Santa Cruz, aunque con propiedades fundiarias, agroindustriales y comerciales en este departamento y también en el Beni y Pando, se han apropiado de un derecho de propiedad que nadie les ha conferido y que pretenden obtenerlo por métodos fascistas, apoyo yanqui y chileno.

Pero sigamos: ¿Cuál es la cultura de la supuesta nación camba? ¿será la cultura de todas estas naciones, junto a la de quechuas y aymaras migrantes? Nada más alejado de los propósitos y deseos de la elite económica y política que dirige el proyecto la supuesta "nación camba".

Queda pues enteramente claro que no existe una nación camba. Lo que si existe es un plan político para desmembrar el actual estado boliviano, ante la irrupción de movimientos de clases explotadas y naciones oprimidas que desde el año 2000 exigen el reparto de tierras ociosas, la revisión de adjudicaciones fraudulentas, una nueva ley de hidrocarburos, asamblea constituyente, una nueva ley de pensiones, revertir la capitalización y la política neoliberal, revisar los contratos con empresas de agua, etc, etc.

Este plan de la oligarquía extranjera coincide plenamente con el plan de Bush, que trata de establecer en el centro de Sudamérica un enclave fascista, un pseudo estado dirigido por el estado yanqui para controlar geopolíticamente todo el subcontinente, así como sus recursos estratégicos. No por casualidad, el émulo de Hitler ha calificado a Bolivia junto a Venezuela como el eje del mal en Sudamérica.

Por la experiencia de Afganistán e Irak sabemos que eso es la antesala de la agresión o invasión. Para nuestro caso la variante es la desmembración de Bolivia y la creación artificial de un nuevo estado: El Estado de Santa Cruz.
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La economía ante el precipicio




Luke Stobart



Frente a lo que los economistas llaman las turbulencias del mercado, Luke Stobart nos habla de las razones tras la crisis, cómo se desarrollará en los próximos meses y cómo podemos hacerle frente a los recortes sociales que nos quieren imponer.

Las élites y los políticos parecen haber emprendido el camino de una huida hacia delante, a cualquier precio y sin responsabilidad alguna por el propio bienestar de las poblaciones, pero también con la propia reproducción de un modelo económico viable. La Crisis que viene, Observatorio Metropolitano

Durante el verano la economía mundial ha vuelto al precipicio económico en escenas que recuerdan a las del otoño de 2008 y la primavera de 2010. Sólo en la primera semana de agosto tres trillones de dólares “desaparecieron” en las bolsas –riqueza que viene en última instancia de nuestro trabajo pero que una minoría de especuladores ha acabado controlando y ha perdido jugando. La economía alemana, el gran motor de Europa, ha dejado de crecer. Los economistas hablan de nuevos colapsos en “el mercado interbancario” (la prestación de dinero de banco a banco, algo central para el funcionamiento de las economías grandes). Muestra del caos global es que el yen japonés se convierte en moneda “refugio” cuando este país está en recesión y acaba de sufrir un tsunami y un desastre nuclear.

Pero la respuesta a la crisis también representa un tsunami: en EEUU demócratas y republicanos han acordado llevar a cabo recortes sociales de 1,8 trillones de dólares y el Gobierno italiano ha aprobado reducir su presupuesto de manera salvaje. Es más que probable, visto todo esto, que los grandes disturbios de este verano en Gran Bretaña –o en Grecia en 2008– no serán un caso aislado.En el Estado español el acto más dramático de este nuevo capítulo de la crisis ha sido a principios de agosto cuando se dispararon los intereses que tiene que pagar el Estado (y el italiano) para seguir endeudándose. La prima de riesgo, o la diferencia entre los intereses de ambos países y los de Alemania (el país valorado como “el más seguro”), tocó niveles muy cercanos a los que resultaron ser el “punto de no retorno” para Grecia, Irlanda y Portugal. Más tarde, estos últimos países cayeron en manos de la “troika” del FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE), que a cambio de préstamos de alto interés obligaron a intervenir directamente en la política de los países afectados supervisando procesos de privatización y de recaudación de impuestos –una clara pérdida de soberanía. Sólo la compra por parte del BCE de 19.000 millones de bonos italianos y españoles pudo contener el declive, al menos de momento.

Aunque algunos ven este tipo de intervención “europea” la clave para superar la crisis de la “periferia”, el rumbo de la economía europea y mundial no cambiará –no hay que olvidar que nosotros, los y las trabajadoras, pagamos la cuenta con nuestros impuestos. Sus limitaciones se han mostrado en las recientes grandes turbulencias de los mercados, que a pesar de ser de dimensiones históricas ya no son una novedad. Tampoco han frenado estas turbulencias las nuevas medidas para prohibir la especulación más salvaje en los mercados de bonos (deuda pública). Lo único que pueden conseguir es ralentizar un poco el avance de la recesión y repartir más su carga entre los diferentes estados europeos, ayudando así a globalizar la crisis y creando malestar en los países donde la crisis no ha golpeado tan fuerte.

De hecho Europa ha sido parte del problema. Tal y como se ha configurado hasta ahora, la UE tiene potestad sobre la política monetaria (el BCE determina las tasas de interés y el valor del Euro), pero no sobre la política fiscal (recaudación de impuestos y poderes presupuestarios). En la práctica esto ha comportado tener un euro fuerte y tasas de interés bajas, cuyo efecto ha sido desvirtuar las economías “periféricas” –menos desarrolladas– sin ofrecer un ‘cojín’ presupuestario a cambio –como pasa a nivel estatal con las regiones más desfavorecidas. Todo este proceso ha ayudado a crear la burbuja inmobiliaria. Primero, porque las bajas tasas de interés animaron la entrada en la periferia de mucho crédito centroeuropeo. Segundo, porque el valor de la moneda desincentivó la producción para la exportación –haciendo más caros los productos en el extranjero– y incentivó la compra de importaciones extracomunitarias, que también desanima la producción local. Este proceso influyó mucho en la formación de la burbuja inmobiliaria-financiera.

Ahora el Gobierno habla de “cambiar de modelo económico” y se celebra un pequeño repunte en las exportaciones, pero la pertenencia al euro (fuerte) hace más difícil el cambio aun si el Gobierno tuviera una clara voluntad de hacerlo (cosa que el nuevo estímulo al sector inmobiliario, la rebaja en el IVA por compra de vivienda, parece desmentir).

Algunos miembros de la clase dirigente mundial esperaban que Francia y Alemania, los dos motores centrales de la UE, se hicieran cargo de las deudas de los países más afectados y que se creara un auténtico “Gobierno europeo” en una cumbre bilateral este agosto. No obstante, se negaron a crear un sistema de “eurobonos” (centralización de la financiación de la deuda pública en Europa) y hasta el ex-presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, calificó las promesas que se hicieron en la reunión como “vagas e insuficientes”.

Para George Soros, el famoso especulador multimillonario que hizo su aprendizaje sobre la economía mundial destruyendo la libra esterlina en los 90, las instituciones de la UE se limitan “a resolver los problemas de liquidez y no de solvencia de los estados” y insiste en crear un Gobierno europeo con poderes fiscales y presupuestarios para evitar “una crisis bancaria totalmente fuera de control.” Él sabe cuándo los buitres detectan su carroña.

No obstante, el problema no es sólo europeo. De hecho la volatilidad de este verano empezó a raíz de una serie de anuncios que pusieron en cuestión la recuperación de la economía estadounidense –falta de crecimiento en el empleo, por ejemplo– y por la parálisis temporal en el Congreso norteamericano sobre cómo hacer frente a este problema. Parece que los famosos “brotes verdes”, resultaron ser hierbajos.

El “tirón” económico que se suponía que debían llevar acabo los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) también está en entredicho. China y Brasil tienen ahora sus propias burbujas inmobiliarias, y en todos los BRICS hay una inflación de entre 5,3 y 9,6%, la cual, no olvidemos, fue una de las causas de las revueltas en el Norte de África. Además, todos los BRIC, pero China en especial, dependen muchísimo de sus ventas a los países más desarrollados y no podrán esquivar el fuerte impacto de una nueva recesión en Europa o Norteamérica. Precisamente por esta razón el Gobierno chino ha pedido más “austeridad” a EEUU para reducir el déficit. Lo que más ha mostrado la crisis es cómo las élites se unen para hacernosla pagar a nosotros, sea cual sea su ideología oficial.

La explicación revolucionaria
El capitalismo significa la apropiación de la riqueza que producimos todas y todos por parte de una pequeña minoría. Y esta misma minoría puede decidir invertir en producción o ahorrar o especular con este dinero. Desde hace décadas, el reembolso que se consigue por el capital invertido en la producción ha disminuido –tal vez la excepción importante a esta regla es China, donde los salarios son especialmente bajos y los beneficios más altos.

No es que en general los capitalistas no consiguieran beneficios –como podemos ver en sus sueldos y vidas ostentosas– sino que más bien la competencia les obliga a invertir en maquinaria y equipos cada vez más sofisticados, haciendo que se emplee una porción menor del capital en contratar a trabajadores. Pero, como Marx demostró en El Capital, es la explotación de personas –no de máquinas– la que genera los beneficios. Este hecho se reconoce indirectamente cuando los capitalistas piden “contención salarial” para hacer las empresas “más rentables”. Cuando la tasa de ganancias –el beneficio conseguido en comparación al capital invertido– baja a un cierto nivel, los capitalistas deciden, porque son avaros y porque compiten entre sí, hacer una “huelga de inversión”, prefiriendo ahorrar o especular. Aunque siempre dicen que los y las trabajadoras debemos ser “responsables” por el bien de la economía, ellos en cambio nunca se sienten responsables por la salud de la economía y constantemente hacen estas “huelgas”.

Para hacer frente a esta caída de las ganancias la respuesta de la clase dirigente del Estado español ha sido apretar más las tuercas a los y las trabajadoras. El gobierno de Felipe González consiguió una amplia precarización de los contratos laborales y desde entonces se ha conseguido controlar los salarios –de todos menos los de la minoría más rica. Como consecuencia, entre 1995 y 2007 los salarios reales decrecieron un 10% de media, con un 40% de los trabajadores ganando menos de 800 euros mensuales (!). Pero esta política liberal es totalmente miope, ya que solo se venden productos y servicios si los consumidores pueden comprarlos y los principales consumidores son los y las trabajadoras.

La medida no ayudó a que los capitalistas invirtieran masivamente en la producción –es decir, cumplir con su supuesto papel histórico. Muchísimos optaron por otro papel, prefiriendo invertir en vivienda o en su cuenta bancaria –que luego el banco prestará a constructoras o inmobiliarias.

De hecho, el modelo inmobiliario-financiero fue más pronunciado aún porque para garantizar el futuro de la gente normal y corriente se volvió cada vez más importante tener una vivienda, dado que su precio en alza pudiera compensar la caída de sus sueldos. Un sector financiero recién inflado y con tasas de interés bajas estaba más que contento de prestar dinero a las familias. No es de extrañar pues, que el parque inmobiliario construido creciera un 30%.

Pero ya sabemos cómo acabó la historia: millones de personas golpeadas por el paro, altamente endeudadas –la deuda familiar se multiplicó por siete durante el boom– con una vivienda que había perdido su valor, siendo desahuciadas de sus propias casas de forma humillante y encima con una deuda con el banco. Y hay muchas más viviendo bajo un gran estrés ya que sus ingresos no dan para llegar a fin de mes. Por otro lado, la caída del ladrillo ha creado un agujero negro en el sector de las finanzas del Estado español cuyo profundidad aún no se ha revelado totalmente.

Ahora aún más capitalistas se han sumado a la “huelga de inversión productiva”, en parte debido a la combinación entre la recesión que empezó en 2008 –y que después del colapso de Lehman Brothers creo un ‘infarto’ en el sistema bancario mundial– y el efecto muy depresivo de los salvajes recortes sociales. Sólo hay que mirar la espiral descendiente de Grecia –el país que ha sufrido los mayores recortes– para comprobarlo. Es por esta razón, que hay un sector de la clase dirigente, entre ellos el mismo Soros, que aboga por no recortar tanto y tan rápido. Con eso, un sector de la clase dirigente, nos avisa de que podemos entrar en un largo periodo de recesión, como hizo Japón a principios de los 90. Un camino que parece más que probable.

La Doctrina del Shock: la suya y la nuestra
La estrategia que las élites han seguido en respuesta a la crisis hasta ahora ha sido lo que Naomi Klein llama “la doctrina del shock”. Esta doctrina, que Klein estudia en su libro del mismo nombre, fue practicada, entre otros lugares, en Chile después del golpe de estado de Pinochet. Ésta se refiere a cómo se aprovechan de la desorientación de las poblaciones provocada por un desastre para introducir políticas nefastas como privatizaciones y otras liberalizaciones. Esto es lo que estamos sufriendo en estos momentos, tanto en Catalunya con el Gobierno de CiU, como en el resto del Estado, con un último ataque a los derechos sociales por parte de Zapatero, de la mano con el PP, en forma de una reforma de la Constitución que pretende poner techo al gasto público, o lo que es lo mismo asegurar a través de la Constitución más recortes sociales.

Por supuesto la visión oficial es que hay que reducir un gasto publico galopante y para hacerlo intentan hacernos olvidar de dónde viene el déficit: de los enormes rescates a las instituciones financieras –de un valor equivalente a la mitad de los presupuestos del Estado para un año– y de las grandes subvenciones a constructoras a principios de la crisis. Es decir de hacer regalos obscenos a los que más culpa tienen de la crisis.

Y tampoco debemos caer en la trampa de aceptar reducir el déficit para “calmar los mercados” –esta horrible expresión servil que se oye cada vez más. Hasta el periódico financiero neoliberal Cinco Días reconoce que el nerviosismo en los mercados es por si el Estado tiene que rescatar más cajas o bancos, no por la dimensión del déficit, que de hecho es relativamente limitado.

En un contexto de estancamiento mundial y miedo bancario los recortes son la peor “receta”, incluso si fueran moralmente aceptables, que no lo son. Si las cosas vuelven a estallar, los estados no tendrán tanto margen de maniobra como la última vez debido a los masivos recursos que ya han dedicado a los rescates, y un crack bursátil histórico parece una posibilidad real.

No obstante, hay una diferencia importante respecto a 2008 que nos debe dar mucha esperanza. Una segunda recesión, si se produce, tendrá lugar en un contexto político cambiante y más radicalizado. Ahora, a diferencia de hace cuatro años, hay grandes resistencias desde las calles de Siria, Londres o Chile hasta la Plaza Tahrir o la Puerta del Sol –todas con la crisis como telón de fondo. Sobre estas bases –en especial la revolución que continua en las calles, fábricas y oficinas de Egipto– es más que posible crear resistencias mayores y más potentes que paren los recortes. Solo así podremos desarrollar nuestra propia doctrina del shock, y asegurarnos que los que se queden al borde del precipicio no seamos nosotros sino los parásitos que nos quieren echar al vacío.
Luke Stobar es militante de En Lucha

Campaña contra el asesor del PP con el 'mérito' de asistir al asesinato de Puig Antich



El ser cómplice de un asesinato fascista es indigno y galardonarlo por ello es una monstruosidad, propia de otros regímenes, no de una democracia.

El Gobierno de Melilla, mediante el actual Consejero de seguridad ciudadana, Francisco Javier Calderón Carrillo, acaba de conceder, con la oposición de los demás grupos políticos, la medalla de oro de la Policía Local a Ramón Antón Mota, ex Consejero de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de Melilla, y actual asesor del propio Imbroda.

Entre los "meritos" de su currículum vítae que le han llevado a ser merecedor de tal "honor", se incluye, como uno de los momentos más importantes de su trayectoria “el gran logro” de haber estado “en comisión de servicios” en la última ejecución que ha habido en España por garrote vil, el asesinado por el garrote fue Puig Antich.

Puig pasó su última noche en la celda 443 de la cárcel Modelo y fue ejecutado mediante garrote vil por el verdugo titular de la Audiencia de Madrid, Antonio López Sierra en la sala de paquetería de la prisión el 2 de marzo de 1974 a las 9:20 horas de la mañana, certificando su muerte un capitán médico a las 9:40 horas.En muchos países de Europa se organizaron manifestaciones como protesta por la ejecución.

El “mérito” de haber asistido al ajusticiamiento de Puig Antich, en concreto, a la hora de glosar la trayectoria profesional como funcionario del Ministerio de Interior, que imaginamos ha facilitado el propio señor Antón Mota, se puede leer: “Ha estado en comisión de servicios en Bilbao, Pamplona, Madrid, Palma de Mallorca, Barcelona (con motivo de la última ejecución que hubo en España, la de Puch (sic) Antich, a la que asistió el Delegado Gubernativo)…”.

Sr Calderon, le escribimos esta petición porque a los muertos se les deja tranquilos.
Galardonar a una persona que se jacta de haber participado en la ejecución de Puig, mencionándolo como mérito en su currículum, es por lo menos moralmente reprobable, maquiavélico, sucio, funesto y cuanto menos deplorable,
por no hablar de entrar a festejar con condecoraciones constitucionales a un cómplice de un asesinato, si, cómplice....Cómplice es quien lo ve, participa y no hace nada, mas si años después se vanagloria de ese oprobioso crimen.

Sr Calderón:

Usted como responsable máximo de esta locura, debe cortarla, no promoverla. Siendo como es parte del organigrama del gobierno de Melilla, se le supone demócrata, es decir, al servicio de los ciudadanos, cobrando por ello. Pedimos por tanto con respeto pero máxima dureza que :

1º Se le quite esa medalla, deshonrosa, vergonzosa y humillante. y un insulto a la memoria, a la familia de Puig y en general a toda persona de bien.

2º Una rectificación por parte del gobierno de la ciudad de Melilla, tanto a la familia del desaparecido Puig como a cualquier persona que se haya sentido vejada en sus ideales en pro de la libertad, así como un desagravio público

3º Una ruptura clara y definitiva de una vez por todas con el pasado franquista de la ciudad de Melilla mediante la supresión de símbolos y actos como el que hoy nos acontece.

Dejemos ya las ambigüedades para patios de colegio.

¿O esa palabra con la que tanto se les llena la boca llamada democracia solo sirve para tirarse las manos a la cabeza cuando los homenajes a los presos ,asociaciones libres..etc??si juega en democracia.juegen,no alteren,difamen,y opriman la libertad,sino que por el contrario,con unos valores limpios se trate de trabajar para el pueblo y con el pueblo libre. No lo contrario.

Hay muchisimas diferencias pero Carlos III,practicaba el ¨todo para el pueblo sin el pueblo¨.y otrxs practican nada para el pueblo sin el pueblo.
En el pais del tonto.el ciego oye.

El vanagloriarse públicamente les convierte a cada uno de los participantes en esta horrible farsa, en cómplices morales de todo esto. Ustedes al cooperar, aplaudir y condecorar a un cómplice de asesinato no hacen más que ser partícipes de ella.
A cada cual...y a cada quien.. Los de ustedes serán recordados como el teatro del fascismo.

Esta suciedad que ustedes proponen lleva al asesino a la gloria, y al asesinado y torturado al mancillamiento de su memoria como anarquista y persona.

Firma la campaña aquí

Fdo. Colectivo Ratas Anarkas
Evento en Facebook: http://www.facebook.com/event.php?eid=169505916457836

Los y las trabajadoras egipcias crean un nuevo partido para impulsar las luchas desde la base y avanzar en la revolución




David Karvala

Las protestas en Plaza Tahrir, que derribaron a Mubarak, tuvieron una importancia trascendental. En términos políticos, demostraron —otra vez— el potencial de la movilización popular. Y en términos humanos refutaron —otra vez— la visión pesimista de una naturaleza humana malvada y egoísta; pensemos en los musulmanes y cristianos protegiéndose mutuamente mientras rezaban.
Pero la revolución egipcia no se limita a esos 18 días; Tahrir fue un punto de inflexión en un proceso revolucionario que venía de antes y que hoy continúa. Este proceso se remonta al menos al año 2000, con movilizaciones en apoyo a la segunda Intifada palestina. Le siguieron manifestaciones contra la guerra de Irak en marzo de 2003 y el movimiento por la democracia, Kifaya, en 2004-2005. En diciembre de 2006, una huelga en la enorme fábrica textil de Mahala desató una ola de movilización obrera que no ha cesado.

Estas protestas se inspiraron mutuamente y también ayudaron a crear redes de activistas; espacios de coordinación entre movimientos políticos muy diversos, desde la izquierda revolucionaria hasta los Hermanos Musulmanes.

Así que las protestas del 25 de enero, que iniciaron la ocupación de Tahrir, fueron convocadas por un movimiento organizado; y no principalmente mediante Facebook y Twitter, sino con el trabajo de base en los barrios obreros de El Cairo.

La lucha contra Mubarak inspiró a personas muy diversas, desde gente muy pobre hasta empresarios hartos de la corrupción. Pero nada más caer el dictador, el aparente consenso en el movimiento dio lugar a una fuerte polarización política.

Muchos “líderes de opinión” —en efecto, la burguesía y pequeña burguesía, tanto liberales como islamistas— argumentaron que “ya hemos logrado lo que queríamos, ahora toca volver al trabajo”. La verdad es que ellos lograron lo que querían: un gobierno sin Mubarak, dedicado a los intereses reales del capitalismo egipcio. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF) —alabado por el gobierno español— mantiene el estado de emergencia, ha endurecido las leyes contra las huelgas y reprime las protestas con fuego real. Ésta es su democracia.

Al otro extremo, los y las trabajadoras siguen malviviendo con 30, 40 o 50 euros al mes.

Las coaliciones revolucionarias de jóvenes facebookeros se han fragmentado. Algunos se reúnen con el SCAF; otros quieren seguir con las protestas pero no tienen claro cómo. Incluso la izquierda organizada se encuentra dividida; está por ver si sus intentos de crear una plataforma unitaria dan frutos.

Quizá la clave nos la dé la propia revolución. En Tahrir, Alejandría, Suez… la gente arriesgó sus vidas por una democracia de verdad y por justicia social. Asumieron demandas como un salario mínimo digno, el fin de la precariedad, invertir las privatizaciones, más gasto social… y no las han olvidado. Lejos de la TV —y de muchos blogs— la ebullición social continúa.

Las leyes del SCAF no impiden el hecho de que huelgas y sindicatos surjan por todas partes. Incluso los campesinos se están organizando para luchar por sus derechos. En los barrios existen los Comités Populares de Defensa de la Revolución. Éstos surgieron inicialmente sólo para mantener la seguridad, a menudo impulsados por los Hermanos Musulmanes. La dirección islamista quiso disolverlos pero, apoyados por la izquierda revolucionaria, y algunos islamistas jóvenes, los Comités siguen luchando por las demandas populares; por ejemplo, aseguran la correcta distribución del pan subvencionado.

Dentro de estas luchas, activistas sindicales de los sectores más combativos, incluyendo a militantes de las y los Socialistas Revolucionarios, la organización hermana en Egipto de En lucha, están creando un nuevo Partido Democrático de los Trabajadores. Éste podría jugar un papel clave a la hora de impulsar las luchas desde abajo, y articular las demandas de cambio social.

La situación en Egipto es muy contradictoria. El poder formal está en manos de la burguesía —y específicamente de los generales— pero no han podido ahogar las esperanzas y luchas por un cambio. Si consiguieran acabar con el proceso revolucionario, sería un duro golpe para todas las esperanzas desatadas por la primavera árabe. Pero un paso adelante en ese país también tendría repercusiones mundiales.

Y en nuestras luchas, debemos tener claro que lo que podemos aprender de Egipto va más allá de Plaza Tahrir. La misma lógica de polarización de clase que se ha vivido allá se vivirá —ya se vive— aquí. Tendremos la misma necesidad de organización, tanto en movimientos de clase como en organizaciones políticas capaces de responder ante los retos estratégicos.

Estas son cosas para ir hablando y trabajando.

La clave es que la revolución egipcia sigue en marcha. La primavera terminó, pero todo indica que el verano árabe será caliente.

David Karvala es militante de En lluita / En lucha

Entrevista a la cubana Celia Hart realizada poco antes de morir: " temo que sigamos el camino de China"




Hart se muestra escéptica sobre las reformas que lleva a cabo Raúl Castro en la isla. “La flexibilización de la pequeña propiedad privada, con los arrendamientos y los créditos, me da un poco de alergia”, confiesa esta admiradora de Fidel.

Se define como una fanática de “todo lo que huele, suena o se parece a Fidel Castro”. Pero su aversión por el dogmatismo le valió la desactivación (limbo previo a la desafiliación) del Partido Comunista Cubano hace dos años. Con una sonrisa imperturbable y una emoción casi adolescente, Celia Hart intenta explicar por qué no es una contradicción caminando. “Es como dice Fidel, hay que cambiar todo lo que haya que cambiar, pero hay cosas que no puedes cambiar, cosas que nos hemos ganado con mucho trabajo y esfuerzo”, señaló esta profesora de física de 46 años a horas antes de participar como invitada especial en el VI Congreso del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST).

Hija y sobrina de líderes históricos de la Revolución que pelearon codo a codo con los Castro en la toma del cuartel de la Moncada, Celia Hart conoce a todos y a cada uno dentro del gobierno y del partido. “Por lo bajo me quieren y me apoyan. Pero siempre soy la amante; nadie se quiere casar conmigo”, bromea. Su padre, Armando Hart, fue el primer ministro de Cultura de la Revolución y duró veinte años en el cargo. Alfabetizó a toda la isla y por ello sigue siendo un intelectual incuestionable dentro y fuera del gobierno. Su madre, Haydée Santamaría, fue una de las dos mujeres que participaron del ataque a la Moncada y la primera presidenta de la Casa de las Américas. Ella, como su hija, lucharon contra el pensamiento único, eso sí, siempre desde adentro de la Revolución.

–¿Cómo viviste los cambios después de la enfermedad de Fidel?

–Para muchos de nosotros sentir que el presidente de nuestro país no es Fidel fue muy fuerte. Yo siempre digo que Cuba es el único país donde un revolucionario es el presidente. Todos los demás tienen mandatarios traídos por los pelos o por las elecciones, pero salido de un proceso revolucionario verdadero ninguno. Era un lujo que teníamos.–¿Raúl no es un líder revolucionario?

–El compañero Raúl es un líder valiosísimo, que tuvo mucho éxito en la parte interna del gobierno. En la época dura del Período Especial, en los noventa, llevó a cabo una política económica que funcionó muy bien. Eso es un poco lo que está esperando la gente ahora, creo.

–¿Más cambios económicos?

–Yo confieso que soy una persona un poco pesimista. Las medidas que se están tomando apuntan sobre todo a una mejora en las condiciones de los pequeños campesinos. Van a dar las tierras en usufructo por diez años o más, van a ayudar a los campesinos a sembrar... básicamente quieren atacar el problema de la alimentación. Después de la catástrofe que provocó la caída del muro de Berlín, el campo se contrajo y la pasamos muy, pero muy mal. La comida en Cuba es extremadamente cara. El otro gran cambio es la flexibilización de la pequeña propiedad privada, con los arrendamientos y los créditos. Estas cosas me dan un poco de alergia. No las rechazo, pero me hacen, al menos, estornudar.

–¿Cuál es el problema?

–Por ejemplo, van a incluir a los cuentapropistas en el sistema de pensiones, lo que me parece muy bien. Ellos son los que proveen servicios por su cuenta, pero pagan impuestos: plomeros, taxistas, dueños de restaurantes o negocios chicos... Bah, en realidad son chicos pero ganan mucho más que un trabajador del Estado. Ahí está el conflicto. La contradicción que se crea es que ha habido una flexibilización para los primeros, pero no para los que trabajan para el Estado. A ellos les van a aumentar la edad para jubilarse, de 60 a 65 años. No quiero decir que quedan relegados, pero estoy esperando que haya una compensación también, un aumento de salarios por ejemplo.

–Vos sos trabajadora estatal.

–Yo soy profesora universitaria. También soy escritora y me pagan algún que otro libro. He vendido piezas de arte de mi madre y de ahí tengo mis dólares. Sólo con mi sueldo de profesora, que es alto, de 700 pesos, me sería difícil llegar a fin de mes. Pero la verdad que uno gana más que su sueldo en Cuba. Nadie paga su casa, la luz está subvencionada, la educación y la salud son gratis. Todos reciben una canasta básica que alcanza para los primeros diez días del mes, es verdad. En Cuba, a pesar de todo, no hay muertos de hambre.

–¿Creés que también se tienen que liberalizar los sueldos estatales?

–No, yo estoy de acuerdo con el tope salarial del Estado. Será muy burocrático, pero por lo menos mantenía a raya a todos los trabajadores; decía: nadie se puede enriquecer más que esto. Pero hoy, al no ser suficiente, la maestra después de dar clases tiene que ir a pintar uñas o a cortar el pelo. Y ahí es donde se ve el conflicto. ¿A qué actividad le va a dar más importancia? ¿A educar o al trabajo que le deja más dinero y le permite llegar a fin de mes o le permite comprarse una cerveza o salir a comer afuera? Yo tengo miedo de que sigamos el camino de China, donde el Comité Central terminó diciendo que todo el mundo se debe enriquecer y los millonarios dirigen ahora el partido.

–Pero las reformas del gobierno de Raúl no crearon estas diferencias sociales, sino que simplemente las blanquearon...

–Es cierto, esto existía y todos lo sabían, ¿para qué hacernos los tontos? El plomero que viene a arreglar a casa es particular y hay que pagarle. La diferencia, creo, es más filosófica. Fidel, como un duro que era, aceptó el cuentapropismo pero de mala gana, apenas como una política transitoria. Pero era necesario hacer los cambios que hizo Raúl. Los cuentapropistas ya están aceptados por la sociedad y por el propio Partido Comunista. Si se quedara hasta ahí, que es como estábamos, no hay problema. Pero mi temor es que, además de legalizarse, se profundice.

–Pero pareciera que los cubanos quieren más...

–Sí, aspiran a más, pero eso es gracias a la Revolución, a que tienen un buen nivel de educación. Aquí en Cuba todos saben qué cosas les faltan. Por eso vino toda la historia de los celulares, los hoteles... Yo critiqué mucho esas medidas. Son cosas que se resuelven fácil, ¡pero con qué dinero van a comprar todo eso! Hay que protestar porque el aceite está más caro en vez de preocuparnos por cómo entrar en los hoteles lujosos. En un país pobre, como México o Cuba, esos son derechos ficticios.

–¿Se puede hablar de clases sociales en Cuba?

–Hay diferencias sociales, pero no explícitas. Te doy un ejemplo. Yo heredé la casa de mi madre, que le había quedado de antes de la Revolución. Pero como era muy grande y no la podía mantener me mudé a una más pequeña. Ahí me di cuenta de que quienes compran esas casas grandes son los que trabajan en firmas particulares. Formalmente no pueden ganar en divisas, pero de alguna forma tienen mucha, muchísima más plata que uno. Pueden arreglar los techos, comprar cemento... pero la ostentación o la diferencia no es tal que obligue a todos a reconocerlo abiertamente.

–Después de Raúl, ¿una nueva generación se está preparando para asumir?

– Raúl subió a muchos de los dirigentes de la vieja guardia. Por ejemplo, Machado Ventura, nuestro actual primer vicepresidente, que dirigió el partido en su época más stalinista. Entiendo que Raúl lo hizo porque es gente en la que él confía. Pero muchos de nosotros esperábamos que ascendiera al grupo de apoyo de Fidel, gente joven como el canciller Felipe, Carlos Ballester, el secretario privado de Fidel, Carlos Lage. Un poco nos desconcierta porque por un lado hacen estas medidas liberalizadoras, pero por otro lado aumentan la centralización del poder... tal cual fue China. Allá fue la dirección del partido la que llevó adelante la apertura, nadie más.
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Las noticias de Libia





"Uno tiene que ser un experto analista para entender ciertos políticas de las potencias"

Hace dos semanas, cuando se creía que los "rebeldes" y fuerzas de la Otan habían tomado Trípoli -tal fue la difusión que le dieron los servicios noticiosos internacionales y la mayoría de los medios en todo el mundo- la televisora rusa RTN descubrió que todo fue un montaje, donde incluso participaron artistas de cine. Esa información, como lo buscaban quien lo planificaron, estimuló a los insurrectos en otras zonas, y a algunos países a reconocer al Consejo Nacional de Transición.


La BBC, en su desespero por presentar esa "toma", mostró a manifestantes de otras ciudades árabes. Y hasta el Fiscal del Tribunal Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, parece que se adelantó a garantizar que estaba detenido un hijo de Kadafi.

A partir de entonces, los despachos noticiosos, todos originados en fuentes de los ocupantes, de la Otan y del CNT, y para hacerse creíbles, aliñados con algún mensaje de Kadafi o de alguno de sus hijos, han estado transmitiendo informaciones e imágenes, para reforzar la acciones militares, y la política de EEUU y la Unión Europea.

Tales informaciones están bastante a menudo divorciadas de la verdad. Por ejemplo, es tradición en las guerras los desmanes y abusos de las fuerzas de ocupación, pero sucede que en Libia es todo lo contrario, quienes abusan y atropellan son los leales de Kadafi (*) Las agencias informaron que había sido descubierta, en túneles de Kadafi, "comida para alimentar a una ciudad del doble de Tripoli", "medicamentos por un año para todo el país", pero poco después nos hablan de las penurias de Trípoli, donde escasea todo. ¿Cuándo creerles?



También dan cuenta de 50 mil libios muertos durante estos meses de guerra, según cifras del CNT, pero, ¿los bombardeos de la Otan no estaban guiados para proteger a la población civil? ¿Lo que hicieron fue matar a civiles?

Uno tiene que ser un experto analista para entender ciertos políticas de las potencias. Rusia y China coincidieron en el error de aprobar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó la masacre del pueblo libio y la destrucción de su infraestructura y de sus equipos bélicos. Nunca hemos encontrado explicaciones.

Rusia, que no necesita del petróleo libio, ya reconoció al CNT, mientras China, que lo necesita, y mucho, y tiene inversiones en ese país, sigue en espera. Tampoco me lo explico.

El presidente Obama declaró "Para Estados Unidos, Libia es un modelo a seguir en otros países". Es la opinión de varios analistas de Washington. Michael Shifter, de Diálogo Interamericano, en Los riesgos del modelo Libia opina lo contrario. Veamos esta párrafo:




Written By Pravda Liberation Paris
"No había ninguna garantía de que la operación militar se traduciría en la derrota de Gadafi. Otros escenarios, menos costosos, eran posibles -y todavía lo son. De hecho, hay enormes interrogantes y gran incertidumbre sobre lo que sucederá en Libia. Las credenciales democráticas del gobierno de transición y sus capacidades para gobernar no son claras. Algunos signos de abusos de derechos humanos contra los partidarios de Gadafi son preocupantes. Como EEUU dolorosamente aprendió en Irak y Afganistán, la parte más difícil de cualquier intervención es ayudar a la construcción de un nuevo orden en una sociedad con pocas instituciones que funcionen y profundas divisiones tribales".

La agresión a Libia demuestra que tan importante como las bombas y misiles, están siendo las noticias y opiniones.
*El martes a las 10 am en el Celarg, habrá un foro sobre el cerco mediático a Libia y la experiencia de Telesur.

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