24 de septiembre de 2011

Comunistas Navarros en 1936

Los comunistas navarros y navarras eran pocos, pero con un puñado de nombres y militantes protagonizaron algunos de los episodios más novelescos de la guerra y la resistencia posterior tanto dentro como fuera de la Península. Franco nunca se lo perdonó. EL comunismo era un movimiento incipiente y minoritario en una Navarra esencialmente agrícola sin embargo se llevó una buena parte de la represión franquista y aportó cualitativamente algunos de los nombres propios más decisivos en la resistencia interna posterior (también con el Maquis) y en el devenir del exilio. El comunismo navarro (sobre todo con la figura de Monzón) también cultivó una visión transversal de la que carecía la línea más estalinista y contó además con un peso relativo importante de mujeres militantes. II REPÚBLICA Pocos, pero muy activos: el asalto a Diputación en el 36 "Eran pocos, pero hicieron mucho y el exilio, años después, les tenía reservado un puesto de honor en la historia del movimiento comunista, asumiendo un protagonismo político mucho mayor del que tenía el PCE en Navarra. Nadie les podía negar tenacidad y audacia desbordantes". Estas palabras que el periodista e investigador Manuel Martorell dedica a los comunistas en el libro sobre el exilio republicano resumen bastante bien lo sucedido con este sector político. De hecho, nadie les podrá quitar el hito (bueno, los falangistas harían en julio del 36 una ekintza de menor nivel retirando la tricolor del balcón de Izquierda Republicana) de haber asaltado, revólver en mano, el Palacio de Diputación para forzar la designación de una gestora provincial acorde con el Frente Popular que había ganado las elecciones. Entre los autores de esta acción se encontraba ya Jesús Monzón , Juan Arrastia y José San Miguel . Monzón es un nombre propio que sería clave en el comunismo navarro, vasco y estatal durante la República, en la guerra civil y en el exilio posterior. EL GOLPE DE ESTADO Los que pudieron escapar: la lucha desde la zona republicana La sublevación repartió diferente suerte entre los militantes y dirigentes comunistas. Dos de los anteriores, Sádaba y San Miguel , tuvieron la suerte de estar en zona republicana (Madrid y Barcelona) en el momento del golpe de Estado. Entre los que vivían en Pamplona hubo situaciones diferentes. Según relata Martorell, Clemente Ruiz se escondió en una casa del II Ensanche lo mismo que Monzón y Arrastia , que lograron cobijo en el domicilio de un amigo carlista. En este caso la clase social, en ambos casos alta, pesó más que la distancia ideológica. Jesús Monzón logró luego huir a Guipúzcoa, lo mismo que Cruz Juániz y varios compañeros de partidos que se subieron a un tren con destino a San Sebastián. No tuvo tanta suerte Tomás Áriz que se perdió en las peñas de Antxoriz cuando trataba que alcanzar Francia. Los comunistas de los valles pirenaicos saltaron al muga sin dificultad. Otro grupo optó por enrolarse en unidades militares del bando nacional para pasarse a la zona republicana en la primera oportunidad. Así Elías Gárate fue chófer de un capitán del Ejército en Pamplona hasta que pudo desertar. Fernando Gómez y Ernesto Gómez (hermanos de la mujer de Monzón, destacada militante) tuvieron que esperar hasta 1938 para desertar. Ya en el otro lado, Jesús Monzón y Juan Arrastia , trataron de agrupar y organizar a la militancia en el País Vasco. Entre ellos se encontraban Clemente Ruiz, José San Miguel, Cruz Juániz, los hermanos Gil Istúriz de Aoiz.... El frente norte cayó antes de que pudieran conformar un equipo, algo que sí pudieron hacer ya en Cataluña con la Columna Vasconavarra, que luego fue engullida por el Ejército Popular. Una historia de película es la del isabarra José Larreta Garde. Fue uno de los principales impulsores de la corriente republicano socialista en el Roncal. Tras una dura experiencia de la represión fascista contra su padre, acabó engrosando dicha columna. Fue preparado como piloto de combate en Sabadell y en la URSS. La guerra acabó sin entrar en combate pero se convirtió en un héroe de la II Guerra Mundial. Más tarde trabajó desde la clandestinidad para el PCE. LA RETAGUARDIA Los que no pudieron elegir: una treintena larga al paredón Los datos cuantitativos no son muy llamativos ya que sólo un 1,7% de los fusilados en Navarra militaban en el PCE. Sin embargo, teniendo en cuenta sus reducidos cuadros (unos 300 afiliados) la represión afectó a una parte muy importante de ellos. Destaca también que cuatro de ellas son mujeres y que hay al menos cinco casos donde los fascistas se llevaron al paredón hasta a tres miembros de la misma familia. A continuación se reproducen los nombres de los asesinados según Altaffaylla, aunque puede que haya alguno más de los que no constara su afiliación según localidad. Tudela: Pablo Bermejo y Rufino Buñuel. Tafalla: Antonio Ezkurra. San Adrián: Antonio Navarro y Antonio Osés. Pamplona: José Zapatero, Sádaba Uriel, Agustín, Miguel y Serafín Ruiz, Carmen Montoro, Joaquín Nagore, Antonio y Anastasia Oskoz, Jesús Otermin, Serafín Paniagua; Pedro, Javier y Manuel Bea; Gregorio Albo, Vicente Ajona y Agustín Santesteban. Cintruénigo: Antonio Esparza y Francisco Garbayo. Cárcar: Ceferino Santolaya y Jesús Bravo. Cabanillas: Proceso Calleja, Simona Aguado y Felisa Aguado. Alsasua: José Arregi, Jesús Arregi y Lorenzo Arregi. Ablitas: Pablo Antón. Anué: Eduardo Maestro. Aoiz: Martín Gil. Su historia es muy dura ya que tras participar en la resistencia interior la policía engañó a su padre para detenerlo en Oroz Betelu y fusilarlo en Madrid. SINGULARIDAD Las Trece Rosas navarras: el papel clave de la mujer del PCE En otros sectores políticos y lugares el papel de la mujer también fue muy destacable (UGT, Emakume Abertzale Batza ...), pero las comunistas fueron muy famosas. Aurora Gómez , pareja de Jesús Monzón (fue el primer matrimonio civil de Pamplona) provenía de las filas de Izquierda Republicana. Sus hermanos, Fernando y Ernesto, también militaban en el PCE. Aurora fue una importante activista con vida propia al lado de su marido y acabó en el exilio americano. Falleció dos años después de Jesús Monzón tras el retorno de los años 70. Josefa y Felisa Úriz nacieron en Navarra, aunque desarrollaron su carrera política en Cataluña. Militaron en el Partit Comunista de Catalunya. Protagonizaron importantes avances en la renovación pedagógica. Junto a su hermana fundaron la Unión de Mujeres Antifascistas. Elisa, participó en 1934 en el I Congreso Mundial de Mujeres contra la Guerra acompañando a La Pasionaria . Tras exiliarse en Francia, se implicaron luego en la resistencia a los nazis. Tras la II Guerra Mundial se refugiaron en la Alemania del Este. Por desgracia también fueron protagonistas ante los pelotones de fusilamiento. Carmen Montero y Anastasia Oscoz fueron asesinadas en Pamplona mientras que en Cabanillas la represión se cebaba de modo cruel con Felisa Aguado , de 64 años, y su hija Simona , de 19. Ambas fueron fusiladas en el término de Valtierra. A Simona la retuvieron en la cárcel del pueblo donde, según los vecinos, fue violada repentinamente: "Desde la cárcel daba unos gritos espantosos ('¡no me hagáis más!'), pidiendo auxilio y llamando al párroco que vivía en frente. Era muy guapa. La mataron para que no reconociera a quienes la violaron", dijeron. Mención aparte merece la isabarra Pilar Claver, que tras huir a Cataluña y a Francia se convirtió en una de las mejores espías de la resistencia antinazi. Murió en 2000 y pidió ser enterrada envuelta en la tricolor. EL MAQUIS La guerrilla comunista: primero París, pero Madrid no pudo ser Un comunista navarro, el mencionado Jesús Monzón, fue el artífice del último intento serio mediante los métodos clásicos de inquietar a la España franquista de la posguerra. El Maquis fue un fenómeno que ser repartió por toda la Península, especialmente en las zonas montañosas, pero fue en Francia tras la II Guerra Mundial donde se conformo la llamada Agrupación de Guerrilleros Españoles que tras luchar contra los nazis y liberar Francia se había convertido en un auténtico ejército de 10.000 hombres, incluida una brigada vasca del PNV. Tras la liberación de Francia habían surgido lemas del estilo Hoy París, mañana Madrid. Pero no pudo ser. En una operación militarmente cuestionable (la llamada Invasión de Arán) aunque valiente como el asalto a Diputación del 36, 2.000 guerrilleros cruzaron los Pirineos pero no logran crear un territorio liberado dentro de la Península para provocar la intervención de los aliados. Esto causo el declive político y personal de Jesús Monzón que no dejó, por otra parte, de intentar una unidad transversal de demócratas contra Franco llamada Unión Nacional. CÁRCEL Y CAMPOS DE CONCENTRACIÓN Del Fuerte de San Cristóbal a Mauthausen y Gusen La cárcel y también los campos de concentración fueron también el destino de bastantes comunistas navarros. Fue muy meritoria la lucha y la evasión del pamplonés Jacinto Otxoa desde el Fuerte de San Cristóbal mientras que en el campo nazi de Gusen fallecieron un puñado importante de republicanos navarros, entre ellos, comunistas.

El Parlamento navarro insta al Gobierno con la abstención de PP y UPN a condenar la sublevación del 36 y la dictadura

El pleno del Parlamento ha aprobado, con los votos a favor del PSN, NaBai, Bildu, I-E y las abstenciones de UPN y PPN, una moción por la que se insta “al Gobierno de España, por un lado, y al Gobierno de Navarra, por otro, a condenar y reprobar formalmente la sublevación militar del 18 de julio de 1936 y la dictadura franquista”. La resolución aprobada incluye un segundo punto en el que, a su vez, el Parlamento “considera que deben declararse nulas de pleno derecho y a todos los efectos las sentencias represivas dictadas por los Juzgados Especiales, tanto militares como de otro orden, durante la guerra, y con posterioridad en la dictadura”. “Y a tal efecto insta para que, por el procedimiento legalmente pertinente, se acuerde la efectividad de dicha declaración de nulidad de pleno derecho a todos los efectos”, añade. Del mismo modo, ya en un tercer apartado, la Cámara “ratifica en todos sus términos los apartados 1, 2 y 4 de la resolución sobre el recuerdo, reconocimiento y reparación moral de las personas fusiladas y represaliadas durante la Guerra Civil en Navarra, aprobada por el Pleno de este Parlamento en sesión celebrada el 20 de marzo de 2003″. Este tercer punto es producto de una enmienda de sustitución planteada por el grupo socialista y aceptada por el grupo proponente, Nafarroa Bai. En defensa de la moción, el portavoz de Nafarroa Bai Patxi Zabaleta ha señalado que es de “justicia” que “quienes durante años no han escuchado una condena la puedan escuchar”. “Son cuestiones de actualidad y es así porque quienes sufren las consecuencias de aquello están entre nosotros”, ha apuntado. El socialista Román Felones ha dicho, sobre la moción, que es “evidente su oportunidad”. “Esta cuestión ha sido motivo de controversia y si estamos en condiciones de converger, por nuestro grupo estamos en disposición de estudiar cualquier iniciativa”, ha dicho, para añadir que “se trata de cerrar con dignidad este episodio, de enterrar dignamente a los muertos”. Por el PPN, Eloy Villanueva ha señalado que son hechos “desgraciados” y que es “legítimo” lo que piden familiares, si bien ha dicho que le “sorprende” que “en 2011 estemos hablando de estas cuestiones cuando habría otras más interesantes para debatir en esta Cámara”. No obstante, ha abogado por “dejar zanjado este desgraciado asunto, un fracaso colectivo”. Desde las filas de Bildu, Víctor Rubio ha señalado que es una “propuesta de consenso” y ha defendido “los ideales” que defendieron “aquellas gentes honradas” a las que “exterminaron”. Ha reprochado a la presidenta Yolanda Barcina que “su etapa en el Ayuntamiento ha dejado mucho que desear en memoria histórica”. Txema Mauleón, de Izquierda-Ezkerra, ha indicado que “aún hay personas que no han encontrado a sus familiares” y “hoy es el día en que no hay un mapa de fosas”. “Hablamos de cuestiones de plena actualidad y que hay que abordar”, ha dicho. En el turno en contra, Sergio Sayas, de UPN, ha manifestado que los ciudadanos están preocupados por temas relacionados con la crisis y “no con hechos que ocurrieron 75 años”. Ha reconocido la “dignidad” de las víctimas y ha agregado que “no es el momento de revisar del pasado”. “No estamos aquí para hacer revisionismo, sino para hacer el mejor futuro”, ha expuesto. Eurpa Press