3 de noviembre de 2011

Los líderes de la UE llevan a Europa a la catástrofe

por : Juan Chingo Jueves 3 de noviembre de 2011 A solo cinco días de la última Cumbre de la Unión Europea (UE) -que supuestamente iba a encauzar la crisis griega y la garantizar la sostenibilidad del euro-, no solo están cuestionadas todas sus medidas por sus límites intrínsecos y los difíciles problemas de aplicación, sino que el llamado a un referéndum para votar sobre el fondo de rescate de la UE del primer ministro griego, George Papandreou, ha abierto una caja de Pandora de consecuencias impredecibles. La descomposición política acelerada del régimen y el gobierno en el marco de una brutal caída económica y crecientes signos de insubordinación de los trabajadores y las masas griegas, a pesar del inmenso obstáculo que significan las burocracias sindicales y los partidos reformistas, convierten a Grecia en un polvorín a punto de estallar, abriendo una situación prerrevolucionaria en términos marxistas. Medidas totalmente insuficientes A las 4am del jueves 27 de octubre, después de semanas de incertidumbre, los “líderes” de los distintos países de la UE llegaron a un acuerdo in extremis para evitar un inminente colapso de la zona euro. Veamos, punto por punto, qué se resolvió: 1) Una reducción parcial de la deuda soberana griega pero sin tocar aquella que tienen el FMI y el BCE. Es por eso que solo se reducen 100.000 millones de euros y no 180.000 (es decir, el 50% de la deuda griega de 360.000 millones de euros). A diferencia de lo que dice la prensa burguesa, esto representa un recorte de 27,8%. Esto implica que la deuda griega representará un 120% del PBI de acá a 2020 (el mismo nivel crítico de Italia hoy), un porcentaje totalmente insuficiente para permitirle un verdadero respiro económico y conducirla de nuevo a una situación de solvencia. A cambio, Grecia habrá perdido efectivamente gran parte de su soberanía económica en la medida en que las autoridades europeas van a fortalecer su presencia en Atenas. Grecia también se compromete a obtener más ingresos de las privatizaciones, lo que significa un verdadero remate de todos sus activos económicos y culturales. La cumbre no abordó la reestructuración de la deuda portuguesa (también en una situación insostenible) ni la necesidad de nuevas concesiones de financiamiento para Irlanda. 2) La reconfiguración del actual Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), un instrumento dotado con 440.000 millones de euros pero de los cuales luego de los “planes de rescate” a Grecia, Irlanda y Portugal solo le quedan 270.000 millones de euros de libre disponibilidad. A través de una ingeniería financiera ultra opaca y compleja se permiten ampliar sus fondos a alrededor de un billón de euros de préstamo, nivel considerado completamente insuficiente. Solo una garantía efectiva de 2,5 a 3 billones de euros es lo que se calcula que podría evitar un default de la deuda soberana del Estado Español e Italia. Pero además, lo que hace que la operación carezca de toda credibilidad es que ningún estado ha puesto un solo euro de más actuando los gobiernos como si fueran bancos. En el caso de estos, el apalancamiento (o efecto palanca) es posible -con todos los riesgos conocidos- ya que son apoyados en última instancia por los bancos centrales y los gobiernos, como vimos en la primera fase de la crisis financiera. Pero cuando son los propios gobiernos los que lo utilizan se transforma verdaderamente en una operación increíble y riesgosa ya que no habría nadie que pagaría los platos rotos si este instrumento de préstamo se derrumba, es decir si un país entra en incumplimiento. A la vez, se crea un nuevo fondo de inversión (Special Purpose Investment Vehicles, como se lo denomina en el idioma de las finanzas, el inglés) abierto a la inversión privada y pública, creado para comprar bonos del gobierno y recapitalizar los bancos. El FEEF participará, pero apelará a la ayuda de otros socios como el estado chino. Pero China, y otros países dependientes con superávit de reservas o fondos soberanos de inversión, es poco probable que inviertan en estos instrumentos riesgosos a menos que sean jugosamente compensados, ya sea a través de la compra de activos reales o a través de concesiones políticas, decisiones que entorpecen un consenso fácil a nivel de la UE. Posiblemente Suecia, Dinamarca, tal vez el Reino Unido harían contribuciones, pero estas serán pequeñas. ¿Por qué todas estas vueltas? Porque Alemania se opone por ahora a que el BCE actúe como prestamista en última instancia en escala suficiente o a que se avance a una unión fiscal que pueda emitir los llamados eurobonos. Es poco probable que sin estas garantías los especuladores dejen de apostar contra la crisis de solvencia que agita a los estados y agentes privados en el Viejo Continente. 3) Por último, la medida que aparece como más sólida es la recapitalización de la banca, que se estima en 106.000 millones de euros. Este número está de tres a cuatro veces por detrás de las necesidades de sostén de los bancos “zombis”, bancos que como el franco-belga Dexia pueden entrar repentinamente en bancarrota. Sin embargo, esta medida arriesga provocar una importante contracción crediticia (“credit crunch”) en Europa, con los bancos malvendiendo sus activos, lo que a su vez deprimirá ulteriormente la actividad económica. Esto puede llevar a una nueva recesión e incluso una depresión, en el marco de la nueva caída que se anuncia de las economías de los países avanzados. En realidad, Alemania y Francia se las han arreglado para que el grueso de la carga recaiga sobre Grecia (30.000 millones de euros en necesidad de recapitalización), seguido de cerca por el Estado Español (26.000 millones de euros) y luego Italia. En el caso del estado Español, lo que se avecina, probablemente, es que frente a esta pesada carga en el marco de un mercado de capitales prácticamente cerrado y un Tesoro que difícilmente pueda hacerse cargo de este “muerto”, no habrá más remedio que acudir al Fondo de Rescate Europeo y, en última instancia, al FMI, que obviamente impondrá sus condiciones. Este es el regalo envenenado que el moribundo Zapatero le deja a la casi segura futura administración Rajoy, ni bien empiece su mandato en 2012. No es exagerado pensar que el nuevo Ejecutivo podría verse en la situación de tener que nacionalizar, vía inyección de fondos públicos, la mitad del sistema financiero español. Ajustes y más ajustes Aunque Grecia muestra que la política de ajustes agrava los problemas de pago de la deuda como consecuencia de la depresión económica y, por ende, de la caída de la recaudación fiscal, en el marco de una resistencia cada vez más abierta de los trabajadores y las masas, los distintos gobiernos europeos se aferran a este camino impuesto por Alemania. En su presentación televisiva el 27 de octubre, Sarkozy hizo elogios de la austeridad salarial y social alemana del último decenio. Por su parte, la llamada diarquía “Merkozy” (Merkel y Sarkozy) se las ha ingeniado, con humillaciones de por medio, para imponerle a Italia un fuerte ajuste en la reciente cumbre. Las nuevas medidas presentadas por Berlusconi a sus socios de la UE incluyen la venta de bienes públicos por un valor que alcanza los 5 billones de euros anuales por un período de tres años, extender la edad jubilatoria hasta los 67 años desde 2026 (actualmente establecida en 60-61 años para las mujeres y 65 para los hombres), y, sobre todo, la reforma de las leyes laborales. De acuerdo al nuevo plan, los trabajadores que tengan contrato indefinido podrán ser despedidos si la empresa demuestra que atraviesa dificultades financieras. Los líderes europeos dieron la bienvenida a estas decisiones, pero insistieron en un "próximo programa con fechas cerradas" y en un "estricto cumplimiento de las obligaciones". Buscándose cobrar sus deudas exprimiendo más y más a los trabajadores y a los imperialismos más débiles o en situación de vulnerabilidad, este camino de recortes violentos podría llevar a una recesión profunda e incluso una depresión en la eurozona que afectaría a la misma Alemania. Es que este país, aunque ha visto crecer sus negocios por fuera de la UE en los últimos años, en especial en Rusia, China, Brasil y otros países llamados emergentes, aún sigue dependiendo mayormente de ella para su estado de salud económica. Esto es lo que explica el giro federalista de Ángela Merkel y su nueva insistencia en reformar los tratados de la UE, para ponerlos a tono con las necesidades del capital alemán. Pero aunque este camino a corto plazo puede significarle fuertes dolores de cabeza y afectar a su crecimiento económico, a mediano plazo crearía las condiciones para que el imperialismo alemán -en el medio de la deflación económica del resto de Europa y la consiguiente desvalorización del capital ficticio acumulado en años de deudas impagables y que entrañaría a la vez una desvalorización de capital real, enajene a precio de remate los valiosos activos del resto de los países europeos. Un plan como el que siguió a la década perdida de la deuda en América latina durante 1980 (Plan Brady) y que permitió una oleada de privatizaciones a favor de las grandes multinacionales norteamericanas y europeas a comienzos de 1990. Solo luego de esta purga podríamos ver un Plan Brady a la europea. Pero en este caso no se trataría de un intento de apretar las clavijas de la dominación entre países imperialistas y semicoloniales, como es el caso en el ejemplo citado, sino entre distintos países imperialistas de distinto peso económico y poder, lo que inevitablemente generará conflictos de carácter reaccionario en los próximos años. El intento hegemónico del capitalismo alemán y el peligroso crecimiento tendencias nacionalistas Ya a nadie le quedan dudas de que es el capitalismo alemán, el más fuerte de Europa, el que controla y decide lo que se hace en las cumbres de la UE. Que Ángela Merkel haya discutido primero en el Bundestag (parlamento alemán) y luego fortalecida por el voto de éste concurra a Bruselas, es una imagen patética de lo que afirmamos. Este desplazamiento del centro de gravedad europea desde Francia hacia Alemania y el establecimiento de una nueva jerarquía de estados dentro de la eurozona son fenómenos cada vez más palpables. Al mismo tiempo, se ha abierto una fuerte brecha entre los países que poseen el euro y los que no, como demuestra el enfrentamiento verbal entre Sarkozy y el primer ministro británico, Cameron, que teme ser dejado de lado del centro de decisiones. La crisis ha exacerbado el interés nacional de cada potencia imperialista. La construcción europea posterior a 1945 está en juego. La UE fue un producto del mundo de posguerra, en donde la división en zonas de influencia de Europa por EE.UU. y la ex URSS, graficada en la reaccionaria división de Alemania, permitió que el desarrollo de ésta estuviera limitado y se le impidiera seguir unilateralmente sus intereses en beneficio del poder de París. De ese “mundo” hoy no queda prácticamente nada: la Unión Soviética implosionó, la presencia norteamericana es una sombra de lo que fue y Alemania se ha reunificado. Podríamos decir que la crisis capitalista ha liquidado el interregno posterior al fin de la Guerra Fría, permitiendo la emergencia ya sin limitaciones de una nueva Alemania. En este marco, el avance en la semicolonización de Grecia y la humillación cuasi pública de países como Italia a través de sus gobernantes, solo puede atizar los odios populistas de derecha y la peste nacionalista. Nadie sabe al calor de la crisis hacia dónde se encamina la UE, pero de la mano de las distintas burguesías imperialistas y sus estados, que defienden los intereses de sus grandes monopolios y sus bancos, solo vendrá más reacción. Por el momento, ningún gobierno quiere que la eurozona explote, pero a la vez, buscan evitar que sean sus propios capitales los que paguen las consecuencias, lo que puede llevar a nuevas disputas nacionalistas. Como dijimos en otro artículo “Para parar de cuajo esta dinámica, es central que los trabajadores levanten una perspectiva y un programa claro frente a la crisis de la Europa del Capital, que no solo les permita lograr en primer lugar la unidad de sus filas frente al cáncer xenófobo que divide obreros nativos de inmigrantes sino ganar a otros sectores sociales como los pequeños artesanos, comerciantes y ahorristas que si no son ganados por los trabajadores, pueden ser la base social de las salidas más reaccionarias en su desesperación frente a los saltos que se prevén de la crisis. Un programa que tenga como norte los Estados Unidos Socialistas de Europa. Ésta es la única perspectiva progresista frente a los dos planes burgueses que se disputan el futuro (y no tan futuro) de la UE…” 1. 1. « Face à la banqueroute de l’Europe du capital: Pour les Etats-Unis socialistes d’Europe ! », Juan Chingo, Révolution Permanente N°2, 26/9/2011. Ver en http://www.ccr4.org/Face-a-la-banqu... El futuro de la UE no se juega en las cumbres de Bruselas sino en la lucha de clases La resistencia de los trabajadores europeos a los planes de ajuste, que tiene su vanguardia en los trabajadores y las masas griegas, está obstaculizando la política de la burguesía de descargar la crisis sobre sus espaldas. La decisión de Papandreou ha abierto una situación de incertidumbre que puede poner a la eurozona al borde del abismo. Si se impusiera el rechazo al plan de rescate en el referéndum, este sería un tiro de gracia para el gobierno griego y plantearía la posibilidad de un default desordenado, el peor resultado para la estabilidad de la UE. En este escenario también es probable la salida de Grecia del euro. Esta jugada arriesgada de Papandreou, tratando de recuperar algo de legitimidad ante el creciente levantamiento de los trabajadores y las masas que vienen radicalizando sus luchas sectoriales y el pasado 19 y 20 de octubre obligaron a los burócratas sindicales a convocar a dos días de huelga general, ha dejado desubicados a los “líderes” europeos quienes han calificado la acción de total irresponsabilidad. Estos, que aún deben ponerse de acuerdo en los detalles más escabrosos de los planes de rescate votados en la última cumbre, han sido tomados por sorpresa por la maniobra desesperada y aventurera de Papandreou, quien ha roto la “solidaridad europea” entre dirigentes y países capitalistas. Es que el primer ministro griego intenta presionar a sus homólogos europeos a que le otorguen nuevas concesiones a Grecia, como sería una quita superior de su deuda y un plan de reestructuración de términos más favorables a Grecia sobre la deuda pendiente, a la vez que un plan para reavivar su economía, apostando a que estos intervengan para evitar la amenaza de un voto adverso. Una vez más, la velocidad de la crisis es mayor que la capacidad de los políticos burgueses europeos de dar respuesta. Pero a pesar de su nerviosismo y el de los mercados, que muestra cómo un gran accidente político como el de Grecia puede desestabilizar la estrategia de salida de crisis de la eurozona, el plebiscito es una medida reaccionaria de Papandreou que ya adelantó que la pregunta será sobre si Grecia debe permanecer o no en la zona euro. De esa manera, busca chantajear a las masas griegas con dos opciones que son igual de ominosas: o una reestructuración brutal dentro de la eurozona o la bancarrota estatal con la reintroducción del dracma (moneda nacional antes del ingreso al euro). ¿Qué sucederá en Grecia en el próximo período? Todos los escenarios están abiertos: que Papendreou se vea obligado a renunciar por el aislamiento en que ha quedado; que pierda el voto de confianza en el parlamento el próximo viernes; que se llame a elecciones anticipadas como pide el partido de oposición conservadora Nueva Democracia; o que Papandreou retroceda y anule la convocatoria al plebiscito. Incluso el primer ministro griego destituyó a todo el estado mayor de las FF.AA., gesto que dio lugar a especulaciones sobre la posibilidad de un intento abortado de golpe de estado. Por su parte, los líderes europeos tratarán de salvar lo que queda de su plan, rechazando renegociar los requisitos del segundo rescate de Grecia y eventualmente bloqueando la ayuda urgente de 8.000 millones de euros del primer plan de asistencia hasta que Atenas no ratifique su compromiso de aplicar los ajustes exigidos. Sin embargo, en el marco de tanta incertidumbre, una cosa sí está clara: los trabajadores y las masas griegas han alcanzado un límite con la austeridad, como muestran los 15 paros generales del último año y medio. Frente a la trampa del plebiscito es necesario levantar un programa para que la crisis la paguen los capitalistas, empezando por la nacionalización de la banca y de los grandes monopolios bajo control de los trabajadores, que prepare el camino al poder obrero y popular. Grecia anuncia tiempos convulsivos. Si la burguesía de los distintos países de Europa comienza a perder el manejo de la crisis, más temprano que tarde se verá obligada a una dura opción: o un colapso del euro o una intervención abusiva del BCE, con un costo político impredecible ya que para Alemania esta medida es difícil de digerir políticamente. Las tensiones políticas, geopolíticas y de la lucha de clases al interior de cada estado y entre estos pueden escalar hasta el paroxismo. 02-11-2011

Comunicado del CC del KKE: Ahora el pueblo debe intervenir más decisivamente

Todos en la manifestación del KKE en la Plaza de Sintagma el viernes, 4 de noviembre a las 18.00 h. Orador principal, Aleka Papariga, SG del CC del KKE. El KKE llama a los trabajadores a una manifestación en la Plaza de Sintagma, el viernes, 4 de noviembre en 18.00 h. Pide una alianza para que el Pueblo pueda intervenir con decisión en los acontecimientos. El chantaje y los dilemas intimidantes que plantean el gobierno, los partidos de la plutocracia y la UE deben fracasar. Ahora bien debe ser escuchado con más fuerza: ¡ABAJO CON EL GOBIERNO Y LOS PARTIDOS DE LA PLUTOCRACIA! El Pueblo puede impedir y poner fin en los sacrificios salvajes que se les imponen, mediante los nuevos acuerdos y el nuevo referéndum, que sólo persiguen beneficiar a las ganancias y proteger los intereses de la Unión Europea y la Eurozona. El Pueblo debe reforzar la lucha de clases y del pueblo y utilizar las elecciones para debilitar al PASOK y al ND (derecha griega) y otros partidos de la plutocracia al servicio de la Unión Europea. El KKE debe fortalecerse. Al mismo tiempo la organización del pueblo en los centros de trabajo y los barrios debe continuar de manera más decisiva. Este es el camino para bloquear lo peor que está por venir puesto que la crisis en la Unión Europea y la Eurozona es cada vez más profunda y las contradicciones interimperialistas se están agudizando. El Pueblo debe confiar en que su causa es justa y en la fuerza que tiene para rechazar lo peor. Debe dejarse de ilusiones, llamadas al consenso y la cohesión social, las construcciones ideológicas, los dilemas que son promovidos por los partidos burgueses. Una solución a favor del pueblo puede sólo existir con el KKE fuerte y el pueblo organizado. Alianza popular y contraataque para el poder popular, socialización de los monopolios, retirada de la Unión Europea y cancelación unilateral de la deuda.

Destituida la cúpula militar griega

¿Posible maniobra para la preparación de la opción del golpe de estado? Papandreu y la CIA tienen una íntima relación desde hace mucho. La versión “golpista” puede producirse de muy distintas maneras; desde el gobierno de concentración nacional hasta el autogolpe, o el establecimiento del estado de excepción con suspensión del régimen de libertades, etc., etc. Cuando el capitalismo esta en crisis recurre al fascismo. El fascismo ha sido definido como la fase terrorista del capitalismo. “El fascismo ha sido definido como la fase terrorista del capitalismo”. Así lo es, pero referido solo a los países ricos, porque con respecto a los países pobres el capitalismo primermundista siempre es terrorista, como bien puede comprobar la gente de Afganistán, Iraq o Libia o la de aquí si deja de empeñarse en mirar para otro lado cuando le hablan del origen de la sociedad de consumo de la que disfruta En un movimiento sorpresa, el ministro de Defensa propuso el martes por la noche la sustitución completa de la plana mayor del país. En una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno de Asuntos Exteriores y de Defensa (Kysea), que comprende el primer ministro y otros miembros clave del gabinete, el ministro de Defensa Panos Beglitis propuso los siguientes cambios en el Ejército, Armada y Fuerza Aérea y el Estado Mayor: General Ioannis Giagkos, jefe de los griegos Personal de la Defensa Nacional, para ser reemplazado por el teniente general Kostarakos Michalis El teniente general Fragkos Fragkoulis, jefe de los griegos Mayor General del Ejército, para ser reemplazado por el teniente general Konstantinos Zazias El teniente general Vasilios Klokozas, jefe de la Fuerza Aérea Griega, para ser reemplazado por el Mariscal del Aire Antonis Tsantirakis Vicealmirante Dimitrios Elefsiniotis, jefe de la Mayor de la Armada griega General, para ser reemplazado por el contraalmirante Christidis Kosmas Se entiende que los cambios de personal cogieron a muchos miembros del gobierno y de las fuerzas armadas por sorpresa. (Noticias de Atenas) El cóctel molotov de Grecia Guerra Eterna Larry Elliott retoma la conocida comparación de las deudas con los bancos. Si debes mil euros a un banco, tienes un problema. Si debes 100.000 millones, el que tiene el problema es el banco. Esa sería la jugada que ha hecho el primer ministro griego con su propuesta de convocar un referéndum sobre el último acuerdo con la UE. El que tiene el problema es la UE porque una suspensión de pagos descontrolada de Grecia tumbaría varios bancos franceses y alemanes (ésos que París y Berlín insisten en decir que están en perfecto estado), acercaría a Italia y España al precipicio o algo peor, y quizá hasta podría suponer el fin del euro. Si el resultado de esta cadena de acontecimientos es el apocalipsis, ¿qué más da que Papandreu se haya puesto una pistola en la sien? Merkel y Sarkozy no pueden dejarle que apriete el gatillo. Todo es delirante. Una tormenta perfecta de estupidez. Papandreu coge a su partido y al ministro de Hacienda por sorpresa. De Merkel y Sarkozy, ya ni hablamos. Pensaban que tenían un acuerdo con Grecia. Como no es suficiente con la gigantesca repercusión en las bolsas, el ministro de Defensa decide destituir a toda la cúpula militar (entre los uniformados también hay un alto grado de malestar por los recortes de pensiones), lo que origina rumores de golpe de Estado. Seguro que son ridículos, pero hace sólo unos días no hubiéramos creído que Papandreu, después de aguantar lo que no está escrito, iba a decidir que había llegado la hora de consultar a los ciudadanos. Ya no te sorprendes por nada. ¿El destino de Europa en manos de once millones de griegos enfurecidos? ¿Es una broma? Y coincide con la noticia de que el ministro de Hacienda tiene que ser operado de apendicitis y está haciendo llamadas telefónicas a otros ministros europeos desde la cama de un hospital. ¿Es una ópera bufa? La experiencia de la UE con los referendos nacionales es de sobra conocida. Producen pavor porque eso que llaman la construcción europea se ha hecho siempre a partir de lo que las élites pensaban que necesitaban sus ciudadanos. Los más grandes proyectos constitucionales han sido aprobados en muchos países sólo con votaciones en los parlamentos. Se decía que los textos eran demasiado confusos (y lo eran, con esa intención se escribían). Que no había una oposición mayoritaria a esos proyectos. Por otro lado resultaban ser más importantes que la propia Constitución del país, o eso decían, pero no tanto como para que los votantes tuvieran derecho a decidir. Lo que ocurría es que los ciudadanos se creían que la UE era garantía de prosperidad eterna. Nada podía ir mal. Y en países como España, Grecia o Portugal suponía una lluvia de miles de millones de euros. ¿Quién podía oponerse a algo así? Ese déficit democrático está en la base de la construcción europea. No vamos a sorprendernos ahora. Sin embargo, decidir que ha llegado el momento de poner fin a eso en mitad de esta tormenta tiene mucho de huida desesperada. O me das lo que pido o prendo fuego a todo. La artimaña de Papandreu está clara. El referéndum no se celebrará hasta que la letra pequeña del último acuerdo esté cerrada. De ahí que se haya hablado de la fecha de enero (y no sé si Italia va a llegar viva a esa fecha gracias a otro simpático sinvergüenza). Hasta entonces, la UE deberá pensarse muy bien qué condiciones ofrece a Grecia no sea que si se pasa con el hacha, los griegos voten ’no’ y el verdugo termine rebanándose su propio cuello. Dudo de que los demás gobiernos, o algunos de ellos, vayan a permitir estar dos meses a la espera de que los griegos se decidan. Ningún Gobierno va a arriesgar su pellejo para salvar el de Papandreu. El repertorio de trucos es inagotable. La Constitución griega no permite que se celebren referendos sobre leyes fiscales aprobadas por el Parlamento. Obviamente hay unas cuantas cuestiones fiscales en el acuerdo con la UE. Pero el artículo 44 también incluye la capacidad del presidente de la República de convocar una consulta sobre asuntos nacionales cruciales previa aprobación por la mayoría absoluta del Parlamento. Como todo es una broma, ya se ocuparán de redactar una pregunta lo bastante genérica como para que no pueda ser tachada de anticonstitucional. El sí a lo que sea será un sí al Gobierno. Aun así, todo esto puede quedarse en nada si el Gobierno no pasa la cuestión de confianza que se vota este viernes en el Parlamento. Una diputada socialista ha abandonado hoy el grupo parlamentario. A Papandreu le queda en teoría una mayoría de dos escaños. Cualquier cosa puede pasar. Michalis Angelopoulos, presidente de un lobby europeísta en Grecia, ha dicho que la idea del referéndum podría haber tenido sentido en mayo. De ganarlo, el Gobierno habría obtenido una legitimidad que ahora le sería útil para atravesar este campo de minas. Habría servido para llevar a cabo un debate nacional sobre lo que de verdad se está jugando el país. Ahora es como un cóctel molotov. Y no le falta razón. http://www.nodo50.org/tortuga/Destituida-la-cupula-militar http://www.guerraeterna.com/archive...

Daniel Cohn-Bendit (subtitulado en español) sobre ayuda económica a Grecia

Cohn Bendit lo deja bien claro: el rescate a Grecia es un negocio para venderles armas ¡Los políticos honestos existen ! SÍ!!!!! pero todavía son minoría: los otros callan, genuflexos, obedecen. El rescate a Grecia consiste en venderles armas, para tal vez ¿permitir un próximo conflicto con Turquía? Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas

¿Referéndum o poder destituyente?: ¡Sí, por favor!

El reciente anuncio por parte del presidente griego, Papandreu, de la convocatoria de un referéndum para someter a votación las últimas medidas aprobadas en la UE con respecto a al crisis de la deuda griega, parece haber despertado un “ataque de pánico” en la línea de mando del gobierno de los mercados. A estas horas, el diferencial del bono español e italiano se vuelve a disparar y los gestos nerviosos afloran en las declaraciones de autoridades políticas y monetarias de la UE y de algunos Estados miembros. Sin embargo, aunque a tenor de la reacción de “los mercados”, la decisión de Papandreu aparentemente no ha encajado muy bien en la estrategia de los de arriba, tampoco podemos asumir que el Gobierno griego haya tenido un ramalazo democrático-constituyente. Vista la hoja de servicios presentada ante la Troika en los últimos meses, parece un alumno ejemplar. Por otro lado, algunos activistas sociales han acogido la medida con una cierta dosis de optimismo respecto a lo que supone de posibilidades redemocratizadoras y de recuperación de la soberanía ciudadana. De hecho, el asunto nos remite a debates estratégicos más que pertinentes para el movimiento que incluyen elementos como los repertorios para la resistencia o la propia concepción de la democracia. El 15-M, y las expresiones análogas que están emergiendo en este “nuevo ciclo rebelde global” (Jaime Pastor dixit) son, entre otras muchas cosas, voluntades masivas pro-democratizadoras. En ese sentido, la crítica democrática respecto a la mercadocracia (y la “deudocracia” en su fórmula más avanzada) está implicando una evidente contestación al actual estado del malestar que viven los regímenes demo-liberales. En el marco de esta voluntad re-democratizadora podemos atisbar algunas ideas del científico social Charles Tilly que aseguraba que ésta era “el movimiento neto hacia una consulta más mutuamente vinculada, más protegida, más igual y más amplia”. Podría parecer que la propuesta del Gobierno griego se inscribiría en esta opción. De hecho, la formulación sustantiva de la democracia necesita imperiosamente de estos mecanismos de consulta. Por tanto, siempre será mejor una decisión política amparada por una votación popular que no por una decisión fuera del ámbito de la soberanía política. Pero la enunciación por sí misma no excluye problemas procedimentales del ejercicio material de la democracia. Un referéndum no siempre se traduce en un mecanismo más democrático, más vinculante, más protegido, más igualitario y más incluyente del demos. En el actual contexto desdemocartizador y de gobierno de los mercados, parece difícil que los “gestores públicos” asuman formas democráticas avanzadas frente a las obligaciones dictadas por los poderes reales del mando capitalista. Eso sólo puede ocurrir en lugares centrales de la economía mundial, en situaciones en las que el movimiento tiene capacidad de imponer sus demandas y hacerlas efectivas. Quien esto escribe desconoce si esto está ocurriendo en Grecia. Podría ser que la convocatoria del referéndum sea una “imposición” del movimiento popular ante la que el Gobierno no le ha quedado más remedio que ceder. Sin embargo, ni siquiera la incontable sucesión de huelgas, movimientos y conflicto social en Grecia ha sido capaz de hacer retroceder los planes de la Troika ni de someter al Gobierno a las exigencias del movimiento. Lo que sí ha podido ocurrir, en todo caso, es una crisis de legitimidad y de hegemonía de la institucionalidad de Grecia. Una crisis creciente en un contexto de agudización de los antagonismos sociales y de una conflictividad que podría abocar al país a la ingobernabilidad. Y es aquí donde se podría insertar la salida por la vía del referéndum a la crisis política que atraviesa el país heleno. Si bien es cierto que, más allá de las incertidumbres y posibilidades que abre “pasar por las urnas”, también lo es que el referéndum puede ser utilizado como un mecanismo de relegitimación y de cierre del esquema del conflicto por parte del Gobierno griego. No hay nada como un “referéndum-trampa” para meter una buena dosis de sordina sobre un proceso de movilización en marcha que apunta cada vez más hacia un proceso destituyente, como en el caso de Grecia. Tenemos algunos ejemplos cercanos del efecto devastador contra los procesos de conflicto social, siendo el de la OTAN especialmente paradigmático. En este caso, una “derrota” para el movimiento popular podría suponer una relegitimación absoluta de las medidas de recortes. Y, de paso, se convertiría en un elemento muy difícil de contrarrestar para un movimiento que podría “perder la calle” también. Y hoy, es en las plazas, en las calles y en las herramientas de auto-organización del movimiento donde se dirime la pelea por un proceso destituyente. La derrota, jugando en un campo hostil como éste abierto a la manipulación y al chantaje, puede ser la excusa perfecta para el cierre del esquema del conflicto que está abierto. Jugar (todas) las cartas a un referéndum de casi imposible concreción garantista, democrática e igualitaria parecería un paso atrás para el movimiento. No solo griego. El referéndum en Grecia parece abocar al movimiento, en cierta medida, a la disyuntiva entre la inestabilidad (y hasta ahora la impotencia) del “fragor” en las calles o jugar en el terreno hostil y chantajista de las urnas. La salida de ese chantaje-dilema solo puede lograrse a través del desborde del mismo: por un lado, no permitiendo la sustitución del proceso de movilización y de las experiencias de auto-organización por la exclusiva “ilusión en el referéndum” que puede instalarse en algunos sectores; por otro, construyendo mecanismos de institucionalidad democrática antagonistas que hagan frente a la desdemocratización impulsada desde arriba. Y, obviamente, manteniendo la perspectiva estatrégica de una ruptura absoluta con la cadena de mando neoliberal. No se trata, por tanto, de una disyuntiva maximalista entre el referéndum o el poder destituyente de las calles. La primera abre la posibilidad de obtener una victoria que hasta la fecha la presión popular no ha logrado. Pero los riesgos que ofrece no son menores. Transitar con virtud entre posibilidades y riesgos es el sentido último de la acción política. En todo caso, corresponde al conjunto del movimiento griego responder a estas cuestiones. Calibrar sus fuerzas y el desgaste del Gobierno y sus políticas para lograr la deslegitimación social y política del ataque neoliberal a su soberanía. A los demás nos queda levantar la solidaridad más decidida para contribuir a la derrota de los planes de la Troika. Las posibilidades abiertas para el movimiento en Grecia son también nuestras necesidades. Joseba Fernández es militante de Antikapitalistak