9 de noviembre de 2011

Basta de dar pena: empecemos a dar miedo

por Vittorio Allasonati. No queda otra: hay que luchar. Pero hay que reflexionar muy a fondo el cómo. Y el dónde. El cuándo no hace falta pensarlo mucho: ya. Aquí, Allasonati ofrece unas cuantas pistas Los tiempos de la cooptación de masas se han acabado. No se vislumbra en el horizonte otro período como el de los treinta “gloriosos” (1950-1980) en que el capitalismo logró integrar a la práctica totalidad de la clase trabajadora del mundo desarrollado en su proyecto de dominio mundial. El precio del “soborno” no fue despreciable: relativa seguridad en el empleo, salarios directos e indirectos muy por encima del nivel de subsistencia (para irrisión de la “ley de bronce” lasalliana),protección social y prestaciones de todo tipo (en sanidad y educación, particularmente). Pacto social, en suma. Ése que tanto añoran, sin acabar de creerse que la otra parte lo haya hecho trizas, nuestros patéticos (pero imprescindibles) sindicatos obreros. Ahora toca volver a empezar casi de cero, como si estuviéramos en los albores del siglo XX, pero con unos mecanismos de manipulación de las conciencias infinitamente más eficaces que los que estaban a disposición de las burguesías de aquella época. Época en que el analfabetismo de la mayoría trabajadora y la ausencia de medios de información audiovisuales imposibilitaban el bombardeo ideológico de la derecha social a la vez que conferían un enorme poder de difusión y penetración en las masas a iniciativas culturales populares (ateneos obreros y otras asociaciones de índole parecida). Es crucial recordar en este punto que la “economía social de mercado” en que se sustentaba el mencionado pacto social no fue fruto de la filantropía de las clases dirigentes de la época, sino de unas luchas sindicales y políticas de más de un siglo reforzadas por la amenaza latente de un sistema socioeconómico alternativo al capitalismo: el llamado “socialismo real”, que hasta que se hundió en el marasmo subsiguiente al derribo del muro de Berlín constituyó, pese a todos sus defectos, la prueba patente de que era posible organizar una sociedad industrial sin someterse al dominio del capital. En definitiva: los avances logrados por la clase obrera entre 1950 y 1980 fueron, en gran parte, fruto del miedo de la clase dirigente a una revolución que ya había triunfado en los dos países más grandes del planeta: Rusia y China. Siendo ello así, la desventaja con que se parte en el momento actual se antoja insalvable. Rusia, desmembrada la Unión Soviética, de la que apenas sobrevive algo más que la música de su bello himno nacional, es un país dominado por mafias entregadas a una orgía de capitalismo salvaje. Y China, aunque gobernada por un partido comunista que conserva gran parte de los recursos de poder propios del viejo socialismo real, se ha entregado en cuerpo y alma al modelo de producción y distribución capitalista, con el agravante de que centra su estrategia de desarrollo en una economía de exportación basada en salarios bajos y escasísima protección social. ¿Qué medio hay, pues, de reintroducir en las mentes de los actuales explotadores el temor a perder sus inmensos privilegios? ¿Las movilizaciones de masas? Ejemplos como los de Egipto y Túnez muestran la verdad a la vez que la insuficiencia de esta respuesta. Verdad, porque la ocupación de las calles (y también, llegado el caso, de ciertas instituciones en las que se asienta el poder político y económico) es condición necesaria para poner en evidencia el hartazgo popular y la disconformidad generalizada con el sistema imperante, haciendo posible, a la vez, que la población cobre conciencia de su fuerza y se decida a usarla colectivamente. Insuficiencia, porque la movilización de las masas con ese grado de intensidad no puede mantenerse indefinidamente (sólo talibanes del orden burgués como el inefable Felip Puig o la no menos inefable Esperanza Aguirre pueden pensar que,sin aporrear a los concentrados en una plaza, éstos van a permanecer allí eternamente). Y cuando las masas vuelven a sus casas, si no queda en funcionamiento ningún otro mecanismo de intervención política que responda a los deseos de cambio,las aguas del poder vuelven tranquilamente a su cauce, anegando todas las esperanzas que la agitación anterior había despertado. Esto último se traduce, mal que les pese a “indignados” de toda laya y condición, en la necesidad de aprovechar todos los cauces legales que el sistema presuntamente democrático ofrece para expresar la voluntad popular, por muy estrechos que esos cauces se nos queden y por grande que sea (y lo es) la capacidad del poder establecido para neutralizarlos ignorando olímpicamente las voces que llegan a través de ellos o cooptando a sus portavoces. Es decir, necesidad del juego democrático formal… a la vez que manifiesta insuficiencia del mismo en la medida en que deja fuera de control político real la actividad económica y,con ella, el poder desmesurado de aquellos a quienes el uso capitalista del mercado ha permitido una enorme (y creciente) acumulación de riqueza. Unos decenios antes de la obra de Marx, distinguía ya Fichte, en su Doctrina del derecho de 1812, entre un “estado económicode naturaleza” y un “estado económico de derecho”. En el primero, las fuerzas económicas, bajo la engañosa apariencia de un contrato social entre los agentes, actúan de manera más destructiva que productiva, beneficiando a unos cuantos a costa de la mayoría. Es lo que con toda propiedad se ha dado en llamar “la ley de la selva”. Según el mismo Fichte, semejante estado de cosas implica la ruptura del contrato social por los poderosos. Y como todo el mundo sabe, cuando una de las partes rompe un contrato, la otra parte deja de estar obligada a cumplirlo… Es obvio que, en el momen to actual, y desde bastan te antes de la crisis económica y política que estamos viviendo, los grandes grupos económicos han incumplido una a una, de manera descarada, todas las cláusulas del contrato en que se fundamenta la organización pacífica de la vida social. Dicho de otro modo: han vaciado la esfera política de todo contenido. La reciente reforma de la Cons ti tución española por simple acuerdo entre los dos partidos mayoritarios, con “estivalidad” y alevosía y sin refrendo popular, es buena prueba de ello Y la impotencia de las mo vilizaciones populares realizadas hasta la fecha (huelgas generales incluidas) para detener esta orgía de capitalismo salvaje, liquidador de derechos sociales arduamente conquistados, también está a la vista. No hay que excluir la posibilidad de que las grandes acciones de masas, aunque con altibajos, vayan a más y puedan acabar paralizando la “excavadora” neoliberal. Pero eso, si llega, será con toda seguridad un éxito transitorio, pasado el cual el sistema volverá a las andadas. Hemos dicho “sistema” (término acuñado en el mundo anglosajón para evitar hablar de “capitalismo” y otras expresiones con excesivo regusto “marxista”) cediendo a la moda que tiende a atribuir la responsabilidad de lo que pasa a entes abstractos (“los mercados” es, por ahora, el último de esos engendros metafísicos alimentados por el discurso político y mediático imperante). Y es cierto que un sistema es más (mu cho más) que la simple suma de sus elementos integrantes. Pero también lo es que ningún sistema cambia si no cambian esos mismos elementos. En efecto, como se ha recordado a veces (no todo lo a menudo que sería necesario), los mercados financieros,por ejemplo, no son, aparte de un cierto marco jurídico, sino un conjunto de grandes inversores individuales, por más que en muchos casos se oculten tras instituciones bancarias u otros entes corporativos. Son, por tanto, personas con nombres y apellidos, domicilio y propiedades, muchas de ellas tangibles. El corolario es claro: toda estrategia de cambio de sistema social exige actuar, lo más directamente posible,sobre sus piezas constitutivas, de naturaleza personal. No sobre unas pocas, claro está (en ese caso, el sistema las repone fácilmente), sino sobre el número necesario para que el sistema pierda capacidad de recuperación por falta de piezas de repuesto. Aplicando estas consideraciones generales a la estrategia de lucha contra el dominio neoliberal de la economía y su consiguiente usurpación de la dirección política de la vida colectiva, parece obvio que,dada la serie casi interminable de parapetos físicos y jurídicos tras los que actúan los miembros de la clase dirigente,sea prácticamente imposible arrebatarles el poder omnímodo de que gozan sus miembros mediante acciones limitadas al marco legal existente. Marco legal, por cierto, que con la antes mencionada ruptura unilateral del contrato social ha quedado deslegitimado: seguir hablando de democracia (“poder del pueblo”) en la situación actual es, simplemente, un escarnio y un insulto a la inteligencia (razón por la cual tantos miembros de la clase dirigente no se sienten insultados, pues no hay que confundir inteligencia con malicia y pillería…). Ahora bien, las acciones de masas no pueden penetrar demasiado profundamente en las defensas jurídicas y físicas del sistema, por muy legitimadas que estén dichas acciones al actuar contra un estado de cosas ilegítimo, sin desencadenar la reacción violenta de la clase dirigente con su potencialmente ilimitada panoplia represiva. Por otro lado, si uno quiere cambiar algo en un circo, debe tratar directamente con el director-empresario, no con los payasos, como observó agudamente hace años un portavoz del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, de El Salvador, en referencia a unas negociaciones políticas (con los “payasos” se refería,obviamente, al gobierno salvadoreño, mientras que el “director” era el gobierno de los Estados Unidos). No se trata, por tanto, de pelearse con la policía antidisturbios,que, independientemente del carácter violento de algunos de sus miembros, no es más que un instrumento del poder real y cuya función, aparte de la estrictamente represiva, es también la de pararrayos para desviar la ira popular de su verdadero objetivo. Ni hay que perder demasiado tiempo en acosar a los políticos favorables al sistema, que no actúan sino por delegación, aunque en algunos casos pueda considerárseles también parte del núcleo dirigente. En el bien entendido de que ese núcleo dirigente ha roto unilateralmente el contrato social en que se sustenta toda forma legítima de gobierno, sólo hay una manera, hoy por hoy, de poner freno a la deriva oligarquizante que está haciendo la vida imposible a la mayoría de la población mundial: hacer, a su vez, la vida imposible a los titulares del poder real, a la mínima minoría que posee los resortes que mueven la sociedad (y la están conduciendo al abismo de la miseria generalizada y/o la guerra). Para ello, y a fin de evitar la reacción violenta de esa minoría contra las masas indefensas, no hay más remedio que combinar las acciones masivas abiertas de carácter básicamente pacífico y de alcance limitado con acciones encubiertas individuales o de grupos muy pequeños que causen daño real a los intereses materiales de las personas que controlan el sistema,con la única limitación del respeto al derecho fundamental de todo nacido: el derecho a la vida (derecho, por cierto, que los poderosos nun ca han llegado a respetar plenamente, al condenar a una muerte más o me nos lenta por inanición o enfermedades a millones de personas que po drían evitar ese destino con una asignación socialmente más eficiente de los recursos disponibles). Dada la enorme capacidad represiva y desmovilizadora del Estado moderno al servicio del poder eco nómico, capacidad que se ejerce indistintamente por la fuerza bruta, mediante la corrupción o, sim plemente, a través de los múltiples mecanismos de alienación que ofrecen las modernas tecnologías de la información y la co municación, la lucha contra el sistema ha de ser descentralizada, sin líderes reconocibles, difusa y omnipresente a la vez, de manera que ningún activista pueda arrastrar a otros si cae por efecto de la represión. Nada ha de tener que ver esta forma de lucha con el terroris mo propiamente dicho, o violencia indiscriminada que preten de desestabilizar el poder establecido creando un clima de in seguridad generalizada. Si en otras épocas esa sensación de inseguridad podía volverse contra el poder, hoy, después de la experiencia de los fascismos, parece más probable que contribuya a reforzar ese mismo poder. Por el contrario, frente a las auténticas armas de destrucción masiva con que suele reprimírsele, el pueblo ha de do tarse de armas de punición selectiva que no requieran en trenamiento ni encuadramiento en ninguna organización. Millones de pequeñas iniciativas individuales de sabotaje contra los bienes de los más poderosos, en una escala y con un grado de anonimato que desborde cualquier intento de represión, pueden convencer a los po deres oligárquicos de la conveniencia de no seguir estirando la cuerda del expolio social y acrecentar al mismo tiempo la confianza de la población en sus propias fuerzas, frente al actual sentimiento generalizado de impotencia. De ahí pueden seguir se cambios de orientación electoral que abran el camino del go bierno a fuerzas políticas de iz quier da real y, en consecuencia, a cambios sociales de sentido opuesto a la actual ten dencia a la oligarquización. Por si acaso, la inefable Unión Europea, oliéndose por dónde van a ir los tiros, y con el manido pretexto de las acciones terroristas atribuidas a Al-Qaida y otros atentados de lo más variopinto (incluidos, por supuesto, los de la extrema derecha,para que no se diga), aprobó, ha ce aproximadamente un año (22/11/2010), la lla mada “Estrategia de seguridad interior de la UE en acción”. En aplicación de dicha estrategia, el pasado 9 de septiembre, en Bruselas, se puso en mar cha la “Red de sensibilización a la radicalización”. Como es habitual, se reducen a común denominador, el “radicalismo”, todas las acciones violentas o así consideradas (para Felip Puig, dormir en la Plaza de Ca ta lu nya de Barcelona merece ese calificativo), a fin de tener las manos libres a la hora de decidir qué es “radical” (por lo general, lo que hace la izquierda) y qué no (por lo general, lo que hace la derecha). Nada excluye que, cuando vean seriamente amenazados sus privilegios, las oligarquías acaben saltándose las pocas reglas del juego democrático que aún siguen aplicándose y recurran, como tantas otras veces, a la dictadura pura y simple. Es más, resulta altamente probable que así sea. Razón de más para que tengamos preparado y funcionando el maquis antes de que lleguen los nazis…􀀀 http://pichaco.wordpress.com/

Anticorrupción entra en las oficinas de la empresa que dirigió el yerno del rey

La Policía Nacional está registrando una sede del Instituto Noos en Barcelona por la investigación del presunto desvío de 2,3 millones de euros por parte del Ejecutivo del expresidente balear Jaume Matas al instituto cuando éste estaba presidido por el Duque de Palma, Iñaki Urdangarín, han informado fuentes judiciales. El juez instructor del caso Palma Arena, José Castro, mantiene imputados al fundador de la entidad dedicada al mecenazgo, Diego Torres, al director general de Deportes en la última legislatura del PP, José Luis 'Pepote' Ballester, y del ex gerente del Instituto Balear de Turismo (Ibatur), Raimundo Alabern. Los dos últimos firmaron dos convenios entre Ibatur y la Fundació Illesport con Nóos por 1,2 millones de euros en 2005 y 1,1 millones en 2006 para la celebración de un foro sobre turismo y deporte, si bien el destino de estos fondos no ha sido justificado. Más de dos millones, para un evento de tres días De acuerdo a las pesquisas llevadas a cabo, el gasto que en su día se presupuestó para la celebración del Forum Illes Balears Tour Sport no ha sido acreditado. El Ejecutivo autonómico abonó a Nóos, a través de la Fundació Illesport y el Ibatur, un total de 2,3 millones de euros a pesar de que el evento duró tres días, entre el 22 y el 25 de noviembre de 2005. Son unos hechos investigados en la pieza número 25 de este complejo caso, que a nivel global investiga el presunto desvío de más de cincuenta millones de euros públicos durante la construcción del velódromo palmesano (2005-2007). El propio Torres, quien sucedió a Urdangarín al frente de Nóos después de que el Duque de Palma abandonase el cargo, manifestó que los trabajos para los que se destinaron los fondos públicos se llevaron a cabo, y por tanto se dio cumplimiento a la pretensión de los dos convenios firmados para el foro. Matas afirma que "lo volvería a hacer" Sobre los convenios investigados en el caso, Matas admitió en su declaración como imputado que recomendó firmar los convenios y que "lo volvería a hacer", tal y como recalcó el ex jefe del Ejecutivo a preguntas de la Fiscalía. Fue de este modo como Matas defendió la utilidad de los convenios y su tramitación, al asegurar que "todo se hizo de forma correcta". Sin embargo, sobre estos hechos ya se había interesado el Ministerio Público en otras comparecencias del caso. Así, al respecto fue interrogada la entonces jefa de Gabinete de Matas, Dulce Linares, quien aseveró ante el juez, también en calidad de imputada, que la decisión de gestar el convenio fue adoptada por Matas, aunque negó que el ex jefe de la Administración autonómica le diese orden alguna para que prescindiera del control del gasto presupuestado. Mientras tanto, al respecto también fue preguntado el entonces conseller de Turismo y actual diputado del PP, Joan Flaquer, que en su comparecencia como testigo aseguró ignorar, por el contrario, quién gestó el convenio, aunque defendió que con esta iniciativa el Ejecutivo pretendía apostar "por la armonización del turismo y el deporte". Además, antes de que se iniciaran las investigaciones, el PSIB denunció en un principio las irregularidades en torno a la organización de este evento sobre turismo deportivo y exigió para ello información detallada sobre los gastos del Forum. http://insurgente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=9240:anticorrupcion-entra-en-las-oficinas-de-la-ex-empresa-que-dirigia-el-yerno-del-rey&catid=139:estado-espanol&Itemid=557

LA LIBERTAD SOLIDARIA:CINE Y GUERRA CIVIL

Ken Loach. INTRODUCCIÓN. En las páginas siguientes vamos a realizar un breve análisis de cuatro películas sobre la Guerra Civil Española realizadas tras la Dictadura Franquista. A través de este análisis pretendemos acercarnos a la Guerra Civil Española y a cómo ha sido y es vista tras la Dictadura Franquista. Ante estos objetivos tan amplios y al tratarse de un tema complejo, reconocemos de antemano las amplias limitaciones del presente análisis. En cualquier caso, este estudio parte de los siguientes planteamientos sobre la Historia y el cine como documento histórico. Acercarnos a la realidad supone establecer una dialéctica entre el yo sujeto y el resto de sujetos y objetos existentes. Pues bien, acercarnos al pasado supone establecer una dialéctica entre el investigador y las fuentes documentales; es abrir un pasillo entre el presente y el pasado a partir de la interpretación del investigador. Por tanto, la subjetividad siempre está presente, lo cual no supone un lastre para aumentar nuestro conocimiento de la realidad y del pasado siempre que no se obvie el resto de sujetos y objetos y no se permita que la subjetividad se convierta en verdad absoluta. Como hemos señalado, la Historia supone siempre una recreación subjetiva del pasado realizada desde el presente, siendo en esta relación entre el pasado y el presente donde arranca la función social que tiene la Historia. Esta función social suele ser ignorada en la actualidad, por lo que la Historia se convierte en simple erudición o en entretenimiento intelectual destinado a una elite de la sociedad. Este planteamiento se haya en plena consonancia con los que proclaman el fin de la Historia, rechazando la idea de progreso, tan manida que ha llegado a perder su sentido. Sin embargo, más allá de la superficial función social de entretenimiento intelectual, la Historia, como ya señaló Josep Fontana, suele legitimar el sistema político-económico existente (1). Frente a esta función alienante de la Historia, nuestro deseo es convertirla en un instrumento de liberación de los seres humanos mediante la comprensión crítica del origen histórico de la situación actual. En este sentido, por ejemplo, se debe señalar que la pobreza no es algo natural sino fruto de las acciones humanas que han generado un sistema económico basado en la competitividad y en el lucro, y no en el apoyo mutuo. Hablar de cine es hablar de imágenes en movimiento que pueden ir acompañadas de sonido. Además, el cine más que reproducir la realidad realiza una recreación ficticia de la misma. Esta recreación se produce en un contexto histórico que influye y condiciona la elaboración de las películas. Por tanto, todas las películas nos permiten acercarnos al momento histórico en que fueron creadas, pudiendo ser analizadas como "un discurso significante localizable". Pero además, las películas son difundidas en salas de proyecciones públicas, convirtiéndose así en "una especie de hecho social"(2). Desde esta perspectiva el cine también puede ser objeto de un análisis histórico. Por otra parte, dentro de la producción cinematográfica el cine histórico tiene gran interés para el historiador. El cine histórico, como una novela histórica, supone una recreación del pasado, que puede basarse en una mejor o peor documentación, que nos permite acercarnos a la existencia y creación de una determinada memoria histórica en la sociedad. LA GUERRA CIVIL EN EL CINE TRAS LA DICTADURA FRANQUISTA La muerte de Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975 abrió un nuevo periodo político en la Historia de España que condujo al establecimiento de una democracia parlamentaria. Durante este periodo fue desapareciendo la censura y ampliándose la libertad de expresión, permitiendo la aparición en el cine de nuevos enfoques sobre la Guerra Civil. Además, el interés por la Guerra Civil se hizo patente, al considerársela como el origen del régimen franquista que se deseaba desmantelar. En este contexto se produjo un cambio importante dentro de la historiografía española sobre la Guerra Civil. Así, se abandonó la tesis franquista que justificaba la sublevación militar iniciada el 17 de julio de 1936 como respuesta frente a "la conspiración comunista" o al "desgobierno del país", y empezó a surgir la tesis liberal que defiende que el régimen republicano desapareció ante la fuerte presión de los "extremistas", tanto de derechas como de izquierdas, que dividieron a España en dos. Desde entonces, se ha mantenido esta tesis con bastante vigor, tal y como quedó patente en el documental que trataba de la Guerra Civil perteneciente a la serie Lo que el siglo nos dejó emitida en TVE 2 a partir de diciembre de 1999 (3). Esta tesis, no carente de cierta razón, nos parece simplista y maniquea. Es simplista ya que nos presenta sólo dos Españas, pasando por alto la heterogeneidad existente en ambas. Así, no se distingue, por ejemplo, entre los falangistas y los carlistas, ni entre los comunistas y los anarquistas. Además, es maniquea porque nos presenta al gobierno republicano como bueno y a los "extremismos" como malos. Estos extremismos, considerados como tales desde la céntrica posición del liberalismo democrático, engloban posiciones políticas tan dispares como el fascismo y el anarquismo. Ninguna disciplina que pretenda ser científica (y la Historia debería intentar serlo) admitiría esta categoría, que sería como si los biólogos englobasen en un mismo género a las encinas (Quercus) y a los humanos (Homo). En cualquier caso, esta tesis se explica en gran medida por la pretensión de consolidar el naciente régimen democrático tras la muerte de Francisco Franco. Según nuestra opinión, seguirla manteniendo hoy en día supone un ciego conformismo con el sistema político-económico actual. Hoy es preciso acercarse a la compleja realidad social que provocó el fin de la II República y el inicio de la Guerra Civil y buscar más que los causantes de estos hechos, las causas de los mismos. De esta forma, lograremos superar las tesis maniqueistas, que no tienen en cuenta que las personas combinamos en nuestra vida las buenas y malas acciones, aunque no en todas las personas existe la misma proporción entre acciones buenas y malas, calificaciones morales que, por otra parte, aún hoy carecen de un contenido universal. En este sentido, debería reconocerse como una de las causas del fin de la II República y del inicio de la Guerra Civil la actitud del gobierno republicano, que frustró las esperanzas de los obreros y campesinos al prometer mejoras sociales y luego responder con represión (4). Una vez esbozado el debate historiográfico sobre las causas del fin de la II República y el inicio de la Guerra Civil, podemos analizar las ideas expuestas en los documentales y en el cine tras la Dictadura Franquista. Los documentales suelen adoptar con frecuencia el género de la entrevista televisiva y muestran diferentes puntos de vista. El cine se caracteriza por la abundante adaptación de novelas o teatro, la aparición de nuevos enfoques y la adopción mayoritaria del bando republicano como centro de la acción. Entre los múltiples documentales que se han realizado desde 1975 se puede mencionar, a modo de ejemplo, ¿Por qué perdimos la guerra? (1977), que es de tendencia anarquista, o La vieja memoria (1977), que pone de relieve las contradicciones entre diversos testimonios personales. En cuanto a las películas, dos de 1976 - Retrato de familia de Antonio Giménez-Rico y Las largas vacaciones del 36 de Jaime Camino - se acercan a la Guerra Civil desde el punto de vista de la burguesía. Companys, proceso a Catalunya (1979) de Josep María Forn supone una aproximación a la Guerra Civil desde una postura catalanista. Las bicicletas son para el verano (1984) de Jaime Chávarri nos muestra la Guerra Civil como una ruptura de la habitual vida cotidiana. Réquiem por un campesino español (1985) de Francesc Betriu nos presenta la complicidad de la Iglesia con los latifundistas y con la represión ejercida por el ejército nacional. La vaquilla (1985) de Luis García Berlanga muestra en tono humorístico el sin sentido de la Guerra Civil, en la que se vio envuelta la población civil. ¡Ay Carmela! (1990) de Carlos Saura nos muestra la Guerra Civil como fruto de la intolerancia hacia quien pensaba de forma diferente. Tierra y Libertad (1995) de Ken Loach nos acerca a la revolución iniciada en la zona republicana el 19 de julio de 1936. Libertarias (1986) de Vicente Aranda intenta mostrarnos la actitud de las mujeres anarquistas en la Guerra Civil. Veamos con más detenimiento, cuatro de estas películas. 1. Las bicicletas son para el verano. Título original: Las bicicletas son para el verano. Compañía productora: Incine / Jet Films. Productor: Alfredo Matas y Helena Matas. Director: Jaime Chávarri. Guión: Lola Salvador. Basado en la obra homónima de Fernando Fernán Gómez. Fotografía: Miguel Ángel Trujillo. Música: Francisco Guerrero. Decorados: E. Acedos y A. López. Montaje: José Luis Matesanz. Intérpretes: Amparo Soler (Dolores), Agustín González (Luis), Victoria Abril (Manolita), Gabino Diego (Luisito), Alicia Hermida (Antonia), Patricia Adriani (María), Marisa Paredes (doña María Luisa), Carlos Tristancho (Julio), Aurora Redondo (Marcela), Guillermo Marín (don Simón), Emilio Gutiérrez Caba (Anselmo),... Duración: 1 hora y 40 minutos. Año de realización: 1983. Nacionalidad: España. Sinopsis: Al iniciarse el verano de 1936 Luisito, que vive en Madrid, quiere que sus padres, Luis y Dolores, le compren una bicicleta para poder salir con una chica. Cuando Luisito logra convencer a su padre, se inicia la sublevación militar que dio paso a la Guerra Civil, por lo que posponen la compra de la bicicleta hasta que acabe la guerra. La guerra, que parecía que iba a ser breve, se alarga durante tres años modificando la vida cotidiana de los madrileños. Al tiempo que se difunde una nueva concepción social, la guerra genera fusilamientos, bombardeos, racionamiento de los alimentos y hambre. La vida de Manolita, hija de Luis y Dolores, muestra la influencia de la guerra en la vida personal de la población civil: se afilia al sindicato de espectáculos, queda embarazada, su novio muere en el frente, tiene un hijo y se casa con un vecino. Avanzada la guerra, el deseo de que llegue la paz se hace patente entre la población madrileña. Sin embargo, la guerra no acaba con la paz sino con la victoria franquista, que trae consigo la represión de todos los que han colaborado con el bando republicano. La película Las bicicletas son para el verano puede ser encuadrada dentro del cine de productor, ya que el productor Alfredo Matas encargó su realización a Jaime Chavarri. Esta película es la adaptación de la exitosa obra teatral homónima de Fernando Fernán Gómez, representada en los teatros españoles a partir de 1982. Tanto la obra teatral como la película tuvieron gran difusión, por lo que constituyen una importante aportación a la memoria colectiva. Las bicicletas son para el verano nos acerca a la vida cotidiana de la población civil madrileña durante la Guerra Civil, que supuso la interrupción de la normalidad. Así, la película refleja la vida de los vecinos de una casa madrileña durante el conflicto bélico. Este marco intimista, que es más acusado en la obra de teatro, reduce las escenas exteriores por lo que no aparecen muy definidas las relaciones existentes entre el frente de batalla, las fuerzas políticas y la población de Madrid. No obstante, a lo largo de la película encontramos múltiples referencias históricas. En primer lugar, la película muestra el clima de violencia anterior a la sublevación militar (destacando los asesinatos del teniente de la Guardia de Asalto José Castillo y del líder de la derecha monárquica José Calvo Sotelo) y la politización de la población evidenciada a través de la escuela. Estos dos aspectos coyunturales suelen señalarse como posibles causas del alzamiento militar iniciado el 17 de julio de 1936 en el protectorado marroquí. En realidad, constituyen dos síntomas de otras causas más profundas como podría ser la creciente desconexión entre el gobierno y la mayoría de la población. También la película muestra como mucha gente se enteró de la sublevación militar a través de la radio, generando tal noticia preocupación por los familiares y amigos que vivían lejos. Así, queda patente la importancia de la radio como medio de propaganda en la Guerra Civil, siendo el principal medio de comunicación que permitía difundir propaganda en el campo adversario (5). En la zona republicana existía una gran dispersión de emisoras, siendo una de las más destacadas Unión Radio. En cambio, en la zona nacional se fue centralizando la radiodifusión en la emisora Radio Nacional, que, como aparece en la película, mucha gente que vivía desmoralizada en la zona republicana acabó escuchando porque daban "noticias mejores". La respuesta en Madrid al alzamiento militar aparece en la película a través de referencias al asalto al Cuartel de la Montaña y a la represión ejercida posteriormente centrada contra los propietarios y los curas. Sin embargo, no se hace referencia a la incapacidad del gobierno central de controlar la situación ante la sublevación militar (69, ni a la decisiva respuesta de amplios sectores de la población madrileña que consiguieron armarse (7). Al enfatizar la movilización popular que generó el alzamiento militar no pretendemos negar la actuación de las fuerzas leales al gobierno republicano (especialmente los Guardias de Asalto) ni la debilidad en Madrid de la sublevación militar (reducida en esencia al Cuartel de la Montaña y a Carabanchel), pero la importante reacción popular (manifestada en el amplio seguimiento de las huelgas generales convocadas por los sindicatos) supuso una importante demostración de fuerza frente a los sublevados y el gobierno republicano, al que impulsó a defenderse con las armas y no a negociar con los sublevados como pretendió en principio. Esta respuesta popular constituyó la base de la importancia que adquirieron los sindicatos y de la puesta en marcha de cambios revolucionarios como la colectivización de ciertas empresas y tierras, aspectos que sí se señalan en la película. Además, se hace una referencia burlona al amor libre y a la estatalización de la economía (que erróneamente tiende a confundirse con la colectivización) y una simplista referencia a la perspectiva revolucionaria anarquista, mostrada por un primo de Luisito, Anselmo. Sin embargo, al eludirse en la película la respuesta popular al alzamiento no queda claro por qué se inició ese proceso revolucionario ni por qué el gobierno permitió en principio cambios revolucionarios. También la película hace una referencia a la no-intervención de las potencias capitalistas que es valorada de forma diferente por parte de Luis a lo largo de la guerra. Así, en principio Luis no sabe si esa actitud era beneficiosa o no, mientras que después critica la no-intervención, ya que condujo a un aislamiento internacional del gobierno republicano (que sólo recibió ayuda militar de la URSS y México (8)), mientras que el ejército sublevado recibía el apoyo de Italia, Alemania y Portugal. La no-intervención por parte de las potencias capitalistas supuso un apoyo velado al régimen franquista y un rechazo a un gobierno republicano que había perdido el control sobre los trabajadores, que estaban realizando una revolución anticapitalista (9). La película también muestra el cerco sobre Madrid por parte del ejército sublevado a principios de noviembre de 1936, que provocó la huida de Madrid del gobierno republicano y la llegada de milicianos y voluntarios extranjeros al ritmo del himno anarquista ¡A las Barricadas!. La resistencia de las tropas republicanas frente al intento de los nacionales de tomar Madrid, junto a los discursos de los líderes políticos y sindicales, generó esperanzas y aumentó la moral de los republicanos. Tal y como aparece en la película, con el asedio de Madrid por parte del ejército sublevado, se iniciaron los bombardeos, convirtiéndose el metro y los sótanos en lugares de refugio. Como refleja la película, mucha gente se acostumbró a los bombardeos. Así, los niños llegaban a jugar con el metal ardiente de los obuses. Además, el asedio acrecentó el racionamiento de alimentos y el hambre, que generó egoísmos y apoyos entre los vecinos. En 1938 la comida cotidiana se reducía a "un poquito de pan, lentejas (las famosas píldoras del doctor Negrín, como las llamábamos), arroz, y pare usted de contar" (10). Por otra parte, la película no muestra el frío y las nevadas durante los inviernos, que hicieron más dura la vida cotidiana de la población madrileña. El decaimiento de la moral entre la población civil también aparece en la película, aunque no el optimismo de los soldados republicanos y la clase obrera madrileña (salvo la actitud del primo de Luisito, Anselmo). En cualquier caso, la desmoralización condujo a que quienes veían imposible la victoria republicana y próxima la victoria nacionalista se afiliaran a la Falange clandestina. Por último, la película, que no hace referencia a la sublevación del coronel Casado, señala la entrada de las tropas franquistas en Madrid al ritmo del Himno oficial de la Academia de Infantería. Pero entones, como señala Luis, no llegó la ansiada paz, sino la victoria, manifestada en la imposición de un régimen represivo contra todos los que habían colaborado con los republicanos (11). Así, se rompió la convivencia entre vecinos nacionalistas y republicanos mantenida durante toda la guerra (12), al margen de la importante represión ejercida por la policía y los milicianos republicanos, que provocó unas 10.500 muertes (13). Esta represión se suele asociar sin más, como se ve en la película, con la actuación de los revolucionarios, olvidando el clima de violencia y delaciones en que se generó y la denuncia a la misma por parte de revolucionarios como el anarquista Joan Peiró. En conclusión, Las bicicletas son para el verano interesa a los historiadores en la medida en que nos informa sobre algunos de los aspectos más destacados de la vida cotidiana en la retaguardia inmediata al frente, en un Madrid abandonado por un indisciplinado gobierno republicano. 2. La vaquilla. Título original: La vaquilla. Título en el guión: La fiesta nacional. Compañía productora: Incine / Jet Films. Productor: Benjamin Benhamou y Alfredo Matas. Director: Luis García Berlanga. Guión: Rafael Azcona. Fotografía: Carlos Suárez. Música: Miguel Asins Arbo. Decorados: Enrique Alarcón. Montaje: José Luis Matesanz. Intérpretes: Alfredo Landa (brigada Castro), Guillermo Montesinos (Mariano), Santiago Ramos ("Limeño"), José Sacristán (teniente Broseta), Carlos Velat (cura), Eduardo Calvo (coronel republicano), Violeta Cela (Guadalupe), Agustín González (comandante nacional), María Luisa Ponte (Juana), Adolfo Marsillach (marqués), Amparo Soler (Encarna), Juanjo Puigcorbe (alférez), Luis Ciges (barbero), Pedro Beltrán (Roque), Fernando Sancho (alcalde), Valeriano Andrés (párroco),... Duración: 1 hora y 57 minutos. Año de realización: 1985. Nacionalidad: España. Sinopsis: Durante la Guerra Civil, las posiciones permanecen estacionarias en un frente. Los soldados de los bandos contrarios se intercambian los productos que cada cual necesita. En la zona republicana el brigada Castro se entera de que los nacionalistas van a celebrar una fiesta en el pueblo vecino, durante la cual se lidiará una vaquilla. Entonces, el brigada Castro propone al teniente Broseta introducirse en las posiciones enemigas y robar la vaquilla para fastidiar a los nacionales y subir la moral de los republicanos. Así, forman una patrulla guiada por un vecino del pueblo, que aprovecha para visitar a su novia. Cuando intentan coger la vaquilla se inicia un encierro y no la logran capturar. A partir de entonces se encuentran constantemente expuestos a ser reconocidos: en unas pozas, en un burdel, en una procesión, en una comida festiva, en una novillada, en una casa del cacique del pueblo,... Al final consiguen volver a la zona republicana, mientras que la vaquilla se escapa y acaba muerta en tierra de nadie. La película La vaquilla, que es una obra coreográfica sin protagonista, puede ser encuadrada dentro del cine de director, pues Luis García Berlanga imprime su sello personal en todas sus películas, habiendo concebido ésta en 1948. Esta película tuvo un gran presupuesto (270 millones) y fue la película española que más recaudación hizo en 1985, lo que nos indica que fue vista en el cine por bastante gente. La vaquilla nos presenta la Guerra Civil en un tono satírico, insistiendo en la estupidez de la guerra sin indagar en las causas del conflicto. Además, la película muestra la guerra como carente de contenido político, lo que provoca una incomprensión de la misma. En este sentido, sólo se hace referencia al apoyo a los sublevados por parte de los caciques terratenientes y la alta jerarquía eclesiástica, no existiendo ninguna referencia a la revolución llevada a cabo en la zona republicana, esencial para comprender el discurrir de la guerra (15). Además, la película intenta presentarnos a la población civil como carente de politización, aunque en realidad ésta fue mayor, principalmente entre los miembros del ejército republicano, ya que en principio eran todos voluntarios y no reclutados, existiendo en ellos una fuerte conciencia antifascista y revolucionaria. Además, la respuesta popular al alzamiento militar demuestra como muchos españoles no querían que subiera al poder un dictador. No obstante, es cierto que a lo largo de la guerra creció entre la población civil la desmoralización y el deseo de que se acabase la guerra sin importar quién ganase, ya que la guerra ocasionaba muchas muertes y una escasez general. Por otra parte, la película nos presenta la guerra como un juego, "una verbena" en palabras de un soldado republicano, lo que nos hace olvidar las muertes y la destrucción que generó, sólo referida en la película a través de la alegoría de la muerte de la vaquilla. Esto supone una exageración de la realidad, pues si bien es cierto que hubo largos periodos de inactividad en los frentes de guerra (16), también hubo importantes batallas, como la batalla del Ebro (17). En cualquier caso, la inactividad caracterizó sobre todo al frente de Aragón, debido principalmente a la falta de armas y a la adopción por parte de las milicias republicanas de una guerra de posiciones y no de una guerra irregular, más conforme con sus características (18). También la película insiste en el tópico de la falta de disciplina en el ejército republicano, especialmente en las milicias, lo cual es en buena medida cierto. Así, el líder anarquista Buenaventura Durruti señaló que los milicianos tenían una disciplina insuficiente para una campaña militar, pues existía un gran número de unidades diversas con sus propios jefes y efectivos, que variaban mucho de un día a otro (19). Cipriano Mera, un líder anarquista, recoge en sus memorias la falta de disciplina de un grupo de cuarenta milicianos que quería ir a Madrid para cambiarse de ropa y ver a sus familiares (20). No obstante, no hay que olvidar la existencia de una autodisciplina entre los milicianos basada en la responsabilidad (21). Además, la resistencia de las milicias a militarizarse, que suele verse como una prueba de su falta de disciplina, no supuso una resistencia a un aumento de la disciplina sino a la participación en una estructura autoritaria (22). En relación con la falta de disciplina, la película recoge el tópico de que entre las tropas republicanas las prostitutas y los maricas causaban más bajas que los enemigos. A este respecto, parece que sí hubo numerosas bajas provocadas por enfermedades de transmisión sexual (23), pero sería un error atribuir la culpa exclusivamente sobre las prostitutas y los maricas, pues constituiría una perspectiva machista y homófoba que no tendría en cuenta la responsabilidad de los milicianos y soldados que mantuvieron relaciones sexuales. Además, las numerosas bajas por enfermedades de transmisión sexual se deben no a la adopción del sistema de milicias, sino principalmente a que las tropas republicanas se hallaban cerca de Barcelona y Madrid, donde los milicianos y soldados acudían con frecuencia a los burdeles. Esto explicaría la baja incidencia de las enfermedades de transmisión sexual entre el ejército sublevado, ya que en la zona nacional no existían grandes ciudades en la retaguardia. También la película nos muestra algunos aspectos cotidianos de la vida en las trincheras, cuando la actividad bélica era nula. Así, la película nos muestra el frecuente uso de megafonía en los frentes de guerra, aunque se exageran los equipos de megafonía (24). Además, se muestra el intercambio de papel de fumar por tabaco entre los bandos enemigos, que parece que fue frecuente, y el paso con relativa facilidad al campo contrario, que no debía de ser muy fácil, aunque se realizó (25). Especial atención merece la escena alegórica final: la vaquilla muerta en tierra de nadie y comida por los buitres, mientras suena la canción española La Hija de Juan Simón. Es decir, la población española quedó muerta a causa de la disputa por su control por parte de dos "extremismos". A esto se añadiría la intervención carroñera de algunas potencias extranjeras como Alemania, Italia y la URSS. En definitiva, supone, en líneas generales, una defensa de la tesis liberal sobre el fin de la II República y el origen de la Guerra Civil y una crítica a la resolución bélica del conflicto entre las dos Españas. Esta tesis simplifica los hechos y desprecia la legitimidad del gobierno republicano, defendiendo en última instancia la paz y la unidad de España a cualquier precio. En conclusión, La vaquilla supone un alegato contra la guerra fratricida, aportando al historiador un punto de vista sobre la Guerra Civil desde una memoria deformada de la misma, al no tener en cuenta su contenido político y social. 3. Tierra y Libertad. Título original: Land and Fredoom. A story from the Spanish Revolution. Compañía productora: Messidor Films, Parallax Pictures y Road Movies Dritte Produktionen. Productora: Rebeca O´Brien. Director: Ken Loach. Guión: Jim Allen. Fotografía: Barry Acroyd. Música: George Fenton. Localizaciones: Francesc Codina y Jeff Brown. Montaje: Jonathan Morris. Intérpretes: Ian Hart (David), Rosana Pastor (Blanca), Iciar Bollaín (Maite), Tom Gilroy (Lawrence), Marc Martínez (Vidal), Frederic Pierrot (Bernard), Sergi Calleja (miliciano), Raffaele Cantore (miliciano), Pascal Demolon (miliciano), Paul Laverty (miliciano), Josep Magem (miliciano), Jürgen Müller (miliciano), Roca (miliciano), Emili Samper (miliciano), Suzanne Maddock (Kim),... Duración: 1 hora y 44 minutos. Año de realización: 1995. Nacionalidad: España - Gran Bretaña - Alemania. Sinopsis: En Liverpool en los años 90 David Carr muere. Su joven nieta Kim encuentra en una maleta de su abuelo recuerdos de su participación en la Guerra Civil Española. Tras un mitin en defensa de la II República, David decidió ir a España a luchar contra el fascismo. Al llegar a España ingresó en una milicia del POUM con abundante representación internacional. Esta milicia participó en la toma de un pueblo aragonés controlado por los fascistas y asistió a una asamblea donde se decidió la colectivización de las tierras del pueblo. Más adelante, la milicia se opuso a la integración en el Ejército Popular. David resultó herido al entrenar a unos jóvenes, teniendo que ser hospitalizado. Tras salir del hospital, participa con los comunistas en los Sucesos de Mayo de 1936 en Barcelona, pero se desencanta de los comunistas y vuelve a la milicia. Los milicianos tras una batalla en la que no reciben la ayuda prometida del Ejército Popular, son obligados por una brigada del Ejército Popular a disolverse: el POUM ha sido declarado ilegal y sus jefes arrestados. David regresa a Inglaterra con el recuerdo de una miliciana, Blanca, asesinada por el Ejército Popular. La película Tierra y Libertad puede ser encuadrada dentro del cine de director, ya que la forma especial de trabajar de Ken Loach da un carácter propio a la película, al rodar cronológicamente e intentar que los actores no interpreten. Tierra y Libertad, que constituye la película con mayor presupuesto realizada por Ken Loach, fue estrenada en 1995 y generó polémica y debate, lo que en palabras de Luciano de Giusti "premia su valor y dobla su mérito"(26). Por tanto, esta película también ha generado importantes repercusiones en la memoria colectiva, tal y como ha señalado Antonio Elorza: "Su repercusión internacional superó con mucho la máxima difusión que cabe esperar a cualquier libro, fijando una visión de la guerra de España que será difícil de borrar"(27). Tierra y Libertad nos acerca, más que a la Guerra Civil, a la Revolución Española desarrollada en amplias regiones de la zona republicana a partir del 19 de julio de 1936. Su subtítulo es claro al respecto. En su acercamiento a la revolución, Ken Loach toma claramente partido a favor de la misma, pero esto no conduce a que la película sea una mera ficción. A este respecto, los historiadores han insistido desde sus cátedras que la película "históricamente no se aguanta"(28) y que "la cuestión de fondo es la visión simplificada y maniquea que se presenta de un acontecimiento tan complejo como la guerra de España"(29). A primera vista sorprende que esta reacción se haya dado sólo ante esta película y no ante otras como La vaquilla y Libertarias, que tienen tanto o más de ficción que Tierra y Libertad. Sin embargo, esta reacción es comprensible desde un punto de vista ideológico, plenamente patente en la reacción de Santiago Carrillo frente a Tierra y Libertad. Pero el problema de fondo que plantea esta reacción, es el intento por parte de los historiadores profesionales de presentar sus opiniones e investigaciones como objetivas cuando no lo son (30). El guión de Tierra y Libertad se inspira en la obra de George Orwell Homenaje a Cataluña, que a juicio de Antonio Elorza es traicionada. Ciertamente lo es, ya que Ken Loach no pensó adaptar al cine la obra de George Orwell, sin embargo, mantiene en buena medida su perspectiva de admiración hacia la revolución y crítica a la actuación de los comunistas dirigidos desde la URSS por Stalin. No obstante, la película simplifica los hechos y, como ha señalado Antonio Elorza "mezcla anarquismo y pounismo en una sola imagen"(31). Esta mezcla queda patente en la película, por ejemplo, en la música (se escucha tanto el himno anarquista ¡A las barricadas! como el himno comunista La Internacional) y en esta frase de un camarero del PSUC: "Si los mandamases del POUM y de la CNT hacen una alianza nos han jodido bien"(32). Esta confusión sólo se puede explicar por la defensa de los anarquistas y de los poumistas de que guerra y revolución debían ir unidas. Sin embargo, no existió ningún compromiso orgánico entre CNT y POUM, siendo organizaciones bien diferentes, pues mientras la CNT era un sindicato anarquista de amplia implantación nacional, el POUM era un minoritario partido trotskista catalán. Además, mientras la CNT propugnaba la implantación del comunismo libertario, el POUM estaba obsesionado con aplicar el modelo ruso de soviets en España. Por otra parte, la película nos muestra la solidaridad de los trabajadores extranjeros con la resistencia republicana frente a la sublevación militar, que aunque muchas veces se ha exagerado tampoco se puede negar su existencia (33). Así, vemos en la película un mitin para recabar voluntarios para luchar contra el ejército sublevado. Estos mítines se iniciaron en Gran Bretaña en el mismo mes de julio de 1936, organizados por el Comité de Ayuda a las Víctimas del Franquismo (34). Sorprende que el protagonista de la película, David Carr, miembro del Partido Comunista, acuda a España individualmente y se enrole en una milicia del POUM, un partido trotskista. Sin embargo, hasta octubre de 1936 la URSS no se decidió a intervenir en España, creando para ello las Brigadas Internacionales, por lo que en un principio los comunistas que acudieron a España lo hicieron por iniciativa propia e individualmente (35). En este sentido, existe una gran diferencia con la experiencia de George Orwell, que pertenecía al ILP, un partido afín al POUM, y vino a España con la intención primigenia de escribir artículos periodísticos. En la película también aparece el entrenamiento militar de las tropas republicanas, que evoca claramente el testimonio de George Orwell, que recibió instrucción en los Cuarteles Lenin: "La llamada instrucción consistía simplemente en ejercicios de marcha del tipo más anticuado y estúpido"; "La disciplina no existía; si a un hombre no le gustaba una orden, se adelantaba y discutía violentamente con el oficial" (36). La milicia del POUM en la que se enrola David Carr pertenece a la Columna Lenin, que luchó en el frente de Aragón en torno a Huesca. La amplia presencia extranjera en la milicia es exagerada, ya que en toda la Columna Lenin sólo había unos 200 voluntarios extranjeros (37). Por otra parte, respecto a la vida cotidiana en el frente se reflejan bastantes aspectos que aparecen en la obra de George Orwell como el carácter democrático de la milicia, la autodisciplina, la estabilidad del frente, las armas antiguas y escasas, los accidentes causados por las viejas armas, la comida, los piojos, el frío y la búsqueda de leña,... En cambio, no se señala la suciedad y falta de higiene existentes en el frente (38). Más adelante, la película muestra un ataque a un pueblo al iniciarse la primavera de 1937, lo que constituye según Andy Durgan "la única "distorsión" importante de la realidad histórica que aparece en la película"(39). No obstante, se puede indicar la realización durante la primavera de 1937 de pequeñas ofensivas republicanas en el frente de Aragón (en abril se atacó en el sector de Alcubierre y en marzo alrededor de Huesca). Esta "distorsión" histórica se explica por la intención de Ken Loach de introducir en la película el proceso de colectivización de las tierras. Precisamente, uno de los aspectos más interesantes que presenta la película es el acercamiento que hace al proceso revolucionario realizado en la zona republicana de Aragón. Así, una vez que la milicia del POUM libera el pueblo del control de los militares sublevados, se celebra una asamblea para decidir la colectivización o no de las tierras. La recreación de la asamblea en la película, nos permite hacernos una buena idea del sistema de democracia directa que se puso en marcha, a pesar de los excesivos milicianos extranjeros que intervienen en la misma. En la asamblea aparecen posturas colectivistas, posturas individualistas y posturas de expropiación y reparto de tierras (40). Tal y como aparece en la película el proceso de colectivización puede hacernos pensar que los milicianos anarquistas y del POUM procedentes de Cataluña obligaron en cierta medida a los habitantes de los pueblos aragoneses a colectivizar sus tierras, como defienden muchos historiadores. En realidad, como señala Graham Kelsey, la colectivización "respondió mucho menos al paso de las fuerzas salidas de Cataluña y muchísimo más a la presencia en los pueblos aragoneses de grupos de militantes libertarios, cuando no de sindicatos anarcosindicalistas que tenían una larga historia de lucha y propaganda" (41). Así, en muchos pueblos aragoneses la colectivización se inició espontáneamente a los pocos días de la rebelión militar, al huir o ser asesinados los terratenientes y al desaparecer los gobiernos locales. Conviene recordar que la colectivización agraria afectó también a Castilla, Cataluña, Levante y Andalucía, aunque sólo en Aragón, donde el peso del anarquismo fue mayor, se llegó a establecer unas estructuras de coordinación regional como el Consejo Regional de Defensa de Aragón y la Federación Regional de Colectividades de Aragón. Conviene señalar que la obra revolucionaria no se limitó al terreno económico, sino que también fue muy importante la creación y mejora de hospitales, escuelas y asilos. Otro aspecto que refleja la película es la resistencia por parte de las milicias del POUM, al igual que las milicias anarquistas, a la militarización. Esta resistencia se debe a que la militarización suponía la pérdida del carácter democrático de las milicias y, por tanto, constituía un retroceso del proceso revolucionario. Así, como ha señalado Javier Ortega Pérez, "la campaña de desprestigio contra las milicias..., la exigencia de su militarización y la denuncia de su ineficacia tenían como trasfondo real una intención política mucho más que una necesidad de orden técnico o militar"(42). Sin embargo, ante la necesidad de armas y una mayor coordinación y disciplina, todas las milicias fueron aceptando la militarización, lo que condujo a que las milicianas no pudieran luchar. La Columna de Hierro, que opuso la mayor resistencia a la militarización denunció la renuncia a la revolución por parte de la CNT y la FAI al centrarse sólo en la guerra y señalaron la incompatibilidad del anarquismo con la militarización (43). También la película recrea los Sucesos de Mayo de 1937, que constituyen un acontecimiento importante en el discurrir de la Guerra Civil que no ha sido reflejado con frecuencia en el cine. La película muestra de forma ficticia al cuartel general del Partido Comunista frente al Comité Regional de Cataluña de la CNT, no señala las diferencias existentes dentro de cada bando y no cuenta cómo acabaron los enfrentamientos. En cualquier caso, estos hechos, que George Orwell también vivió, ponen en evidencia la división existente en la zona republicana entre los partidarios de la revolución y los que la rechazaban, distinción que, aunque simplifica las diferencias existentes dentro de cada grupo, es factible realizar ya que estas dos posiciones existieron en la realidad. Para el gobierno central, la Generalitat y los comunistas stalinistas (destacando entre los mismos numerosos miembros del PSUC) lo primero era ganar la guerra, mientras que para los anarquistas y los trotskistas del POUM la guerra y la revolución debían ir unidas. Poco a poco se fue imponiendo la tesis de que lo primero era ganar la guerra, siendo tres importantes pasos en este sentido: la militarización de las milicias, el control gubernamental de las transformaciones revolucionarias y la participación del sindicato anarquista CNT en el gobierno (44). Los Sucesos de Mayo de 1937 fueron iniciados cuando el de 3 de mayo un grupo de Guardias de Asalto intentaron ocupar el edificio de la Telefónica de Barcelona, controlado por obreros de la CNT y UGT supervisados por un delegado de la Generalitat. Los trabajadores se resistieron a abandonar el edificio. A partir de este hecho, se generó un conflicto en Barcelona entre contrarrevolucionarios y revolucionarios que acabó el 7 de mayo gracias a las constantes llamadas a deponer las armas por parte de los dirigentes de la CNT, a las que finalmente se sumaron los dirigentes del PSUC y de Esquerra Republicana (45). Ese mismo día, Guardias de Asalto procedentes de Valencia ocuparon Barcelona y, a pesar de lo convenido, empezaron a detener a anarquistas. Los Sucesos de Mayo demuestran que al gobierno republicano y a los comunistas les preocupaba más acabar con la revolución que ganar la guerra. Por último, la película refleja la persecución del POUM por parte del gobierno y los comunistas. Así, la película recoge un ataque de una unidad militar del POUM sin el apoyo prometido y la disolución de la unidad militar del POUM por parte de unas tropas del Ejército Popular (46). Cabe recordar, que a raíz de los Sucesos de Mayo, en los que el POUM y Los Amigos de Durruti intentaron formar un consejo revolucionario, el gobierno y los comunistas decidieron acabar con el POUM. Así, el líder del POUM, Andrés Nin, fue detenido y asesinado por los servicios secretos soviéticos, con la colaboración de los comunistas de Gobernación (47). En cuanto a los juicios al resto de dirigentes del POUM fueron realizados por un tribunal creado por el gobierno republicano, acusándoles sólo de rebelión y no de agentes fascistas como pretendían los comunistas. Por otra parte, los Sucesos de Mayo provocaron un aumento del poder de los comunistas, y por tanto de la URSS, que quedó patente en el gobierno de Juan Negrín, cuya figura se ha intentado remozar (48). Por último, a raíz del entierro de Blanca, la película hace una referencia a la destrucción de las colectividades aragonesas por orden del gobierno. Así, al mismo tiempo que el gobierno central disolvió el Consejo Regional de Defensa de Aragón (10 de agosto de 1937), se inició la campaña de destrucción de las colectividades de Aragón en la que destacó el comunista Enrique Líster. Incluso líderes comunistas como Antonio Rosel han afirmado más tarde que "hacía falta mucho cuidado para asegurarse de que al liquidar un mal experimento, no cayéramos en el extremo opuesto. Pero eso fue lo que sucedió" (49). A partir de entonces, se aniquiló la revolución, generando desilusión entre la población anarquista. Así, como ha señalado Graham Kelsey, "para los anarcosindicalistas aragoneses la disolución del Consejo de Aragón y la destrucción del sistema colectivista, tanto en su forma como en sus resultados, resumieron el carácter de la II República en España"(50). En conclusión, Tierra y Libertad, que nos muestra prensa e imágenes históricas pertenecientes al Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona, interesa a los historiadores en la medida en que nos acerca a la habitualmente olvidada o minusvalorada Revolución Española y al complejo juego de fuerzas políticas que tuvo lugar en la zona republicana y que explican en buena medida la victoria del ejército sublevado (51). 4. Libertarias. Título original: Libertarias. Compañía productora: Sogepaq, Canal Plus, TVE. Con la colaboración de Academy Pictures y Era Film. Productor: Luis Gutiérrez. Director: Vicente Aranda. Guión: Antonio Rabinad y Vicente Aranda. Sobre argumento de José Luis Guarner y Vicente Aranda. Fotografía: José Luis Alcaine y Juan Amoros. Música: José Nieto. Decorados: Carlos Badelón. Montaje: Teresa Font. Intérpretes: Ana Belén (Pilar), Ariadna Gil (María), Victoria Abril (Flores), Blanca Apillanez (Aura), Laura Maña (Concha), Loles León (Charo), Jorge Sanz (obrero hijo), José Sánchez (obrero padre), Miguel Bosé (cura secretario), Héctor Calomé (Durruti),... Duración: 2 horas y 1 minuto. Año de realización: 1996. Nacionalidad: España. Sinopsis: Al iniciarse la Guerra Civil, un grupo de milicianos clausuran un convento en Cataluña. María, una antigua monja, entra en un burdel, que un grupo de la organización Mujeres Libres anima a clausurar. María, las prostitutas y el grupo de Mujeres Libres van a Barcelona y salen hacia el frente de Aragón. La milicia en la que se integran, incluida dentro de la columna Durruti, llega a tomar un pueblo, San Román. Pero entonces se impone la militarización de las milicias y la salida de las mujeres de las mismas, a lo que éstas se niegan. Una ofensiva nacionalista tomará el pueblo de San Román, que a partir de entonces queda bajo la naciente Dictadura Franquista. La película Libertarias puede ser encuadrada dentro del cine de actor, o mejor dicho, del cine de actriz, ya que su atracción principal se basa en las famosas actrices españolas que aparecen. Su difusión fue considerable, desde luego mucho mayor que cualquier libro escrito sobre el mismo tema. Libertarias intenta acercarnos a la lucha por la emancipación de las mujeres anarquistas durante la Guerra Civil. Sin embargo, la película, según Paz Serrano, constituye una "terrible recreación de la acción de las mujeres anarquistas en la Guerra Civil, incomprensión de lo que significó el movimiento libertario o la lucha por la emancipación de las mujeres, presentadas en este filme como una caricatura de hombres siempre enfadadas, sin esa alegría y energía vital que ... significó para ellas la posibilidad de la revolución"(52). Veamos si es valida esta crítica. En primer lugar se puede señalar el superficial acercamiento al anarquismo durante la Guerra Civil realizado en la película, que nos muestra una versión sin brío del himno anarquista ¡A las barricadas!. La película, que de entrada considera imposible lo utópico, enfatiza todos los aspectos destructivos que trajo consigo la revolución iniciada el 19 de julio de 1936 (fusilamientos de curas, quema de objetos religiosos,...) y se obvian aspectos constructivos tan importantes como la colectivización agrícola. Además, se muestra una concepción anarquista de corte individualista cuando en la España de 1936 predominaba la concepción comunista libertaria. En este sentido, Flores dice en la película que es anarquista porque piensa "que el individuo es todo y el Estado nada". También se hacen varias referencias al supuesto carácter pseudo-religioso y milenarista del anarquismo. En este sentido hay que recordar que el anarquismo criticó racionalmente a la religión, por su autoritarismo e irracionalismo, y usó una estrategia racional para crear una sociedad libertaria (53). Por otra parte, el desprecio a la actuación de los anarquistas durante la Guerra Civil por parte de los autores de la película queda patente cuando Flores es poseída por Mateo Morral, al que inmediatamente se asocia con los atentados políticos (54). A través de Mateo Morral escuchamos: "ya os podéis exprimir la mollera averiguando si esto es una guerra o una revolución. Ni lo uno ni lo otro. Una mierda podrida (...). Dejáis Barcelona en manos del enemigo y venís aquí a dejaros matar. Durruti es un desgraciado, conquista Barcelona y luego se viene aquí a colectivizar aldeas. Le van a dar por culo". De ahí que la visión que la película ofrece del líder anarquista Buenaventura Durruti se centre en criticarle, lo que es conveniente con una figura tan mitificada, siempre que la crítica tenga base real. En la película se muestra la conocida entrevista con Van Passen, del Toronto Star, aunque que se dice que el periodista procede del New York Query (55). A través de la entrevista vemos la defensa de la tesis anarquista de que guerra y revolución debían ir unidas, tesis que Buenaventura Durruti mantuvo siempre, a pesar de que la película señale después que sólo se interesó por ganar la guerra y que aceptó la militarización, lo que está totalmente opuesto a estas palabras de Buenaventura Durruti: "Si la militarización decretada es para imponernos miedo y para imponernos una disciplina de hierro, se han equivocado" (56). En cuanto a la toma de San Román y la orden de abandonarla es ficticia, aunque refleje la detención del avance de la columna Durruti en Bujaraloz, que supuso la pérdida de la posibilidad de tomar Zaragoza (57). Por otra parte, la orden dada por Buenaventura Durruti de alejar del frente a las milicianas y a las prostitutas es confirmada sólo por el testimonio de Jesús Arnal, el cura secretario de Buenaventura Durruti, cuya figura recoge la película (58). En cuanto al acercamiento a la acción de las mujeres anarquistas durante la Guerra Civil realizado en la película, queda reducido fundamentalmente a su participación en el frente y a la intención de acabar con la prostitución. Pobre visión de una realidad más rica. La acción de las mujeres anarquistas durante la Guerra Civil quedó encuadrada en la organización Mujeres Libres, creada en mayo de 1936 a partir de la revista homónima (59). Mujeres Libres pretendía liberar a la mujer de su esclavitud de ignorancia, de mujer y de productora. Para conseguir estos fines desarrollaron una gran labor de educación para la capacitación, organizando secciones de trabajo, educando a las mujeres en la maternidad,... En cuanto a los dos aspectos tratados en la película, hay que señalar en primer lugar la resistencia que hubo a que las mujeres participaran en la guerra, no siendo muy numeroso el número de milicianas. Además, casi todas las organizaciones de mujeres insistieron en que la mujer era más útil en la retaguardia que en los frentes, aunque Mujeres Libres apoyó la participación de las mujeres en la lucha armada y llevó a cabo proyectos de preparación premilitar de las mujeres. Respecto al tema de la prostitución, Mujeres Libres insistió en la explotación económica y política de las prostitutas y proyectó la creación de una red de "liberatorios de prostitución". La película falsifica la actuación de Mujeres Libres en este tema al señalar al final de la misma que habían puesto carteles en los burdeles donde se decía: "Respeta a la mujer que elijas". En realidad, en estos carteles se podía leer: "No sigáis atropellando a las que, como único medio de existencia tienen que soportar vuestra tiranía de compradores"(60). Por otra parte, frente a la visión de la película, que nos presenta a una miliciana perteneciente a Mujeres Libres que lo que desea es morir como un hombre, hay que destacar el énfasis puesto por Mujeres Libres en la defensa de la igualdad en la diferencia patente en esta frase: "Mujeres Libres quiere que en la nueva sociedad converjan los dos ángulos de visión - masculino y femenino - que establezcan el equilibrio necesario donde asentar los cimientos de la nueva justicia"(61). También conviene señalar que a diferencia de las feministas burguesas, pretendían alcanzar la igualdad de la mujer acabando con el sistema de privilegios sociales, y a diferencia de las feministas marxistas, no subordinaban la posición de la mujer a la de clase. Además, sus relaciones con el resto de organizaciones anarquistas no fueron siempre fáciles. Por último, cabe señalar que la película nos presenta la ocupación por parte del ejército sublevado del pueblo de San Román, lo que nos permite acercarnos a la realidad en la zona nacional, poco tratada en las últimas películas sobre la Guerra Civil. Así, queda patente la imposición de un régimen autoritario y represivo en el que no se permitía las reuniones de más de tres personas... En conclusión, Libertarias puede interesar a los historiadores en la medida que se acerca a la labor de las mujeres anarquistas durante la Guerra Civil, un tema poco tratado en las investigaciones históricas y menos en el cine. No obstante, la película presenta una visión parcial de la organización Mujeres Libres al olvidar su insistencia en que las mujeres debían ser aceptadas en su particularidad. Lo que es lógico desde la dominante perspectiva feminista institucional, donde persiste la falsa idea de que sólo se puede ser igual a costa de ser idéntico, no existiendo un intento de cambiar el vigente sistema político-económico-social, cuyos orígenes patriarcales, señalados por Gerda Lerner en La creación del patriarcado se pretenden olvidar. CONCLUSIÓN. Llegado el momento de concluir este análisis, quisiéramos señalar la importancia de estas películas en la creación de una memoria colectiva sobre la Guerra Civil, en una sociedad en la que la imagen prima sobre las palabras. Así, todas estas películas han sido ampliamente difundidas en España e incluso en el extranjero, habiendo sido emitidas en televisión. Estas películas nos presentan una memoria sesgada de la Guerra Civil, presentándonos en el mejor de los casos aspectos parciales de la misma, ya que son muchos los temas que pueden tratarse. Así, estas películas pueden crear visiones falsas o parciales en la gente que las vea, aunque también pueden animar a interesarse por el tema. Por otra parte, en las películas analizadas se aprecia una diversidad de enfoques y temas, a pesar de que todas se centran en el bando republicano. Así, por ejemplo, existe un enfoque urbano en Las bicicletas son para el verano y un enfoque rural en La vaquilla, ambas producidas por Alfredo Matas a través de su compañía Incine / Jet Films. También Tierra y Libertad y Libertarias muestran dos enfoques diferentes de la Revolución Española, la primera favorable y la segunda crítica con la revolución. La variedad de enfoques existentes muestra un interés palpable por acercarse a la Guerra Civil, que sigue levantando desprecio y pasiones. En este sentido, Julio Aróstegui señala la necesidad de preguntarse "¿Qué hay en la Guerra Civil Española que fija aún la preocupación intelectual y vital de la generación que dirige hoy, hija de aquellos que la hicieron?"(62). Nuestra opinión al respecto es que el interés que hoy suscita la Guerra Civil se basa en su importancia en la Historia de España del siglo XX, mostrando los desajustes existentes en la modernización de España. Además, en la Guerra Civil confluyeron múltiples propuestas de organizar la sociedad que muestran la complejidad del conflicto. Así, tenemos propuestas autoritarias tradicionalistas, fascistas, liberales democráticas, comunistas y anarquistas. Tal variedad de propuestas es difícil de encontrar en otros lugares y momentos del siglo XX y atrae la atención tanto de los que se sienten descontentos con el sistema político-económico imperante como de los que están conforme con él y señalan que es el único sistema que permite la convivencia en paz. NOTAS. 1: Josep Fontana, Historia. Análisis del pasado y proyecto social, Crítica (Grijalbo), Barcelona, 1982. 2: Esta distinción entre el film en sí mismo (hecho fílmico) y el film como hecho social (hecho cinematográfico) fue realizada por Christian Metz y aparece citada por Michele Lagny, Cine e Historia. Problemas y métodos en la investigación cinematográfica, Bosch, Barcelona, 1997. 3: En este documental se decía que al iniciarse la Guerra Civil "España queda desgarrada entre dos extremismos políticos: en una parte del país estalla la revolución, en la otra la contrarrevolución. No hay terrenos intermedios". El guión de este documental es de Elías Andrés y la producción de Pepe Carbajo. 4: Este análisis se encuentra, por ejemplo, en la obra de Abel Paz, Durruti en la Revolución española, Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 1996 o en la obra de Graham Kelsey, Anarcosindicalismo y Estado en Aragón: 1930-1938 ¿Orden Público o Paz Pública?, Fundación Salvador Seguí/Diputación General de Aragón/Instituto "Fernando el Católico", Madrid, 1994. 5: Ver Manuel Tuñón de Lara, Cultura y culturas. Ideologías y actitudes mentales en La Guerra Civil Española 50 años después, Labor, Barcelona, 1989. 6: Esta incapacidad queda patente en la pasividad del gobierno reflejada en esta frase de Casares Quiroga: "Si los militares se han levantado, yo me voy a acostar" (citado por Francisco Olaya, El oro de Negrín, Nossa y Jara, Madrid, 1998, pag 31). Además, conviene recordar que en 24 horas se sucedieron tres jefes de gobierno: Casares Quiroga, Martínez Barrios y José Giral. 7: Ramón Salas en su artículo De milicianos a soldados (La Guerra Civil, nº10, Historia 16, Madrid, 1986) menosprecia la reacción popular y enfatiza la reacción de las fuerzas leales ante la sublevación militar. Sin embargo, reconoce que las organizaciones obreras se apoderaron de cuarteles, centros, dependencias, parques y almacenes del ejército, lo que parece inexplicable sin una gran movilización popular y sin unas fuerzas leales escasas y desorganizadas. Frente a esta posición de menosprecio de la reacción popular se puede consultar la obra anteriormente citada de Francisco Olaya. 8: Conviene señalar que, en realidad, la URSS, en palabras de Francisco Olaya "no prestó ninguna ayuda al gobierno español, limitándose como máximo a venderle a precio de oro materiales, que no siempre fueron de calidad" (ob. cit., pag. 335). 9: El futuro primer ministro británico, Winston Churchill declaró en abril de 1937 que una victoria franquista no perjudicaría los intereses británicos, proveniendo el peligro para esos intereses de trotsquistas y anarquistas. Además, algunas multinacionales como la estadounidense Texaco Oil Company prestaron un importante apoyo a los sublevados. Estos datos proceden del trabajo de Noam Chomsky, Objetividad y cultura liberal, en El movimiento libertario español, Ruedo Ibérico, París, 1974. 10: Este testimonio de Álvaro Delgado, un estudiante madrileño, es citado por Ronald Fraser, Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española, Tomo II, Crítica (Grijalbo Mondadori), Barcelona, 1997, pag. 224. 11: Así, el propio ministro de asuntos exteriores italiano señaló a Mussolini que, tras el final de la Guerra Civil, "en Madrid se ejecutaba un promedio de 200 a 400 personas diarias". Este testimonio aparece en el dossier Represión, la tragedia oculta en La aventura de la Historia, nº 3, Madrid, enero 1999. 12: En este sentido, Ronald Fraser recoge este testimonio: "la guerra civil no empezó hasta después de la guerra, cuando los derechistas empezaron a acusar a la gente de rojos..." (ob.cit., pag. 222). 13: Respecto a las ejecuciones arbitrarias cometidas por la policía y los milicianos hemos consultado el dossier Represión, la tragedia oculta en La aventura de la Historia, nº 3, Madrid, enero 1999. 14: Así, Pelai Pagés señala que "parece evidente que una revolución que surge como consecuencia de un hecho de violencia tan grave como era una insurrección militar tenía que provocar actitudes que poco tenían que ver con la revolución". Ver su artículo Mayo de 1937: el significado de una derrota publicado en El viejo topo, nº 85, Barcelona, mayo 1995, pag. 60. 15: Frente a la visión de la Guerra Civil que aparece en La vaquilla conviene tener en cuenta este comentario de José Luis Gutiérrez Molina: "Han sido olvidados, cuando no ocultados deliberadamente sus elementos de "guerra social", de conflicto en el que quienes se enfrentaban no eran hermanos, padres y primos sino, independientemente de donde les cogieran las hostilidades, distintas concepciones de la vida social". Ver Abel Paz, ob. cit., pag. 39-40. 16: En este sentido, George Orwell, que combatió en el frente de Aragón, señala que el comandante de su columna solía decir: "Esto no es una guerra (...) es una ópera cómica con alguna muerte ocasional". George Orwell, Homenaje a Cataluña, Reconstruir/Dissur, Buenos Aires, 1996, pag.47. 17: La batalla del Ebro tuvo lugar entre el 25 de julio y el 16 de noviembre de 1938, muriendo cerca de 100.000 soldados. Ver Gabriel Cardona, Las operaciones militares en La Guerra Civil Española 50 años después, Labor, Barcelona, 1989. 18: Sobre la falta de armas, Graham Kesley señala: "Existía, sin duda alguna, un bloqueo de los frentes aragoneses en los primeros doce meses de guerra orquestado por lo que quedaba de burocracia republicana y gubernamental y el Partido Comunista". Ver Graham Kelsey, ob. cit., pag 432. Por su parte, George Orwell escribió: "Casi no cabe duda de que las armas fueron deliberadamente retenidas a fin de que los anarquistas no contaran con demasiado poder en ese aspecto" (ob. cit., pag. 80). En cuanto al debate sobre la estrategia militar adoptada por los republicanos, Ronald Fraser se pregunta "¿Tendrían razón aquellos milicianos que por instinto se oponían a atrincherarse?" (ob. cit., Tomo I, pag. 183). 19: La postura de Durruti es recogida por Abel Paz (ob. cit. pag. 623). 20: Cipriano Mera, Guerra, exilio y cárcel de un anarcosindicalista, Ruedo Ibérico, París, 1976, pag. 31. 21: A este respecto, es relevante este análisis de George Orwell: "En la práctica, el tipo "revolucionario" democrático de disciplina merece más confianza del que cabría esperar. En un ejército de trabajadores, la disciplina es teóricamente voluntaria; se basa en la lealtad de clase, mientras que la disciplina de un ejército burgués de conscriptos está basada, en última instancia, en el miedo. (...) La disciplina revolucionaria depende de la conciencia política, de una comprensión de por qué deben obedecerse las órdenes; necesita tiempo para formarse, pero también se necesita tiempo para convertir a un hombre en un autómata dentro del cuartel" (ob. cit., pag. 43 y 44). Frente a esta defensa de la autodisciplina, el lider anarquista Cipriano Mera señala en sus memorias que "esa autodisciplina no se ha cumplido de manera total, ni siquiera por parte de la mayoría, acarreando una desorganización que nos hizo perder terreno constantemente frente al ejército enemigo. Todo esto me ha llevado a la conclusión ... de que hay que imponer una disciplina completa en todos los escalones" (ob.cit., pag. 116). 22: En este sentido, es interesante el siguiente testimonio anónimo de Un "Incontrolado" de la Columna de Hierro, Etcétera, Barcelona, 1997, pag. 17: "El ejército "proletario" no plantea disciplina, que podría ser, a lo sumo, respeto a las órdenes de guerra; plantea sumisión, obediencia ciega, anulación de la personalidad del hombre". 23: En un hospital de la zona republicana, entre agosto de 1936 y agosto de 1937 trataron a 90.000 pacientes y entre septiembre de 1937 y marzo de 1938, tras la militarización, a 94.000 pacientes. Estas cifras, que a menudo se exageraron para conseguir que las mujeres abandonasen los frentes de batalla, proceden de Michael Alpert, El ejército republicano en la guerra civil, Ruedo Ibérico/Ibérica de Ediciones y Publicaciones, Valencia, 1977, pag. 210. 24: En este sentido, George Orwell señala que "el método de hacer propaganda a gritos para socavar la moral del enemigo se había convertido ya en una verdadera técnica" (ob. cit., pag. 56). 25: Respecto al paso a la zona enemiga, Graham Kelsey cuenta el paso de anarquistas a la retaguardia de los sublevados para rescatar a refugiados y organizar actos de sabotaje (ob. cit., pag. 430-432). 26:Ver Luciano de Giusti, Ken Loach, Ed. Mensajero, Bilbao, 1999, pag. 158. 27: Ver el artículo de Antonio Elorza, La leyenda del POUM, en La aventura de la Historia, nº 1, Madrid, noviembre 1998, pag. 27. 28: Según Josep María Solé i Sabaté. Citado por Andy Durgan en su artículo Tierra y Libertad, y al mismo tiempo publicado en El viejo topo, nº 85, mayo 1995, pag. 55. 29: Según Gabriele Ranzato. Citado por Luciano de Giusti, ob. cit., pag. 158. 30: En este sentido, Ignacio de Llorens al analizar las últimas investigaciones realizadas sobre la Revolución Española por nuevos historiadores profesionales señala que "si los textos de esta nueva hornada de historiadores no tuviesen la fatuidad y la petulancia de autoadjudicarse una objetividad inexistente y autocalificarase de científicos, sus juicios de valores serían considerados como lo que precisamente son, y en ese sentido discutidos o aceptados". Ver Ignacio de Llorens, De la "historiografía anarquista" y el rigor mortis académico..., en Anthropos, nº 90, Barcelona, noviembre 1988, pag. IX. 31: Ver Antonio Elorza, ob. cit., pag. 27. 32: Ver Tierra y Libertad, en Viridiana,nº 10, Madrid, octubre 1995, pag. 69. 33: El propio George Orwell señala que "debemos admitir que los trabajadores del mundo han considerado con cierta indiferencia la guerra española" (ob. cit., pag. 80). 34: Este dato procede de una obra "oficial" centrada en las Brigadas Internacionales: V.V.A.A, La solidaridad de los pueblos con la Republica española 1936-1939, Progreso, Moscú, 1974. 35: Así, como señala Andy Durgan, el joven poeta comunista inglés John Cornford luchó con el POUM (ob. cit., pag. 55). 36: Ver George Orwell, ob. cit., pag. 27 y 26. 37: Este dato, quizá exagerado, es señalado por Andy Durgan, que justifica que esto era "necesario para un director de habla inglesa que utiliza la improvisación como elemento fundamental en sus films". Ver ob. cit., pag. 55. 38: Al respecto, George Orwell señala: "Inmediatamente detrás de la posición, en una grieta, se habían arrojado los desperdicios de meses: un profundo y supurante lecho de restos de pan, excrementos y latas herrumbradas" (ob. cit., pag. 35). 39: Ver Andy Durgan, ob. cit., pag. 53. 40: En este sentido, es de destacar que los colectivistas asumieron "la necesidad de no presionar a los campesinos y de respetar sus sentimientos tradicionales, fuertemente enraizados" (Graham Kelsey, ob. cit., pag. 405), acordándose que cada cual podría tener las tierras que por sí mismo pudiera trabajar (ver testimonio de los hermanos Samperiz sobre la asamblea de Albalate de Cinca que acordó colectivizar las tierras en Graham Kelsey, El Consejo Regional de Defensa de Aragón: Aragon libertario (1936-1937), Fundación Salvador Seguí, Madrid,1987). 41: Ver Graham Kelsey, El mito de Buenaventura Durruti. El papel de Durruti en la guerra de liberación y la revolución en Aragón (julio-agosto 1936), en El lenguaje de los hechos. Ocho ensayos en torno a Buenaventura Durruti, Fundación Salvador Seguí/Los libros de la Catarata, Madrid, 1996, pag. 88. 42: Ver Javier Ortega Pérez, Durruti y las tradiciones del antimilitarismo, en El lenguaje de los hechos. Ocho ensayos en torno a Buenaventura Durruti, Fundación Salvador Seguí/Los libros de la Catarata, Madrid, 1996, pag. 192. 43: Ver Andrés Ruiz Jiménez, Las milicias confederales: de la columna a la división, en El lenguaje de los hechos. Ocho ensayos en torno a Buenaventura Durruti, Fundación Salvador Seguí/Los libros de la Catarata, Madrid, 1996, pag. 210. 44: Esta participación de la CNT en el gobierno, contraria a los principios teóricos del anarquismo, no contó con el apoyo de la mayoría de sus militantes, siendo promovida principalmente por Horacio M. Prieto. Ver Abel Paz, ob. cit., pag. 629-631. 45: La posición conciliadora de los dirigentes de la CNT queda patente en este manifiesto. "¡Somos la victoria, si nos unimos; somos la derrota, si luchamos entre nosotros. Pensadlo bien; os tendemos los brazos sin armas; haced lo mismo y terminará todo. Concordia entre nosotros. Guerra a muerte contra el fascismo!". Citado en Eduardo de Guzmán y Dionisio Pereira, Sucesos de Mayo (1937), Fundación Salvador Seguí, Madrid, 1987, pag. 15. Esta posición nos recuerda a la de la mujer que aparece en la película u dice: "¡Por qué no vais a matar a los fascistas, en vez de mataros los unos a los otros!" (Tierra y Libertad, en Viridiana,nº 10, Madrid, octubre 1995, pag. 65). 46: Estas escenas se basan en el ataque de distracción realizado el de junio de 1937 por la Brigada 129 de la División 29 (antigua Columna Lenin), que no tuvo la ayuda prometida de la artillería, y en la disolución de la División 29, por parte de otras Divisiones del Ejército Popular. Ver el artículo citado de Andy Durgan. 47: Esto está demostrado a través de documentos que han aparecido últimamente en los archivos soviéticos. Ver Antonio Elorza, Queridos camaradas, Planeta, Barcelona, 1999. 48: Contra esta campaña por reubicar a Juan Negrín se puede consultar la obra de Burnett Bolloten La Guerra Civil Española: Revolución y contrarrevolución, Alianza, Madrid, 1989, pag. 724-726. Sobre la dependencia de la política militar y civil de la URSS durante el gobierno de Negrín se puede consultar la obra citada de Francisco Olaya. 49: Ver Graham Kelsey, Anarcosindicalismo y Estado en Aragón: 1930-1938 ¿Orden Público o Paz Pública?, Fundación Salvador Seguí/Diputación General de Aragón/Instituto "Fernando el Católico", Madrid, 1994, pag. 444. 50: Ver Graham Kelsey, ob. cit., pag. 454. 51: Sobre el habitual menosprecio a la Revolución Española, Noam Chomsky señaló en 1969 que "En las obras de historia recientes, esta revolución, esencialmente anarquista, que condujo a un importante cambio social, es tratada como una especie de aberración, un molesto contratiempo que impedía la victoriosa prosecución de la guerra y la protección del régimen burgués amenazado por la rebelión franquista". Noam Chomsky, ob. cit., pag. 50. 52: Ver recensión de Paz Serrano sobre el libro sobre Mujeres Libres de Marta Ackelsberg en Bicel, nº 9, Madrid, marzo 2000. 53: A este respecto se puede consultar el capítulo dedicado al milenarismo de la obra de Temma Kaplan Orígenes sociales del anarquismo en Andalucía: capitalismo agrario y lucha de clases en la provincia de Cádiz (1816-1903), Crítica, Barcelona, 1977. 54: Mateo Morral es conocido por su atentado contra la comitiva regia durante la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Watemberg, sin embargo siempre se olvida interesadamente, por ejemplo, su labor de bibliotecario en la Escuela Moderna dirigida por Ferrer i Guardia. La finalidad es asociar indisolublemente el anarquismo con el terrorismo. 55: Ver Abel Paz, ob. cit., pag. 529-531. 56: Ver Abel Paz, ob. cit., pag. 634. 57: Sobre este error militar, se puede ver Graham Kelsey, El mito de Buenaventura Durruti. El papel de Durruti en la guerra de liberación y la revolución en Aragón (julio-agosto 1936), en El lenguaje de los hechos. Ocho ensayos en torno a Buenaventura Durruti, Fundación Salvador Seguí/Los libros de la Catarata, Madrid, 1996. 58: Ver César Vidal, Durruti. La furia libertaria, Temas de Hoy, Madrid, 19996, pag. 213. 59: Mary Nash señala que "Mujeres Libres llegó a movilizar en sus filas a más de 20.000 mujeres y estableció más de 153 agrupaciones a escala local". Ver Mary Nash, Las mujeres en la guerra civil, en La Guerra Civil, nº14, Historia 16, Madrid, 1986, pag. 106. 60: Ver Martha A. Ackelsberg, Mujeres Libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres, Virus, Barcelona, 1999, pag. VII. 61: Ver Martha A. Ackelsberg, ob. cit., pag. 260. 62: Julio Aróstegui, Persistencia de la memoria, en La aventura de la Historia, nº 6, Madrid, abril 1999, pag. 24. BIBLIOGRAFÍA. A) Libros: ACKELSBERG, Martha: Mujeres Libres. 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«De la crisis no saldremos hasta el año 2020»

“A lo de antes no volveremos nunca”. Con esta concisión se expresa el economista Santiago Niño cuando se le hace la pregunta a la que más ha respondido en los últimos años, ¿cuándo saldremos de la crisis? A pesar de ello el catedrático de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, considerado un profeta de las crisis por haber anticipado con exactitud los últimos declives económicos, fecha 2020 como el año en el que se recuperará la estabilidad económica. Insiste en la idea y declara rotundamente que “nunca más alguien irá a un banco a pedir un crédito de 300.000 euros y se lo darán de 400.000, nunca jamás volverán a construirse 800.000 viviendas y el España va bien al que estábamos acostumbrados no volverá nunca jamás”. Al mismo tiempo indica que lo que la gente considera que es salir de la crisis económica se producirá cuando se estabilice la situación económica, deje de caer el PIB hasta los 800.000 millones y haya un nivel de paro estructural de 16 ó 18%. En este sentido habla de que habrá diferentes conceptos en un futuro cercano. Alude al paro estructural que siempre habrá, debido a que hay un nivel que es imposible reducir porque el modelo productivo actual no es capaz de absorberlo. Como aspecto positivo vaticina que el año que viene “podemos llegar a niveles de desempleo del 17 ó 18%, luego mejorarán un poco las cosas, pero empezará a hablarse claramente de desempleo estructural (también denominado a largo plazo o involuntario)”. Niño Becerra sostiene la teoría del actual gobierno de que es mejor una persona empleada temporalmente que parada. “El concepto del pleno empleo, de alguien que trabaja ocho horas diarias, 40 horas a la semana ha muerto para la mayoría de la población y vamos a una vida laboral compuesta por trocitos de trabajo. Habrá muy poca gente con el pleno empleo como se entendía hasta ahora”, asegura. “A la gente realmente necesaria se le harán contratos para un trabajo concreto durante cierto tiempo, pero la inmensa mayoría de la población iremos a contratos temporales”, explica el catedrático antes de definir la reforma constitucional prevista por el gobierno como “una tontería”, dado que entiende que “la Constitución ha perdido vigor, ha perdido sentido”. Niño Becerra no quiso entrar a valorar otras decisiones tomadas por el Gobierno central, aunque sí dio un consejo a los responsables políticos: “Teniendo en cuenta que volver a lo de antes es imposible y lo que hay que hacer ahora es preparar un nuevo modelo, una buena decisión sería la que se tomó en la cumbre del 21 de julio, en el sentido de prepararse para ir hacia un gobierno económico europeo. Para mí esta es una buena decisión”. http://revolutioninspain.blogspot.com/