29 de noviembre de 2011

El PP muestra su rostro más facistoide: facilitará el grupo parlamentario a UPyD y no a Amaiur, por ser un "brazo del terrorismo"

El PP aboga por dar "todo tipo de facilidades" a UPyD para que forme grupo parlamentario, posibilidad que no extiende al caso de Amaiur, para quien pide un "cumplimiento muy estricto" del reglamento del Congreso, según el director de este partido en el exterior y diputado electo por León, Alfredo Prada. Durante un café de redacción de la Agencia Efe en el Parador de San Marcos de León, Prada ha dicho que la Mesa del Congreso, con mayoría absoluta del PP, debe ser "muy rigurosa" con Amaiur porque, "hasta que no se demuestre lo contrario", son "un brazo político del terrorismo". En su opinión, la fortaleza del Estado de derecho tiene que evidenciarse también en la fortaleza de las instituciones y, si es preciso, "con una aplicación mucho más rigurosa del reglamento que con otras formaciones políticas que sí son democráticas". A pesar de que UPyD obtuvo los cinco diputados que el reglamento del Congreso exige para tener grupo parlamentario, no cumplió con el requisito de llegar al 5% de los votos a nivel nacional, ya que se quedó en el 4,69%. Por su parte, Amaiur consiguió 7 escaños, pero se debate si finalmente contará con grupo propio porque no logró el 15% de los votos en las circunscripciones en las que presentó candidatura, dado que en Navarra solo logró el 14,86%.Kaosenlared

ASI ERA LA "SOLUCIÓN FINAL" FRANQUISTA

A las generaciones más veteranas, el libro quizás les ponga aún los pelos de punta. Las más jóvenes descubrirán que el franquismo fue mucho más que una guerra, por extremadamente sangrienta que ésta fuera. En la obra de Euskal Memoria, de cerca de mil páginas, aparecen datos nuevos como cuál fue el final de Jesús Galíndez, el hasta hoy "desaparecido" delegado del Gobierno Vasco en Nueva York. Pero sobre todo se destripan las piezas y el funcionamiento de una maquinaria destinada, como dice el título, a ser "la solución final" contra los irredentos vascos. Ahí van algunos retazos del trabajo, al que ha tenido acceso GARA. La venganza Todavía sin acabar la guerra, algunos portavoces franquistas anticipaban lo que iba a venir. Como Ramón Sierra Bustamante, gobernador militar de Gipuzkoa, en ``El Diario Vasco'', del que luego sería director: "Borraremos vuestros nombres, que serán malditos por generaciones de generaciones. Desterraremos al maestro que, en los mapas, marcaba con raya verde ese artificio de Euskadi. Desterraremos al sacerdote que se negaba a celebrar las fiestas tradicionales del Pilar y de Santiago. Desterraremos al boticario que dentro de la botica tenía un poco de conspiración contra España". También el capitán franquista Gonzalo Aguilera, en entrevista concedida al periodista John Whitaker, dice: "Tenemos que matar, matar y matar. Son como animales. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Nuestro programa para regenerar España consiste en exterminar un tercio de la población masculina. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo". La cárcel Cerca de 14.000 vascos fueron ingresados en prisión en ese momento, según recoge el fichero de Alcalá de Henares. La cárcel se concebía exclusivamente como forma de castigo. Las más frecuentadas por los vascos fueron lógicamente el penal de Ezkaba, en Iruñea; la de Larrinaga, en Bilbo; la de Ondarreta, en Donostia; la Provincial de Gasteiz; y las de Saturraran y Zornotza, para mujeres. Sin embargo, la siguiente en número de presos vascos es la de Puerto de Santa María, a más de mil kilómetros de Euskal Herria, en una época en que viajar allí era "toda una odisea que necesitaba incluso, al principio, de salvoconductos". Las tres cárceles de Palma de Mallorca, la de Las Palmas y la de Tenerife sur también albergaron a vascos, y al menos uno natural de Biana fue recluido en Guinea Ecuatorial. Los chivatos La delación era pieza angular del sistema. Euskal Memoria recoge ejemplos como el de enero de 1962, cuando "un periodista bilbaino de apellido Bureba se presentó en la comisaría de Indautxu para denunciar a cuatro futbolistas del Athletic que se encontraban en una taberna del Casco Viejo cantando ciertas melodías vascas. Una dotación policial se presentó en el bar y efectivamente allí encontró a los cuatro futbolistas: López, Aguirre II, Iturriaga y Uribe. Los cuatro fueron detenidos y pasaron una noche en los calabozos de la comisaría. Salieron al día siguiente, después de pagar la multa de 5.000 pesetas que impuso el gobernador civil a cada uno de ellos". Los honores La omnipresencia del "caudillo" era otra clave para asentar el régimen, y este principio se aplicó en Euskal Herria con auténtico escarnio añadido. Francisco Franco fue nombrado hijo adoptivo o predilecto de numerosas localidades vascas, entre ellas la de Gernika, masacrada por las bombas en 1937 y símbolo de la resistencia vasca. En marzo de 1946 se nombró al dictador hijo adoptivo de la villa y en 1966 recibió además su medalla de oro y brillantes. Más ejemplos: en 1942, la Diputación de Araba lo designó "padre de la provincia". En 1947, la Diputación de Nafarroa lo hizo hijo adoptivo. Y en 1963, incluso el nieto de Franco sería nombrado "general honorario" en la tamborrada infantil de Donostia. La tortura El 14 de mayo de 1946, ``The New York Times'' explicaba los métodos de tortura aplicados en el Estado español: "A los detenidos se les ata de manos y pies y el preso se convierte en un juguete de los guardias. Éstos lo golpean con matracas, lo envían de un lado a otro a puntapiés con sus botas de clavos. El preso siempre acaba por desmayarse. Cuando vuelve en sí es extendido sobre una mesa de hierro. Le encierran las muñecas y los tobillos y se los tuercen. Les meten trocitos de madera bajo las uñas y fósforos encendidos. Algunos presos son marcados eléctricamente. A otros los sumergen en baños helados". Un año antes, un vizcaino acusado de pertenecer a la CNT, Pablo Velasco, había sido arrojado desde un coche en la cuesta de Santo Domingo de Bilbo. Le faltaban las uñas de los pies y tenía quemaduras eléctricas. Sobra decir que la Policía atribuyó su final a un ajuste de cuentas entre compañeros de la organización. Euskal Memoria documenta varias muertes por tortura producidas en esos años. Las "visitas" Los donostiarras conocen bien esta tétrica anécdota de la época: cuando los cuidadores de los patos de la Plaza de Gipuzkoa se los llevaban, la visita de Franco era inminente, ya que los animales pasaban a engalanar su palacio de Aiete. Esto permitió a muchas personas evitar las detenciones, y es que cada visita del dictador se traducía en el encarcelamiento, sin base jurídica alguna, de decenas de donostiarras y guipuzcoanos sospechosos. Franco presidió en Donostia hasta 28 consejos de ministros. Fue su capital por excelencia después de Madrid, pero también fue agasajado en Iruñea, Gasteiz o Bilbo. Los verdugos El franquismo recurrió a las ejecuciones, con dos procedimientos: fusilamientos y garrote vil. De lo primero se encargaron militares, incluidos guardias civiles. Y del garrote, verdugos profesionales. Euskal Memoria se detiene en la figura de uno de ellos: Florencio Fuentes Estébanez, "un personaje atormentado que concluyó sus días colgado de un árbol, después de haber sido procesado por negarse a ejecutar a un condenado. La última ejecución de Fuentes, precisamente, había sido en junio de 1953 en la prisión de Gasteiz, y el condenado era un joven zapatero de Sodupe llamado Juan José Trespalacios". Fuentes se suicidó en 1971 tras haber inspirado años antes la conocida película ``El verdugo'', de Luis García Berlanga. El euskara La prohibición del euskara se impuso sin tapujos, sobre bases como la fijada por el ministro de Educación franquista en Bilbo en 1938: "El castellano es el arma de nuestro Imperio". La obra de Euskal Memoria recoge múltiples casos, como el del vicario de Algorta, Mariano Torres, detenido por haber impartido misa en lengua vasca y contra el que el fiscal pidió 20 años de cárcel; cuando quedó libre, se exilió. El veto llegaba hasta los extremos más insospechados. Por ejemplo, en 1947 la prensa franquista se negó a publicar la esquela de una mujer llamada Garbiñe Unanue debido al nombre de la difunta. El exilio Las muertes vinculadas al exilio forzoso fueron constantes. Un ejemplo: Manuel Cristóbal Errandonea, natural de Bera y miembro de la dirección del PCE en el exilio, falleció en 1957 por una simple apendicitis, cuando vivía en París. Se negó a acudir a un hospital por temor a ser identificado. El franquismo también recurrió a la fórmula de los confinamientos: así, el dirigente del PSOE Ramón Rubial fue enviado a la comarca extremeña de Las Hurdes. Robo de bebés El robo de bebés no se ha convertido en escándalo hasta estos últimos años, y sólo ha aflorado la punta del iceberg. El gran escenario estudiado hasta ahora para esta práctica es el de la prisión. Euskal Memoria recupera el testimonio del historiador Ricard Vinyes, que reveló que en 1944 desde Saturraran partió un tren lleno de niños "hacia la nada (...) Había sido preciso apalear a algunas mujeres para separarlas de sus hijos, según relató 60 años después una de las niñas de aquel tren". "Accidentes" El material militar usado en la guerra y luego abandonado provocó muchas muertes durante estas décadas, frecuentemente de niños que jugaban con bombas perdidas: en Iantzi, en San Adrián, en Irun, en Monteagudo, en Dicastillo, en Orereta, en Urbasa... Otro tanto ocurrió en Lapurdi por las minas y otros artefactos abandonados por los nazis tras la II Guerra Mundial. La miseria El franquismo extendió la miseria. Según un informe elaborado en Bilbo en 1954, un albañil ganaba 175 pesetas a la semana mientras que un obrero rondaba entre las 120 y las 165. Unido a los "puntos" (pluses por hijo) y a la antigüedad, el sueldo medio mensual se acercaba a las 730 pesetas en un momento en que un kilo de pan costaba cinco pesetas; un litro de leche, cuatro; un kilo de patatas, dos; y el de carne, 40. Por un par de zapatos había que pagar entre 300 y 400 pesetas, es decir, la mitad del sueldo. Y todo ello en unos años en que la media eran tres hijos por familia. Siniestralidad Aunque evidentemente la época no pueda compararse con la actualidad por los avances técnicos, es innegable que la desidia gubernamental se tradujo en terribles accidentes laborales. A la sangría constante producida en el mar se suman por ejemplo las explosiones en industrias en Araia en 1961 (ocho muertos), en Galdakao en 1962 (siete), en Erandio en 1967 (dieciséis) o en Galdakao en 1974 (22 fallecidos). Los accidentes ferroviarios también fueron constantes: 24 muertos en Zumaia en 1941, 33 en Urduliz en 1970.... La censura En 1940, Donostia tenía más de 400 censores en nómina. Se encargaban de leer toda la correspondencia que entraba al Estado español desde Irun: unas 35.000 cartas al día, aunque fuera mensajes entre novios o de hijos a padres. Algunas misivas terminarían llegando a su destino tres décadas más tarde. La Iglesia La dictadura franquista se puso como objetivo ser el régimen "más católico del mundo" y para ello no reparó en medios. En el libro se recogen algunos casos significativos, como el envío de 300 misioneros a Ezkerraldea para que, fábrica a fábrica, evangelizaran a los obreros que se consideraba que no cumplían sus deberes religiosos. Entrados ya en los años 60, la Iglesia decidió hacer recuento de las personas que acudían a misa en Gasteiz. El resultado fue satisfac- torio: de 75.000 habitantes, iban a los templos 17.700 hombres y 23.706 mujeres. La banca Euskal Memoria explica que en 1940 había en el Estado unos 250 bancos, unos cuantos de ellos vascos, que Franco procedió a reordenar para reducirlos a más de la mitad. Sus direcciones eran "una amalgama de colegas, nepotismo, militares y técnicos". Entre los hombres de confianza del régimen en el sector se cita a Camilo Alonso Vega, golpista en Gasteiz en 1936, Fernando Castiella, los Oriol.. El libro incluye los nombres de los franquistas vascos más destacados en ésta y en otras áreas. El TOP Creado en 1964, el Tribunal de Orden Público abarcaba a todo el Estado, pero con fijación especial en Euskal Herria. Analizando los expedientes por provincias y comparándolos con la demografía de cada una, el ránking lo lidera Gipuzkoa seguida de Bizkaia, Araba, Nafarroa, Asturias, Soria y Granada. (Gara. 28 / 11 / 2011) De Ahaztuak

Mugitu! envía 11 tartas a diferentes responsables de la construcción del TAV

El movimiento de desobediencia al TAV Mugitu! Mugimendua (M!M) ha enviado este lunes mediante correo postal 11 tartas a diferentes responsables de la construcción del TAV tanto a nivel vasco, estatal como europeo. Asimismo, Yolanda Barcina, "ha sido agraciada" con un ramo de flores, según explica el movimiento en un comunicado. PAMPLONA. Mediante esta "simpática acción", M!M quiere premiar "los ímprobos esfuerzos" realizados por parte de la clase política y empresarial en apostar "por la imposición del TAV". "Para los próximos años estos mandatarios quieren dedicar cientos, sino miles de millones de euros para impulsar esta infraestructura deficitaria y derrochadora de recursos públicos", aseguran desde Mugitu!. Por tanto, y "en agradecimiento a esta manera tan justa y equitativa de gestionar los recursos públicos y la riqueza generada, hemos mandado estos dulces obsequios para que sepan lo mucho que apreciamos sus políticas neoliberales", concluye el movimiento. Los destinatarios de los presentes son: Don Siim Kallas, Vicepresidente y Comisario Europeo de Transporte. Don Carlos Secchi, responsable de la Unidad de Coordinación de los Proyectos Prioritarios de la Red Transeuropeo de Transporte. Don Pepe Blanco, Ministro de Fomento del Gobierno de España. Don Antonio González Marín, Presidente de ADIF. Don Patxi López, Lehendakari del Gobierno Vasco. Don Iñaki Arriola, Consejero de Vivienda, Obras Públicas y Transporte del Gobierno Vasco. Don César Gimeno, Vicepresidente ejecutivo de Euskal Trenbide Sarea (ETS) Don Ernesto Gasco, Viceconsejero de Transporte y Obras Públicas del Gobierno Vasco. Doña Nuria López de Guereñu, Secretaria General de Confebask. Doña Yolanda Barcina, Presidenta del Gobierno de Navarra. Don Anai Astiz, Consejero de Fomento y Vivienda del Gobierno de Navarra. Don Álvaro Miranda, Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra. Diario de Noticias

La única hija de Stalin muere a los 85 años en el anonimato y la pobreza

La princesa del Kremlin traicionó la memoria de su padre. Huyó a India, a Inglaterra, a Francia. Abrazó los valores capitalistas. Se refugió en el gran desierto del oeste americano. Volvió a la URSS y, de nuevo, a Norteamérica. Si su vida hubiera sido una novela rusa se habría llamado La Huida. Y es cierto: tan compleja y prolija como una obra rusa fue la existencia de Svetlana Stalina, hija de Josif Stalin. Murió el martes pasado a los 85 años como Lana Peters, en la pobreza y el anonimato del condado de Richland, en medio del vacío de las explanadas rurales de Wisconsin. Había perdido su fortuna. Había renegado de sus raíces. Se había alejado de su familia. Y murió lejos de las cámaras que la siguieron desde que naciera en Moscú en 1926. Fue la única hija de Stalin. Tuvo tres hermanos varones. Para los resortes de la propaganda estalinista fue la forma de humanizar al dictador. Aparecía en fiestas y recepciones. Su padre la colmaba de atenciones. Le regalaba hasta películas americanas. La apodaban El pequeño gorrión. Entre los cojines del Kremlin, ignoraba los efectos terroríficos de la represión de su padre. Las circunstancias de su propia vida le eran también ajenas. Cuando tenía seis años, su madre, Nadezhda Alliluyeva, se suicidó. Durante un tiempo, la pequeña creyó que había muerto de una apendicitis. Aunque renegaría más tarde de su padre, en realidad nunca le abandonó, a pesar de que durante la larga guerra con Alemania, entre 1941 y 1945, Stalin cambió. A su hijo Yakov lo dejó morir a manos de los nazis, negándose a intercambiarlo por un general alemán capturado. Al novio de Svetlana —judío— lo mandó a Siberia. Se casó con otro hombre en 1945, con quien tuvo un hijo. Se divorció dos años después. Se volvió a casar con el hijo de un colaborador de Stalin. Tuvo otra hija. Y se divorció de nuevo. Fue tras la muerte de su padre, en 1953, cuando los nuevos líderes del Kremlin, incluido el primer secretario Nikita Kruschev, la despojarían de sus privilegios. Antes que convertirse en una más, prefirió huir. Escapó a India en 1967. Allí pidió asilo político en la Embajada de Estados Unidos. El presidente Lyndon B. Johnson se lo concedió. Según escribió en 1992 The Washington Times, el KGB trató entonces asesinarla, un plan que no se completó. Finalmente Svetlana llegó a Nueva York en abril de 1967. Publicó dos autobiografías en las que renegaba de su padre, de la URSS y del comunismo. Tras quemar en público su pasaporte soviético, se asentó en Nueva Jersey. Tres años después conoció a William Wesley Peters, discípulo de Frank Lloyd Wright, y se casó con él. Ambos se mudaron a un complejo diseñado por el famoso arquitecto en Scottsdale, en el desierto de Arizona. Pero como parece que era norma común en sus casamientos, tuvo una hija y, en dos años, se divorció. Se nacionalizó norteamericana en 1978, y cambió su nombre por el de Lana Peters. Entonces, hace ya 33 años, comenzó la decadencia de su vida. Se marchó a Inglaterra. Justo cuando la historiografía de la URSS rescataba la memoria de Stalin, ella comenzó a hablar mejor de su padre. Dijo que había sido un juguete de la CIA. Regresó a la URSS. Recuperó su pasaporte. Pero no encontró el reconocimiento que esperaba, y se mudó a Georgia para, en 1986, volver de nuevo a Estados Unidos. Ya en Wisconsin, dijo que nunca había renegado de EE UU, que todo había sido una mala traducción de sus palabras. Trataba de huir de los medios. Algunos escribieron que subsistía en la pobreza, que había enloquecido. Dio, finalmente, una entrevista al diario Wisconsin State Journal, el año pasado. De su padre, tuvo algo que decir, una frase lapidaria: “Me rompió la vida”. El Pais

Piden a la jueza argentina que lleva el caso del genocidio franquista que viaje a España y tome testimonio en la embajada

Varios querellantes contra los crímenes de la dictadura franquista, que interpusieron una denuncia en Buenos Aires el 14 de abril de 2010, han presentado un escrito a la jueza argentina que lleva el caso en el que solicitan que viaje a España para tomar testimonios a familiares de desaparecidos durante la dictadura. Según la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica, esta petición responde a un informe expedido por el Gobierno español en el que se aseguraba que las violaciones de derechos humanos llevadas a cabo por la dictadura militar del general Franco "ya están siendo investigadas" por la justicia española. Como argumento fundamental, el Gobierno español utilizó el 'caso Garzón' que se ha caracterizado precisamente por ser la operación judicial española para paralizar las investigaciones de los crímenes de la dictadura y mantener la impunidad", ha señalado esta asociación. Por ello, los querellantes han solicitado una serie de medidas a la jueza argentina, entre ellas, que se instale en la embajada de Argentina en Madrid y que en ella reciba a familiares de desaparecidos, para tomarles testimonio y conocer "de primera mano el daño que sufrieron y el abandono que padecen por parte del poder judicial español". Asimismo, han requerido que la jueza solicite al Gobierno de España información precisa acerca de quiénes fueron los responsables de las citadas violaciones, quiénes firmaron las sentencias ilegales de los juicios sumarísimos y toda la información a la que tenga acceso el Gobierno con respecto a los crímenes de la dictadura. Por último, los querellantes se han ofrecido a facilitar a la jueza, en caso de que acepte desplazarse a España, los contactos y la documentación que ella solicite para "conocer de primera mano" la situación de las víctimas de la dictadura. http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/2011-11-27/piden-a-la-jueza-argentina-que-lleva-el-caso-del-genocidio-franquista-que-viaje-a-espana/2011112717342600383.html