30 de noviembre de 2011

IU renuncia al plan de pensiones del Congreso

Cayo Lara y Alberto Garzón se enteraron de lo que estaban firmando por casualidad. Y cuando se enteraron, dijeron que no. Que renunciaban al plan de pensiones privado que las Cortes Generales Congreso y Senado ofrece a los parlamentarios y trabajadores de las Cámaras. Los dos diputados de Izquierda Unida (uno por Madrid, el otro por Málaga) rompían así con una prerrogativa vigente desde, al menos, julio de 2006. Lara y Garzón acudieron ayer por la mañana a acreditarse al Congreso y a rellenar toda la documentación para esta X Legislatura. Ambos se toparon con un formulario que se entrega a todos los parlamentarios electos, el plan de previsión social. Preguntaron qué era eso. Los funcionarios de la Cámara les explicaron que era una póliza que gestiona el BBVA, que incluye un seguro de accidentes y de vida y un plan de pensiones. Son las Cortes, con cargo a su Presupuesto, las que aportan por cada uno de sus parlamentarios un 10% de la asignación constitucional, idéntica para todos unos 281 euros al mes, y durante todo su mandato. No se trata, por tanto, de los complementos de pensiones y el resto de "privilegios" que se eliminaron ya el pasado julio por acuerdo de todos los partidos. Es una aportación colectiva que arbitran las Cortes para parlamentarios y trabajadores, como ocurre en otras empresas privadas. Hecha la explicación, Lara y Garzón renunciaron al fondo. El diputado por Málaga tuiteó de inmediato el momento: "Rellenando datos en el Congreso. Acabamos de renunciar al plan de pensiones privado. No hay precedentes, nos dicen". En efecto, según confirmaron después a Público fuentes de la Cámara Baja, hasta ahora no se había producido tal rechazo al plan de previsión social. Ni siquiera los pasados representantes de IU se habían opuesto a él. En el Congreso, de hecho, tenían ayer serias dudas de que se pudiera formalizar la renuncia, ya que se trata de un plan colectivo, y no individual. No hay "directriz" colectiva Junto a Lara y Garzón, se acreditaron las diputadas por Madrid Ascensión de las Heras y Caridad García. Y un día antes había hecho el papeleo José Luis Centella, electo por Sevilla. Ninguno había reparado en ese formulario. Los tres lo habían rellenado. El líder del PCE señaló a Público que había presentado una nota a la Mesa del Congreso, para hacer constancia de su renuncia. Lo mismo harán las dos parlamentarias madrileñas, según fuentes de la federación. Y así sucederá, "previsiblemente", con los ocho diputados que son cien por cien de IU. Los otros tres miembros del grupo dos de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) y uno de Chunta Aragonesista (CHA) tendrán que discutir qué hacer. En todo caso, un portavoz de IU insistía ayer en que "no existe una directriz de la dirección", ya que quedarse o no con el plan de pensiones privado es una "decisión personal". "Yo aún no me he acreditado. Y haré lo que determine la organización colectivamente señalaba Gaspar Llamazares. El plan es como un salario en especie al que sólo contribuye el Congreso, y que no tiene que ver con privilegios ni pensiones ni con un régimen especial. Hasta ahora no existía la orden de la renuncia". Desde CHA, su diputado electo, Chesús Yuste, reconocía el carácter "sobrevenido" de la situación. "Yo no tenía información de que existía esto, y por tanto no habíamos hablado de ello en el partido. Pero sí, parece razonable que lo planteemos. Y si decidimos que debemos renunciar, lo formularemos a la Mesa de la Cámara". ICV también se muestra partidaria del rechazo del fondo de pensiones, aunque aún tendrá que cerrar la postura en sus órganos de dirección. Así lo confirmaba a este diario Jordi Guillot, vicepresidente de los ecosocialistas y senador por Barcelona desde 2004: "Si así lo decidimos, no tendré problema". Público