6 de diciembre de 2011

Nada que celebrar el día 6 de diciembre

LA crisis económica ha puesto de manifiesto que esta democracia formal está al servicio de la clase dominante, nucleada y hegemonizada por el gran capital financiero y especulativo. Los recursos públicos se han puesto a su servicio en el peor momento de la crisis financiera, socializando las perdidas que ahora se pagan con gravísimos recortes sociales, haciendo recaer sobre la gran mayoría trabajadora el pago de la crisis. La imposición de Gobiernos "tecnócratas" en Grecia e Italia es el ejemplo último de la sumisión de las estructuras democráticas y de los Gobiernos a los llamados intereses del mercado financiero, es decir de las grandes corporaciones bancarias y especulativas. En nuestro país, después de décadas de presentar la Constitución del 78 como inamovible, bajo la presión de los "amos" neoliberales: Banco Central, Merkosy, FMI, Goldman Sachs, etc. tardaron el PPSOE dos semanas, sin debate ni tan siquiera en el Congreso, en pleno agosto, que es cuando se dan los golpes de Estado, en introducir un Artículo neoliberal. Articulo que en esencia asegura el pago a los Bancos de la Deuda, cuyo origen es mas que discutible, antes de garantizar la Sanidad, Educación etc. Para las trabajadoras y los trabajadores, que sufrimos los efectos de la crisis, convivimos con el paro y las dificultades económicas, no existe solución dentro del actual modelo político. Es el PPSOE, junto a las derechas nacionalistas, CIU y PNV, los garantes de que cualquier cambio progresista de la Constitución (Ley Electoral, Banca Pública, Derecho subjetivo a un puesto de trabajo y a vivienda, Gestión pública de los sectores estratégicos de la economía y de los recursos naturales etc.) sea imposible. Esta misma situación de asfixia política, junto a la obediencia al FMI, y a la destrucción de los países, se dio en Sudamérica, hasta que la Unidad Popular logró cambiar a las elites neoliberales, y hacer nuevas Constituciones. Es en este marco en el que proclamamos el agotamiento y nuestro rechazo a la actualmente neoliberal Constitución del 78 .Nuestra propuesta de República con democracia participativa se configura como alternativa al marco político-constitucional (monarquía parlamentaria) y al modelo económico (neoliberalismo). Cuando hablamos de la III República debemos hablar de derechos y obligaciones, de democracia participativa, de educación pública, libre, gratuita y laica, de salud para todo el mundo desde la red pública mejorada y articulada, desde concepción de que la paz puede crear vida, riqueza y futuro, nunca la guerra, desde la convicción de que el camino histórico que hemos hecho juntos las personas y pueblos que vivimos en España, debe continuar en el presente y en el futuro. De un Estado Federal que debe ser el resultado de la libre adhesión de los diferentes pueblos de nuestra geografía, asumiendo el derecho de autodeterminación como legítima aspiración, pero defendiendo siempre y en todos los territorios, la necesidad de un proyecto común estructurado en una República Federal. Pero también de hacer electiva la Presidencia de la jefatura del Estado en vez de que ésta sea hereditaria. Acabando con una imagen del Sr. Borbón como artífice de la Transición, cuando fue realmente el legado del fascismo que nos gobernó durante 40 años. Acabar con la impunidad que tiene el Rey en la actual Constitución, y que huele a corrupción en sus aledaños familiares, como vemos estos días. La recuperación de la Memoria Histórica, ejerciendo el derecho a la verdad, mostrando a las generaciones actuales el significado real de la Segunda Republica, y proyectando sus valores democráticos e igualitarios. Desde esta realidad y estas propuestas la Unidad Civica Navarra por la Republica (UCNR) se compromete a participar y a impulsar un proceso consttuyente hacioa la III República. * FIRMAN ESTE ESCRITO: TOMÁS ZORNOZA, JOSU GOÑI, PACO JIMÉNEZ, FERNANDO ESPINOSA, LAURA PÉREZ, ALFREDO MAZARIEGOS, MIEMBROS DE LA JUNTA DE LA UNIDAD CÍVICA NAVARRA POR LA REPÚBLICA (UCNR) Después de décadas de presentar la Constitución del 78 como inamovible, PP y PSOE tardaron dos semanas en cambiarla