15 de diciembre de 2011

Putin no logra callar a la oposición

François Bonnet (Mediapart) “El ambiente en Moscú es completamente nuevo, según Zoia Svetova, periodista y militante de los derechos humanos. Tengo la impresión de que la gente no tiene miedo. Al contrario, las detenciones y la violencia de la policía, la semana pasada, engendran más protesta aún y la gente quiere resistir”. Día tras día, Rusia entra en un período completamente inédito que ve al poder de Vladimir Putin zarandeado por primera vez desde hace doce años y su llegada al poder. Las páginas de un guión meticulosamente escrito desde hace meses por el Kremlin están siendo desgarradas. Es algo jamás visto desde 1993, y el aplastamiento sangriento por Boris Yeltsin de una revuelta que entonces había salido del parlamento ruso. Esta vez, múltiples franjas de la sociedad rusa emergen de golpe, extendidas y ampliadas por Internet, las redes sociales Facebook y Twitter. Las consignas son las más sencillas y las más evidentes: “Elecciones limpias”, “No al partido de los estafadores y los ladrones”, “No a los fraudes”. Desde hace ocho días, el poder intenta parar este movimiento que no había imaginado y no logra hacer callar. La respuesta oficial es “no”. No, no ha habido fraudes, no, no habrá modificación de los resultados y aún menos anulación del escrutinio. No, la calle no seguirá en manos de los contestatarios: este lunes, el partido del Kremlin, Rusia Unida, ha hecho manifestarse a más de 10.000 jóvenes que gritaban su apoyo a Putin. Esto en lo que a lo oficial se refiere, pues en filigrana, las dudas y los retrasos del poder no son solo signo de su apuro: alimentan un incendio contestatario prendido por algunos grupos limitados de activistas y que está ganando a numerosas capas de la población. Como en las revoluciones árabes, “el factor Internet es enorme, Facebook tiene el papel principal”, señala Zoia Svetova. Estos grupos han sido los primeros sorprendidos por el éxito de las manifestaciones organizadas el sábado en todo el país. Entre 40.000 y 60.000 personas han desfilado en pleno centro de Moscú, un número excepcional en Rusia. Estos últimos años, concentraciones de algunos centenares o algunos millares de personas eran consideradas como grandes éxitos. Además de Moscú, tales manifestaciones para protestar contra los fraudes electorales en las legislativas del 4 de diciembre se han celebrado en todas las grandes ciudades de Rusia: más de 10.00 personas en San Petersburgo y concentraciones de varios centenares de personas en la mayor parte de las ciudades de Siberia. Cerca de Murmansk, el gran puerto militar del mar Báltico, las autoridades habían prohibido toda manifestación en la pequeña ciudad de Apatity. Por ello, se ha celebrado un “nano-mitin”: algunos habitantes han dispuesto en una plaza varias decenas de pequeñas figuritas que se encuentra en los huevos de chocolate Kinder, con una “nano-banderola”: “Queremos elecciones limpias”. 1/ Un hundimiento en numerosas regiones Los fraudes electorales masivos no son lo único en cuestión. “Muchos jóvenes que han votado por primera vez no aceptan este simulacro, dice Viktor, un enseñante. Rechazan igualmente el único horizonte que quiere imponerles el poder: ¡doce años más de Putin!” Pues claramente Vladimir Putin quien concentra las críticas. Su anuncio, el 26 de septiembre ante el congreso de su partido Rusia Unida, de que pretendía volver a su puesto de presidente en marzo de 2012, ha hecho desaparecer todas las esperanzas de cambio. Peor aún, iba luego a explicar que esta opción de volverse a presentar había sido hecha de acuerdo con Dimitri Medvedev desde 2008: los rusos han descubierto así, con furor muchos de ellos, que todo estaba decidido desde el comienzo y que los debates cuidadosamente mantenidos desde hace años sobre una supuesta rivalidad entre Putin y Medvedev, o sobre simples posibilidades de evolución del régimen, no eran mas que engaños. Una votación robada, un debate público manipulado, medios a las órdenes del poder y un régimen gangrenado por la corrupción en todos sus niveles: esto explica el éxito sin precedentes del eslogan “el partido de los estafadores y de los ladrones”, inicialmente lanzado por uno de los blogueros más populares del país, Alexei Navalny, condenado la semana pasada a dos semanas de prisión y que se ha convertido en el símbolo de esta revuelta ciudadana. ¿Y ahora? Desde el sábado por la noche, los debates echaban humo en las diferentes páginas Facebook del movimiento y en los raros medios independientes como la radio Ecos de Moscú /2 o la televisión independiente difundida solo por Internet, “Dojd-TV” /3. Los diferentes grupos organizadores demandan la anulación del escrutinio del 4 de diciembre y llaman a nuevas manifestaciones el 24 de diciembre. Nuevas movilizaciones podrían surgir mucho antes, los rumores más diversos circulan desde el lunes en Moscú. Frente a este despertar de Rusia, el poder juega con prudencia, habiendo incluso autorizado a las televisiones estatales la retransmisión de las imágenes de las manifestaciones, algo inédito. Vladimir Putin ha hecho decir a su portavoz Dimitri Peskov: “Estamos a la escucha, hemos oído lo que se ha dicho el sábado”. La víspera, había atacado a los Estados Unidos y a Hillary Clinton acusada de animar a los manifestantes. Igualmente prudente, el presidente Medvedev ha colgado en su página Facebook un corto mensaje: “La gente tiene derecho a expresar su punto de vista, y es lo que hizo ayer. Está bien que todo haya ocurrido de forma legal. Pero no estoy de acuerdo ni con los eslóganes ni con las declaraciones de los manifestantes”. El presidente, por cumplir, ha anunciado investigaciones sobre eventuales fraudes electorales. Contra toda evidencia, la comisión central electoral ha mantenido sus resultados, rechazando todas las quejas y contestaciones formuladas por la oposición. El detalle del voto por región da dos indicaciones preciosas sobre el desarrollo de las legislativas pero también sobre la desconfianza con la que debe ya enfrentarse el poder /4. Estos resultados muestran primero la amplitud del fraude en numerosas regiones. En Chechenia, el partido del poder logra el 99,5% de los votos. En Daghestán, el 91,6%, en Inguchia, el 91% y así en todas las regiones y repúblicas del Cáucaso Norte sin embargo ferozmente hostiles al poder de Moscú. Estos resultados soviéticos se encuentran también en la república de Tuva (85%), cercana a Mongolia, en Mordovia (91%) y en las regiones más miserables (Tchukotka, en el distrito Nenetse…). Pero muestran también el hundimiento del partido del poder Rusia Unida en regiones alejadas de Moscú donde el control del Kremlin se hace sentir menos. En el Extremo Oriente ruso y en Siberia, en las grandes ciudades universitarias, Rusia Unida retrocede entre un 20% y un 25%, recogiendo a veces menos de un tercio de los votos (contra el 49,3% a nivel del país). Ocurre esto en la región de Irkustsk, cerca del lago Baikal (34,9%), en la de Novossibirsk (33,8%) en la de Vladivostok (33%), etc. ¡El ministro y el oligarca ya en la oposición! Este despegue de las regiones siberianas es una novedad y una seria advertencia para Vladimir Putin. Muestra que es una buena parte, incluso la totalidad de la joven clase media rusa, urbana, formada, abierta al mundo, la que quiere pasar la página de la “vertical del poder” y de la “democracia dirigida”, versión Putin. “No queremos más que una cosa, decía el domingo un jefe de una pequeña empresa preguntado en Dojd TV. Vivir normalmente, hacer funcionar nuestro negocio normalmente sin tener que comprar a los oficiales, los jueces, las aduanas y todo el aparato del estado, sin estar a merced de los corruptos que quieren arrancarnos nuestro negocio”. Más que una juventud contestataria, más que los numerosos grupos activistas, el principal peligro para el poder está ahí: en la revuelta de una parte del mundo económico, exasperado por la ausencia de estado de derecho, de sistema judicial independiente, y por la corrupción de la administración /5. Una seria alerta ha sido dada este lunes con una ofensiva coordinada de dos representantes de las grandes empresas rusas. El primero es Alexei Kudrin, ministro de finanzas durante diez años, personaje discreto pero respetado por la comunidad internacional y uno de los raros que no es considerado como un corrupto. Alexei Kudrin fue despedido brutalmente en septiembre, por no haber aceptado el juego del cambio de puesto entre Putin y Medvedev y haberse opuesto públicamente al crecimiento del presupuesto del ejército. El lunes por la mañana, en una entrevista en Vedomosti /6, diario económico editado en alianza con el Financial Times, Kudrin se dice dispuesto a crear un nuevo partido “liberal y de derechas” para acelerar al fin la modernización del país y luchar contra la corrupción. Algunas horas más tarde, Mijail Projorov, uno de los principales oligarcas del país, a la cabeza de una inmensa fortuna (la tercera del país, estimada en 18 millardos de dólares por Forbes), convocaba una conferencia de prensa para anunciar su repentina candidatura a las presidenciales de 2012. Projorov tiene la particularidad de haber sido propulsado a la escena política este verano a invitación incluso de ¡Dimitri Medvedev y de Vladimir Putin! Le era entonces demandado crear un nuevo partido, Causa Justa, precisamente para atraer a los electores exasperados por los “ladrones y los estafadores” de Rusia Unida. Pero Projorov cometió el error de hablar demasiado fuerte: dos meses más tarde, era despedido del partido, según la prensa rusa, al haberse inquietado Vladimir Putin por su voluntad de autonomía…. ¿Se trata de una verdadera candidatura o de una nueva manipulación lanzada por el Kremlin? Es demasiado pronto para decirlo al depender tanto los intereses de Projorov (es dueño del gigante mundial Norilsk Nickel y de varias fábricas metalúrgicas) de la voluntad del Kremlin. Él mismo ha multiplicado las declaraciones contradictorias afirmando la última semana que “este régimen no aguantará cinco años” a la vez que señalaba que “Putin, en estos momentos, es el único que puede gestionar este aparato estatal ineficaz y esclerotizado”. Kudrin y Projorov se unen así públicamente a la larga lista de responsables políticos y hombres de negocios víctimas de Putin o que denuncian el estancamiento autoritario del régimen. Incluso Mijail Gorbachov, último dirigente de la URSS, ha demandado la anulación de los resultados y la celebración de nuevas elecciones. El debate hasta ahora tabú se ha abierto en el corazón mismo de la clase dirigente rusa: ¿hay que librarse de Putin? ¿cómo? Viento Sur 12/12/2011

El otro Steve Jobs

La muerte de Steve Jobs, fundador y dirigente de la empresa Apple, ha sido el espectáculo mediático empresarial más teatral vivido este año. Durante las últimas semanas hemos visto una enorme movilización de los mayores medios de información internacionales, bajo la batuta del establishment empresarial estadounidense (lo que se llama en EEUU la Corporate Class), para celebrar la vida del que ha sido canonizado unánimemente por tales medios. Uno de los mayores rotativos del país aseguró incluso que había tenido “una vida ejemplar o extraordinaria”, que mostraba el enorme potencial que un ser humano puede alcanzar bajo el capitalismo estadounidense. En esta construcción mediática se ha presentado a Steve Jobs como una persona de orígenes humildes que alcanzó por su propio mérito la cumbre del mundo empresarial, creando nuevos productos que han beneficiado a toda la humanidad. En esta proyección mediática, Steve Jobs es el self-made man, emprendedor por antonomasia que, a base de genio y ambición, llegó a unos niveles de grandeza que pocos alcanzan en nuestro mundo. Para no ser menos, los rotativos de mayor difusión e influencia en España utilizaron también adjetivos superlativos para describirlo. Le definieron como “ejemplar”, “extraordinario”, “inspirador”, “magnífico” o “un hombre que quiso dar amor en su dedicación a satisfacer a las masas”, “pionero”, digno de “admiración”, “respeto” y “agradecimiento”, “fuente de inspiración para los emprendedores españoles”, “un gran creador de puestos de trabajo”, y así un largo etcétera. Podría continuar y continuar con una larga lista de cantos y alabanzas a la figura del emprendedor cuyo genio supuso el éxito del capitalismo. En esta divinización (y no creo exagerado este término para definir el clamor unánime de alabanzas) se ignoran varios hechos de su biografía que dan otra versión del personaje. En realidad, Steve Jobs era muy representativo del emprendedor que ha hecho una enorme fortuna a base de utilizar y explotar para beneficio propio bienes comunes sin los cuales no hubiera alcanzado su éxito. Es más, su fortuna se basó, en parte, en una enorme explotación de otros seres humanos. Veamos los datos, comenzando por sus características como empresario empleador. Apple, la empresa de Steve Jobs, no fabrica sus productos en EEUU. Lo hace en Shenzen, una ciudad de China conocida como el Silicon Valley chino, donde trabajan 420.000 trabajadores en condiciones miserables. El grupo empresarial Foxconn dirige tal conglomerado de industrias que producen aparatos electrónicos. En este lugar, incluidas las fábricas de Apple, se explota brutalmente a sus trabajadores (no es extraño que trabajen seis días a la semana 16 horas al día) en condiciones militares en sus cadenas de montaje. Existe un ambiente de terror bien documentado por la obra de Mike Daisey (The agony and the ecstasi of Steve Jobs) en ninguna parte mencionada en la bacanal de elogios escritos a razón del homenaje a su figura. Su fortuna personal (estimada en 8.500 millones de dólares) y los enormes beneficios de su empresa se basaban, en parte, en esta súper explotación de otros seres humanos. El número de suicidios, consecuencia de las horribles condiciones de trabajo, ha sido denunciado en varios medios internacionales. Según el diario londinense Daily Mail, a los trabajadores de las fábricas de Apple en China se les fuerza a firmar un contrato en el que se comprometen, ellos y sus familias, a no denunciar y a no llevar a la compañía a los tribunales en caso de accidente, daño, muerte o suicidio. La insensibilidad hacia las condiciones de trabajo en sus empresas reflejaba una actitud muy representativa del gran emprendedor del siglo XX. Su antagonismo, casi hostilidad, hacia la clase trabajadora, era bien conocido. Como señala Eric Alterman en su artículo titulado Steve Jobs. Una vergüenza americana (Steve Jobs. An American Disgrace publicado en The Nation. 28-11-11), Steve Jobs había aconsejado al presidente Obama a imitar a China y permitir a las empresas estadounidenses hicieran, no sólo en China, sino también en EEUU, lo que quisieran, sin ningún tipo de protección a los trabajadores ni al medio ambiente. Su obsesión era acumular dinero, sin ningún freno en ello. Era el “perfecto emprendedor” de la Corporate America, que se nos quiere presentar como modelo y ejemplo. No se conoce que diera dinero a actos sociales benéficos, como los súper ricos suelen hacer en aquel país como estrategia de marketing para mejorar su imagen. En realidad, ridiculizó a Bill Gates por crear una fundación que lleva su nombre, atribuyendo un supuesto retraso tecnológico de las empresas de Bill Gates (la hostilidad de Steve Jobs hacia Bill Gates era bien conocida) al “excesivo interés de Bill Gates en ayudar a los pobres”. Steve Jobs era un personaje que pertenecía al mundo definido por Charles Dickens. Una última observación. Las empresas Apple y la gran mayoría de “inventos de la industria electrónica” se basan en el conocimiento de la investigación básica producida en otras instituciones, frecuentemente centros académicos financiados públicamente por el Gobierno federal de EEUU, especializados en temas militares o aeroespaciales. Internet es un claro ejemplo de ello. El conocimiento que produjo Internet, por ejemplo, procedía de las inversiones públicas. Parece ignorarse que el Gobierno federal de EEUU tiene una de las políticas industriales más desarrolladas en la OCDE, invirtiendo enormemente en investigación y desarrollo. La industria electrónica ha explotado tal conocimiento público para sus fines privados. Sin desmerecer la importancia de la investigación aplicada y de la creación intelectual, hay que señalar que la escalera que les permite subir ha sido construida por otros, punto también olvidado en esta biografía de un personaje representativo de lo que significa el capitalismo sin guantes y sin límites. http://blogs.publico.es/dominiopublico/4388/el-otro-steve-jobs/