27 de diciembre de 2011

Amaiur. Navegando por mares revueltos. Crónicas congresuales

Los diez diputados y senadores/as de Amaiur descendemos por la Carrera de San Jerónimo en dirección al Congreso de los Diputados. Vamos ocupando todo el ancho de la acera. Aquello recuerda a películas del Oeste. Al fondo, una mancha inicialmente borrosa va tomando cuerpo. Decenas de fotógrafos y camarógrafos nos aguardan: ¡Santa madre del Amor Hermoso!, ¿quién me habrá mandado meterme en este fregado? Tras la primera e interminable ronda de poses y tomas, nos ruegan que nos situemos bajo uno de los leones congresuales. Afortunadamente no están vivos. Son de bronce y, según reza una inscripción en su base, fueron fundidos en 1866 con los cañones tomados al enemigo en la Guerra de África. En su día estudié en la escuela que los territorios africanos del Sahara, Guinea, Ifni, islas de Fernando Poo y Annobon…, eran parte inseparable de España. Los leones nos recuerdan que a pesar de la indisolubilidad e indivisibilidad afirmada por la actual España constitucional, todo es posible para Euskal Herria. Recuerdo entonces como –correría el año 67 o 68-, siendo estudiante en Madrid y aprovechando un descuido de la pareja de “grises” que vigilaban el Congreso, coloqué a uno de esos leones una pegatina de aquellas confeccionadas con imprentillas caseras de caucho. No recuerdo ahora de qué iba el texto, pero seguro que estaría relacionada con la denuncia de la dictadura de Franco y sus desmanes represivos. ¿Volvería a poner hoy, si pudiera, alguna otra pegatina a esos leones? Dejemos la pregunta en su mero enunciado, que no está el horno para bollos. En las dependencias del Congreso rellenamos los impresos precisos para acceder al acta de Diputado: declaración de actividades, de bienes y rentas,.. Renunciamos a suscribir el fondo de pensiones especial con que cuentan los diputados, pues se trata de un injustificado privilegio (otro día hablaremos de otros) de los que gozan los Diputados. Mientras pasamos de sala en sala, distintos fotógrafos y cámaras nos inmortalizan y los atentos funcionarios que nos atienden confiesan que nunca había habido allí tantos profesionales de la foto y la imagen. Se masca morbo en el ambiente. Luego entramos en el hemiciclo del Congreso, templo de la democracia española. Se perciben aún en su techo los impactos de las balas disparadas en el intento de golpe de estado del 23-F, en 1981. Parte de quienes lo realizaron (de los que lo idearon poco se sabe), generales, coroneles, comandantes, capitanes, tenientes y demás miembros del Ejército y la Guardia Civil, fueron condenados a un total de 195 años, de los que solo cumplieron 97 (3,2 de promedio). Luego, buena parte de ellos siguieron en el servicio militar activo siendo incluso ascendidos y condecorados. No se sabe de nadie que se haya arrepentido de lo que hicieron, ni que se les fuera exigido esto para conseguir sus libertades condicionales e indultos. El golpe de estado sale barato en el estado español. Los delitos de Otegi, Zabaleta, etc.. salen bastante más caros. Al siguiente día, martes y 13, debido a un imprevisto y por razones personales no puedo acudir al Congreso. Mi toma de posesión queda para la próxima sesión. Mientras tanto, en los días siguientes, se resuelve la petición de Amaiur para constituirse como grupo propio. Los servicios jurídicos de la Cámara redactan un “informe” sin membrete, fecha, ni nombre de quién lo suscribe, que tampoco concluye en nada. Ante tan contundente documento, la Mesa del Congreso, con los únicos votos del PP, decide denegar la solicitud en contra de lo que ha sido costumbre de la Cámara en estos casos. Es curioso, de acuerdo con el mismo, si Amaiur hubiera tenido en Nafarroa diez mil votos menos y yo no hubiera salido elegido diputado, nada se hubiera opuesto a la constitución del grupo con los otros seis electos. Sin embargo, el haber conseguido más votos y un diputado más hace que no pueda autorizarse el grupo. El PP interpreta así los principios de legalidad, pluralidad y seguridad jurídica amparados por la Constitución. El que los entienda, que los compre. Volvemos de nuevo a Madrid el siguiente lunes, 19 de diciembre. El PP ha rechazado el recurso presentado y vuelve a denegar nuestra constitución como grupo. Nos envían al mixto. Allí estaremos ocho grupos y dieciocho diputados. Una auténtica menestra. En el reparto de lugares en el hemiciclo nos envían a la última fila, entre columnas. A mi me recuerda aquello el antiguo gallinero, hoy clausurado, del teatro Gayarre, de Iruñea. A pesar de todo, la presencia de Amaiur y la intervención de Iñaki Antigüedad desde la tribuna atraen la atención de todos los medios y el silencio durante la misma en el hemiciclo es de Guinness. Quieren ningunearnos, pero todos los tiros les salen por la culata. Rajoy, luego, más que como un futuro presidente del Gobierno, nos contesta como si fuera un ministro cuartelero de Interior. Tiempo al tiempo. Hemos llegado para quedarnos y más le vale hacerse a la idea. Mientras tanto, a lo largo de estos días, son muchas las personas que se acercan a saludarnos cordialmente en el Congreso. Algunas de ellas lo hacen sinceramente. A otras, sin embargo, se les nota la sonrisa un tanto forzada y el apretón de manos un tanto fofo. Por los pasillos nos persiguen muchas miradas y algunas de ellas parecen sorprendidas tras comprobar que no tenemos rabo ni cuernos. Escuchamos también algún comentario sobre nuestras vestimentas, un tanto ajenas a las Armani y Dior que se estilan por el hemiciclo. Es evidente que necesitaremos un cierto tiempo para ubicarnos en este ambiente y poder aprender a distinguir entre el trigo y la paja. Cuando volvemos a casa la gente nos interroga y nos da sus primeras impresiones. Los unos nos animan, las otras nos besan. Los de más allá quieren, sobre todo, que les contemos chascarrillos. No falta quien, por supuesto, nos critica formas y contenidos. ¡Faltaría más!. Se trata de eso. Sabemos que jugamos en un terreno de juego ajeno en el que las normas de aplicación son de parte, los árbitros están bastante escorados –es un forma amable de hablar- y las cartas están marcadas. Es difícil acertar y todas las opiniones resultan valiosas. Esperamos que nos sigan llegan bastante más. En fin. Esto es Madrid y su Congreso y esto somos nosotros, Amaiur, navegando por estas mares revueltas. Seguiremos informando. Sabino Cuadra Lasarte. Diputado por Amaiur Iruñea, 23/12/2011

De cuando el Rey pedía dinero para UCD con el fin de frenar al PSOE “marxista”

Los problemas con la justicia de Iñaki Urdangarin, mientras crece la posibilidad de que sea imputado, siguen pasando factura a su suegro. Su discurso apelando a la igualdad de todos ante la ley ha levantado ampollas, ya que como recuerda ELPLURAL.COM el monarca está por encima de la ley según la Constitución española. Sus alusiones a su yerno han dado pie a recordar otras acciones en las que el que mediaba para conseguir dinero era el propio monarca, aunque fuera para beneficiar a unos partidos políticos en perjuicio de otros. La petición del Rey al Sha en 1977 Así, el blog Ciberculturalia recupera una carta que Juan Carlos I envió al Sha de Persia, Reza Pahlevi, el 22 de junio de 1977. La misiva está recogida en un libro de confesiones de los entresijos políticos del régimen iraní del Sha obra de quien fuera su ministro del Interior y primer ministro, Asadollah Alam. El objeto del Rey no era otro que reclamar a su “hermano” Pahlevi la concesión de “diez millones de dólares como tu contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española”. Y es que presenta a la Corona como amenazada por el PSOE alertando de que era un partido “marxista”. “Riesgo” para la monarquía La carta no tiene desperdicio, y en ella pone al corriente al Sha de la actualidad política del país aludiendo al fin del franquismo y a la transición: “Cuarenta años de un régimen totalmente personal han hecho muchas cosas que son buenas para el país pero al mismo tiempo dejaron a España con muy deficientes estructuras políticas, tanto como para suponer un enorme riesgo para el fortalecimiento de la monarquía”. “Fuentes fidedignas” alertan de que el PSOE “es marxista” Tras felicitarse por la confianza depositada en Adolfo Suárez y de que éste ganara las elecciones en 1977, la misiva advierte: “Sin embargo, el Partido Socialista obtuvo un porcentaje de votos más alto de lo esperado, lo que supone una seria amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía, ya que fuentes fidedignas me han informado de que su partido es marxista. Cierta parte del electorado no es consciente de ello y los votan en la creencia de que con el socialismo España recibirá ayuda de algunos países europeos, como Alemania, o en su defecto países como Venezuela, para la reactivación de la economía española”. AP “asistida por la banca” pero Suárez necesitaba “ayuda” El Rey no se muestra preocupado por la financiación de la derecha, “asistida por la banca de España”, pero sí por la de UCD, y dice que Suárez “necesita más que nunca cualquier ayuda posible, ya sea de sus compañeros o de países amigos que buscan preservar la civilización occidental y las monarquías establecidas”. De ahí que se toma la “la libertad” de pedir al Sha apoyo económico “en nombre del partido político del presidente Suárez” que cifra en la posibilidad de “diez millones de dólares como tu contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española”. Año y medio después caía el Sha El Sha estaba muy sensibilizado con el marxismo en su país, que había perseguido y reprimido con brutalidad, aunque fue una revolución popular de inspiración religiosa la que acabó por echarle del poder apenas un año y medio de la carta de Juan Carlos I, en enero de 1979. El Plural