19 de enero de 2012

El Gobierno rumano rechaza dimitir, mientras sigue la presión de la calle

Las protestas, que degeneraron en violentos enfrentamientos entre manifestantes y gendarmes el fin de semana, rechazan la gestión de la crisis del Gobierno, que ha llevado a cabo una de las políticas de austeridad más drásticas de Europa. En reacción a las concentraciones, el primer ministro, Emil Boc, se reunió hoy con los líderes de la coalición opositora Unión Social-Liberal (USL), que ha pedido la dimisión del Ejecutivo y la instauración de un Gabinete de tecnócratas que convoque nuevas elecciones. Boc ha rechazado dimitir, apelando a la necesidad de "estabilidad política y económica" del país. El primer ministro ha recordado que las elecciones están previstas para el próximo otoño y ha asegurado que un proceso electoral adelantado duraría al menos seis meses. Gobierno y oposición sí han llegado a un acuerdo para celebrar una sesión parlamentaria extraordinaria el lunes y el martes de la próxima semana, en la que se tratará la situación económica y social del país y las posibles respuestas a las protestas. Sin embargo, el compromiso no ha satisfecho a la oposición, que ha convocado para mañana en Bucarest una marcha para pedir la dimisión del Gobierno. Se trata de la primera iniciativa de los partidos políticos durante esta ola de protestas, que hasta ahora se ha caracterizado por su espontaneidad. A la espera de la marcha de mañana, miles de personas se han manifestado en ciudades de veinte provincias del país, según la emisora Realitatea TV. En Bucarest, varios centenares de personas han coreado eslóganes contra el Gobierno y contra el presidente Traian Basescu en medio de fuertes medidas de seguridad. "Abajo el régimen Basescu" o "ladrones" son algunas de las pancartas exhibidas en la concentración. Grupos numerosos de manifestantes han proferido gritos contra la opositora USL, en un intento de delimitar la protesta de la denostada clase política. "No estoy aquí por dinero, sino por dignidad, para que sepan al fin que no pueden hacer lo que quieran con nosotros", dijo a Efe la estudiante Alina Dragan, que criticó la "arrogancia" con la que los gobernantes han aplicado los recortes. Los gendarmes han registrado e identificado a grupos de jóvenes que acceden a la zona de la protesta, para evitar los incidentes que el fin de semana dejaron alrededor de 70 heridos y más de 200 detenidos. Comentaristas y organizaciones de prensa han acusado de exceso de celo a los gendarmes, que según varios testigos habrían violentamente contra manifestantes pacíficos y periodistas mientras repelían los ataques de los violentos. Desde el exterior, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha recomendado al Gobierno de Bucarest que se tome "en serio" las protestas. "Las personas de la calle no están interesados en nuestros debates institucionales, sino en el futuro de sus hijos", dijo Schulz, según la prensa rumana. Tras acceder en 2009 a un crédito de 20.000 millones de euros del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rumanía ha rebajado los salarios públicos, recortado los ayudas sociales y subido el IVA del 19 al 24 por ciento para cumplir sus compromisos macroeconómicos con la institución. El FMI y agencias de evaluación como Moody's han aplaudido repetidamente la disciplina presupuestaria aplicada por Bucarest, que, sin embargo ha afectado duramente, al contribuyente de pie Marcel Gascón Kaosenlared