8 de enero de 2012

Fernando de los Ríos y el valor de la Enseñanza Pública

Escrito por Natalia Salvo Casaus------------ Mucho se ha hablado de la llegada del nuevo año, y no han sido pocos los chamanes contemporáneos que han llegado a predecir el fin de nuestros días. Sin embargo, y supersticiones a un lado, el 2012 será un año difícil, no sólo porque atravesamos una profunda crisis que todavía no ha dado claros signos de remitir, sino porque peligra el Estado de Bienestar, y con él, derechos básicos como lo son la educación o la sanidad públicas.En tiempos como éste, en el que los debates sobre la educación se suceden casi a diario, es importante rescatar una figura que, pese a ser uno de los grandes políticos de principios del siglo XX, se ha visto oscurecida, incluso olvidada. Aludo a Fernando de los Ríos, diputado en Cortes durante la Restauración y la Segunda República y ministro bajo los gobiernos de Alcalá Zamora y Azaña. Desde finales del siglo XIX, movimientos intelectuales habían recalcado el papel de la educación como un "purificador de la nación", en términos decimonónicos. Sin embargo, no fue hasta la proclamación de la Segunda República y el triunfo de las corrientes de izquierdas que la educación se convirtió en un vector fundamental de las políticas estatales. Educación entendida en pro de la igualdad, por ello se defendió la necesidad de instaurar una educación pública, universal y laica. El proyecto republicano, que vino de la mano de Fernando de los Ríos, Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, tuvo como leitmotiv la creación de una red de escuelas públicas a lo largo de toda la geografía española, que frenasen el poder de la Iglesia en materia educativa y que contribuyesen a alfabetizar a una población sumida en la pobreza y la ignorancia. Y de no haber sido por un golpe de estado militar y fascista que acabó con el legítimo gobierno republicano, se habría conseguido, y quizás hoy no estaríamos reabriendo absurdos debates sobre el valor de la educación, absurdos en tanto que la educación es un derecho inherente al hombre, no un regalo o una lismona que dan los gobiernos. La Iglesia Católica fue siempre la piedra en el zapato de las reformas educativas. Durante siglos había tenido el monopolio de la educación, de una educación que adoctrinaba y segregaba, pues sólo estaban llamados a poder acceder a ella quienes se lo pudiesen permitir. El común debía resignarse al analfabetismo y pedir perdón por haber nacido en una cuna de mimbre y no de roble. Reputados historiadores han visto en este factor una de las causas de la animadversión que las clases bajas, trabajadores y jornaleros, sintieron por esta institución, llegando a su punto más álgido en el fragor de la guerra. Fernando de los Ríos fue un intelectual comprometido con su tiempo. Pasó por los centros educativos más importantes de la época, como la Institución Libre de Enseñanza, dependiente de la JAE (Junta de Ampliación de Estudios), donde se instruyeron las grandes vanguardias del momento, y de la que llegó a ser profesor, tras licenciarse y doctorarse en Derecho. Fue docente del afamado poeta granadino Federico García Lorca. Sin embargo, no podemos obviar su carácter político, fue un ideólogo del socialismo español, apostando por una socialdemocracia que fuese la vanguardia de las reformas que necesitaba el país. Defendió un socialismo humano, donde la ética y la moral preponderasen por encima de cualquier otro valor. Fue un genio en todas sus facetas, la política, la social y la ideológica. Aquel joven entusiasta que habló a Lenin de libertad, y cuyo nombre cayó en el mayor de los olvidos. Fernando de los Ríos y su política educativa, en momentos como éste, adquieren vida propia, la vida que la historia les ha negado durante décadas. -------------------------- Fuente: impresionesmias.com