25 de enero de 2012

Vía libre a que parte del sueldo se ligue a la marcha de la empresa

Pocas semanas después de que haya vencido el plazo dado por el presidente del Gobierno para que patronal y sindicatos alcanzaran un acuerdo sobre reforma laboral, y cuando ya parecía que el consenso era imposible, llegó el pacto. Los agentes sociales cerraron ayer los detalles de un acuerdo sobre salarios, flexibilidad interna y negociación colectiva con implicaciones muy significativas sobre las relaciones de trabajo. Los sindicatos son conscientes de que este acuerdo implica importantes sacrificios, pero están convencidos de que la combinación de todos sus elementos evitará la destrucción de empleo y fomentará la conservación de los puestos de trabajo. Una de las patas más significativas del acuerdo es la salarial, con una novedad importante: patronal y sindicatos están conformes en fomentar a partir de ahora que una parte del sueldo sea variable y esté ligada a la productividad y los resultados empresariales. "Los convenios colectivos deberán incluir componentes adicionales de actualización de salarios basadas en la evolución de indicadores económicos asociados a la marcha de la empresa (beneficios, ventas, productividad...). De forma preferente, los incrementos derivados de estos componentes se integrarán en la parte variable del salario, que debe adecuarse a la realidad sectorial y empresarial", reza el documento. Los representantes de los trabajadores deberán disponer de información transparente sobre la empresa para poder cumplir con esta cláusula. En cualquier caso, la pauta salarial para los próximos años será de extrema moderación. En 2012, los sueldos crecerán hasta un 0,5% y en 2013 hasta un 0,6%, como adelantó ayer Público. En ambos casos, se incluye una cláusula de actualización salarial para la que se tomará como referencia el IPC marcado por el Banco Central Europeo (que es siempre del 2%) o bien el IPC general español (el que sea más bajo de los dos). Si, por ejemplo, se toma como referencia el 2%, y el IPC a final de año supera esa cifra, se sumará a los salarios las décimas que estén por encima. Esa cantidad se consolidará o no en el sueldo en función de lo que decidan los negociadores. El precio del petróleo actuará, además, como un factor corrector a la hora de calcular la inflación para evitar que tensiones externas influyan en la formación de los sueldos. Por tanto, cuanto mayor sea la subida del petróleo, mayor será la pérdida de poder adquisitivo. En 2014, la subida salarial dependerá de la evolución que haya tenido el PIB el año anterior: si crece por debajo del 1%, el aumento salarial no podrá ser superior al 0,6%; si la economía crece entre un 1% y un 2%, los sueldos podrán hacerlo hasta un 1%, y si el PIB alcanza o supera el 2%, el aumento salarial no excederá el 1,5%. Además, y para estimular que empresas y sindicatos apliquen ya fórmulas de salario variable, las empresas que en 2014 no las incluyan tendrán que aumentar más el sueldo de sus trabajadores que las que ya lo contemplen. A cambio, el acuerdo hace un llamamiento a que se reinviertan los beneficios empresariales en el tejido productivo para fortalecer a las empresas y enraizar el empleo y a que se controlen los precios, especialmente los que más impacto tienen en las personas con menos renta. "Todas las rentas deben realizar un esfuerzo conjunto", dice el texto, que subraya también la necesidad de "adecuar" la retribución de altos directivos y ejecutivos. Más flexibilidad La otra pata del acuerdo, la flexibilidad laboral y los cambios en la negociación colectiva, dotan a empresas y trabajadores de nuevos recursos sobre los que negociar en cuanto a tiempo de trabajo, funciones y salarios y que siempre tendrán que ser pactados. UGT, CCOO y CEOE creen que la flexibilidad interna es una "potente herramienta para facilitar la adaptación competitiva de las empresas" y favorecer la estabilidad y calidad del empleo. Por un lado, los convenios colectivos podrán facilitar que hasta el 10% de la jornada se distribuya irregularmente. El empresario podrá disponer de una bolsa de 40 horas semanales al año que podrá alterar sobre la distribución prevista en el calendario anual. Por otro lado, se potencia la movilidad interna en la empresa, incluso la movilidad temporal para realizar funciones distintas a las del grupo profesional al que se pertenece en caso de que existan razones económicas, técnicas, organizativas o de producción que lo justifiquen. En todos los casos, el empresario tendrá que avisar con suficiente antelación a los trabajadores. Si hasta ahora era posible que el empresario y los sindicatos pactaran descolgarse, es decir, no aplicar la subida salarial contemplada en un convenio, ahora también podrá hacerse con otras condiciones laborales, como el horario y la distribución de la jornada, el trabajo a turnos o el sistema de remuneración. Entre las causas para hacerlo está la disminución persistente del nivel de ingresos o incluso que las perspectivas económicas de la empresa pudieran verse dañadas por la aplicación de estas condiciones. Además, se fomenta la negociación de convenios de empresa para que sea en estos en los que se negocien las condiciones laborales más significativas, aunque sin que decaigan los convenios sectoriales y provinciales, que se encargarán de descentralizar la negociación y de cubrir a los trabajadores sin convenio propio. Aunque el convencimiento, al menos de los sindicatos, es que este acuerdo tiene mucha más potencia que una reforma laboral propiamente dicha, está por ver si el Gobierno no legislará a mayores. De momento, Mariano Rajoy se mostró ayer satisfecho por el acuerdo, que calificó de "excelente mensaje". Los órganos de CCOO, UGT y CEOE mantienen hoy sus respectivas reuniones para dar el visto bueno al pacto. Diario Público