6 de febrero de 2012

¿Adónde va CCOO y UGT con Toxo y Méndez?

Más de 5.400.000 personas sin trabajo, más de un millón de núcleos familiares sin ningún ingreso, recortes en todos los servicios públicos, subida de los impuestos a las rentas del trabajo y la amenaza de un tremebundo plan de recortes a la portuguesa. El plan implantado en Portugal consiste en recortar el salario a los trabajadores y trabajadoras de la función pública, la implantación de un impuesto especial sobre los salarios (equivalente al 50% de la paga de Navidad), abaratamiento del despido de 30 a 12 días, subida del IVA de suministros básicos como la luz y el agua, doblar el copago sanitario y el aumento de la jornada laboral en el sector privado. Pues bien, con una situación desesperada para muchas personas y con graves amenazas por parte de los gobiernos, el liderazgo de CCOO y UGT ha llegado al peor acuerdo de la negociación colectiva de la historia del “diálogo social”. Un “pacto” que supone una aceptación casi total de las pretensiones de la patronal. La más importante de todas consiste en la vinculación del salario a las cuentas de resultados de las empresas que, en caso de subidas, se integrarán en las partes variables del salario. Es decir, se renuncia de facto a la consolidación de los incrementos. Además se ha pactado un incremento de un 0,5% para 2012 y un 0,6% para el 2013, a parte de que el IPC de referencia podrá ser el más bajo de los previstos por el Banco de España o el Banco Central Europeo (que nunca ha superado el 2%); en pocas palabras, aquel que más beneficie a la patronal. Además el petróleo no va a contar para calcular el salario, es decir si sube el petróleo y sube todo lo demás no va a contar para las subidas de los sueldos. En cuanto a la jornada laboral, se pacta un 10% de jornada distribuida irregularmente a lo largo del año y se podrá “mover” a personas de un puesto de trabajo a otro dependiendo de las circunstancias. Sobre la negociación colectiva se extiende la cláusula de descuelgue de los convenios colectivos en lo tocante al salario, a la jornada, horarios y turnos. Todas estas concesiones se han hecho a cambio del compromiso genérico de reinversión de beneficios. En resumen, Toxo y Mendez han acatado todas las pretensiones de la patronal y, de hecho, han aceptado la práctica liquidación de la negociación sectorial, su razón de ser en los últimos años. Los Pactos de la Moncloa y la huelga del 29-S ¿A qué se deben este harakiri a cámara lenta de la burocracia sindical mediante la venta de derechos adquiridos de la clase trabajadora? Toxo y Méndez hablan de responsabilidad e intentan vender el “diálogo social” como un gran activo para ayudar a salir de la crisis. Esta argumentación no se sostiene en sí misma, dado que este diálogo ha sido incapaz de arrancar ningún acuerdo que reduzca la precariedad o fomente el empleo. La razón de fondo estriba en dos aspectos. En primer lugar, las direcciones de CCOO y UGT así como gran parte de la clase política y, por qué no decirlo, de la sociedad son rehenes de la mistificación histórica de la Transición. Así se ha hablado tanto de los beneficios producidos por los Pactos de la Moncloa que Toxo y Méndez hacen bandera del esfuerzo común para superar las dificultades; sólo que los trabajadores y trabajadoras llevan a hombros a los empresarios cuyo único esfuerzo es encenderse el puro. Por otro lado la política de CCOO y UGT está marcada por el análisis de la huelga del 29S de 2010. Para Toxo y Méndez ésta fue un fracaso y decidieron retirarse a los cuarteles de invierno. Primero argumentando que no querían facilitar una victoria del PP, y ahora dicen que no hay nada que hacer. Después de años jugando a la negociación, con casi nula movilización, parcializando las luchas, con una huelga convocada sin ningún plan de continuidad, el 29S superó todas las expectativas y mostró una gran combatividad en muchos lugares. Era la chispa que podía haber encendido un ciclo de luchas. En Catalunya CCOO y UGT están frenando la huelga en el sector público, aguardando quizá para convocar una huelga general en caso de una reforma laboral agresiva del Gobierno. Repitiendo el esquema de 2010 donde se dejó sólo al sector público ante el decretazo de Zapatero y luego éste acudió de forma desigual a la huelga del 29S.Òscar Simón. En Lucha