6 de marzo de 2012

Agencias como el FBI, la CIA o la NSA tienen capacidad para interceptar todos los mensajes privados que circulan por la red

El reciente cierre de la web de intercambio de archivos Megaupload fue posible, en gran medida, gracias a la ingente cantidad de correos electrónicos y conversaciones personales entre los directivos y empleados de la empresa interceptados por el FBI. Casi con total seguridad, el “pinchazo” de esas comunicaciones se realizó por orden de un juez. Sin embargo, su presencia en el sumario ha llevado a muchas personas a preguntarse si es posible que los estados monitoricen de forma habitual las conversaciones privadas de los internautas. En una entrada publicada en el blog “Cooking Ideas”, Álvaro Ibáñez intenta responder a esta cuestión. Según esta teoría, agencias como el FBI, la CIA, la NSA o Homeland Security, se dedicarían de forma rutinaria a interceptar las comunicaciones privadas que circulan por la red y solo cuando detectasen algo “ilegal” acudirían a los órganos judiciales para que autoricen el “pinchazo” de esas comunicaciones y legalizar así una investigación iniciada con métodos no permitidos por la ley. Quienes apoyan esta teoría aseguran que es algo que todos los servicios secretos realizan prácticamente desde su creación, tal y como reconocen muchos expertos en la materia. Un de ellos, el periodista e historiador James Bamford, explica en su libro “Body of Secrets” que entre las tareas ordinarias de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés) estaba la intercepción de telegramas, télex y llamadas telefónicas que entraban o salían del Estados Unidos. Si hace décadas ya era posible monitorizar y almacenar todo tipo de conversaciones, con el desarrollo tecnológico actual esta tarea sería aún más sencilla y no se limitaría a las conversaciones telefónicas, sino que es muy probable que los servidores que las agencias de inteligencia tiene en las instalaciones de Fort Meade, Maryland, alberguen también una copia de todo lo que circula por internet. El problema no es recopilar la información, sino conseguir la capacidad necesaria para procesarla correctamente, algo que una vez que se tiene definido el objetivo de la investigación no parece ser un problema. Lo complicado, seguramente, será convencer al juez para que permita abrir una investigación legal basándose en esta información obtenida de forma irregular. Aunque, visto el desarrollo del “caso Megaupload”, lograrlo no parece tan difícil. Si la teoría es cierta, claro. Por abc.es